Predicas - Iglesia ASL

Rodolfo Miró

Podcast y predicas de la iglesia Amor sin límites, Av corrientes 5018 - Villa Crespo, Buenos Aires - capital federal www.amorsinlimites.tv

  1. Encontro con Jesús

    8 MAR

    Encontro con Jesús

    En este mensaje titulado “Encuentro con Jesús”, se explora una pregunta profunda: ¿qué se revela realmente en nuestro corazón cuando tenemos un encuentro con Jesús? A través de tres historias bíblicas muy conocidas —el joven rico, Nicodemo y Zaqueo— este mensaje analiza cómo cada encuentro con Jesús deja al descubierto aquello que más amamos. La enseñanza comienza con el relato del joven rico, quien se acerca a Jesús con una pregunta sincera: cómo obtener la vida eterna. Sin embargo, cuando Jesús revela lo que ocupa el primer lugar en su corazón, su reacción muestra una realidad que muchas veces también vivimos hoy. Este primer encuentro con Jesús muestra cómo el apego a las riquezas puede impedir una verdadera transformación espiritual. Luego aparece Nicodemo, un líder religioso que también busca un encuentro con Jesús. Aunque conocía profundamente la ley, Jesús le habla de algo completamente nuevo: la necesidad de nacer de nuevo. Este encuentro revela que el conocimiento religioso no siempre significa una relación transformadora con Dios. A partir de ese momento, la vida de Nicodemo inicia un proceso gradual de cambio que se evidencia más adelante en los relatos bíblicos. Finalmente, el mensaje llega a Zaqueo, un hombre rechazado por la sociedad que, sin embargo, deseaba ver a Jesús. Su encuentro con Jesús produce una transformación inmediata. Sin que la Biblia detalle la conversación, el resultado es claro: Zaqueo decide cambiar su vida, devolver lo que había robado y comenzar un camino diferente. Este ejemplo muestra cómo un verdadero encuentro con Jesús puede producir una transformación profunda e instantánea. A lo largo de esta enseñanza, el mensaje Encuentro con Jesús plantea una reflexión personal: cada vez que alguien se encuentra con Jesús, queda expuesto lo que realmente ama. Algunos reaccionan alejándose, otros comienzan un proceso lento de transformación, y otros experimentan cambios inmediatos. Más allá de cómo sea el proceso, la invitación es clara: buscar cada día un encuentro con Jesús que examine el corazón, revele nuestras prioridades y nos acerque más a Dios. Conozca nuestra iglesia https://amorsinlimites.tv/

    29 min
  2. Espiritualidad toxica

    8 FEB

    Espiritualidad toxica

    En este mensaje, “Espiritualidad tóxica” aparece como una alerta concreta: se puede “parecer espiritual” y, sin embargo, estar viviendo una fe que no da buen fruto, que no acerca a Dios, que no fortalece el propósito ni las relaciones. La idea central de Espiritualidad tóxica se conecta con un veneno específico para la vida espiritual: el orgullo. Y no solo como algo “de otros”, sino como una raíz que puede meterse adentro nuestro, disfrazada de autosuficiencia, de máscara, o de un “yo puedo solo”. A lo largo de la predicación sobre Espiritualidad tóxica, se identifican tres direcciones del orgullo que terminan contaminando la espiritualidad: el orgullo hacia Dios (cuando vivís independiente, como si no necesitaras dirección), el orgullo hacia las personas (cuando mostrás una versión superficial, cuidando la imagen), y el orgullo hacia uno mismo (cuando te idolatrás, confiando más en tu capacidad que en la gracia). Esa combinación construye una espiritualidad que parece correcta por fuera, pero se vuelve dura por dentro: legalismo, comparación, apariencia, y poca dependencia real. El antídoto que se propone frente a esta Espiritualidad tóxica no es “bajar el autoestima”, sino recuperar integridad de carácter con tres prácticas bien simples y profundas: humildad delante de Dios (dependencia real), transparencia con personas maduras (dejar de actuar), y discernir el cuerpo de Cristo (entender que la vida espiritual no es individualista, que nos necesitamos, que el crecimiento viene del Señor). En esa línea aparecen textos como 1 Pedro 5:5 e Isaías 57:15 para ubicar dónde habita Dios: en lo alto, sí, pero también con el quebrantado y humilde de espíritu. Si querés revisar si estás cayendo en Espiritualidad tóxica, una buena guía es observar qué te mueve: si te preocupa más “no pasarte de la línea” que rendirte a Dios; si te cuesta pedir oración o decir “necesito ayuda”; si te aislás del cuerpo y terminás eligiendo “favoritos” por encima de escuchar la voz del Espíritu Santo. El cierre invita a orar y a cuidar el corazón (especialmente en áreas con exposición), para que no haya lugar para autosuficiencia, superficialidad ni egolatría, y para que la gloria vuelva a Cristo, que es la cabeza de la Iglesia.

    54 min
  3. 5 FEB

    Divino amor

    En este mensaje titulado “Divino Amor”, se desarrolla una de las verdades centrales del evangelio: la marca que demuestra si una fe es auténtica no es el conocimiento bíblico ni la actividad cristiana, sino el amor ágape, el amor sobrenatural que proviene de Dios. A partir de Juan 13:34–35, la enseñanza muestra que Jesús dejó claro que todos reconocerán a sus discípulos por la manera en que se aman unos a otros. A lo largo de Divino Amor, se explica que existen distintos tipos de amor, pero que solo el amor ágape —incondicional, sacrificial y no emocional— revela una conversión genuina. Este mensaje profundiza en cómo ese amor no puede ser producido por el esfuerzo humano, sino que fluye únicamente cuando permanecemos en una relación viva con Dios. Por eso, Divino Amor no se trata de cumplir tareas espirituales, sino de amar personas de manera práctica, constante y real. La prédica confronta una forma de cristianismo centrada en actividades: evangelizar, servir, discipular o ayudar socialmente, pero sin una motivación de amor verdadero. Desde 1 Juan 3:14, 1 Corintios 13 y Romanos 5:5, se afirma que el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, y que sin ese amor, toda obra pierde su fruto espiritual. Divino Amor invita a revisar la motivación con la que compartimos el evangelio y a dejar de ver la misión como una obligación. Finalmente, el mensaje llama a la iglesia a vivir un cristianismo donde el amor de Dios sea visible tanto dentro como fuera de la comunidad. Amar al inconverso, al familiar difícil, al discípulo inmaduro y al necesitado no desde el esfuerzo humano, sino desde la dependencia diaria del Espíritu Santo. Porque solo así, Divino Amor se convierte en la señal clara de una fe viva y verdadera.

    54 min
  4. 5 FEB

    Renovación de la mente

    En esta prédica titulada “Jesús quiere rescatarte: renovar la mente y sanar la lepra emocional”, se nos invita a comenzar un nuevo año sin caer en la ilusión de que todo cambia solo porque cambia la agenda. El mensaje propone algo más profundo: identificar los ciclos internos que seguimos repitiendo aunque lo externo sea distinto. Ansiedad, pensamientos obsesivos, miedos, adicciones y heridas del pasado son presentados como una lepra emocional y espiritual que limita el propósito de Dios para nuestra vida. A partir del pasaje de Lucas 17:11–19, donde Jesús sana a los diez leprosos, la enseñanza muestra que la sanidad no siempre es inmediata, sino que ocurre “mientras iban”, en el proceso de obedecer. Así como ellos debieron identificar su condición y dar un paso de fe, hoy también somos llamados a reconocer qué pensamientos y conductas nos mantienen en modo supervivencia. Jesús quiere rescatarte no solo de lo visible, sino de aquello que no se ve pero se siente profundamente. El mensaje conecta la Palabra de Dios con conceptos de la neurociencia para explicar cómo los pensamientos repetidos moldean nuestra mente, bloquean la voluntad y afectan nuestras decisiones. Por eso, renovar la mente no es un acto emocional momentáneo, sino un proceso intencional de transformación espiritual, obediencia y gratitud. Este llamado apunta a vivir un 2026 con una mentalidad renovada, dejando atrás la culpa, el miedo y la ansiedad para caminar en libertad.

    1 h y 8 min
  5. 5 FEB

    La paternidad de Dios

    En este mensaje titulado “Mi vida tiene sentido cuando soy hijo de Dios”, se plantea una pregunta que atraviesa toda la prédica: ¿lo que estamos viviendo hoy realmente tiene sentido para nuestra vida? A lo largo del mensaje, se invita a revisar el año vivido, no desde el éxito o el fracaso, sino desde la plenitud interior y la identidad espiritual que guía nuestras decisiones diarias. La enseñanza desarrolla cómo muchas veces buscamos sentido en el trabajo, el dinero, los logros, los viajes o el reconocimiento, pero aun así seguimos sintiéndonos vacíos. Mi vida tiene sentido cuando soy hijo de Dios porque la identidad no nace de lo que hacemos, sino de quiénes somos delante de Él. Desde Génesis hasta el evangelio de Juan y la parábola del hijo pródigo, se muestra que Dios siempre establece primero la identidad de hijos antes de cualquier tarea o resultado. A lo largo de la prédica, Mi vida tiene sentido cuando soy hijo de Dios se conecta con la restauración de la paternidad de Dios en nuestra vida. No se trata solo de volver a Dios cuando todo sale mal, sino de vivir cada etapa —incluso las difíciles— con la certeza de estar bajo Su guía. Jesús mismo es presentado como el mayor ejemplo de cómo vivir como Hijo, dependiendo del Padre y encontrando sentido incluso en el sufrimiento. Este mensaje invita a dejar de vivir desde el currículum, la agenda llena o el éxito externo, y volver a los brazos del Padre para recuperar la identidad que da sentido real a la vida. Porque cuando entendemos que somos hijos de Dios, la vida empieza a ordenarse desde adentro hacia afuera.

    49 min
  6. Mejor cosa es dar que recibir

    1 ENE

    Mejor cosa es dar que recibir

    En este mensaje de Navidad, Mejor dar que recibir deja de ser una frase linda y se vuelve un llamado bien concreto a revisar desde dónde amamos. Porque si somos honestos, muchas veces nos sale más natural esperar reconocimiento, reciprocidad o “lo justo”, incluso cuando damos tiempo, atención o un regalo. Pero Jesús, en el Sermón del Monte (Mateo 5), sube el estándar: no responder ofensa con ofensa, no vivir desde la reacción, y elegir una respuesta distinta que corte el ciclo de violencia, gritos e insultos. A lo largo de la charla, Mejor dar que recibir aparece como una forma de vida que no depende de si el otro “se lo merece”. La invitación no es a esforzarnos para parecer buenos, sino a mirar a Jesús como la fuente que no se agota. Cuando el foco está en lo que el otro hace o deja de hacer, siempre va a faltar algo. En cambio, cuando entendemos el amor de Dios (Juan 3:16), el dar se vuelve consecuencia: dar sin esperar nada, servir sin pasar factura, perdonar aunque cueste y amar incluso cuando no hay devolución. Este mensaje también baja a lo cotidiano: el laburo, la familia, los vínculos tensos, y esas situaciones donde lo más fácil sería devolver lo mismo (o peor). Mejor dar que recibir no significa dejarse pisar, sino responder con el corazón de Jesús, con una proactividad que transforma el ambiente. Y en esta Navidad, la propuesta va más allá de los regalos: dar presencia, dar palabras de afirmación, dar perdón, dar tiempo, y orar por quienes nos cuesta.

    29 min
  7. Cómo frenar la lengua?

    14/12/2025

    Cómo frenar la lengua?

    Dominar la lengua: el poder de las palabras es el eje central de este mensaje, donde se reflexiona sobre cómo hablamos, qué decimos y desde dónde nacen nuestras palabras. A partir de una experiencia personal, este mensaje invita a mirar con honestidad la manera en que usamos la boca en la vida diaria: en la familia, el matrimonio, el trabajo, la iglesia y aun en la oración. En Dominar la lengua: el poder de las palabras, se explora cómo la Biblia presenta el control de las palabras como una señal clara de madurez espiritual. A lo largo del mensaje, se profundiza en textos del libro de Santiago, Proverbios, Mateo y Filipenses, mostrando que no se trata solo de evitar “hablar mal”, sino de permitir que Dios transforme el corazón, porque de lo que abunda en el corazón, habla la boca. Este mensaje sobre dominar la lengua y el poder de las palabras aborda temas muy cotidianos como la queja, la crítica, la maledicencia, el enojo, el chisme y las palabras de incredulidad. Se plantea cómo muchas de estas actitudes están normalizadas culturalmente, pero son confrontadas con claridad por la Palabra de Dios, que llama a usar nuestras palabras como instrumentos de bendición y no de destrucción. A lo largo de esta enseñanza, se remarca que intentar controlar la lengua solo con fuerza de voluntad lleva a frustración. El verdadero cambio ocurre cuando hay arrepentimiento y dependencia diaria del Espíritu Santo. Dominar la lengua no es una meta superficial, sino un proceso profundo que revela el estado del corazón y la manera en que vivimos nuestra fe de forma práctica. Si alguna vez te preguntaste por qué cuesta tanto controlar lo que decís, este mensaje sobre el poder de las palabras ofrece una perspectiva bíblica clara y directa. Es una invitación a revisar nuestras conversaciones, nuestras reacciones y nuestras palabras más comunes, entendiendo que cada una tiene impacto espiritual, emocional y relacional.

    1 h

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