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Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Un Mensaje a la Conciencia ahp@conciencia.net (Hermano Pablo y Carlos Rey)

    • Religion und Spiritualität
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Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

    «Porque no hemos procreado hijos»

    «Porque no hemos procreado hijos»

    En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

    «Soy casado, pero mi felicidad no está completa porque no hemos procreado hijos. Mi esposa tiene muchos padecimientos de salud, y mi deseo es divorciarme.»

    Este es el consejo que le dio mi esposa:

    «Estimado amigo:

    »Usted tiene tres quejas con relación a su matrimonio. La primera es que no está completamente feliz, y la segunda es que su esposa no ha quedado embarazada. La tercera queja es que ella tiene problemas de salud, pero usted no dice si éstos pudieran ser lo que está impidiendo un embarazo. Tampoco sabemos si ustedes dos se han sometido a exámenes médicos para determinar si uno de los dos es infértil.

    »A menos que sepa con certeza que hay una razón médica por la que su esposa no puede concebir un hijo, usted no puede suponer que pudiera tener un hijo con otra mujer. Así que el divorciarse de su esposa a fin de casarse con otra madre en potencia pudiera resultar en la misma situación en que se encuentra ahora. Por supuesto, nadie quiere contemplar la posibilidad de que sea infértil, pero no hay modo de saberlo sin someterse a un examen médico.

    »Además, el divorciarse de su esposa por los problemas de salud que la aquejan sería darle prioridad a lo que usted siente y no a los votos que hizo. El día de la boda usted prometió amar y serle fiel a su esposa “en tiempo de enfermedad y de salud”. Sin embargo, ahora está considerando quebrantar esos votos porque no se siente completamente feliz....

    »La buena noticia es que usted tiene otras opciones fuera del divorcio. Puede optar por cumplir con los votos que le hizo a su esposa. Y puede decidir amarla mediante la actitud y conducta que manifieste, a pesar de las limitaciones físicas de las que ella padezca.

    »Hay un ejemplo perfecto que puede seguir a fin de saber cómo amar a su esposa a pesar de lo que usted siente. El apóstol Pablo enseñó a los esposos a que amaran a la esposa tal como Cristo nos amó al extremo de morir por nosotros.1 Así que Jesucristo es el ejemplo de amar a tal grado que estamos dispuestos a hacer algo a pesar de no tener deseos de hacerlo. Él dio su vida misma por usted, de modo que para seguir su ejemplo usted debe estar dispuesto, como mínimo, a amar a su esposa cuando ella esté enferma.

    »En cuanto al deseo de tener un hijo, si sabe ahora, o descubre más tarde, que hay una razón médica por la que uno de los dos es infértil, le animamos a que considere adoptar a un niño o a dos o más niños que sean hermanos. Nosotros tenemos tres hijos adoptivos, y podemos decirle por experiencia que la adopción puede hacerlo igual de feliz que tener un hijo biológico.»

    Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 532.

    Carlos Rey
    Un Mensaje a la Conciencia
    www.conciencia.net



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    Ef 5:25

    • 4 Min.
    «La copia feliz del Edén»

    «La copia feliz del Edén»

    (18 de septiembre: Día de la Independencia de Chile)

    (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)

      El 19 de julio de 1819, el director supremo Bernardo O’Higgins encargó una canción patriótica para Chile al abogado y poeta argentino-chileno Bernardo de Vera y Pintado. Acompañada por la música del compositor Manuel Robles Gutiérrez, se estrenó como la «Canción Nacional de Chile» en el teatro de Domingo Arteaga el 20 de agosto de 1820. En 1827 el Ministro chileno en Londres, Mariano Egaña, le pidió al maestro catalán Ramón Carnicer que le compusiera una nueva música, la cual hizo su debut como «Himno Patriótico de Chile» el 23 de diciembre de 1828.

    Años después, el Gobierno de Chile le encargó al joven poeta Eusebio Lillo un nuevo texto, que llegó a reemplazar las estrofas pero no el coro del poema original. Esa versión oficial se entonó por primera vez el 17 de septiembre de 1847.1 He aquí la quinta estrofa y el coro del Himno Nacional de Chile como se canta actualmente en ceremonias oficiales:

    Puro, Chile, es tu cielo azulado,
    puras brisas te cruzan también,
    y tu campo de flores bordado
    es la copia feliz del Edén.
    Majestuosa es la blanca montaña
    //que te dio por baluarte el Señor.//
    //Y ese mar que tranquilo te baña,
    te promete futuro esplendor.//

    Dulce patria, recibe los votos
    con que Chile en tus aras juró.
    ///Que o la tumba serás de los libres,
    o el asilo contra la opresión,///
    //o el asilo contra la opresión.//

    Así como el Señor le dio por baluarte la blanca montaña majestuosa a Chile, que rompió las cadenas de injusticia en aras de darle asilo al oprimido, Dios también quiere darle a cada chileno la siguiente promesa de futuro esplendor, en las palabras del profeta Isaías: que si se acerca a Él y lo busca día tras día sin dejar de darle refugio al desvalido, Él, en calidad de Dios suyo, atenderá sus ruegos y hará que su luz brille en las tinieblas y que sea como jardín bien regado y como manantial cuyas aguas no se agotan.2

    Carlos Rey
    Un Mensaje a la Conciencia
    www.conciencia.net



    1
    Gobierno de Chile, «Himno Nacional» En línea 9 abril 2015; Información sobre la República de Chile, «Himno Chileno» En línea 22 abril 2015; Wikipedia, s.v. «Himno nacional de Chile» En línea 22 abril 2015.


    2
    Is 58

    • 4 Min.
    El «Grito de Dolores»

    El «Grito de Dolores»

    (Día de la Independencia de México)

    Lamentablemente hay ciertas dudas sobre lo que sabemos acerca del Grito de Dolores que dio inicio a la Independencia de México el 16 de septiembre de 1810. Pero algunos consideran que es aún más lamentable que no haya duda alguna de que no sabemos con certeza si el Grito se dio tal y como lo han enseñado los libros de texto de educación básica en México.

    Es que cada año millones de mexicanos se reúnen con sus familias para celebrar ese Grito. Miles de ellos se concentran en el Zócalo de la Ciudad de México con el fin de presenciar el momento, a eso de las once de la noche de la víspera, en que el presidente de la nación da el tradicional Grito, que ellos a su vez repiten. Luego lo festejan con fuegos artificiales, platillos típicos como quesadillas, «gorditas», molotes, tostadas, pozole, chalupas, enchiladas, buñuelos bañados con miel, y muchos otros antojitos, amenizados por la música de mariachis y bandas. Y por si todo eso fuera poco, la celebración se extiende con un desfile militar el día siguiente, día en que el prócer y sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, conocido como el «Padre de la Patria», dio el famoso Grito de Dolores.1

    Una de las divergencias en los libros de historia patria es precisamente qué gritó Hidalgo aquella mañana en que hizo sonar las campanas en su parroquia del pueblo de Dolores. Según el historiador mexicano Carlos Herrejón Peredo, especialista en el movimiento independentista, hay dos tendencias que se han superpuesto a las versiones del Grito. La corriente nacionalista, patriótica, quiere hacer que Hidalgo haya gritado: «¡Viva la independencia!» En cambio, la corriente crítica, académica, dice que gritó más bien: «¡Viva Fernando VII!»

    «Pues bien —aclara Herrejón—, hubo un testigo presencial», Juan Aldama, que nos dice que Hidalgo exhortaba a la muchedumbre que se había reunido a que se unieran con él para defender el reino, el país, porque los españoles querían entregarlos a los franceses. Según Aldama, lo que dijo Hidalgo fue: «Se acabó la opresión», «se acabaron los tributos» y, por último: «A los que me sigan, les ofrezco pagarles un peso a los de a caballo, y medio peso a los de a pie.» De modo que Hidalgo «no dijo: “¡Viva Fernando VII!”, pero tampoco dijo: “¡Viva la independencia!”» Hidalgo sí quería la independencia absoluta, pero no la proclamó desde el principio porque no era ni estratégico ni aconsejable hacerlo en ese momento histórico.2

    De cualquier manera, Hidalgo pagó caro su Grito de Dolores. Fue capturado, juzgado por la Inquisición y por un tribunal militar, y condenado a muerte, por lo que fue fusilado el 30 de julio del año siguiente. Gracias a Dios, a diferencia de esos dos tribunales, Él no nos condena por buscar nuestra independencia espiritual absoluta. Al contrario, Dios nos anima a que clamemos a Él e invoquemos su nombre para obtener la salvación y la libertad espiritual por la que su Hijo Jesucristo fue inmolado por nosotros. Más vale que no dudemos en hacerlo.3

    Carlos Rey
    Un Mensaje a la Conciencia
    www.conciencia.net



    1
    Darío Brooks, «5 mitos y verdades del “Grito de Dolores” que llevó a la independencia de México», BBC News Mundo, 15 septiembre 2018, actualizado 16 septiembre 2019 En línea 31 marzo 2021; «Anécdotas de la Independencia de México», Jet News, 2 septiembre 2015 En línea 2 abril 2021.


    2
    Carlos Herrejón Peredo, «Hidalgo y el grito», Entrevista con motivo del Bicentenario México 2010, 5 febrero 2009 En línea 3 abril 2021.


    3
    1Sa 7:9; 1Cr 5:20; 2Cr 14:11; Sal 34:6; 91:15; Jer 33:3; Ro 10:8-13; 1Co 5:7; 2Co 6:2; Ap 13:8

    • 4 Min.
    «Con su sangre escribió: ¡Libertad!»

    «Con su sangre escribió: ¡Libertad!»

    (Día de la Independencia de El Salvador)

    (Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)

    El 11 de diciembre de 1953 la Asamblea Legislativa de El Salvador publicó un decreto que invalidaba los dos himnos nacionales reconocidos como oficiales por acuerdos ejecutivos en 1866 y 1891. En su lugar, el decreto reconocía oficialmente como Himno Nacional el que comisionó el Presidente Doctor Rafael Zaldívar y se estrenó en el antiguo Palacio Nacional de la Capital de la República el 15 de septiembre de 1879.

    El compositor del himno fue el maestro italiano Juan Aberle, que llegó a El Salvador a fines del siglo diecinueve y la convirtió en su segunda patria al casarse con una salvadoreña. El autor de la letra fue el general Juan José Cañas, poeta y militar distinguido, oriundo de San Miguel, que hizo armas en la campaña nacional contra los filibusteros en 1856.1

    Estas son las palabras del coro y de la primera estrofa que se cantan actualmente:

    //Saludemos la patria orgullosos
    de hijos suyos podernos llamar;
    y juremos la vida animosos,
    sin descanso a su bien consagrar.//

    De la paz en la dicha suprema,
    siempre noble soñó El Salvador;
    fue obtenerla su eterno problema,
    conservarla es su gloria mayor.

    Y con fe inquebrantable el camino
    del progreso se afana //en seguir//,
    por llenar su grandioso destino,
    conquistarse un feliz porvenir.

    Le protege una férrea barrera
    contra el choque de ruin deslealtad,
    desde el día que en su alta bandera
    con su sangre ///escribió: ¡Libertad!///

    Entre los deberes cívicos que reafirma la Ley de Símbolos Patrios de 1972 se encuentra el Decreto Legislativo de 1936 que ordena que al final de toda correspondencia oficial se incluya el lema «Dios, Unión, Libertad» que aparece en el Escudo de Armas y en la Bandera Nacional. Es que si bien, según la letra del Himno Nacional, el pueblo salvadoreño pagó con su sangre el precio de su libertad física, el precio de su libertad espiritual lo pagó con su propia sangre Jesucristo, el Hijo de Dios, al que le rinden homenaje con un gran monumento en San Salvador que lo reconoce como «el Salvador del mundo».

    Ahora sólo falta que cada ciudadano que, orgulloso de llamarse hijo de la Patria, se esfuerza por cumplir esa promesa de consagrar la vida a su bien, consagre también su vida a servir a Cristo, asegurando así su derecho de llamarse hijo de Dios.2

    Carlos Rey
    Un Mensaje a la Conciencia
    www.conciencia.net



    1
    «Historia del Himno Nacional de El Salvador», Símbolos Patrios En línea 30 junio 2009; «Ley de Símbolos Patrios de El Salvador», Decreto No. 115, Asamblea Legislativa de la República de El Salvador En línea 26 mayo 2009; Jorge Lardé y Larín, «Historia del Himno Nacional de El Salvador», pp. 35-36 En línea 30 junio 2009.


    2
    Jn 1:12; 1Co 7:34

    • 4 Min.
    «La primera necesidad de los pueblos»

    «La primera necesidad de los pueblos»

    (Víspera del Bicentenario del Acta de Independencia Centroamericana)

    Era el 14 de septiembre de 1821, víspera del día en que se había convocado a una reunión en el Palacio de Gobierno de Guatemala entre autoridades de las provincias y representantes de la universidad, de la Iglesia y de las autoridades civiles a fin de decidir si Centroamérica habría de separarse de España. Uno de ellos, que apoyaba decididamente las aspiraciones independentistas, era el guatemalteco Pedro Molina. Esa víspera, su esposa, María Dolores Bedoya, mostrando lo solidaria que era con él en sus convicciones políticas, visitó los barrios más habitados de la ciudad, invitó a su vez al pueblo a una reunión frente al palacio con el propósito de llenar la plaza en apoyo a la independencia, y se encargó de que hubiera música y fuegos artificiales para festejar la esperada proclama.

    Durante la histórica reunión del día siguiente, mientras los cincuenta y seis miembros de la junta presentaban sus argumentos a favor y en contra de la declaración de independencia, Bedoya arengaba al pueblo en la plaza. Pero al comenzar a repetirse los argumentos para retrasar la proclama de independencia, comenzaron también a oírse en el recinto explosiones de pólvora, cohetes y música. Fue tal la algarabía que los opositores a la independencia creyeron que había estallado la revolución y se apresuraron a proclamarla.1

    En el prólogo del acta misma de independencia redactada por José Cecilio del Valle consta que llegaron al acuerdo «congregados todos en el mismo salón; leídos los oficios expresados; discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de “¡Viva la independencia!” que repetía lleno de entusiasmo el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio...»2 Por eso algunos historiadores sostienen que la agitación del pueblo de parte de María Dolores Bedoya contribuyó a que se proclamara la independencia centroamericana. Y por eso en algunas ciudades centroamericanas en la víspera del 15 de septiembre los niños celebran un desfile con faroles iluminados.3

    Entre otras cosas, en el acta «se acordó... que siendo la Independencia del Gobierno Español la voluntad general del pueblo..., el Señor Jefe Político la mande publicar para prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.... [y] que [siendo] la paz y sosiego... la primera necesidad de los pueblos cuando pasan de un gobierno a otro,... los que estando unidos en el sentimiento general de la independencia deben estarlo también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los ánimos y producen funestas consecuencias.»4

    Quiera Dios que así como en el siglo diecinueve el aludido Jefe Político Gabino Gaínza, último gobernador español en Centroamérica, no sólo firmó el acta sino que logró que las autoridades españolas aceptaran la nueva situación pacíficamente sin que tuviera que derramarse sangre en batalla alguna,5 también nosotros en el siglo veintiuno sofoquemos pasiones individuales y busquemos la paz. Pues si buscamos la paz y la seguimos, sostiene San Pedro, podremos «gozar de días felices».6

    Carlos Rey
    Un Mensaje a la Conciencia
    www.conciencia.net



    1
    «Independencia de Centroamérica», La Nación En línea 6 septiembre 2008; Luis Arritola, «Mujeres insurgentes», La Opinión En línea 10 abril 2009.


    2
    «Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821» En línea 10 febrero 2009.


    3
    «México y América Central festejan casi dos siglos de independencia», La Opinión En línea 10 abril 2009; Wikipedia, s.v. «María Dolores Bedoya» En línea 10 abril 2009.


    4

    • 4 Min.
    «¿Es necesario pertenecer a alguna religión?»

    «¿Es necesario pertenecer a alguna religión?»

    En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

    «Toda la vida he pertenecido a cierta religión, pero ya no me nace volver de nuevo porque algunas personas no aceptan un “no” como respuesta, y eso me molesta mucho. ¿Para tener una relación sana con Dios es necesario pertenecer a alguna religión en particular?»

    Este es el consejo que le dio mi esposa:

    «Estimado amigo:

    »Las entidades religiosas y las iglesias a veces no difieren mucho de algunos clubes, organizaciones o equipos deportivos. Hay miembros que están dispuestos a morir por lo que representa su grupo, pero tristemente hay otros que pertenecen al grupo para poder estar cerca de personas de las quieren aprovecharse de algún modo, tal como mediante una maniobra financiera o hasta abuso sexual. Así mismo hay personas sinceras y honorables que pertenecen al mismo grupo debido a que es la tradición de su familia, o debido a que les conviene en sus relaciones sociales.

    »Sin embargo, si bien hay personas sinceras que pertenecen a casi todas las religiones, ni el formar parte de una religión ni seguir tradiciones religiosas son las maneras de conocer a Dios. Jesucristo, el Hijo de Dios, les advirtió a sus discípulos acerca de los líderes religiosos de aquella época. Su denuncia más severa fue que, si bien seguían con esmero hasta las leyes más insignificantes, el corazón de ellos estaba lleno de codicia y de maldad.1

    »Con eso Jesús estaba ampliando lo que su Padre Dios le había dicho al profeta Samuel hacía más de mil años: “La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.”2 En otras palabras, la gente nos juzga por lo que hacemos, mientras que Dios nos juzga por lo que tenemos en el corazón.

    »Usted bien pudiera responder: “¡Oiga! Ese es un gran problema. Yo no soy perfecto. En mi corazón suele haber enojo, impaciencia, venganza, envidia y orgullo. Si Dios me juzga por todo eso, ¡estoy perdido!” Pero nosotros entonces diríamos: “Tiene razón. Sí. Está perdido, pero nosotros pudiéramos decir lo mismo. Ninguno de nosotros tiene pensamientos y motivos perfectos.”

    »Sin embargo, ¡no hay que perder la esperanza! Cristo ya sufrió el castigo por todas nuestras impurezas. Él pagó la pena que usted debía pagar como también la nuestra. Y está listo para ofrecernos el perdón, pero tenemos que abrir el corazón y disponernos a recibirlo. Cuando le confesamos a Dios en oración que nuestro corazón no está limpio y que necesitamos su perdón, Él responde declarándonos inocentes.3

    »Después de recibir el perdón, vamos naturalmente a querer permitir que Dios nos guíe y nos muestre el plan que ya ha trazado para nuestra vida. Al orar y leer la Biblia, llegamos a conocer a Dios y aprender a escuchar su voz. Y procuramos unirnos a otras personas que también han recibido el perdón, a fin de que podamos aprender juntos y animarnos mutuamente.... Lo que importa es que cada día nos esforcemos por conocer mejor a Dios y permitamos que nos guíe.»

    Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 660.

    Carlos Rey
    Un Mensaje a la Conciencia
    www.conciencia.net



    1
    Lc 11:39


    2
    1S 16:7


    3
    Ro 5:16; 8:33 (TLA)

    • 4 Min.

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