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1x17_El acceso al agua: un problema para las personas con discapacidad Todo es Agua

    • Ciencias

En el mundo, tres de cada diez personas no utilizan un servicio de agua potable gestionado de forma segura, seis de cada diez personas no tienen acceso a servicios de saneamiento dignos y una de cada nueve practica la defecación al aire libre. Detrás de estas cifras, según apunta Naciones Unidas, las personas con discapacidad están representadas de forma desproporcionada. No poder disfrutar del derecho al agua y al saneamiento es una realidad que golpea mucho más a las personas con discapacidad, lo que contribuye a su aislamiento, peor estado de salud y pobreza.

Más de 1.000 millones de personas, es decir el 15% de la población mundial, padece algún tipo de discapacidad. El 80% de estas personas vive en países en desarrollo. La Organización Mundial de la Salud indica que los países de ingresos más bajos cuentan con una mayor prevalencia de discapacidad y que es más común entre las mujeres, las personas mayores, los niños y los adultos pobres.

Las mujeres y las niñas suelen experimentar discriminación y desigualdades con regularidad cuando intentan acceder a una fuente de agua limpia o a una infraestructura de saneamiento en muchas partes del mundo, algo que se agrava si tienen discapacidad. En muchas comunidades, ellas son las encargadas de transportar el agua hasta los hogares. Algunas incluso llegan a caminar hasta más de seis kilómetros para buscar agua, si no pueden hacerlo o no pueden extraer agua de un pozo, en ocasiones se las margina.

Las niñas y los niños con discapacidad se encuentran en general entre los más marginados a la hora de acceder a un grifo o un retrete adecuados y sus consecuencias son alarmantes. En el mundo hay más de 100 millones de niñas y niños con discapacidad y alrededor de cuatro de cada cinco viven en países en desarrollo. Los índices más altos están en los países más pobres, donde se encuentran entre los grupos más excluidos. Según UNICEF, muchos de estos niños incluso reducen su ingesta con el propósito de ir lo menos posible a una letrina, lo cual puede implicar importantes complicaciones de salud. “Estos son algunos de los problemas que están identificados por la organización Inclusive Wash”, nos dice en este nuevo episodio de TODO ES AGUA, Jesús Martín, delegado para los Derechos Humanos del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), con el que abordamos esta realidad.

Las soluciones existen, son sencillas, de bajo coste y de enorme repercusión para el conjunto de la comunidad. Cuando se implantan, personas con lesiones temporales, mujeres embarazadas o ancianos también se ven favorecidas por instalaciones concebidas desde el diseño universal, es decir que puedan ser usadas por todos. Y esto pasa por “tener contacto, mantener un diálogo con las personas con discapacidad o con sus organizaciones más representativas, porque muchas veces se acometen obras que no sirven”, señala Jesús Martin.

En el mundo, tres de cada diez personas no utilizan un servicio de agua potable gestionado de forma segura, seis de cada diez personas no tienen acceso a servicios de saneamiento dignos y una de cada nueve practica la defecación al aire libre. Detrás de estas cifras, según apunta Naciones Unidas, las personas con discapacidad están representadas de forma desproporcionada. No poder disfrutar del derecho al agua y al saneamiento es una realidad que golpea mucho más a las personas con discapacidad, lo que contribuye a su aislamiento, peor estado de salud y pobreza.

Más de 1.000 millones de personas, es decir el 15% de la población mundial, padece algún tipo de discapacidad. El 80% de estas personas vive en países en desarrollo. La Organización Mundial de la Salud indica que los países de ingresos más bajos cuentan con una mayor prevalencia de discapacidad y que es más común entre las mujeres, las personas mayores, los niños y los adultos pobres.

Las mujeres y las niñas suelen experimentar discriminación y desigualdades con regularidad cuando intentan acceder a una fuente de agua limpia o a una infraestructura de saneamiento en muchas partes del mundo, algo que se agrava si tienen discapacidad. En muchas comunidades, ellas son las encargadas de transportar el agua hasta los hogares. Algunas incluso llegan a caminar hasta más de seis kilómetros para buscar agua, si no pueden hacerlo o no pueden extraer agua de un pozo, en ocasiones se las margina.

Las niñas y los niños con discapacidad se encuentran en general entre los más marginados a la hora de acceder a un grifo o un retrete adecuados y sus consecuencias son alarmantes. En el mundo hay más de 100 millones de niñas y niños con discapacidad y alrededor de cuatro de cada cinco viven en países en desarrollo. Los índices más altos están en los países más pobres, donde se encuentran entre los grupos más excluidos. Según UNICEF, muchos de estos niños incluso reducen su ingesta con el propósito de ir lo menos posible a una letrina, lo cual puede implicar importantes complicaciones de salud. “Estos son algunos de los problemas que están identificados por la organización Inclusive Wash”, nos dice en este nuevo episodio de TODO ES AGUA, Jesús Martín, delegado para los Derechos Humanos del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), con el que abordamos esta realidad.

Las soluciones existen, son sencillas, de bajo coste y de enorme repercusión para el conjunto de la comunidad. Cuando se implantan, personas con lesiones temporales, mujeres embarazadas o ancianos también se ven favorecidas por instalaciones concebidas desde el diseño universal, es decir que puedan ser usadas por todos. Y esto pasa por “tener contacto, mantener un diálogo con las personas con discapacidad o con sus organizaciones más representativas, porque muchas veces se acometen obras que no sirven”, señala Jesús Martin.

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