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Las 5 pieles de Hundertwasser y el derecho a la ventana Radio BF

    • Hogar y jardín

«Yo tengo muchos nombres y soy muchas personas. Soy pintor, arquitecto, ecologista… Hay tantas cosas que hacer que yo siempre digo: me gustaría ser diez Hundertwasser para hacer diez veces más cosas. Como eso no puede ser al menos puedo tener muchos nombres».
A sus 20 años, Friedrich Stowasser, un joven pintor austriaco nacido en los primeros años del nazismo, hijo de madre judía y padre protestante, decide cambiar su nombre e iniciar un proceso de autorrealización personal a partir del reencuentro con su propia identidad.
Friedensreich Hundertwasser, pintor, escultor, arquitecto, dibujante, artista gráfico, ambientalista y ecologista, hizo de la reconciliación de la humanidad con la naturaleza y el individualismo sus banderas.
Inspirado por Gaudí, Shiele o Klimt, su obra, tanto gráfica como arquitectónica, es toda una exhibición de colores vibrantes y formas
orgánicas.
Su rechazo por la línea recta, a la que consideraba “impía, sacrílega e inmoral”, le lleva a encontrar en la espiral y los ciclos vitales su inspiración profesional y personal.
Es así como, a partir de su propia desnudez, identifica sucesivas interacciones de las personas con su entorno que configuran su forma de ser y estar en el mundo.
Fruto de su pensamiento, elabora entre 1967 y 1972 su conocida teoría de las 5 pieles, que reivindica la autoconstrucción de la propia vivienda, la tercera de las pieles, como un derecho de toda persona y una metáfora de la propia autoconstrucción.
Una casa a la que se va dando forma libremente se convierte así en la extensión de la ropa que recubre la piel.
Viajero incansable, Hundertwasser murió en aguas del Pacífico en el año 2000 a su regreso a Europa desde Nueva Zelanda.
“Espero volver a humus enterrado desnudo y sin ataúd bajo una haya plantada por mí en mi tierra en Ao Tea Roa”, había dejado escrito.
Y así fue.

«Yo tengo muchos nombres y soy muchas personas. Soy pintor, arquitecto, ecologista… Hay tantas cosas que hacer que yo siempre digo: me gustaría ser diez Hundertwasser para hacer diez veces más cosas. Como eso no puede ser al menos puedo tener muchos nombres».
A sus 20 años, Friedrich Stowasser, un joven pintor austriaco nacido en los primeros años del nazismo, hijo de madre judía y padre protestante, decide cambiar su nombre e iniciar un proceso de autorrealización personal a partir del reencuentro con su propia identidad.
Friedensreich Hundertwasser, pintor, escultor, arquitecto, dibujante, artista gráfico, ambientalista y ecologista, hizo de la reconciliación de la humanidad con la naturaleza y el individualismo sus banderas.
Inspirado por Gaudí, Shiele o Klimt, su obra, tanto gráfica como arquitectónica, es toda una exhibición de colores vibrantes y formas
orgánicas.
Su rechazo por la línea recta, a la que consideraba “impía, sacrílega e inmoral”, le lleva a encontrar en la espiral y los ciclos vitales su inspiración profesional y personal.
Es así como, a partir de su propia desnudez, identifica sucesivas interacciones de las personas con su entorno que configuran su forma de ser y estar en el mundo.
Fruto de su pensamiento, elabora entre 1967 y 1972 su conocida teoría de las 5 pieles, que reivindica la autoconstrucción de la propia vivienda, la tercera de las pieles, como un derecho de toda persona y una metáfora de la propia autoconstrucción.
Una casa a la que se va dando forma libremente se convierte así en la extensión de la ropa que recubre la piel.
Viajero incansable, Hundertwasser murió en aguas del Pacífico en el año 2000 a su regreso a Europa desde Nueva Zelanda.
“Espero volver a humus enterrado desnudo y sin ataúd bajo una haya plantada por mí en mi tierra en Ao Tea Roa”, había dejado escrito.
Y así fue.

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