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The Quarantine Tapes Argentina 255: Nancy Jaramillo con Karina Lorr‪é‬ The Quarantine Tapes

    • Performing Arts

“Al principio de la cuarentena, muchos capitanes y marineros reclamaron que dejen de tratarnos como leprosos, porque llegamos a sentirnos así. La verdad es que padecimos la pandemia, vivimos momentos de angustia… Sentirnos discriminados fue muy doloroso”.

“La tecnología humanizó un montón nuestra actividad, porque cuando estás en una embarcación, no tenés buena vida. Tu alimentación es mala, el buque se mueve todo el tiempo y atravesás muchos temporales. Trabajamos en condiciones casi inhumanas. En esas circunstancias, recibir un WhatsApp de un familiar nos ayuda un montonazo”.

“…A las 11.30 comienzo a manejar el busque y las maniobras de pesca. Mi función termina a las 23.30, siempre y cuando no pase nada fuera de lo común. He llegado a dormir sólo tres horas para continuar con mi tarea del día siguiente”.

“Cuando era marinera, nos daban tres horas por día para cenar, dormir y desayunar. Ahora, por reglamentación, después de 24 horas de trabajo, te corresponden 8 horas de sueño…A bordo no tenés un día descanso”.

“A veces, nos juntamos con colegas y decimos. “Se nos pasaron veinte años de nuestra vida arriba del barco y qué poco vivimos”. Este trabajo es cruel, aunque lo amamos, porque nos permitió desarrollarnos y ayudar a nuestro entorno...Cuando alguien me dice que le gustaría navegar, yo le respondo: “Mejor, buscate otra cosa”.

“Al principio de la cuarentena, muchos capitanes y marineros reclamaron que dejen de tratarnos como leprosos, porque llegamos a sentirnos así. La verdad es que padecimos la pandemia, vivimos momentos de angustia… Sentirnos discriminados fue muy doloroso”.

“La tecnología humanizó un montón nuestra actividad, porque cuando estás en una embarcación, no tenés buena vida. Tu alimentación es mala, el buque se mueve todo el tiempo y atravesás muchos temporales. Trabajamos en condiciones casi inhumanas. En esas circunstancias, recibir un WhatsApp de un familiar nos ayuda un montonazo”.

“…A las 11.30 comienzo a manejar el busque y las maniobras de pesca. Mi función termina a las 23.30, siempre y cuando no pase nada fuera de lo común. He llegado a dormir sólo tres horas para continuar con mi tarea del día siguiente”.

“Cuando era marinera, nos daban tres horas por día para cenar, dormir y desayunar. Ahora, por reglamentación, después de 24 horas de trabajo, te corresponden 8 horas de sueño…A bordo no tenés un día descanso”.

“A veces, nos juntamos con colegas y decimos. “Se nos pasaron veinte años de nuestra vida arriba del barco y qué poco vivimos”. Este trabajo es cruel, aunque lo amamos, porque nos permitió desarrollarnos y ayudar a nuestro entorno...Cuando alguien me dice que le gustaría navegar, yo le respondo: “Mejor, buscate otra cosa”.

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