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Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año!
El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia.
Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.

Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland Kenneth y Gloria Copeland

    • Religie en spiritualiteit

Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año!
El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia.
Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.

    20 de Septiembre - Es hora de tomar las cosas en serio

    20 de Septiembre - Es hora de tomar las cosas en serio

    «Dios mío, ¡tú eres mi Dios! Yo te buscaré de madrugada... al pensar en ti recostado en mi lecho, al meditar en ti durante mis desvelos»
    (Salmos 63:1,6) Si has decidido vivir en salud divina, habrá ocasiones en las que tendrás que ser radical en cuanto a la Palabra de Dios se refiere. Habrá ocasiones en las que quizás te sientas tan enfermo que no será suficiente unos momentos en la Palabra y una oración rápida para recibir la sanidad.
    Quiero explicarte, en términos muy prácticos, lo que yo haría en una situación como ésa.
    Al despertar por la mañana, antes de hacer cualquier otra cosa, tomaría la Santa Cena del Señor, y diría: “Padre, dedico mi cuerpo todo el día de hoy al servicio de mi Señor Jesucristo. Recibo la sangre pura de Jesús derramada por mí en el Calvario”.
    Luego pondría al diablo en su lugar, diciéndole: “Te reprendo, Satanás. Hoy no pondrás ninguna enfermedad ni padecimiento sobre mí. Por el poder de Jesús y mediante Su Espíritu, no haré caso de los síntomas ni de lo que mi cuerpo crea al respecto. Yo he vencido esta enfermedad porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo”.
    Después, pasaría el resto del día agradeciendo a Dios por mi sanidad. Buscaría enseñanzas de  audio o video que llenaran mi mente y mi espíritu con la Palabra ungida de Dios, y las escucharía durante el día. En la tarde, alabaría a Dios y tomaría otra vez la Santa Cena del Señor para recordar que la Sangre de Jesús está en mis venas, y que soy parte de la familia de Dios.
    Tú no tienes que esperar hasta el segundo domingo de cada mes o cuando sea que tomes la Cena del Señor. Jesús simplemente dijo: «…hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria» (1 Corintios 11:25). Si estás enfrentando un ataque serio del diablo, necesitas recordar a Jesús todo el día y toda la noche. Necesitas meditar en Jesús hasta que los pensamientos del Señor saquen de tu mente los pensamientos de esa enfermedad.
    Por la noche, antes de acostarme, tomaría una vez más la Santa Cena, y alabaría hasta dormirme. Si me despertara durante la noche, tomaría mi Biblia y leería todos los pasajes de sanidad, y haría que el diablo se lamentara de haberme despertado.
    Cuando el diablo lance un ataque de gravedad contra tu cuerpo, no pierdas el tiempo. Toma la Palabra en serio y ponte bajo su cuidado constante, y ella cuidará muy bien de ti.
    Lectura bíblica: Hebreos 4:9-16

    • 4 min.
    19 de Septiembre - Una palabra acerca de los ángeles

    19 de Septiembre - Una palabra acerca de los ángeles

    «Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos»
    (Salmos 91:11) Es hora de aclarar las cosas. Los ángeles no son algo sólo para niños. No son niños gorditos con cabello rubio, con arcos y flechas en sus manos. Los ángeles son guerreros gigantes y fornidos. Son seres reales. Son poderosos. Si eres un creyente, entonces ellos son parte esencial de tu vida.
    En la Biblia encontramos ejemplos de lo que los ángeles pueden hacer. Uno de ellos es cuando el pueblo de Israel huyó del ejército de Faraón, y en la Biblia leemos que de repente las ruedas de los carros de los egipcios se atascaron. Simplemente dejaron de rodar.
    ¿Quiénes crees que causaron eso? ¡Los ángeles, por supuesto!
    Y ellos no se han jubilado. Siguen tan activos hoy como lo han estado siempre.
    Hace años, en una de las guerras más importantes de la nación de Israel, el enemigo tenía los cañones apuntando hacia las ciudades israelitas. Esos cañones eran lo mejor que la tecnología ofrecía en esa época. Tenían un alcance mínimo de 30 kilómetros y estaban equipados con miras electrónicas muy precisas. Pero sucedió algo muy extraño. Cada vez que disparaban los cañones contra los israelitas, disparaban demasiado lejos o demasiado cortos del blanco. Sabemos que los cañones no estaban descalibrados, porque luego los israelitas los capturaron y los usaron para disparar contra el enemigo, dando en el blanco.
    ¿Qué sucedió? Fueron los ángeles, ¿quién más?
    Amigo, éste no es un cuento de hadas, sino un ejemplo real de la participación de los ángeles en la vida del pueblo de Dios. Y si tú eres hijo de Dios, tienes derecho a esperar que los ángeles hagan lo mismo por ti.
    Por lo tanto, permanece a la expectativa. Di: “Gracias, Padre celestial, por encomendarme al cuidado de Tus ángeles para que me guarden en todos mis caminos”. Una vez que hayas dicho esas palabras de fe, permanece firme. No temas. No dudes. Se paciente y sigue creyendo. Verás la salvación del Señor.
    Lectura bíblica: Hechos 12:1-17

    • 3 min.
    18 de Septiembre - ¿Por qué te creó Dios?

    18 de Septiembre - ¿Por qué te creó Dios?

    «Así que, lo que hemos visto y oído [por nosotros mismos] es lo que les anunciamos a ustedes, para que también ustedes se den cuenta y disfruten de una comunión como colaboradores y partícipes con nosotros. Porque [esta] comunión que tenemos [la cual es una marca distintiva de los cristianos] es con el Padre y con su Hijo Jesucristo (el Mesías)»
    (1 Juan 1:3, AMP) El hombre en realidad es un ser especial. Ha sido hecho a la imagen de Dios, y ha sido creado para tener comunión con el Señor.
    Hay gente que cree que Dios hizo al hombre para tener a alguien a quien controlar. Pero Dios no es un controlador. Él es amor, y el amor necesita darse a alguien. Por eso, Dios creó al hombre: para poder darle Su amor.
    El Señor pudo haber dado Su amor a los ángeles, y lo hizo. Pero entregar Su amor a los ángeles no fue suficiente. ¿Por qué? Porque los ángeles no están hechos a Su imagen.
    Tú haces lo mismo. Por ejemplo, digamos que tienes un perrito en tu casa. Puedes entretenerte con ese animalito, pero con el tiempo llega ese momento en que deseas hablar con alguien; llega el momento en que necesitas establecer comunicación a tu propio nivel.
    Tú actúas así porque fuiste creado a la imagen de Dios. Así es Él. Dios desea tener comunión con alguien como Él.
    Atrévete a creer que eres realmente especial, único en la creación, hecho por Dios a Su imagen. Atrévete a recibir el amor de Dios, ¡y a corresponder a ese amor!
    Lectura bíblica: Génesis 1:26-31

    • 3 min.
    17 de Septiembre - Se valiente

    17 de Septiembre - Se valiente

    «Pero tienes qué esforzarte y ser muy valiente. Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas»
    (Josué 1:7) La vida de fe exige ser valiente. La mayoría de los creyentes no se dan cuenta de ello, ¡pero ésa es la verdad! Se necesita ser valiente para levantarse contra la enfermedad y declararse sano por las llagas de Jesucristo. Se necesita ser valiente para esperar la prosperidad cuando uno deposita la última moneda en la ofrenda y la pobreza está tocando a la puerta. Habrán días en que preferirás aislarte de todo y esconderte antes que dar otro paso de fe contra el diablo. Pero no puedes darte ese lujo. La batalla de la fe no se pelea una vez y luego se olvida. Si quieres continuar viviendo en victoria deberás seguir peleando la batalla de la fe una y otra vez.
    No hay otra manera de hacerlo. Claro, algunos creyentes siempre tratan de encontrar un camino alternativo. Piensa por ejemplo en los israelitas. Ellos pensaron que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían más batallas. Por eso, cuando oyeron el informe acerca de los gigantes que vivían en la Tierra Prometida, decidieron que no podrían enfrentar la batalla. Su valor se desvaneció. Como consecuencia, tomaron un desvío de 40 años por el desierto.
    Pero ¿sabes qué? Los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando llegó el tiempo para que la siguiente generación entrara en la Tierra Prometida, los gigantes aún estaban allí. Sin embargo, esa vez los israelitas se armaron de valor para enfrentarlos. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios.
    Josué, su líder, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado esa Palabra en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado en ella y nunca olvidó que Dios estaba de su lado.
    Si vas a pelear la buena batalla de la fe hasta el final, deberás hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendrás que extraer continuamente valor de la Palabra de Dios. Así que, decídete a hacerlo. Sumérgete en la Palabra y deja que ella te transforme de cobarde a vencedor. Luego, marcha a la batalla y mata a los gigantes en tu tierra.
    Lectura bíblica: Josué 1

    • 4 min.
    16 de Septiembre - Ejerce tu derecho a votar

    16 de Septiembre - Ejerce tu derecho a votar

    «Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad»
    (1 Timoteo 2:1-2) Es un mandamiento el que oremos por nuestra nación y nuestros gobernantes. Pero una vez que hayamos orado, Dios espera que actuemos. Las elecciones son muy importantes para el futuro de los Estados Unidos de América y de tu país. Nuestra nación se encuentra en medio de un derramamiento espiritual, y es de vital importancia que sean elegidos los mejores candidatos. Debemos esforzarnos por que así sea.
    No esperes hasta que el tiempo de la elección se acerque para empezar a buscar a Dios, y así decidir por quién votarás. Empieza orando hoy mismo para que las noticias y otras voces no te influyan, ni te aparten del Espíritu de Dios. Ora para que no te dejes llevar por tu reacción natural a las ideas publicitarias representadas con grandes artimañas.
    Comienza orando hoy mismo —todos los días, y en cada oración— por las elecciones futuras, ya sean a nivel local o nacional. Luego agradece al Espíritu de Dios por la sabiduría para saber por quién votar. Agradécele también para saber qué decir y cuándo decirlo cuando te encuentres con otras personas. Finalmente agradece la sabiduría para hablar acerca de Jesucristo y para declarar que ésta será una administración ordenada, guiada y habitada por el mismo Dios.
    Así que haz lo necesario para votar. Prepara la documentación necesaria para votar con antelación. Ora. Vota. Y luego, haz que tu voz sea escuchada mediante el poder del Dios viviente.
    Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1-8

    • 3 min.
    15 de Septiembre - ¿Cómo está tu mantenimiento espiritual?

    15 de Septiembre - ¿Cómo está tu mantenimiento espiritual?

    «Pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas, y la codicia por otras cosas, entran en ellos y ahogan la palabra, por lo que ésta no llega a dar fruto».
    (Marcos 4:19) ¿Sabías que las cosas que parecen inofensivas en la vida diaria pueden ahogar tu vida espiritual, si así se lo permites?
    Una amiga me comentó que un día el Señor le dijo en oración que esta nación había llegado a ser una nación de personas de mantenimiento. “Ustedes tienen tantas cosas a las que tienen que mantener” —le dijo—. “Tienen que mantener su casa, su automóvil, su patio, sus máquinas, su pelo…”.
    Eso es cierto. Puedes llegar a ser una persona que le da mantenimiento a tantas cosas de esta vida que no te quedará tiempo para darle mantenimiento a tu espíritu.
    Cuando te encuentres en esa situación, es hora de simplificar tu vida. Yo misma he tenido que aprender a hacerlo. Cuando pienso en algo que creo que necesito, no sólo tomo en cuenta el precio en dólares y centavos, sino también el tiempo que me llevará darle mantenimiento y el efecto que tendrá en mi vida espiritual.
    La Segunda carta de Timoteo 2:4 nos dice que no debemos enredarnos en los negocios de la vida. Hay una cosa que he aprendido en los últimos 42 años: nada es tan importante como estar en oración y en la Palabra con el Padre celestial. Nada en lo absoluto es más importante que eso en mi vida.
    Lectura bíblica: Marcos 4:18-24

    • 3 min.

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