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Poemas, relatos, música y opinión de Zaït Moreno

Zaït Moreno Zaït Moreno

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Poemas, relatos, música y opinión de Zaït Moreno

    Necesaria poesía (Día mundial de la poesía) — Videopoema

    Necesaria poesía (Día mundial de la poesía) — Videopoema

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    ¡Feliz día mundial de la poesía!







    Necesaria poesía







    Una fuente de agua clarapara las sedientas almasque de inmediato les calmastoda herida y toda tara.Una diosa que encontrarasiempre en la naturaleza,con tu imponente bellezade ritmo y de armonía.Esa eres tú, poesía,mi majestuosa alteza.







    Eres paz y eres el faroque guía mis sentimientosapaciguando tormentosy borrando el desamparo,Cuando mi amor yo declaro,eres luz del corazón.Y, en cada revolucióncontra ese poder que oprime,algún cantautor te esgrimeconvirtiéndote en canción.







    Estás allá donde miro,impregnada en cada cosa,en la muerte y en la rosa,la sonrisa y el suspiro.Eres tú lo que respiroy Erato, mi dulce amante,porque estás en cada instantede mi agitada existencia.Das al cuerpo transparenciadejando ver lo importante.







    Es por eso que este díate ensalzo con energía,¡necesaria poesía!







    Zaït Moreno







    Más vídeos: zait.es/ytPodcast: zait.es/podcast

    • 1 min.
    Hombres y parto respetado

    Hombres y parto respetado

    Habréis oído muchas historias vivenciales de esos seres mágicos que tienen el poder de crear vida en su seno: la mujeres. Relatos de cómo fue ese día en el que hicieron el sacrificio de entregar parte de ellas para hacer un todo de otro ser. Ese día en el que culminaban nueve meses de creación, y que ellas viven como una muerte y resurrección que las transforma, mientras se separan de esa minúscula persona que creció en su interior.









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    Seguro que habréis oído experiencias buena y malas, de acompañamiento y de soledad, de partos respetados y patriarcalizados, de cesáreas programadas, episiotomías, método madre canguro,… Hoy quiero hablaros de algo que igual no habéis oído tan a menudo. Hoy quiero hablaros de nosotros, de aquellos seres que, aunque también necesarios para originar dicha magia, somos meros acompañantes en ese viaje gestacional. Pero, no por ello, deja de marcarnos y transformarnos.







    Hoy hace once años que viví una experiencia única. Nos despertamos, aquel caluroso 27 de agosto, y preparé el desayuno después de que Naïm, mi hijo mayor, acabara de mamar. Él tenía dos años y medio, y estaba deseando que llegara su hermana. No recuerdo cuando salía de cuentas su madre, ya que esta vez me relajé y no quería vivir ese regalo mirando continuamente un calendario. Pero aquella mañana, estaba mucho más movida de lo habitual. Llevaba algunos días un poco dilatada y me pidió que comprobara cómo estaba. La partera me enseñó cómo saber qué dilatación tenía en cada momento, y así poderla avisar cuando llegara la hora. Habíamos decidido que Iris nacería en casa porque un exceso de oxitocina sintética le provocó una taquicardia a Naïm en el hospital que hizo peligrar su salud. Por ello queríamos que su madre y la naturaleza marcaran el ritmo de la vida; que Naïm pudiera estar presente; devolverle ese papel de acompañamiento a las parteras, y de protagonismo a la madre y a la criatura, no al personal médico.







    Recuerdo que aquella tarde había una cabalgata porque eran las fiestas del pueblo donde vivíamos. Así que me puse por la mañana a hacer las actividades con Naïm. Por aquel momento estaba iniciándose en la lectoescritura y también estudiábamos el desarrollo de las plantas. Me imagino que lo primero que hicimos fue salir al balcón, comprobar el crecimiento de ese día, constatarlo en nuestro panel donde apuntábamos en qué fase se encontraban, y que le dejé sus veinte minutos de televisión. Pero, si os digo la verdad, lo que pasó después eclipsó todos esos recuerdos. En mi mente solo queda la sensación, tanto mía como del chiquillo, de sentir cómo se iba acercando el momento.







    Mientras, su madre descansaba; tenía contracciones, y había encontrado en la habitación ese espacio de soledad que durante toda la evolución han buscado las hembras mamíferas cuando sabían que llegaba la hora. Le insistí para que se quedara en casa e irme yo con Naïm a la cabalgata y así poder descansar ella, pero no quiso. Aún recuerdo cómo saltaba, con contracciones, a coger caramelos y juguetes que lanzaban las carrozas. Pero, al volver a casa, las contracciones cada vez eran más seguidas y dolorosas, y me pidió que llamara a la partera. En un momento, estaba allí, con una ayudante y su hija. Estaba muy cerca el momento, pero no era inmediato. Así que fueron a cenar para darle tiempo a que acabara el proceso de dilatación natural. Cuando volvieron, ya estaba preparada.







    Puede ser que esperaseis que os contara desde este momento. “Todo lo demás no es el parto”,

    • 7 min.
    Los dioses lloran (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Los dioses lloran (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Poema incluido en el poemario Tormentosa existencia (zait.es/tormentosaexistencia)



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    Los dioses lloran

    Te levantas cada día sangrándote la sonrisa. Viejas batallas, nuevas heridas con cadenas en tu vida. El fusil en tu cabeza no te deja ver la belleza que pueda tener el mundo, este mundo con tanta fiera. Te obligan a acatar su economía. Te imponen sus leyes. Te ponen su yugo, tratándonos cual bueyes.

    Y mientras, los dioses lloran, cayendo la sangre de sus lágrimas sobre los campos de batalla. Allá donde los niños empuñan armas para controlar las materias primas. Su llanto inunda aquellas iglesias, mezquitas y sinagogas en las que se siembra el odio entre hermanos para enriquecer a los poderosos. Se ahogan los valores de amor que predicaron, en los océanos indecentes de dinero de las poderosas multinacionales. Acaban secándose por dentro los dioses de tanto llorar. Acaban con el alma de arena de desierto y los ojos erosionados por ese torrente de impotencia líquida que brotó de sus lagrimales.

    Te levantas cada día sangrándote la sonrisa. Preguntándote qué será hoy. Igual una nueva guerra para controlar otro país. Igual otro atentado de los guerrilleros que formaron para matar a sus enemigos y que, al final, se sublevaron contra ellos. Igual otro banco dejando en la calle a alguna familia sin recursos o a una anciana sin otro techo bajo el que dormir. Pero, sea como sea, la mano será la misma, los peones serán los mismos, y la sangre de este tablero de ajedrez se usará como tinta para imprimir los euros y dólares que con ella hayan conseguido.

    Y mientras, los dioses lloran, cayendo la sangre de sus lágrimas sobre las calles de Afganistán, Paquistán, Somalia, México, Nigeria, Palestina, Ucrania,… Cada bala les alcanza el corazón. Cada niño muerto les mata algo en su interior. Cada niña violada les parte el alma. No es de extrañar que todos los días muera un dios. No es de extrañar que el Cielo pierda su luz. No es de extrañar que hasta Satán se suicide por no soportar tanta maldad.

    Te levantas cada día sangrándote la sonrisa. Tantos mensajes de individualismo dificultan ver que no existe el yo y el tú, que todos somos uno. Se te agrieta el corazón viendo cómo la gente se olvidó de que no son si no somos. Se te incendia la columna vertebral, como si fuera de pólvora, al ver tanta desconfianza y odio. Te llega su fuego hasta el cerebro, y te hace cenizas tus pensamientos de esperanza. ¿Por qué no ven más allá?, te preguntas recordando tus mañanas de peonza en las calles de arena. Mueres un poco más al introducir la papeleta electoral en la urna, sabiendo que estás colaborando a legitimar esta dictadura. Decir que “el pueblo les ha elegido” cuando representan a solo al veintitrés por ciento de la población, es un una burla imperdonable. Lo piensas, pero te callas

    porque es más doloroso escuchar cómo les defienden sus propias víctimas.

    Y mientras, los dioses lloran, cayendo la sangre de sus lágrimas sobre todo lo que toca esta sociedad inhumana. Erosionando los cimientos de la democracia y de la convivencia. Lloran cuando ven que los políticos quitan libertades al pueblo “para asegurar su seguridad”. Una seguridad amenazada por los conflictos que ellos mismos alimentan. Se desgarran de dolor al ver el odio que se predica en los medios de comunicación. Se preguntan qué fue del amor y la compasión.

    Te levantas cada día sangrándote la sonrisa. Pensando si será el último día en levantarte o podrás soportarlo un día más. Te levantas y sigues jugando su juego,

    • 6 min.
    Solo una primavera (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Solo una primavera (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Poema incluido en el poemario Tormentosa existencia (zait.es/tormentosaexistencia)



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    Solo una primavera

    Llegó la primavera,

    también mi funeral.

    Los olmos se retuercen

    por este vendaval

    que roba mis palabras

    que yo quiero cantar,

    dejándome el veneno

    de la cobra voraz.

    Llegaron mariposas

    hasta mi ventanal,

    pero un sol traicionero

    me las convirtió en sal.

    Sal para las heridas

    de astillas de coral,

    de cuando fui pirata

    y vivía allá en la mar.

    Llegó la primavera

    en un día invernal.

    No llegó en su momento,

    y la dejé marchar.

    Los pájaros cantaban

    con canto celestial:

    “solo una primavera

    podrás tú ver pasar”.

    Zaït Moreno

    Más vídeos: zait.es/yt

    Podcast: zait.es/podcast

    • 1 min.
    Un monstruo me persigue (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Un monstruo me persigue (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Poema incluido en el poemario Tormentosa existencia (zait.es/tormentosaexistencia)



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    Un monstruo me persigue

    Un monstruo me persigue

    y, alguna vez, me alcanza.

    Yo siempre vivo huyendo

    de él y de su lanza.

    Este monstruo es, sin duda,

    mi mente atormentada,

    que por la sociedad

    siempre está alimentada.

    Un monstruo me persigue

    con cuarenta y un brazos.

    Ahora no me finjas,

    que no me has avisado

    de que venía fuerte,

    de que venía armado.

    Me caigo triste y roto,

    me caigo derrotado.

    Un monstruo me persigue

    que vive en mi interior.

    Por eso no lo mato,

    pues moriría yo.

    Pero es insoportable

    el continuo terror

    de no avistar su sombra

    ni su inquietante helor.

    Un monstruo me persigue

    y se instaló en mi vida.

    Me mata, me devora

    y me deja hecho trizas.

    A veces me avergüenzo

    y finjo mi alegría

    ocultando el tormento

    que sufro noche y día.

    Zaït Moreno

    Más vídeos: zait.es/yt

    Podcast: zait.es/podcast

    • 1 min.
    Soy abril (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Soy abril (Tormentosa existencia) — Videopoema

    Poema incluido en el poemario Tormentosa existencia (zait.es/tormentosaexistencia)



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    Soy abril

    ¿Quién me inyectó en vena abril? ¿Quién me hizo como soy? ¿Quién plantó en mi pecho un jardín? ¿Quién puso el polen en mi voz? ¿Fueron las ninfas bailando quienes iluminaron mi corazón? ¿Fue mi madre, mi padre o una simple canción?

    ¿Quién conservó el niño de mi interior y no me dejó morir por dentro? ¿Quién hizo mis dedos con florecitas de almendro? ¿Quién bañó en miel mis labios? ¿Quién me hizo ser yo? ¿Quién sopló las velas del barco en el que navega mi alma? ¿Quién la llevó hasta las tierras sagradas del alba? ¿Fue mi madre, mi padre o una simple canción?

    ¿Quién me hizo compasivo? ¿Quién me tenía que enseñar a odiar? Ese día se había ido, y ahora solo puedo amar. ¿Quién me cambió los ojos y me puso los del espíritu? ¿Quién me hizo vivir con tanto ímpetu? ¿Quién me hizo ver detrás de la inservible materia? ¿Quién quería que yo así viviera? ¿Quién me dijo que existía para hacer un mundo nuevo? ¿Quién fue, porque no lo recuerdo? ¿Fue mi madre, mi padre o una simple canción?

    ¿Quién me hizo de mi verbo, viento rozando juncos? ¿Quién me hizo poeta en este podrido mundo? ¿Quién me hizo pirata en busca de mil tesoros? Tesoros de amor y besos, no de plata ni de oro. ¿Quién moldeó esta sonrisa que brilla aunque esté muriendo? ¿Quién me robó mis mentiras que ahora solo soy sincero? ¿Quién puso las amapolas en los poros de mi cuerpo que pintan todo de rojo cuando estoy compartiendo? ¿Quién me dijo que solo no era nada, que juntos, el universo? ¿Quién me hizo amar a las personas? ¿Quién me enseñó que siempre se perdona? ¿Fue mi madre, mi padre o una simple canción?

    A cada abril, cuando vuelve Perséfone, me envuelve entre tréboles. Me recuerda que yo pertenezco a abril. Me esclaviza a haceros sentir que es bello vivir. A cada abril, rebrota

    toda mi flora de esta persona que adora lo que hicieron de él. Y aunque a veces duela serlo, y aunque a veces cueste verlo, mi alma la hicieron las ninfas cuando vino primavera, y no puedo cambiar aunque quiera. ¿O fue mi madre, mi padre o una simple canción?

    Zaït Moreno

    Más vídeos: zait.es/yt

    Podcast: zait.es/podcast

    • 3 min.

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