15 min

Febrero 29, 2024 - Tu Gracia me Basta Un Momento Con Dios

    • Christianity

Palabra de Dios: “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6

“Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia.” Proverbios 3:34

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” 1 Pedro 5:5



Perlas: Al leer estas tres porciones de la Palabra podemos ver claramente que para recibir gracia, necesitamos ser humildes. La humildad no es algo que pueda fingirse, mucho menos delante del Señor. Es posible engañar a los hombres, pero de Dios nadie se burla, Él no puede ser burlado ni engañado. Todo lo sabe y todo lo ve. Se ha malinterpretado en medio de nuestra cultura que alguien humilde es alguien pobre o sin recursos, y eso no puede estar más lejos de la realidad. Muchas personas son pobres financieramente hablando, pero soberbias en su corazón. De la misma manera, hay personas exitosas financieramente, pero tienen un corazón humilde delante del Señor. Esto tal vez no se pueda ver con los ojos naturales, porque muchas veces las apariencias nos engañan, pero Dios puede ver las profundidades del corazón humano. Así que hay pobres humildes y pobres soberbios, y hay ricos humildes y ricos soberbios…hay de todo. El punto es que la humildad no está basada en los recursos financieros, ni en la educación, ni en el apellido. La humildad es una postura del corazón. La consciencia interna y permanente que nada tenemos que nos haya sido dado, y que todo proviene de Dios. Él es el autor y creador de todo lo que somos, de todo lo que tenemos, de todo lo que alcancemos, Él es el autor, aún la vida misma, todo nos ha sido dado por Él y para Él.

Humildad es el entendimiento de que sin Él nada podemos hacer. Sin Él no somos nada. Humildad es entender en el espíritu que toda la gloria es de Él…no de la boca para afuera…es fácil decir, y se ha vuelto un cliché cristiano decir ¡gloria a Dios!, pero en el fondo del corazón, ¿qué piensa cada persona? ¿Piensa que tiene mucho que ver con lo que ha logrado? ¿Piensa que parte de la gloria es suya? ¿Piensa que “se hizo solo”? Esas famosas frases: “A mí me tocó solo, yo me hice solo, yo he construido esto solo, a mí nadie me ayudó, nadie me dio la mano, yo, yo, yo, yo…”

A veces la soberbia se oculta detrás de una falsa humildad…pero no por mucho tiempo. La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca, y que todo lo oculto finalmente saldrá a la luz, que nada quedará oculto para siempre. En fin…volviendo al tema de hoy, acerca de la gracia del Señor. Es importante aclarar lo de la humildad porque si no hay humildad, no hallaremos gracia; y pero aún, dice la Palabra que Dios resiste a los soberbios. ¿Qué significa que Dios resiste a los soberbios? He aprendido que Dios nunca rechaza, ni puede dejar de amar, Él es amor. Pero entiendo que ese resistir tiene que ver con que Dios los suelta, los deja ir, como al hijo pródigo, hasta que llegue el día de su propio final y escojan volver al Padre con humildad, conscientes de su necesidad de Dios. El soberbio está lejos del corazón del Padre, aunque esté metido dentro de las paredes de una iglesia todos los días y sea un gran líder. Es como el hermano mayor de la historia del hijo pródigo. El hermano mayor vivía en la casa, nunca se fue, pero estaba muy lejos del corazón del Padre, estaba resentido y era soberbio.

Cuando nos acercamos a Dios y al trono de Su gracia, debemos hacerlo con humildad…el humilde es consciente de su necesidad desesperada de Dios, de Su gracia, de Su misericordia y de Su socorro. El humilde sabe, sabe, sabe, que sin Dios está perdido. Esa persona humilde siempre hallará gracia, misericordia y oportuno socorro...



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Podcast origi

Palabra de Dios: “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6

“Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia.” Proverbios 3:34

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” 1 Pedro 5:5



Perlas: Al leer estas tres porciones de la Palabra podemos ver claramente que para recibir gracia, necesitamos ser humildes. La humildad no es algo que pueda fingirse, mucho menos delante del Señor. Es posible engañar a los hombres, pero de Dios nadie se burla, Él no puede ser burlado ni engañado. Todo lo sabe y todo lo ve. Se ha malinterpretado en medio de nuestra cultura que alguien humilde es alguien pobre o sin recursos, y eso no puede estar más lejos de la realidad. Muchas personas son pobres financieramente hablando, pero soberbias en su corazón. De la misma manera, hay personas exitosas financieramente, pero tienen un corazón humilde delante del Señor. Esto tal vez no se pueda ver con los ojos naturales, porque muchas veces las apariencias nos engañan, pero Dios puede ver las profundidades del corazón humano. Así que hay pobres humildes y pobres soberbios, y hay ricos humildes y ricos soberbios…hay de todo. El punto es que la humildad no está basada en los recursos financieros, ni en la educación, ni en el apellido. La humildad es una postura del corazón. La consciencia interna y permanente que nada tenemos que nos haya sido dado, y que todo proviene de Dios. Él es el autor y creador de todo lo que somos, de todo lo que tenemos, de todo lo que alcancemos, Él es el autor, aún la vida misma, todo nos ha sido dado por Él y para Él.

Humildad es el entendimiento de que sin Él nada podemos hacer. Sin Él no somos nada. Humildad es entender en el espíritu que toda la gloria es de Él…no de la boca para afuera…es fácil decir, y se ha vuelto un cliché cristiano decir ¡gloria a Dios!, pero en el fondo del corazón, ¿qué piensa cada persona? ¿Piensa que tiene mucho que ver con lo que ha logrado? ¿Piensa que parte de la gloria es suya? ¿Piensa que “se hizo solo”? Esas famosas frases: “A mí me tocó solo, yo me hice solo, yo he construido esto solo, a mí nadie me ayudó, nadie me dio la mano, yo, yo, yo, yo…”

A veces la soberbia se oculta detrás de una falsa humildad…pero no por mucho tiempo. La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca, y que todo lo oculto finalmente saldrá a la luz, que nada quedará oculto para siempre. En fin…volviendo al tema de hoy, acerca de la gracia del Señor. Es importante aclarar lo de la humildad porque si no hay humildad, no hallaremos gracia; y pero aún, dice la Palabra que Dios resiste a los soberbios. ¿Qué significa que Dios resiste a los soberbios? He aprendido que Dios nunca rechaza, ni puede dejar de amar, Él es amor. Pero entiendo que ese resistir tiene que ver con que Dios los suelta, los deja ir, como al hijo pródigo, hasta que llegue el día de su propio final y escojan volver al Padre con humildad, conscientes de su necesidad de Dios. El soberbio está lejos del corazón del Padre, aunque esté metido dentro de las paredes de una iglesia todos los días y sea un gran líder. Es como el hermano mayor de la historia del hijo pródigo. El hermano mayor vivía en la casa, nunca se fue, pero estaba muy lejos del corazón del Padre, estaba resentido y era soberbio.

Cuando nos acercamos a Dios y al trono de Su gracia, debemos hacerlo con humildad…el humilde es consciente de su necesidad desesperada de Dios, de Su gracia, de Su misericordia y de Su socorro. El humilde sabe, sabe, sabe, que sin Dios está perdido. Esa persona humilde siempre hallará gracia, misericordia y oportuno socorro...



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