137 episodes

Una breve meditación sobre las lecturas de la misa de cada domingo para ayudarte a vivir el mensaje que Dios tiene para ti.

La Palabra Contemplada JC Moreno

    • Christianity
    • 4.8, 12 Ratings

Una breve meditación sobre las lecturas de la misa de cada domingo para ayudarte a vivir el mensaje que Dios tiene para ti.

    La Ascension del Señor-Ciclo A

    La Ascension del Señor-Ciclo A

    En este domingo celebramos la Ascensión del Señor, la entrada definitiva de Jesús en su humanidad en la gloria divina, simbolizada por la nube. Jesús asciende al cielo a prepararnos un lugar en la casa del Padre. Por eso tenemos los Cristianos la alegría nacida de la esperanza de ir con Jesús al cielo.

    La primera lectura viene del inicio de los Hechos de los Apóstoles, y forma una continuación del Evangelio de Lucas, como nos narra su autor. Lucas nos da en esta introducción los temas principales de su obra: la resurrección, el cumplimiento de las promesas de Jesús, y por supuesto al igual que su evangelio, el Espíritu Santo. Esta lectura enfatiza la resurrección, el hecho de que Jesús estuvo con los hermanos por 40 días, ¡que está realmente vivo! Durante este tiempo Jesús continuó su misión de proclamar el Reino de Dios-su dominio sobre la tierra; su poderío demostrado por la resurrección de Jesús.  Cuando Jesús les menciona el regalo del Espíritu Santo, los discípulos piensan que este evento llevaría al establecimiento del Reino de Dios, pero Jesús les recuerda que aun se tiene que predicar el Evangelio, y a fin de cuentas nadie sabe ni el día ni la hora. El Espíritu Santo que Jesús nos dio nos da la fuerza para realizar esta misión.  La manera que Jesús asciende en una nube nos recuerda el velo que cubre la presencia de Dios en el AT y en el bautismo y prefiguración de Jesús.

    La segunda lectura consiste en una oración de Pablo por los Efesios, pidiéndole a Dios el don del Espíritu Santo sobre ellos. Pable pide que Dios ilumine su corazón para que puedan vivir la esperanza que viene de la gracia derramada por Jesús, que en la cruz nos da la salvación. La oración de Pablo aplica para nosotros, que reconozcamos el poder de Dios desplegado en la resurrección y ahora en la Ascensión. Este mismo poder Dios lo derrama al darle vida al alma muerta al pecado, al darle nueva vida por el bautismo. Este poder lo experimentaremos en la segunda venida, con nuestra propia resurrección. Este poder de Dios lo hace soberano sobre toda la creación, tanto los seres espirituales que menciona Pablo, como los hombres hoy y en el mundo venidero.

    El Evangelio viene del famoso pasaje hacia el final del evangelio de Mateo, conocido como “la Gran Comisión.” Este pasaje tiene una gran riqueza de significado. Los discípulos, que durante todo el evangelio se la habían pasado sin reconocer a Jesús, aquí finalmente lo reconocen y lo adoran, ¡aunque algunos todavía dudaban! Una vez mas Jesús hace despliegue de su poderío divino: él tiene toda autoridad sobre los cielos y la tierra, y esta misma autoridad la otorga a sus discípulos para continuar su misión: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado.” Este es el cometido de todo discípulo de Jesucristo, de todo bautizado: hacer discípulos. ¿Qué haz hecho tu para hacer de otros discípulos de Cristo? Podemos empezar por nosotros mismos: ¿somos acaso buenos discípulos de nuestro Maestro? Esta es la tarea de la Iglesia y la tarea de todos: proclamar el Evangelio, la Buena Nueva de la salvación para que la gente se vuelva hacia Dios. Una vez convertidos se les dispensa la gracia de Dios por el Bautismo, haciéndonos hijos e hijas de Dios por adopción. Y después tiene que haber una formación continua en los misterios de nuestra fe. Jesús aquí les da la promesa cumplida en Pentecostés de permanecer con nosotros para siempre. “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.” Oremos para que Dios nos de el don de reconocer la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas para ser fieles discípulos de Cristo y ser mas como él.

     

     





    Lecturas de este domingo: http://cms.us

    • 18 min
    El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama-6o Domingo de Pascua

    El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama-6o Domingo de Pascua

    La primera lectura de este domingo nos describe el ministerio de Felipe en los primeros días de la Iglesia. Felipe, como recordarán, había sido uno de los siete varones de recta conducta que fueron elegidos de entre los discípulos de Jesús para el ministerio del servicio, lo que hoy llamamos el diaconado. Como podemos ver en este pasaje, el ministerio de Felipe era continuar el ministerio de Jesús: predicar el Evangelio, cuidar a los enfermos y exorcizar a los endemoniados. ¡Y nota como esta labor trae alegría para el pueblo! Para esto mismo existe la Iglesia, para continuar el trabajo de Cristo. Y para esta misma misión somos ungidos los bautizados. Nuestro cometido es ser “otros Cristos” en el mundo. En este pasaje vemos también una de las bases para nuestro entendimiento de la naturaleza de los sacramentos del Bautismo y la Confirmación. Mientras que estos dos sacramentos están estrechamente unidos, hay precedente para su separación, como vemos con los conversos de Samaria que habían sido bautizados, pero no habían recibido la Confirmación.







    En la segunda lectura de la Primera Carta de Pedro vemos una recomendación que los que trabajamos en la formación tenemos siempre presente: “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pida razón de su esperanza.” Por eso estudiamos, reflexionamos y predicamos su Palabra y su doctrina, para poder dar así razón de la esperanza que nos mueve a vivir en alegría, sabiendo que nuestros destino esta en el cielo. “Pero háganlo con dulzura y respeto,” nos indica San Pedro. La predicación para nosotros es invitar, proponer, no un obligar o imponer. La Palabra de Dios no necesita violencia para ser esparcida, los frutos los brinda el Espíritu Santo en la vida de aquellos que la escuchan con el corazón abierto. San Pedro nos llama a llevar una vida congruente con lo que predicamos, “más vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal.” Si nos toca padecer, que sea por hacer el bien, en imitación de Jesucristo que por nuestra salvación murió en la cruz.







    En el evangelio tenemos las palabras de Jesús invitándonos a vivir una vida que vaya de acuerdo a nuestro sublime llamado a ser hijos de Dios. Los que creemos en Dios estamos llamados a hacer el bien.







    La primera lectura de este domingo nos describe el ministerio de Felipe en los primeros días de la Iglesia. Felipe, como recordarán, había sido uno de los siete varones de recta conducta que fueron elegidos de entre los discípulos de Jesús para el ministerio del servicio, lo que hoy llamamos el diaconado. Como podemos ver en este pasaje, el ministerio de Felipe era continuar el ministerio de Jesús: predicar el Evangelio, cuidar a los enfermos y exorcizar a los endemoniados. ¡Y nota como esta labor trae alegría para el pueblo! Para esto mismo existe la Iglesia, para continuar el trabajo de Cristo. Y para esta misma misión somos ungidos los bautizados. Nuestro cometido es ser “otros Cristos” en el mundo. En este pasaje vemos también una de las bases para nuestro entendimiento de la naturaleza de los sacramentos del Bautismo y la Confirmación. Mientras que estos dos sacramentos están estrechamente unidos, hay precedente para su separación, como vemos con los conversos de Samaria que habían sido bautizados, pero no habían recibido la Confirmación.







    En la segunda lectura de la Primera Carta de Pedro vemos una recomendación que los que trabajamos en la formación tenemos siempre presente: “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pida razón de su esperanza.” Por eso estudiamos, reflexionamos y predicamos su Palabra y su doctrina, para poder dar así razón de la esperanza que nos mueve a vivir en alegría, sabiendo que nuestros destino esta en el cielo. “Pero háganlo con dulzura y respeto,” nos i

    • 14 min
    Yo Soy El Camino, La Verdad Y La Vida-5o Domingo de Pascua

    Yo Soy El Camino, La Verdad Y La Vida-5o Domingo de Pascua

    Una de las marcas de distinción de la creciente comunidad cristiana, como vemos en el libro de Hechos, es que compartían todo. Esto lo hacían como signo de que en Cristo vivimos como si fuéramos una sola familia. Y como toda familia con sus propios problemas, la familia Cristiana encuentra sus primero problemas debido a que la familia está creciendo de manera acelerada: ya no son sólo judíos de Jerusalén, sino que ahora incluye también a los judíos de origen griego venidos de la Diáspora. El problema aquí presentado es la desatención a las viudas de habla griega. Hay que recordar que en la cultura judía las viudas quedaban desamparadas y requerían la asistencia de sus familiares para sobrevivir. La solución de los apóstoles es de llamar a este grupo de ayudantes que se convierten en los primeros diáconos (palabra de origen griego que significa servidor), así como Moisés llamo a los 70 ayudantes, y Jesús mismo llamó a los 12 apóstoles y muchos otros discípulos. Todo esto con el propósito de que los apóstoles pudieran dedicarse de lleno a la predicación de la palabra.

    En la segunda lectura Pedro nos invita a tener como fundamento la roca que nos salva, esta piedra angular rechazada por los constructores. Fue una roca la que Moisés golpeó para sacar el agua que les da vida al pueblo de Dios en el desierto. Descansamos en esta roca fundamento del edificio espiritual y somos constituidos en una participación en el sacerdocio de Jesucristo. Por las aguas vivas de nuestra Roca en el bautismo recibimos la gracia del Espíritu Santo y somos hechos participes en el sacerdocio de Jesucristo. ¿Cómo ejercemos nuestro sacerdocio? Con lo que ofrecemos de nosotros, nuestros triunfos y fracasos, nuestras alegrías y nuestros sufrimiento. Y lo hacemos siempre, y por sobretodo en el ofertorio cada Domingo. Hemos sido elevados a una gran dignidad al poder compartir nuestros deseos y sufrimientos y unirlos al sacrificio de nuestro único sacerdote Jesucristo.

    En las palabras del Evangelio, Jesús nos deja palabras de consuelo, ya que en el previo capitulo 13, Jesús les había dado un discurso de despedida y la predicción de la traición de Pedro. “No se turbe su corazón” nos dice Jesús hoy en día también. Jesús ascendió al Padre a prepararnos una morada, la cual nos prepara con el trabajo de la redención que realizó por nosotros. Jesús nos enseña algo central de la doctrina cristiana: Jesús es el camino que lleva al Padre. Esta ha sido la constante enseñanza de la Iglesia: se requiere la fe en Jesucristo para alcanzar la salvación. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” nos dice Jesús. Aquí esta la ironía de la pregunta de Pilato: “¿qué es la verdad?, cuando tenía la verdad enfrente de él. Jesús es la vida, por eso se nos da en la Eucaristía como alimento Espiritual. Hay que orar para que Dios aumente nuestra fe, que creyendo hagamos las obras que hacía Jesús: ser instrumentos de perdón y reconciliación, proclamando la Buena Nueva de la salvación a todos, sobre todo los más pobres entre nosotros. Que está Pascua nuestra fe en Jesucristo el camino la verdad y la vida se vea acrecentada y que nuestras obras sean reflejo fiel de las enseñanzas de nuestro maestro.

     

     

     





    Lecturas de este domingo: http://cms.usccb.org/bible/lecturas/052420-ascension.cfm

    Ya puedes adquirir mi libro de reflexiones para cada domingo del año liturgico A aquí: https://amzn.to/2lqV7EX

     











    Subscríbete al podcast (dispositivos iOS de Apple):

    https://itunes.apple.com/us/podcast/la-palabra-contemplada/id1087514396?mt=2









     









    Subscríbete a nuestro canal de videos: http://vayanalmundo.

    • 10 min
    Jesús el Buen Pastor-4 Domingo de Pascua

    Jesús el Buen Pastor-4 Domingo de Pascua

    En este 4o. Domingo de Pascua la Iglesia nos ofrece en la liturgia la imagen de Jesús comola puerta de entrada del rebaño, Jesús el Buen Pastor que cuida de sus ovejas. En la primera lectura tenemos otra predicación de Pedro dirigida al pueblo de Israel, la cual tiene el resultado la conversión de 3 mil personas. La predicación de Pedro tiene como centro la persona de Jesucristo: “Sepa, pues, con certeza todo Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a ese Jesús a quien ustedes han crucificado.” Jesús es Señor y Cristo, o sea, Jesús es el Dios y Salvador anhelado del pueblo. El titulo de Cristo-Mesías se refiere al pasado, a las promesas hechas al Pueblo de Israel, mientras que el titulo de Señor se refiere al Jesús escatológico, el Jesús triunfante. Así vemos como este titulo abarca a Jesucristo nuestro Alfa y Omega-nuestro principio y fin. La reacción de los ahí presentes es una de compunción, al darse cuenta de la seriedad de lo que han hecho. Se preguntan: “¿Qué debemos hacer? Y la respuesta de Pedro aplica tanto para ellos como para nosotros el día de hoy: conviértanse y háganse bautizar. Bueno, para nosotros que ya hemos sido bautizados, nos queda la conversión, el continuamente volvernos hacia Cristo. Este es el mensaje de los profetas, el mensaje de Juan el Bautista, y en los últimos días, el mensaje de Jesús.

    La segunda lectura nos habla de la paciencia ante los sufrimientos, ante los golpes, por el ejemplo de Jesús que como inocente oveja fue llevada a ser sacrificado sin queja alguna de su parte. El no cometió pecado alguno y soporto su sufrimiento. Nosotros que por nuestras maldades en realidad a veces nos merecemos lo que nos pasa, con más causa debemos ser pacientes. En agradecimiento por su sacrificio deberíamos volvernos a él como las ovejas siguen al pastor.

    En el Evangelio Jesús se describe como la puerta por donde las ovejas deben de entrar. Esto nos habla de la necesidad de creer en Jesucristo si queremos ser parte de este redil. La fe en Jesucristo es necesaria para la salvación. Entonces Jesús es pastor y puerta. Como pastor, él es quien nos lleva a nuestro destino, él es quien nos lleva al Padre. Jesús esta usando una imagen muy conocida para su audiencia: las ovejas de diferentes familias a veces eran reunidas en un sólo grupo para pasar la noche protegidas por un velador. En la mañana el pastor llamaría a sus ovejas, y reconociendo su nombre, sus ovejas lo seguirían. El que nos llama a nosotros es Jesús, pero tenemos que aprender a reconocer su voz entre todos los ruidos que a veces nos confunden en el mundo de hoy. El día de hoy su voz viene da la enseñanza del Papa, de los obispos, de nuestros párrocos, etc. La voz de nuestro pastor Jesucristo en esta Pascua nos llama a la frescura de las aguas bautismales, al bálsamo del aceite de la Confirmación y la comida de la Eucaristía.  Oremos con fervor esta semana para que nos sepamos distinguir la voz de nuestro pastor que nos guía en nuestra vida.





    Lecturas de este domingo: http://cms.usccb.org/bible/lecturas/052420-ascension.cfm

    Ya puedes adquirir mi libro de reflexiones para cada domingo del año liturgico A aquí: https://amzn.to/2lqV7EX

     











    Subscríbete al podcast (dispositivos iOS de Apple):

    https://itunes.apple.com/us/podcast/la-palabra-contemplada/id1087514396?mt=2









     









    Subscríbete a nuestro canal de videos: http://vayanalmundo.tv







     

    Te pedimos tus oraciones por el suceso de este ministerio de evangelización. Puedes apoyarlo monetariamente también visitando este enlace. ¡Gracias por tu aporte! a href="https://www.facebook.

    • 17 min
    Señor Mío y Dios Mío – 2ndo Domingo de Pascua

    Señor Mío y Dios Mío – 2ndo Domingo de Pascua

    Continuamos con el gozo en esta Pascua de saber que nuestro Señor esta vivo! En la primera lectura los Hechos de los Apóstoles nos da un vistazo a la comunidad Cristiana de los primeros años: “se mantenían constantes a las enseñanzas de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.” Este es nuestro modelo a seguir hoy, igual que para los primeros cristianos. Escuchamos las enseñanzas del papa, de los obispos en comunión con el, de nuestro párroco, etc. Y esto debe incluir no solo las cosas fáciles, sino las cosas que nos son difíciles de seguir.

    La comunión proviene del término griego “Koinonia” y se refiere no a la Eucaristía, sino a la intima relación que tienen los creyentes con Dios: estamos estrechamente unidos unos con otros, y con Dios a través del Espíritu. Esta comunión es expresada de varias maneras, la mas sublime manera es lo que aquí se menciona como “la fracción del pan.” Esto si se refiere a la Eucaristía. Es uno de los nombres mas antiguos de este magnánimo sacramento y proviene del ultimo capitulo del Evangelio de Lucas, cuando se aparece Jesús resucitado a los dos discípulos camino a Emaús. No lo reconocen hasta que Jesús realiza este gesto de la fracción del pan. Finalmente vemos que la comunidad esta en constante oración, como nos enseño el Maestro.

     

    Segunda Lectura

    En la segunda lectura, tomada de la 1era Carta del apóstol Pedro vemos una típica oración judía, que comienza con la formula: “Bendito sea Dios”… Bendice Pedro a Dios por darnos la nueva vida por la resurrección de Cristo, que acabamos de celebrar y seguimos celebrando en esta Pascua. La meta de esta nueva vida inaugurada por Cristo es nuestra herencia, la salvación en el ultimo momento, la Parusía o segunda venida de Jesucristo.

    Esta salvación es motivo de la alegría de los Cristianos, aunque aun vivamos en medio de las tribulaciones. Pedro escribe desde Roma, donde la Iglesia ciertamente vivió agudas persecuciones. Y las persecuciones refinan nuestra fe como el oro que es purificado bajo el fuego, para dar alabanza a Jesús en su revelación, su apocalipsis según el griego.

     

    Evangelio

    En el evangelio según san Juan, vemos un importantísimo pasaje que la iglesia ve como parte de la institución del sacramento de la Reconciliación, ya que Jesús le da a sus discípulos el don del Espíritu Santo con estas palabras:

    La paz con ustedes.

    Como el Padre me envió,

    también yo los envío.

     Dicho esto, sopló y les dijo:

    «Reciban el Espíritu Santo.

    A quienes perdonen los pecados,

    les quedan perdonados;

    a quienes se los retengan,

    les quedan retenidos.

    Son palabras muy importantes, la otra ocasión donde Dios nos da su aliento es en el libro de Génesis, donde su aliento imparte la vida en esas aguas primordiales.

    El Jesús resucitado

    Hay tanta riqueza en este pasaje, que tenemos que limitarnos a ciertos puntos:

    -Jesús entra en el recinto donde estaban las puertas cerradas. El cuerpo glorioso de Jesús no le detienen las cosas materiales: traspasa sus envolturas fúnebres, y aquí traspasa puertas y paredes

    -Jesús repite su saludo de paz, la primera vez estaban tan asombrados los discípulos que ni siquiera le oyeron. Esto cumple la promesa de Jesús que les había hecho mas antes en el evangelio de dejarles su paz. La palabra hebrea para paz es Shalom, y este termino denota una realidad mas profunda que simple paz; denota el bienestar del pueblo de Dios ante la llegada de su Reino.

    -el Jesús resucitado lleva las marcas de su crucifixión, lo que nos demuestra la realidad de que el Señor resucitado no es otro sino el Señor crucificado. El viejo dicho de la Iglesia se hace presente: no hay Gloria sin la Pasión, Resurrección sin Crucifixión.

    -el evangelio nos narra una segunda aparición de Jesús a sus discípulos, esta vez co

    • 17 min
    Domingo de Pascua

    Domingo de Pascua

    En este domingo celebramos la fiesta máxima de nuestra fe, la Pascua, donde estamos llenos de alegría por la resurrección de Jesús. En este domingo, y siempre, renovemos nuestra fe en la Resurrección de Jesús, evento que como nos dice San Pablo, es razón de nuestra fe.

    Entre los pasajes que proclamamos en la liturgia de la Pascua se encuentra  la predicación kerigmática de Pedro. Su predicación comienza recordandonos que la manera en que Dios actúa es diferente a la manera en que nosotros humanamente actuamos. Dios no toma en cuenta las apariencias, o los aparentes defectos de las personas. A través de las Escrituras vemos ejemplos de como Dios prefiere al hijo menor en lugar del primogénito, como en el caso de Isaac y Esaú. Dios prefiere al joven y al no famoso, como lo hizo en el caso de David sobre sus otros hermanos. Y el mayor ejemplo es la manera en que se manifestó su Palabra en el mundo: humildemente, sin pompa ni circunstancia, naciendo pobremente en un pesebre en una pequeña población. De la misma manera actuó Dios en su triunfo sobre el enemigo: no de manera aparatosa, sino pasando por lo que pareciera una humillante derrota en la cruz. Jesús ha vencido a la muerte y nos ha abierto las puertas del cielo. En la Pascua celebramos su victoria y nos alegramos porque con su Resurrección nos muestra nuestro propio destino: la vida eterna en comunión con él. Para los que creemos en Jesucristo y nos apegamos a su voluntad nos espera la vida eterna. La maldad de este mundo es muestra de la desesperación del enemigo que ya se sabe derrotado.

    Este es el dia del triunfo del Señor

    En este Domingo de Pascua el salmista se desborda de alegría, agradeciendo efusivamente a Dios por su bondad y su misericordia con nosotros. Nosotros leemos el salmo a la luz de los eventos de la Pascua, donde su eterno amor se ha manifestado en la cruz. Así nos lo enseñó Jesús: “nadie tiene amor más grande, que el que da la vida por sus amigos” (ver Juan 15:13). Dios a mostrado su amor y su poder al resucitar a Jesús. Con el evento de la Resurrección sabemos que tenemos la esperanza de la nueva vida en él. Podemos entonces cantar con el salmista: “no moriré, continuaré viviendo.” Por eso, la Resurrección le da sentido a nuestra fe. Los que vivimos en Cristo tenemos la promesa de vivir en él. Jesucristo es la piedra angular de la Iglesia mencionada por el salmista, ya  que él mismo se aplica este título en los evangelios. También en el salmo, en su versículo 26, leemos las mismas palabras con las que la gente había aclamado a Jesús: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! En estos días en que entramos a la preparación final para la Pascua, que Dios nos conceda la gracia de llenar nuestro corazón de alegría para poder aclamar con el salmista: “este es el día del triunfo del Señor.”

    Busquen las Cosas de Arriba

    Una de las lecturas de este Domingo de Pascua nos recuerda que para nosotros los que vivimos en Cristo, somos llamados a vivir con la vista al cielo, es decir, viviendo de acuerdo a la manera en que Cristo nos enseñó. Con su muerte y su Resurrección, nuestro Señor Jesucristo nos libró de la muerte. Nunca podemos olvidar que por nuestro bautismo nosotros morimos con Cristo, somos sepultados con él, y tenemos la esperanza de resucitar en él. Nosotros los cristianos no podemos vivir como el resto del mundo, ya que nosotros no pertenecemos a este mundo. Los que no tienen esta esperanza viven aspirando a las cosas terrenales: la riqueza, la popularidad, el poder. Con el Bautismo Dios nos ha dado la gracia de abandonar las cosas de este mundo que nos son provechosas, y seguirle a él. Vivimos esta vida de acuerdo a nuestra meta: llegar a compartir la eternidad con Dios en el cielo. Con su muerte en la cruz Jesucristo triunfó sobre la muerte y nos ha compartido la vida e

    • 16 min

Customer Reviews

4.8 out of 5
12 Ratings

12 Ratings

Eli0798 ,

La Palabra Contemplada

Buena preparación antes de ir a misa cada domingo.

ICSanchez45 ,

Excelente

Muy buenas reflexiones para crecer en tu fe!

Jcm987 ,

Del Productor

Una gracia el poder compartir con ustedes una breve reflexion de las lecturas de cada domingo. Espero sean una fuente de gracia y crecimiento para ti que buscar encontrarte con Jesús en la Eucaristía.
JC Moreno

Top Podcasts In Christianity