La Traviata

Radio Popular - Herri Irratia te lleva a casa el apasionante mundo de la ópera, la zarzuela, el teatro musical y mucho más, en La traviata con Margarita Lorenzo de Reizabal. Los martes por la tarde (nuestra maestra) Margarita Lorenzo de Reizabal te conducirá de la mano por los vericuetos de los escenarios líricos para descubrir los secretos de las óperas y zarzuelas, los mejores libretos, las arias más espectaculares y todo lo que debes saber sobre los personajes, las mejores voces del pasado y actuales, los coros de ópera y los compositores. Si te gusta la lírica, La traviata es tu programa de cabecera. Si crees que la ópera no va contigo, descubre la magia del teatro musical con La traviata y contágiate de la pasión por la lírica. Los martes a las 17:00 tienes una cita con el mundo de la ópera y la zarzuela en Radio Popular - Herri Irratia con Margarita Lorenzo de Reizabal en La traviata. ¡Pasión por la lírica!

  1. 2D AGO

    El gato montés de Manuel Penella

    Manuel Penella Moreno nació en Valencia en 1880, en un entorno musical muy activo. Fue compositor, director de orquesta y hombre de teatro en el sentido más práctico del término: alguien que no escribía música “para el papel”, sino para funcionar en escena, con público real delante. Se formó en el ámbito del conservatorio, pero su auténtica escuela fue el teatro: la compañía, el foso, los ensayos, los cantantes, los tiempos dramáticos. Esa experiencia explica una de sus grandes virtudes: Penella tiene un instinto teatral muy directo, casi cinematográfico, y eso se nota especialmente en El gato montés. A lo largo de su carrera trabajó también como director, lo que le dio un control muy sólido de la orquesta: no escribe como un autor “de salón”, sino como alguien que sabe cómo suena una orquesta en un teatro y cómo debe acompañar la palabra cantada. En los años 10 y 20, Penella se mueve en una España donde la zarzuela vive una tensión: por un lado, el público sigue pidiendo títulos populares; por otro, algunos compositores intentan empujar hacia un teatro lírico más ambicioso. Penella pertenece claramente a este segundo grupo: le interesa el drama, la pasión y la acción. Su vida terminó en 1939, ya en un contexto histórico devastado, y su nombre quedó, durante décadas, un poco reducido a un solo título: El gato montés, que sin embargo es una obra con vida propia y con una trayectoria internacional que muy pocas zarzuelas han tenido. El gato montés se estrena en 1916, en una España donde el teatro musical es todavía el gran entretenimiento popular, pero donde la zarzuela está en un momento delicado: el público sigue llenando, sí, pero el género empieza a vivir una especie de división interna. Por un lado, están las obras más ligeras, más costumbristas, con comedia y tipos reconocibles. Por otro, una línea de autores que buscan un teatro lírico con más peso dramático, con conflictos más oscuros y con una música que no se limite a “acompañar el chiste”, sino que sostenga una historia. Penella estrena El gato montés en ese punto exacto: zarzuela, sí, pero con un espíritu que mira hacia algo más ambicioso, más cercano a la tragedia. Y aquí hay un detalle clave: El gato montés es una obra que, desde muy pronto, demuestra que puede vivir fuera del circuito típico de la zarzuela. Se interpreta en escenarios donde normalmente se hace ópera, y su fama llega incluso fuera de España. Eso no es habitual.

    57 min
  2. FEB 3

    El médico. Musical de Iván Macías

    Contexto de la obra El médico se estrenó en Madrid en 2018 y supuso una apuesta clara por un musical de gran formato, con música original y una narrativa continua, alejada del modelo de jukebox o del musical puramente comercial. No se trata de una adaptación ligera ni de un espectáculo construido a partir de canciones populares, sino de una obra pensada desde la dramaturgia musical, con desarrollo temático, leitmotivs y una orquesta con un papel estructural en el discurso. Autoría: música y texto La música de El médico es de Iván Macías, compositor con formación clásica, trayectoria en música sinfónica y una clara voluntad de integrar el lenguaje del musical contemporáneo con recursos de la tradición orquestal europea. El libreto y las letras son de Félix Amador, que plantea una adaptación directa, clara y funcional, evitando el exceso retórico y priorizando la comprensión del relato y la progresión dramática. Es importante subrayar que aquí música y texto avanzan juntos: no hay números “insertados”, sino escenas musicales que cumplen una función narrativa concreta. Fuente literaria El musical está basado en la novela El médico, de Noah Gordon, publicada en 1986 y convertida en un fenómeno editorial internacional. La historia sigue el recorrido vital de Rob J. Cole, desde la Inglaterra medieval hasta el mundo islámico de Persia, en su búsqueda del conocimiento médico en una época en la que la ciencia, la religión y el poder estaban estrechamente entrelazados. La adaptación teatral reduce y selecciona el material narrativo de la novela para centrarse en el viaje formativo del protagonista, más que en la mera acumulación de episodios. Ideas y valores que articula la obra Desde el punto de vista conceptual, El médico desarrolla varias ideas centrales: La búsqueda del conocimiento como motor vital El conflicto entre fe, ciencia y superstición El viaje como proceso de transformación personal La tolerancia cultural y religiosa frente al dogmatismo El aprendizaje no solo técnico, sino ético Estos temas no se presentan de forma abstracta, sino encarnados en situaciones dramáticas concretas, apoyadas por la música como elemento estructurador del relato.

    56 min
  3. JAN 27

    La llama de José Mª Usandizaga

    José María Usandizaga nació en San Sebastián en 1887 y murió prematuramente en 1915, con apenas 28 años. Esa cifra —tan brutal como elocuente— planea siempre sobre su figura: estamos ante uno de los grandes talentos truncados de la música española del siglo XX. Formado inicialmente en su ciudad natal, amplió estudios en la Schola Cantorum de París, un centro clave para entender su estética. Allí entró en contacto con: el rigor técnico del contrapunto, la herencia de César Franck, y un ideal de música dramática orgánica, continua, muy alejada del número cerrado convencional. A su regreso a España, Usandizaga se encuentra con un panorama lírico dominado por: la zarzuela costumbrista, el predominio del chotis, la jota o el pasacalle, y una clara división entre “teatro musical popular” y “ópera seria”. Usandizaga no se siente cómodo en esa frontera. Su ambición es otra: crear un teatro lírico español moderno, técnicamente sólido y dramáticamente intenso, sin renunciar a la lengua ni a los referentes culturales propios. Usandizaga es una figura central en la construcción de una lírica vasca moderna, aunque conviene matizar bien esto. No es un compositor “folclorista” en sentido estricto. Su aportación no consiste en encadenar melodías populares, sino en algo más profundo: integrar giros modales y rítmicos vascos dentro de un lenguaje armónico europeo, crear una atmósfera identitaria sin necesidad de citas literales, y demostrar que lo vasco podía dialogar de tú a tú con Wagner, Franck o Debussy. En La llama, esta identidad no es decorativa: se manifiesta en la sobriedad expresiva, en la contención emocional y en cierta austeridad trágica que impregna toda la obra. Gracias a Usandizaga, la música escénica vasca deja de ser una curiosidad regional y pasa a formar parte del debate estético nacional.   La llama representa, en definitiva, una de las cimas más ambiciosas del teatro lírico español del primer tercio del siglo XX. Una obra que plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿y si la zarzuela también pudo ser un camino hacia una ópera española moderna? Con Usandizaga, la respuesta estuvo muy cerca del “sí”.

    58 min
  4. JAN 13

    Julio César en Egipto de Haendel

    Hoy nos adentramos en el corazón de la ópera barroca italiana, tal como se vivía en el Londres del primer tercio del siglo XVIII. Es la época del dominio absoluto del aria da capo, del lucimiento vocal extremo y de una clara separación entre recitativo —donde avanza la acción— y aria —donde el tiempo parece detenerse para explorar un sentimiento. El público londinense adoraba el exotismo, las intrigas históricas y las grandes estrellas vocales, especialmente los castrati, auténticos ídolos de masas. En este contexto, Georg Friedrich Händel, compositor alemán afincado en Inglaterra, se convierte en el gran arquitecto de la ópera italiana fuera de Italia. Estrenada en 1724, Giulio Cesare in Egitto es probablemente la ópera más perfecta de Händel. Combina: Rigor dramático Riqueza psicológica de los personajes Una sucesión inagotable de arias memorables El libreto se inspira en hechos históricos: la llegada de Julio César a Egipto tras la derrota de Pompeyo y su encuentro con Cleopatra, una mujer joven, inteligente y extraordinariamente astuta. Estamos ante una ópera de pasiones humanas: ambición, seducción, venganza, dolor y amor verdadero. PERSONAJES Y VOCES Giulio Cesare – contralto o mezzosoprano (originalmente castrato): noble, reflexivo, heroico Cleopatra – soprano: seductora, inteligente, emocionalmente compleja Cornelia – contralto: dignidad, dolor y firmeza moral Sesto – mezzosoprano: juventud, evolución psicológica Tolomeo – contratenor: crueldad, cinismo, poder sin escrúpulos Händel utiliza las voces para dibujar el carácter: cuanto más virtuosa y brillante es el aria, más complejo es el personaje.

    57 min
  5. 12/23/2025

    Cuando la música se canta en plural. Coros de ópera, zarzuela y musicales

    Hoy vamos a escuchar música que no pertenece a un solo personaje, ni a una sola voz. Hoy la música se canta en plural. En la ópera, en la zarzuela y en el musical, el coro cumple una función muy especial: no solo decora la escena, sino que comenta la acción, representa a la sociedad, y muchas veces dice en voz alta lo que los protagonistas no se atreven a decir. Escuchar un coro no es solo escuchar muchas voces juntas. Es escuchar una época, una forma de pensar, una comunidad entera reflejada en música. Vamos a recorrer algunos de los coros más célebres del teatro musical, con una idea muy sencilla: entender mejor lo que escuchamos para disfrutarlo todavía más. Giuseppe Verdi entendió como pocos el poder del coro. En sus óperas, el coro no está de fondo: está en medio de la acción. Representa al pueblo, a la opinión pública, a la presión social que pesa sobre los personajes. Cuando escuchemos estos coros, fijémonos no solo en la melodía, sino en el ritmo firme, en la escritura clara, casi como si Verdi quisiera que cada palabra se entendiera sin esfuerzo. En otras óperas, el coro observa, comenta, describe la vida cotidiana. No es protagonista, pero tampoco es indiferente. Es la calle, el trabajo diario, la gente común que rodea a los héroes y heroínas de la historia. A finales del siglo XIX, la ópera quiso parecerse más a la vida real. El llamado verismo busca emociones directas, situaciones reconocibles, y una música que va directa al corazón. Aquí el coro ya no representa una idea abstracta, sino una emoción compartida: fe, dolor, esperanza. En la zarzuela, el coro es el pueblo. Son vecinos, trabajadores, jóvenes, mayores… personajes que hablan como hablaba la gente de su tiempo. Por eso estos coros nos resultan tan cercanos: porque cuentan historias pequeñas, cotidianas, pero profundamente humanas. El musical heredó mucho de la ópera y de la zarzuela, aunque a veces no lo parezca. El coro sigue cumpliendo la misma función: unir a los personajes, reforzar una idea, emocionar al público de forma directa. Aquí la música es más inmediata, pero la intención es la misma: que muchas voces digan algo importante juntas.

    58 min
  6. 12/16/2025

    Ruperto Chapí (1851–1909). La tempestad (1882)

    Hoy regresamos a nuestra zarzuela, pero no con un título excesivamente popular, sino con una obra que merece mucha más presencia en los escenarios: La tempestad, zarzuela en un acto estrenada en 1882 y firmada por uno de los compositores fundamentales de la música española del siglo XIX, Ruperto Chapí. Esta obra marca un momento decisivo en la evolución del género lírico español: nos encontramos todavía en pleno reinado del llamado “género chico”, pero la dimensión musical y dramática de La tempestad supera con creces los moldes ligeros habituales. Chapí se atreve a construir una auténtica pieza dramática, casi operística, donde la orquesta desempeña un papel narrativo de primer orden y donde el clima romántico, incluso oscuro, convive con la raíz popular que la zarzuela no puede perder. Nos situamos en la Restauración borbónica, tras el convulso Sexenio Democrático. Culturalmente existe una necesidad urgente de consolidar una identidad española moderna. En música, esa tensión se manifiesta entre dos polos: por un lado, una tradición popular profundamente arraigada; por otro, la fascinación por el drama musical europeo y la ópera italiana. La zarzuela chica, que vivía un éxito extraordinario, corría el riesgo de repetirse en fórmulas, pero también ofrecía un escenario experimental donde autores como Chapí podían introducir lenguaje sinfónico, ampliación de las funciones del coro y una orquesta más activa, más pintoresca y más descriptiva. En Europa ya han estallado Wagner y la escuela alemana; Francia vive la transición entre el gran opéra y la ópera cómica; en Italia, después del primer Verdi, la maduración del melodrama conduce a formas dramáticas más densas. Chapí, sin copiar, incorpora esa atmósfera. Aunque de un solo acto, La tempestad despliega recursos poco habituales en la zarzuela de su tiempo: Orquesta narrativa: percusión, texturas de cuerda agitadas, cromatismos que imitan el oleaje. Coralidad dramática: el coro no es espectador, es comunidad emocional. Voz solista con proyección operística: Ángela y Roberto están escritos para voces de cierta “densidad”. Ambiente simbólico: el mar como metáfora de destino, temor, fragilidad humana. La obra no depende del costumbrismo festivo; es drama romántico con tintes casi religiosos, donde la naturaleza adquiere un sentido moral. Ejes estéticos: Relación música–naturaleza: la orquesta refleja el mar, el viento, el peligro. La “tempestad” no es solo paisaje, sino símbolo de los conflictos humanos. Romanticismo dramático: ecos italianos en la escritura de las voces, tensión entre destino, superstición, amor y fatalidad. Tratamiento operístico del coro: el coro de pescadores no es adorno, es comunidad, miedo colectivo, esperanza común. Color orquestal audaz: percusión, cromatismos, cuerdas agitadas, climas contrastados. Chapí construye una zarzuela que no depende del costumbrismo festivo, sino del clima emocional: celos, temor, pasión, superstición, redención.

    57 min
  7. 12/09/2025

    La Wally, de Alfredo Catalani

    Alfredo Catalani nació en Lucca en 1854, la misma ciudad natal de Puccini. Su formación musical lo llevó a París y más tarde a Milán, donde desarrolló un estilo personal influido por el romanticismo centroeuropeo. Admiraba profundamente a Wagner —y se nota en su orquestación y en el uso de motivos conductores— pero nunca abandonó el lirismo italiano, ese canto amplio y melódico que tanto caracteriza a la ópera de su tiempo. Por desgracia, la tuberculosis acompañó a Catalani durante gran parte de su vida y truncó una carrera que prometía mucho. Murió joven, en 1893, apenas un año después del estreno de La Wally. Sus óperas son pocas, pero todas revelan una sensibilidad refinada y una capacidad para describir emociones a través de paisajes musicales densos y atmosféricos. La Wally se estrenó en La Scala de Milán en 1892 con libreto de Luigi Illica —el mismo que más tarde trabajaría con Puccini en La Bohème, Tosca y Madama Butterfly. Illica adaptó una novela alemana, La Vals del Buitre (Die Geier-Wally), donde la naturaleza alpina, los códigos sociales y la fuerza interior de una joven rebelde construyen un drama profundamente romántico. La ópera se mueve entre el final del romanticismo italiano y las primeras luces del verismo: mantiene la melodía tradicional, pero incorpora paisajes sonoros, descripciones instrumentales y una energía casi cinematográfica. Ya desde el Preludio —uno de los primeros momentos musicales importantes— Catalani nos sumerge en ese mundo montañoso, lleno de belleza pero también de peligro. Wally – soprano lírica-dramática. Protagonista apasionada, libre, rebelde, marcada por su vínculo con la naturaleza. Hagenbach – tenor lírico-spinto. Rival amoroso y contrapunto de Wally; impulsivo, valiente. Vincenzo Gellner – barítono. Enamorado silencioso de Wally; celoso y oscuro. Stromminger – bajo. Padre de Wally, severo, defensor de las tradiciones. Walter – soprano lírica o mezzo-ligera. Amiga de Wally; aporta frescura y contraste. Coros de cazadores y aldeanos. Catalani muere un año después del estreno: la ópera queda como su testamento artístico. Aunque rara en los teatros, es apreciada por directores y cantantes por su riqueza lírica.  El aria del primer acto ha sido grabada por Renata Tebaldi, Montserrat Caballé, Renée Fleming, Anna Netrebko… consolidándose como referencia absoluta del repertorio de sopranos. Quizá La Wally no haya encontrado su lugar estable en los teatros, pero cada vez que se interpreta deja claro que Catalani fue un compositor de sensibilidad profunda y talento extraordinario.

    57 min

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