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Ldo. en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología de Granada y Ldo. en Teología y Dr. en Teología Fundamental por la Pontifica Universidad Gregoriana de Roma.

Luis Rebolo El Pespunte

    • Religion & Spirituality

Ldo. en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología de Granada y Ldo. en Teología y Dr. en Teología Fundamental por la Pontifica Universidad Gregoriana de Roma.

    La pasión y el artesano

    La pasión y el artesano

    El corazón es más íntimo a tu verdadero ser que tú mismo, que tu propia mente. ¿Qué te está llamando desde lo más profundo de tu ser? Esa es la pregunta que te permitirá vivir con autenticidad. Vivir tu verdadera identidad.
    El corazón sabe cuando has encontrado algo que te apasiona. Lo refleja en una inquietud por hacerlo, en un no poder quitártelo de la cabeza, en un acostarte pensando en eso y madrugar deseando retomarlo, en un buscar la manera de llevarlo a cabo, en un no desesperar, en un no conformarte, en un vibrar de otro modo cuando hablo a todos de eso…
    También hemos de aplicar esto a nuestra vida profesional. De hecho, el trabajo va a llenar gran parte de nuestra vida. Pero hay que tener mucho cuidado cuando recomendamos a alguien que se dedique a hacer lo que realmente le apasiona. Puede que no tenga aptitudes, habilidades adquiridas o experiencia. A esto se le llama “capital de trabajo”. Sin capital de trabajo serás un tonto motivado, pero no estarás construyendo un proyecto de vida sólido. Es decir, la pasión no basta. De cada 16.000 jóvenes que quieren vivir profesionalmente del deporte sólo 1 lo consigue. Todos son unos apasionados, pero en todos no se han reunido muchas más circunstancias que no deben ignorarse para conseguir el éxito en cualquier ámbito.
    Por eso, una pasión inicial no conduce necesariamente al éxito. Es más sensato moldear nuestras pasiones a partir de nuestras habilidades. Evidentemente no siempre vas a encontrar un trabajo que te llene, sin embargo siempre podrás volcar en él determinadas aptitudes y actitudes que te hagan crecer en la dirección que realmente deseas. A esto se llama “moldear la pasión” o “mentalidad de artesano”. Se trata de algo tan sencillo como aprovechar lo bueno que tienes a mano en vez de pensar sólo en marcharte y desperdiciar así las oportunidades que te ofrece. De este modo, adquieres o desperdicias tu “capital de carrera”, con el que podrás ir acercándote a tu sueño.
    Evidentemente, si tocas techo en el aprendizaje o no tienes opciones de mayor crecimiento hay que postularse para otros empleos, pero aquí queremos sobre todo subrayar la importancia que tiene relacionarte con tu trabajo como una oportunidad de incrementar tus habilidades y tu “capital de carrera”. No sería responsable decirte “tú puedes”, “nada es imposible” o aquello de “si lo crees, lo creas”. Siento aguar la fiesta, porque más bien ocurre al contrario: estarás poniendo en peligro tu independencia financiara y exponiéndote a un duro fracaso personal. Cuando tu pasión te encuentra, encuentra a una persona con cabeza, no a un potro desbocado. Sé el artesano de tu propia vida y haz una verdadera obra de arte con los mimbres que tienes al alcance de tu mano.

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    Nunca lo intentes

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    ¿Por qué nos da miedo cambiar? (III)

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    ¿Por qué nos da miedo cambiar? (II)

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    ¿Por qué nos da miedo cambiar?

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    Volver a ser como niños

    Volver a ser como niños

    Durante las Cruzadas, los soldados musulmanes entraban en la Basílica de la Natividad montados a caballo y arrasaban con la vida de los fieles. Por ese motivo se tapió la majestuosa puerta principal, dejando sólo una entrada de poco más de un metro de altura. Ya nunca más se agrandó la puerta. Quienes quieran entrar en la cueva donde nació Jesús deben agacharse y hacerse como niños.
    La Navidad que termina ha sido una hermosa ocasión para mirar dentro de nuestro corazón y volver así a la patria de todos los niños. Sólo desde ese hondón de ilusión y ternura volverá a irradiar nuestra luz. Volveremos a brillar.
    Pero conviene no olvidar que las personas brillantes son reconocidas en público por lo que hacen en privado. Es algo que el príncipe Harry nos recordó hace muy poco durante un discurso en memoria de su madre, la princesa Diana:
    “Una de las cosas que nuestra madre nos enseñó fue el valor de hacer buenas acciones cuando nadie está mirando. Ella visitaba hospitales en las noches para confortar a los pacientes, pasaba horas escribiendo cartas privadas para apoyar el trabajo de otros. Logró muchas cosas con la fama, pero trabajaba igual de duro cuando no estaban las cámaras”.
    El hijo pequeño de Lady Di reconocía también que no guardaba muchos recuerdos de ella durante la infancia. En cambio, aquello sí le había marcado para siempre. ¿Sabes por qué? Porque los hijos sólo aprenden el 30% de nuestras enseñanzas, mientras que retienen el 70% de nuestros ejemplos más luminosos.
    A Jorge Bucay le encanta ilustrarlo con una historia. Habla de un padre que reprende a su hijo porque le mintió. A renglón seguido, sonó el teléfono de casa con un teleoperador que pretendía venderle un seguro. El niño descuelga el teléfono y le cuenta al padre de qué se trata, pero el padre le dice muy bajito: “Dile que no estoy”. Es sin duda en lo pequeño donde fraguamos de verdad las grandes cosas.
    Para que irrumpa de nuevo nuestra luz, sería bueno recordar tres cosas:
    Necesitamos estar en contacto con nosotros mismos y habitar el hondón donde vive nuestro niño.
    Hay que brillar cuando nadie te mira.
    No basta con hablar de la luz, hay que ser luz.
    Se dice que, tras adorar a Jesús, los tres magos regresaron a casa, pero por otro camino. Ojalá también nosotros volvamos mañana a nuestras ocupaciones, pero de otra manera.
    ¡Feliz regreso al día a día de tu única vida!

    • 2 min

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