8 min

T1-Episodio 3: Locus de Control Podcast de Psicología Consciente

    • Spirituality

El término locus de control viene de la Teoría del aprendizaje Social, de Rotter
En 1966 desarrolló un test escala para que las personas viesen dónde se situaban el manejo del control en sus vidas. Hasta el 1978 con Wallston y DeVellis no se llegó a una mejor compresión del concepto.

El locus de control hace referencia al grado en que las personas sienten que pueden tener el control sobre lo que sucede. Hay dos tipos de locus de control:

Interno: creemos que tenemos el control. Tendemos a nuestras decisiones o capacidades. Es más fácil decidir hacer los cambios y actuar en consecuencia.
Externo: creemos que los demás y las circunstancias manejan nuestras vidas.

Cuando vivimos desde el Locus de Control Interno:
Es más fácil asumir tus responsabilidades ya que te influencia menos lo que los demás piensan o te expresan, te sientes mejor sino te dirigen y te permiten ir a tu antojo y ritmo, te centras en conseguir tus objetivos y buscar la eficacia, puedes ver las dificultades como retos, cuidas más de ti mismo/a, hay más independencia y valoras tus logros.
Cuando vivimos desde el Locus de Control externo:
Es más fácil que culpes a las circunstancias o a los demás de lo que te sucede, puedes creer que tienes suerte y tus atribuciones son externas. No confías en tus esfuerzos, ni en tus capacidades para que se generen los cambios. Te resulta difícil tomar decisiones por la incapacidad de confrontar los retos de tu vida y es más fácil que sientas indefensión aprendida.

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En muchos momentos buscamos la causa dentro o fuera de nosotros. Podemos poner la culpa fuera o dentro. Si todo el tiempo nos sentimos culpables (locus de control interno) o vemos a los demás como causantes (locus de control externo). Esta manera de mirar puede dificultar nuestra manera de vivir. La indefensión aprendida se relaciona directamente con como te posiciones. Si consideras que no hay nada que hacer y te vas a la pasividad, usas el locus de control externo.

Es importante sentir que tenemos el control para poder hacer cambios y saber que hay situaciones que tienes que aceptar. Si sabes que puedes mejorar es más sencillo tener más bienestar. La actitud proactiva da más confianza y nos permite ser más responsables porque sabemos que podemos gestionar nuestra vida. Ser responsable te permite ser co-participe del vivir. La flexibilidad nos ayuda, por ejemplo, si tenemos locus de control interno, cuando has de aceptar que puedes necesitar ayuda o te toca aceptar lo que nos es cambiable. En situaciones de abuso si buscas que el otro cambie y no aceptas, o intentas que tus parejas o hijos reaccionen,  puede llevar a que te estanques si no aceptas lo que hay. La parte positiva es que te permite ser más líder y sentirte en concordancia con tu interior. Te ayuda a tomar responsabilidad y tener tus propias decisiones. Hay otras personas que prefieren dar a otros las riendas para que dirijan porque creen que no pueden cambiar o afectar al mundo.

Hay rasgos de personalidad que desde niño ya hace que se pongan en funcionamiento estas tendencias de locus de control interno/externo. Se puede asumir que ambos dan ventajas y desventajas. Tomar consciencia que hay momentos que nos va bien, pero según las circunstancias nos puede perjudicar. El auto-conocimiento es parte de lo que te ayuda a asumirte.
¿Qué puede hacerse?

Saber dónde estás situado/a para no sentirte mal. Si tienes locus de control interno no dar responsabilidad a otros de algo tuyo si tú sientes que lo puedes pasarlo mal. Busca la compatibilidad.
Si te ves atrapado/a en victimismo o indefensión, cuestionar tus creencias y tratar de afrontarlas puede ser de mucha utilidad.
Si te cuesta confiar y todo lo deseas hacer tú, o no soportas estar enfermo o que los demás cuiden de ti, observa si puedes flexibilizar algún aspecto o aceptar para vivir cada circunstancia de forma...

El término locus de control viene de la Teoría del aprendizaje Social, de Rotter
En 1966 desarrolló un test escala para que las personas viesen dónde se situaban el manejo del control en sus vidas. Hasta el 1978 con Wallston y DeVellis no se llegó a una mejor compresión del concepto.

El locus de control hace referencia al grado en que las personas sienten que pueden tener el control sobre lo que sucede. Hay dos tipos de locus de control:

Interno: creemos que tenemos el control. Tendemos a nuestras decisiones o capacidades. Es más fácil decidir hacer los cambios y actuar en consecuencia.
Externo: creemos que los demás y las circunstancias manejan nuestras vidas.

Cuando vivimos desde el Locus de Control Interno:
Es más fácil asumir tus responsabilidades ya que te influencia menos lo que los demás piensan o te expresan, te sientes mejor sino te dirigen y te permiten ir a tu antojo y ritmo, te centras en conseguir tus objetivos y buscar la eficacia, puedes ver las dificultades como retos, cuidas más de ti mismo/a, hay más independencia y valoras tus logros.
Cuando vivimos desde el Locus de Control externo:
Es más fácil que culpes a las circunstancias o a los demás de lo que te sucede, puedes creer que tienes suerte y tus atribuciones son externas. No confías en tus esfuerzos, ni en tus capacidades para que se generen los cambios. Te resulta difícil tomar decisiones por la incapacidad de confrontar los retos de tu vida y es más fácil que sientas indefensión aprendida.

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En muchos momentos buscamos la causa dentro o fuera de nosotros. Podemos poner la culpa fuera o dentro. Si todo el tiempo nos sentimos culpables (locus de control interno) o vemos a los demás como causantes (locus de control externo). Esta manera de mirar puede dificultar nuestra manera de vivir. La indefensión aprendida se relaciona directamente con como te posiciones. Si consideras que no hay nada que hacer y te vas a la pasividad, usas el locus de control externo.

Es importante sentir que tenemos el control para poder hacer cambios y saber que hay situaciones que tienes que aceptar. Si sabes que puedes mejorar es más sencillo tener más bienestar. La actitud proactiva da más confianza y nos permite ser más responsables porque sabemos que podemos gestionar nuestra vida. Ser responsable te permite ser co-participe del vivir. La flexibilidad nos ayuda, por ejemplo, si tenemos locus de control interno, cuando has de aceptar que puedes necesitar ayuda o te toca aceptar lo que nos es cambiable. En situaciones de abuso si buscas que el otro cambie y no aceptas, o intentas que tus parejas o hijos reaccionen,  puede llevar a que te estanques si no aceptas lo que hay. La parte positiva es que te permite ser más líder y sentirte en concordancia con tu interior. Te ayuda a tomar responsabilidad y tener tus propias decisiones. Hay otras personas que prefieren dar a otros las riendas para que dirijan porque creen que no pueden cambiar o afectar al mundo.

Hay rasgos de personalidad que desde niño ya hace que se pongan en funcionamiento estas tendencias de locus de control interno/externo. Se puede asumir que ambos dan ventajas y desventajas. Tomar consciencia que hay momentos que nos va bien, pero según las circunstancias nos puede perjudicar. El auto-conocimiento es parte de lo que te ayuda a asumirte.
¿Qué puede hacerse?

Saber dónde estás situado/a para no sentirte mal. Si tienes locus de control interno no dar responsabilidad a otros de algo tuyo si tú sientes que lo puedes pasarlo mal. Busca la compatibilidad.
Si te ves atrapado/a en victimismo o indefensión, cuestionar tus creencias y tratar de afrontarlas puede ser de mucha utilidad.
Si te cuesta confiar y todo lo deseas hacer tú, o no soportas estar enfermo o que los demás cuiden de ti, observa si puedes flexibilizar algún aspecto o aceptar para vivir cada circunstancia de forma...

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