La ContraCrónica

Un programa que empieza donde otros acaban. Política, economía, análisis y opinión con Fernando Díaz Villanueva.

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    Cita en Pekín

    Donald Trump regresa esta semana a Pekín casi una década después de su última visita en 2017. El escenario y el anfitrión son los mismos, pero las cosas han cambiado mucho desde entonces. Trump ya no es el recién llegado dispuesto a romper con China, sino un presidente curtido en su segundo mandato, empeñado en demostrar que su relación con Xi Jinping va mucho más allá de cubrir el expediente diplomático. Ambos llevan meses intercambiando cartas personales, un detalle revelador de cómo la geopolítica del siglo XXI ha dejado atrás los escrúpulos ideológicos. Pesan más las cadenas de suministro y la balanza comercial que los derechos humanos, como demuestra el caso del editor hongkonés Jimmy Lai, condenado a 20 años de prisión y cuya liberación Trump no tiene intención alguna en pedir. El cambio respecto a China es sustancial. Trump irrumpió en política en 2016 acusando a los chinos de robar empleos y patentes. Durante su primer mandato les declaró la guerra comercial, persiguió a Huawei, intentó prohibir TikTok y restringió la exportación de semiconductores. La pandemia terminó por romper la relación. Biden mantuvo y endureció esa política, lo que terminó forjando un consenso en el Congreso en todo lo relativo a China. Ese consenso se está resquebrajando ahora, pero desde el partido republicano. El gobierno ha autorizado ventas de chips de Nvidia, ha despedido a expertos en China del Consejo de Seguridad Nacional y ha pactado con ByteDance que mantenga el control del algoritmo de TikTok. Dos razones explican el cambio de parecer. La primera es que Trump ha centralizado las decisiones en un círculo mínimo encabezado por Witkoff, Kushner y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, que es quien impone su doctrina de equilibrio con China. Marco Rubio, antaño azote del partido comunista chino, guarda hoy un silencio que habla por sí mismo. La segunda razón es más prosaica. China ha aprendido a devolver los golpes. Cuando Trump elevó los aranceles hasta el 145% el año pasado, Xi Jinping respondió con controles a la exportación de tierras raras, lo que hizo cundir el pánico y forzó la tregua que acordaron en Corea del Sur hace un año. Trump llega a esta cumbre con el lastre de la guerra de Irán. Necesita que Xi Jinping presione a los ayatolás, principales suministradores de petróleo a China, pero, de forma un tanto paradójica, es la armada estadounidense la que impide salir los petroleros con destino a las refinerías chinas. Xi Jinping llega con una economía debilitada y una demanda interna muy floja. Ambos necesitan que la cumbre sea un éxito y que puedan presumir de haber alcanzado grandes acuerdos. Sobre la mesa está Taiwán. Xi Jinping quiere que Trump se oponga formalmente a la independencia de la isla, una concesión que tendría un valor simbólico importante. En Pekín lo fían todo al tiempo. Saben que a Trump le quedan menos de tres años en el cargo y no desean provocarle. Tiempo es lo único que necesitan para que su economía remonte y Estados Unidos se canse de pelear en demasiados frentes. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:31 Cita en Pekín 35:17 Lidl, nº1 en calidad-precio 36:20 Sube la gasolina en EEUU 47:21 Contradicciones de la regularización

    54 min
  2. HACE 2 D • SOLO CON SUSCRIPCIÓN

    Punto muerto en el golfo

    Ha pasado ya más de un mes desde que Irán y Estados Unidos acordasen, por mediación pakistaní, un alto el fuego que en principio iba a durar quince días y que posteriormente se prorrogó de forma indefinida. Las negociaciones apenas avanzan y la tregua ya casi iguala en duración a los cuarenta días de bombardeos que la precedieron. Trump ha descrito la situación con una metáfora un tanto inquietante, ha dicho que esta tregua es como un paciente conectado a un respirador con un 1% de posibilidades de sobrevivir. La campaña conjunta de Estados Unidos e Israel fue un éxito táctico indiscutible. Destruyeron bases de misiles, fábricas de cohetes, defensas antiaéreas e instalaciones nucleares, eliminaron también al líder supremo junto con toda la cúpula del régimen. Netanyahu habló de romper la barrera del miedo, aunque reconoció que la tarea estaba lejos de rematarse. La barrera parece que se ha roto, pero romperla no equivale a vencer. La contrapropuesta iraní entregada este fin de semana la han desechado ya en Washington. Los iraníes exigen el levantamiento total de sanciones, rechazan desmantelar sus instalaciones nucleares, quieren conservar sus reservas de uranio enriquecido y pretenden vincular el acuerdo a un alto el fuego en el Líbano. La oferta es tan ambiciosa porque el régimen está convencido de que Trump quiere salir del embrollo cuanto antes. Esto es algo que el propio Trump ha admitido. Ahí tenemos su intención de eliminar temporalmente el impuesto federal sobre la gasolina, una demostración de que está sufriendo muchas presiones internas. El centro de gravedad del conflicto está en el doble bloqueo. Estados Unidos asfixia los puertos iraníes mientras Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz. La operación de escolta naval, bautizada como Project Freedom, parece calcada de otra que Ronald Reagan puso en marcha en los años 80, pero hoy EEUU tiene menos efectivos en el golfo y el enemigo dispone hoy de drones, misiles antibuque y minas que han hecho del tránsito por Ormuz un riesgo que ningún naviero quiere correr. La escala máxima de presión militar ya se ha empleado sin éxito. A Trump le queda volver a bombardear, esperar o firmar un acuerdo de mínimos que sus enemigos presentarán sin duda como una humillante capitulación. Ninguno de los objetivos estratégicos iniciales se ha cumplido. Ni han renunciado al programa nuclear, ni al desmantelamiento de su arsenal balístico, ni han abandonado a su suerte a Hezbolá y a los hutíes. Los aliados están perdiendo la paciencia y la confianza en EEUU. Los Emiratos han recibido casi tres mil ataques, incluso durante el alto el fuego, estos últimos la Casa Blanca los ha calificado como menores. En Abu Dabi, Riad y Doha están empezando a acordarse de Hosni Mubarak, que fue aliado de EEUU hasta que decidieron prescindir de él. La misma duda asalta a los europeos y los japoneses. Trump viaja esta semana a China buscando que Xi Jinping presione a los ayatolás, pero ese favor tendrá seguramente un precio muy elevado. Se perfilan tres escenarios. El primero un acuerdo cosmético que Trump venda como victoria, el segundo una reanudación de los bombardeos con imprevisibles consecuencias, y el tercero la prolongación indefinida del limbo en el que nos encontramos ahora mismo. Esta es la opción que más conviene a Irán ya que piensan en el largo plazo. Lo que se dirime no es solo la voluntad de Trump ni la resistencia del régimen, sino la credibilidad de EEUU como aliado, algo que durante 80 años fue la divisa más sólida del sistema internacional. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:54 Punto muerto en el golfo 34:58 El abandono de Jon González 39:14 Efectos del 15-M 48:14 La vida privada de los políticos

    56 min
  3. HACE 3 D • SOLO CON SUSCRIPCIÓN

    Rusia y el cansancio de la guerra

    El sábado se celebró en Moscú el desfile del 9 de mayo, fecha que conmemora la victoria soviética sobre Alemania en la segunda guerra mundial. Putin ha dedicado un cuarto de siglo a convertir esta efeméride en una liturgia civil casi religiosa, pero este año la ocasión no estuvo a la altura. No hubo tanques ni vehículos acorazados, desfilaron menos cadetes, se cortó el internet móvil en Moscú y San Petersburgo, y se desplegaron sistemas antiaéreos traídos de provincias remotas. Zelenski, entretanto, firmaba con intención de burla un decreto comprometiéndose a no atacar la Plaza Roja, una humillación como no se había visto. El punto de inflexión llegó en enero, cuando la mal llamada operación militar especial superó en duración a la Gran Guerra Patria, que es como en Rusia se conoce a la guerra mundial. Cuatro años después de iniciada la guerra, los nietos de aquellos héroes no logran tomar pequeñas localidades del Donbás mientras los abuelos se paseaban ya por Berlín. Putin ha quedado atrapado en su propia propaganda. Los drones ucranianos han conseguido lo que las sanciones occidentales no han logrado en cuatro años, dañar gravemente la industria petrolera rusa. El 70% de la población rusa vive dentro del alcance de estos drones. Los ucranianos han aprendido a atacar con gran precisión las columnas de destilación de las refinerías, lo que puede dejarlas inutilizadas durante meses. La capacidad exportadora de crudo de los rusos ha caído un 40%, y el déficit presupuestario del primer trimestre ya ha superado el objetivo anual. En el frente, la ofensiva de primavera no arranca. En abril, por primera vez desde agosto del año pasado, Rusia ha perdido territorio neto. Las bajas se mantienen en torno a unos 35.000 hombres al mes, lo que supera su capacidad de reclutamiento. La proporción de muertos por heridos se ha disparado por culpa de los drones FPV conectados por fibra óptica y movidos por inteligencia artificial. Estos drones son los responsables del 80% de las bajas actuales. Ucrania también ha superado a Rusia en ataques de medio y largo alcance. Han conseguido acertar en objetivos situados a 2.000 kilómetros de la frontera. Putin está extremando su ya natural paranoia por la seguridad. Es prácticamente imposible acceder a él. Se han prohibido los teléfonos móviles en su entorno y se vigila de cerca a todo su personal de servicio. La operación israelí que liquidó a Jamenei en febrero y la estadounidense contra Maduro en enero le recuerdan los riesgos del oficio de dictador en estos tiempos. Los reveses diplomáticos también influyen. La derrota de Orbán frente a Péter Magyar ha eliminado al topo del Kremlin en Bruselas y, de paso, ha desbloqueado 100.000 millones de ayuda para Ucrania. Trump está distraído con Irán y no tiene ya la misma capacidad de presión sobre Zelenski, que se financia mayoritariamente desde Europa. Eso sí, en Ucrania las cosas tampoco van bien. Padece una crónica escasez de reclutas, la corrupción no ha desaparecido y los avances en el frente son mínimos. Rusia podría preparar una ofensiva estival que cambiase las cosas. Pero, como dice el refrán, en Rusia todo va muy lento hasta que de pronto se acelera. La Plaza Roja sin tanques un 9 de mayo constituye de por sí una derrota más elocuente que cualquier comunicado militar. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:49 Rusia y el cansancio de la guerra 31:01 Fin de época 39:43 El caso Barbacid 49:03 La oportunidad de Guyana

    54 min
  4. HACE 4 D • SOLO CON SUSCRIPCIÓN

    Revolcón para Starmer

    Las elecciones locales celebradas el pasado jueves en el Reino Unido han dinamitado el bipartidismo británico. Reform UK, el partido de Nigel Farage, arrasó consiguiendo cerca de 1.400 concejales nuevos partiendo prácticamente desde cero, se hizo con seis condados conservadores del sur y entró con fuerza en el parlamento galés con 34 escaños. El laborismo perdió alrededor de 1.500 de los 2.196 concejales que tenía. Entre las víctimas estuvo Eluned Morgan, la primera ministra galesa, que se ha quedado sin acta. En Essex, feudo de la conservadora Kemi Badenoch, los tories cedieron 39 de sus 52 concejales. El batacazo confirma una fragmentación inédita. Donde hasta hace unas décadas laboristas y conservadores acaparaban entre el 90 y el 95% del voto, hoy apenas suman el 34%, un 17% cada uno. Reform obtuvo el 26% y los Verdes lograron un histórico 18%, beneficiados por la fuga del electorado musulmán descontento con la posición de Starmer sobre Gaza. El Reino Unido se asemeja ahora a la Italia de los años 90 o la Francia de Macron, atomizada y sin hegemonías claras. El desgaste de Keir Starmer, que lleva en el poder solo 22 meses, explica buena parte del fenómeno. Llegó prometiendo buena gestión y reformas tras 14 años de gobiernos conservadores marcados por la inestabilidad, y menos de dos años después tres de cada cuatro británicos le suspenden como primer ministro. La inmigración irregular sigue batiendo récords pese a la caída de la legal, la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han abortado la incipiente recuperación económica, y los bonos del Estado cotizan a niveles que no se veían desde el efímero Gobierno de Liz Truss. Starmer ha subido impuestos sin atreverse a recortar gasto, ha rectificado constantemente y ha terminado defraudando tanto a la izquierda corbynista como a la derecha del laborismo, propensa al pragmatismo y que se ha pasado a los liberal-demócratas. Sacarle de Downing Street es algo más complicado. El favorito, Andy Burnham, alcalde de Mánchester, no es diputado y no puede competir mientras no obtenga un escaño. Además, las pérdidas laboristas son tan transversales que ninguna facción puede reclamar la victoria. Los conservadores de Badenoch tampoco capitalizan el desastre rival porque arrastran el lastre de los gobiernos tories. Hoy por hoy Reform ganaría las elecciones generales, pero sin alcanzar la mayoría absoluta. El sistema mayoritario británico fomenta el voto estratégico que ha funcionado muy bien en Gales a favor de los nacionalistas. Farage, además, deberá demostrar que su partido recién creado puede gestionar el día a día y no solo agitar en los mítines y por las redes sociales. El verdadero vencedor del 7 de mayo es el desencanto acumulado tras un Brexit traumático, una pandemia, un brote inflacionario, dos guerras y cinco primeros ministros desde 2019. Quedan tres años hasta las generales de 2029 para saber si esa patada que le han dado a Starmer se transforma en un gobierno de Farage o se diluye en simple voto de castigo localizado en unas elecciones locales. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:36 Revolcón para Starmer 36:30 Inmigración y ayudas sociales 43:23 El hantavirus 46:18 Impuestos sobre el trabajo

    51 min
  5. 7 MAY • SOLO CON SUSCRIPCIÓN

    La torre de Hércules

    La Torre de Hércules, ubicada a corta distancia del centro de La Coruña, es el único faro de origen romano que sigue en activo, una rareza histórica que la ha convertido en símbolo de la ciudad y en Patrimonio de la Humanidad desde 2009. Bajo su revestimiento neoclásico se conserva el núcleo romano del siglo II, levantado por el arquitecto Cayo Sevio Lupo durante para señalizar la ruta marítima que unía la Bética con Britania. Una inscripción votiva al pie del monumento, dedicada a Marte Augusto, certifica su autoría, un caso no demasiado común en la arquitectura hispanorromana. Tras la caída del imperio el faro siguió funcionando de manera intermitente. Suevos, visigodos y vikingos lo utilizaron, los cronistas medievales lo mencionaron en multitud de ocasiones con los nombres de Faro Bregancio o Castelo Velho. La leyenda de Hércules y su lucha contra el gigante Gerión, recogida en la Estoria de España de Alfonso X y en la Crónica General, terminó por dar nombre al monumento y configuró el escudo municipal con la torre, la calavera y las tibias cruzadas. Durante los siglos XIV y XV el edificio se deterioró mucho, perdió la rampa helicoidal exterior y las losas de revestimiento. En 1684 se reactivó como faro con una linterna de aceite, pero la intervención decisiva llegó con Carlos III, que en 1788 encargó al ingeniero Eustaquio Giannini una restauración total. Giannini revistió el núcleo romano con sillería de granito neoclásica y le instaló una luminaria moderna. Ya en el siglo XIX se integró en la red estatal de faros, le instalaron una lente Fresnel en 1847 y se electrificó en 1921. Hoy depende de la Autoridad Portuaria coruñesa y su luz de 4 destellos blancos cada 20 segundos alcanza 23 millas náuticas. Cumple, en definitiva, la misma función para la que fue concebido hace casi dos milenios. Es también un atractivo turístico de primer orden, uno de los más populares de Galicia ya que atesora, aparte de mucha historia, infinidad de leyendas. Ningún otro faro europeo ha sido testigo de tanto como el de La Coruña, quizá por eso casi nadie se refiere a él como un simple faro. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/267769

    46 min
  6. 6 MAY • SOLO CON SUSCRIPCIÓN

    El barco maldito

    El barco de crucero Hondius, operado por la compañía holandesa Oceanwide Expeditions, se encuentra en el centro de una crisis sanitaria internacional tras un brote de hantavirus que ya ha dejado tres muertos y varios enfermos a bordo. El barco, un buque pequeño de 107 metros de eslora con casco reforzado para navegar con hielo, zarpó de Ushuaia el 1 de abril con 88 pasajeros de 23 nacionalidades y 59 tripulantes a bordo. El crucero, dirigido a occidentales acomodados, incluía varias escalas en el Atlántico sur y el avistamiento de pingüinos en las islas Georgias. Los primeros síntomas, que confundieron con una simple gripe, aparecieron unos días más tarde. Cuando se agravaron los problemas respiratorios del primer paciente, el médico de a bordo envió una radiografía a Holanda y detalló los síntomas. El barco tomó rumbo norte y se realizaron evacuaciones en las islas de Santa Elena y Ascensión, donde se confirmó el diagnóstico. Han muerto una pareja de jubilados holandeses y un médico alemán que viajaba solo. Siguieron hacia el norte hasta recalar en Cabo Verde, cuyo gobierno ha denegado el atraque al barco por el riesgo sanitario que implica. El Hondius navega ahora rumbo a Canarias, donde la OMS ha negociado con España su llegada en unos dos o tres días. El hantavirus debe su nombre al río Hantan, en Corea, donde se identificó por primera vez en los años 50. Las variantes europeas y asiáticas producen problemas renales de baja letalidad, pero las americanas provocan un síndrome cardiopulmonar fulminante con una mortalidad que oscila entre 30-50%. La sospecha recae sobre la variante Andes, descubierta en la Patagonia en 1995, cuyo reservorio es el ratón colilargo. Pero lo más preocupante es que esta del Hondius es la única con transmisión documentada entre humanos. De confirmarse, sería el primer brote sostenido fuera del Cono Sur americano. A bordo, los pasajeros viven encerrados en sus camarotes, comiendo de bandejas que la tripulación deja en su puerta y temiendo que cualquier dolor de cabeza sea una sentencia de muerte. La tripulación trabaja con mascarillas y equipo de protección. El médico también se ha contagiado. En Canarias se está preparando un gran dispositivo para recibir al buque en Santa Cruz de Tenerife. Se efectuará un triaje a bordo, se evacuará a los infectados a hospitales de la isla o a sus países de origen y los que no lo estén tendrán que ponerse en cuarentena. El operativo recuerda al desplegado durante la crisis del ébola en 2014, pero es mucho más complejo. La epidemia del Hondius llega en un momento en el que el turismo polar se encuentra en pleno auge. Crece a más del 10% desde hace años. Solo la Antártida recibió más de 100.000 visitantes en la temporada 2024-2025 cuando hace unos años eran unos 15.000. Los protocolos sanitarios a bordo estaban pensados para virus respiratorios convencionales, no para zoonosis exóticas como esta del hantavirus. Esto tendrá consecuencias regulatorias para este tipo de cruceros que se traducirán protocolos de embarque más estrictos. También se dispararán las primas de seguro. Si el caso del Diamond Princess al principio de la pandemia supuso el fin de la despreocupación sanitaria en los grandes cruceros, el Hondius es el punto de inflexión para los cruceros boutique a destinos exclusivos como la Antártida. La época de los cruceros polares vendidos como aventuras sin riesgos es muy posible que termine esta misma semana frente a la costa de Canarias. En La ContraRéplica: 0:00 Introducción 3:54 El barco maldito 33:23 Las causas de Robert Amsterdam 40:28 Prioridad nacional 46:44 Consecuencias de la AMOC

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