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Un podcast en el que tratamos reflexiones, consejos, técnicas y estrategias para hacer de una empresa un negocio del que poder vivir bien.

Objetivo Negocios Perfectos Rafael Valero

    • Economía y empresa

Un podcast en el que tratamos reflexiones, consejos, técnicas y estrategias para hacer de una empresa un negocio del que poder vivir bien.

    Las claves del método GTD

    Las claves del método GTD

    En este post te voy a contar cuáles son las claves del método GTD.Porque si eres empresario y tu intención es tener éxito con tu empresa, no te queda otra que ser productivo.Y para ser productivo, una de las cosas que necesitas sí o sí, es seguir un método de organización que te ayude a conseguirlo.Aunque como con casi todo, con los métodos de organización tampoco puedes esperar que todos se adapten a ti.   Pues aunque la mayoría de los métodos son muy parecidos entre sí, lo cierto es que cada uno está pensado para un tipo de usuario concreto.Y aunque yo no puedo saber qué tipo de método necesitas tú para lograr la máxima efectividad.Sí puedo darte las claves de algunos de ellos para que, al menos, sepas si se te podrían adaptar a tu estilo de vida o trabajo.Y del que te voy a hablar hoy es del método GTD, que es el que con diferencia más se utiliza a nivel mundial.E incluso dicen, que es probablemente el mejor y más completo método de organización que existe. De dónde sale y en qué se basa el método GTDEste método fue desarrollado en los años 80 por un experto en productividad norteamericano llamado David Allen.Y lo hizo a través de un libro al que tituló «Getting Things Done», que es de ahí de donde salen las siglas GTD.Aunque en España se publicó bajo el título de “Organízate con eficacia”.Y se basa en que una persona necesita liberar su mente, para poder enfocarse por completo en lo que esté haciendo.Para lo propone que se guarden las tareas y los proyectos que se tengan pendientes, en un lugar específico fuera de ella, y que sea siempre el mismo.De manera que no sea necesario recordar nada de lo que se tenga por hacer.Porque este hombre afirma que nuestra memoria es del todo ineficiente, basándose en que ésta nos recuerda las cosas cuando mejor le parece, pero generalmente no, cuando realmente las necesitamos. Típico ejemplo de lo que hace nuestra memoriaQue si lo piensas tiene toda la razón, porque seguro que te ha pasado alguna vez estar, por ejemplo, trabajando en tu oficina, y de repente acordarte de que tienes que comprar tomates, o lo que sea.Que está genial acordarte, pero mientras trabajas, o vas conduciendo, de poco te sirve hacerlo porque no puedes hacer nada por solucionarlo.La cuestión es que cuando sales del trabajo, te acuerdas que tenías que comprar algo, pero ahora ya no recuerdas el qué.Así que decides dirigirte al supermercado con el absoluto convencimiento de que cuando estés allí te acordarás.Cuando llegas, como sigues sin acordarte, piensas, voy a ir recorriendo los pasillos mientras cojo otras cosas, que seguro que cuando lo vea me acuerdo.Así que empiezas a caminar por los pasillos y a empezar a meter cosas en el carro.Y mientras lo haces, recuerdas que tienes que cambiarle el aceite al coche y, también, que has de llamar a un cliente. Pero de los tomates, nada de nada.Al final das la compra por finalizada sin haber cogido los tomates, pagas la cuenta y te marchas a casa.¿Y cuando te acuerdas de los tomates? Pues normalmente, cuando ya te has marchado del supermercado y volver supone más molestia que un beneficio.Al final, este ejemplo que es a la par absurdo y cotidiano, es por lo que David Allen opina que no podemos depender de nuestra mente para organizarnos. La necesidad de un sistema externo a la memoriaEl método GTD aboga por que se disponga de un sistema organizativo completamente externo a nuestra memoria.En el que podamos confiar plenamente, y que nos permita recordar las cosas que hemos de recordar en el momento preciso y no en otro. Buscando con ello que nuestra mente obtenga la tranquilidad necesaria por saber que no se le va a escapar nada.Y que así podamos dedicarnos por completo a trabajar en lo que estemos haciendo en cada momento, de una manera más eficiente y creativa.Todo esto, con el fin de que se adopte un es

    • 19 min
    Cliente objetivo y usuario final

    Cliente objetivo y usuario final

    Si quisiéramos seguir la lógica más inteligente para montar un negocio, lo primero que deberíamos hacer es identificar una necesidad o problema del mercado.
    Y en base a eso, crear una empresa que ofreciera una solución.

    Sin embargo, el mercado está lleno de empresas creadas en base a la profesión o al conocimiento del sector que tenga quien las monta.
    O también porque el emprendedor pensó que ese negocio funcionaría muy bien pues la mayoría de los que conoce están siempre a tope.

    Lo que pasa es que la estadística está harta de demostrar que para tener éxito con una empresa no basta sólo con eso.
    Sino que por el contrario, hace falta que ésta cumpla con otras muchas cosas que van más allá de los conocimientos del propietario.
    O con la simple creencia del supuesto éxito que estén logrando otros.

     
    La necesidad de definir al cliente objetivo
    De entre todo lo que necesita un negocio para tener posibilidad de éxito, nos encontramos, por supuesto, todo lo relacionado con el cliente objetivo.

    Que aunque es un tema que se repite hasta la saciedad, la mayoría se empeñan en pensar que lo que venden puede ser comprado por cualquiera.
    O, con suerte, lo acotan por sexo y edad, aunque de una manera muy amplia.

    Y ya me dirás tú en qué se parece una chica de 20 años a una señora de 60.
    Especialmente si lo que vas a vender, por ejemplo, son vestidos de fiesta.

    Y no es que las mujeres de cualquier edad no vayan a comprar este tipo de artículos, ni mucho menos.
    Pero supongo que no tengo que convencerte de que los gustos de unas y los de las otras difieren bastante entre sí, ¿verdad?

    Además, si esto de definir el cliente objetivo ya es peliagudo de por sí, todavía se complica más en los casos en que el usuario final no es el mismo que el que decide o paga.

     
    Cada cliente objetivo requiere una estrategia

    Supongo que está claro que cualquier estrategia que ejecutes debe ir dirigida, directa o indirectamente, hacia el logro de la satisfacción de tus clientes, ¿verdad?

    Y que para poder ejecutar esas estrategias, antes hay que tener claro a qué cliente te diriges. Porque sino, difícilmente funcionarán.

    Pero obviando la inmensa cantidad de casos en las que no se ha definido un cliente objetivo, muchas veces las estrategias no funcionan porque el cliente está mal definido.
    O como en el caso que nos ocupa hoy, porque además hay que diferenciar el que consume del que paga.

    Por lo tanto, para afinar estrategias y tener mayor posibilidad de que funcionen, es imprescindible reflexionar sobre si tu cliente objetivo es el mismo que va a usar lo que compre.

    Y para que te sea más fácil esta reflexión, lo primero es saber cuáles son las diferencias entre el cliente objetivo y el usuario final.
    Porque aunque así de primeras parecen obvias, no dejan de tener sus peculiaridades.

     
    Qué es un cliente objetivo
    Un cliente objetivo es aquel grupo de personas o empresas que de alguna forma quieren o están necesitados de lo que tú vendes.
    Y, además de tener la capacidad y la disposición para adquirirlos, lo normal es que estén receptivos a que se los ofrezcas.

    Y para definirlo de forma básica, debes centrarte en datos socio demográficos, como por ejemplo el sexo, la edad, la ubicación, el poder adquisitivo, etc.

    Que para que lo entiendas mejor, y aunque parezca exagerado, es como si pretendieras conseguir una pareja sin definir qué tipo de pareja quieres.

    Es decir, como si un día te levantases y pensases que ya está bien de estar soltero y te pusieses tus mejores galas para salir a ligar.
    Pero sin haber pensado antes qué edad aproximada quieres que tenga, dónde te gustaría que viviera, o si quieres que le gusten las mascotas.

    Porque si no lo tienes claro, te da igual ir a una discoteca para adolescentes, que estará llena de críos, que a la de un hotel turístico, que básicamente encont

    • 10 min
    Cómo planificar eficazmente

    Cómo planificar eficazmente

    Saber cómo planificar es básico para lograr el éxito que buscas. Porque ser productivo no es una cuestión de echar cuantas más horas mejor. De hecho es casi que lo contrario. La realidad dice que es más una cuestión de hacer exactamente las cosas que tienes que hacer y dejar lo demás.El que no planifica, en realidad está planificando fracasar. Qué es planificarPlanificar es elegir con suficiente antelación qué acciones se tienen o se quieren realizar y el modo en que se tendrían que ejecutar para obtener un logro concreto. (Si quieres ver una definición más extensa, puedes ver aquí qué dice la Wikipedia). Y se asumirán las consecuencias que tendrán tanto las cosas que quieres realizar, como lo que decides dejar de realizar.A la hora de planificar nos encontramos con 2 escenarios básicos: planificación a largo plazo y planificación a corto plazo Qué es la planificación a largo plazoLa planificación a largo plazo, también denominada planificación estratégica, es el conjunto de líneas maestras que van a ayudarte a conseguir que tus metas y objetivos de largo plazo (1, 3, 5 años o más) lleguen a buen puerto.Este es probablemente el tipo de planificación más difícil de ejecutar porque requiere de algo de experiencia y también de la capacidad suficiente para anteponerse a los posibles problemas. Pero también es el tipo de planificación que necesitas para lograr lo que quieres.La principal ventaja de realizar una planificación a largo plazo radica en que te permite siempre disponer de un «faro» que te guíe en los momentos de duda e incertidumbre. Para que si en algún momento sientes que has perdido el rumbo o que las cosas no van según te habías planteado, puedas volver a tu plan estratégico y retomar la dirección correcta.Durante la planificación estratégica, además de marcar las líneas maestras adecuadas a la dirección que quieres tomar, también puedes -debes- planificar los recursos que precisarás durante ese amplio periodo de tiempo, lo cual te permitirá trabajar en la adquisición de los mismos desde el minuto uno y así aprovechar las oportunidades que se te presenten. Cómo planificar a largo plazoEl método para planificar a largo plazo más habitual y que mejor me ha ido a mi, está compuesto por 5 pasos que te detallo a continuación: #1 Determina qué quieresAnte todo, y aunque parezca una obviedad, lo primero que tienes que tener muy claro es Qué Quieres conseguir, pues en caso contrario te va a ser muy difícil determinar qué habrás de hacer para conseguirlo. #2 Determina por qué lo quieres conseguirSaber qué quieres conseguir es fácil, sin embargo no siempre iniciamos un proyecto habiendo asumido netamente por qué es que lo queremos conseguir.Haz el ejercicio de visualizar los beneficios que te aportaría conseguir aquello que quieres, porque muchas de las decisiones que habrás de tomar muchas veces estarán directamente relacionadas con el propósito. #3 Determina cómo lo quieres conseguirTeniendo clarísimo qué quieres conseguir y por qué lo quieres conseguir, llega el momento de determinar cómo lo quieres lograr.Haz lluvias de ideas para descubrir cuántas formas de obtener tu objetivo vas a tener, incluso apóyate en los mapas mentales para ayudarte a ello.Ten presente que capturarlo por escrito es importante para ayudarte a mantener el enfoque, y no te preocupes por si las ideas que te vienen a la cabeza son en su inicio descabelladas, pues al final todo puede valer. Y en este paso lo más importante es tener cuanto más material mejor para tener una buena base con la que elaborar tu plan. #4 Organiza las ideasCuando ya no eres capaz de generar más ideas, llega el momento de dar orden a las que hayas anotado.Fíltralas y organízalas según el tipo, crea sub-objetivos, asígnales prioridades, y decide qué recursos serán necesarios para cad

    • 11 min
    Fórmulas para mejorar la productividad de los espacios de trabajo

    Fórmulas para mejorar la productividad de los espacios de trabajo

    Estoy seguro que alguna vez te habrás preguntado cómo mejorar la productividad de los espacios de trabajo.Y si no lo has hecho, quizá deberías hacerlo.Porque si hay un lugar en el mundo en el que se pasa más tiempo de seguido, ese es el espacio de trabajo.Sin embargo, cuando uno se pone a planificar cómo debería ser ese lugar, raramente piensa en que este debería ayudar a aumentar la productividad. Cosa normal, si tenemos en cuenta que el concepto que tenemos de lo que es la productividad lo encaminamos en otra dirección.Y eso hace que en lugar de pensar cómo hacerlo para que los espacios de trabajo ayuden a rentabilizar procesos, nos fijemos más en cosas como la estética o el precio de los elementos que lo han de conformar.Que tampoco es tan grave si del espacio de trabajo que hablamos es del tuyo, porque siempre podrás cambiarlo.Pero cuando hablamos del espacio de trabajo de tus empleados, que seguramente no tendrán la posibilidad de realizar ningún tipo de cambio sustancioso.Pues ya es algo que tendrías que pensar mucho más allá de la estética, la imagen corporativa, o de los costes de los elementos.Así que hoy voy a darte unas cuantas ideas para que desde el punto de vista de la productividad puedas mejorar esos espacios de trabajo.Y así consigas mejores resultados con algo que en un principio seguramente sólo veías en plan estético o cómodo. Los espacios de trabajo bien diseñados pueden aumentar la productividad hasta un 20%Ciertos estudios coinciden en que los lugares de trabajo bien diseñados pueden aumentar la productividad de quien los utiliza entre un 15% y un 20%.Y aunque es verdad que la estética, la imagen corporativa y los costes de los elementos son un factor importante a tener en cuenta.Lo cierto es que la confortabilidad y la usabilidad se llevan la palma para que se quiera estar en ellos. Pues ya sólo por el hecho de que no te desagrade ir, y permanecer en él, ya es un punto a favor para la productividad.Pero para que esta confortabilidad y usabilidad se puedan hacer realidad, has de tener en cuenta algunos detalles como los que te cuento a continuación. El espacio disponibleEl primero de ellos tiene que ver con lo grande o pequeño que sea el lugar en el que vas a trabajar. Porque aunque es verdad que para estar cómodo no necesitas tener 20m2 a tu alrededor, sí que es cierto que necesitas unos mínimos.Y es igual de contraproducente que se tenga muy poco espacio disponible, como el que se tenga demasiado.Que si has trabajado alguna vez tú sólo en un despacho muy grande, entenderás perfectamente este punto. La posición de la mesa en el espacioEn cuanto a la posición de la mesa, ésta debería estar mirando, en la medida de lo posible, hacia la puerta.O, como mínimo, que no se le esté dando la espalda. Porque eso suele causar a la mayoría de las personas sensación de indefensión y falta de privacidad. El espacio mínimo para trabajar cómodamenteSi el lugar en el que deben sentarse tiene detrás un mueble o una pared, el espacio mínimo recomendable entre el borde de la mesa y lo que tengas a la espalda debe ser de 80cm, aunque lo ideal es que sea de 1 metro.Porque si se está muy encajonado, puede causar estrés por encierro, especialmente si no eres una sílfide.Y aunque parezca una obviedad, las herramientas de uso habitual, como podrían ser la grapadora, los bolígrafos o la calculadora, deberían estar lo suficientemente cerca para poder alcanzarlos sin tener que realizar esfuerzo. Y las que se utilicen en menor medida, que estén fuera de la mesa, aunque también de fácil acceso a ellas.Porque lo ideal es que levantarse del sitio de trabajo debería ser fundamentalmente para descansar o para salir a un recado o reunión.Y evitar lo máximo posible levantarse para ir a buscar algo que normalmente se tiene que utilizar. La importancia de los muebles p

    • 18 min
    Por qué fracasan los negocios

    Por qué fracasan los negocios

    Equivocar los motivos por los que se monta una empresa, es una de las principales razones por las que fracasan los negocios.Que aunque evidentemente no es la única, como vamos a ver más adelante, sí que es probablemente el principio del fracaso.Y es que, independientemente del hecho de que una empresa debe montarse para aportar al mercado el mayor valor que sea posible.El fin de cualquier negocio debería ser el de aportar a su propietario la posibilidad de vivir un estilo de vida deseado.Sin embargo, la mayoría de los emprendedores cuando empiezan nunca piensan en esto.Y en cambio basan su andadura empresarial en razones no muy acertadas, de entre las que destacan 3 principalmente:Una es por la ilusión de llegar a ganar más dinero que el que ganaría como empleado.Otra es para dejar de tener un jefe que le mande constantemente y que se lleve los beneficios de su trabajo y esfuerzo.Y otra, porque está en paro y no se encuentra ningún empleo que le satisfaga, o que le pague la nómina que é se merece.Y si lo miramos desde un punto de vista básico, diríamos que aquellos que montan una empresa en base a cualquiera de estas razones triunfan.Porque dejan de tener un jefe que les esté mandando. Consiguen un empleo que les satisface. Y casi con toda seguridad, podrán ganar más dinero que si trabajan por cuenta ajena.Sin embargo, la realidad demuestra que estas no son las mejores razones para montar un negocio.Porque básicamente la falta de un fin, junto con la falta de preparación y experiencia en gestión de empresas, hace que acabe cayendo en una trampa difícil salir.Aunque como te he dicho antes, tener un motivo equivocado no es, ni de lejos, la única razón por la que fracasan los negocios.Por contra, existen otras razones a las que si no les prestas atención, pueden acelerar irremediablemente que tu empresa vaya hacia un fin poco deseado. La que habla es la experienciaNo cabe duda de que todos los que decidimos crear una empresa, lo hacemos con el total convencimiento de que vamos a tener éxito. Sin embargo nos enfocamos en hacer cosas que creemos que nos llevan al éxito, que no pensamos que también hay que evitar el fracaso.Y aunque cualquiera de los motivos pueden por sí solos abocarte al desastre, lo normal es que sea por una conjunción de varios.Aunque también has de saber que todos ellos, por muy complicados que puedan parecerte, tienen solución.Porque yo personalmente los he vivido todos. Unos en mis propias carnes, y otros, en las carnes de las empresas de mis clientes.Y aunque no siempre es fácil salir de esos agujeros en los que nos metemos, te aseguro que se puede.Así que presta atención, porque sin contarte nada que no sepas, estoy seguro que más de uno ni te lo habrás planteado. Motivos por los que fracasan los negociosAntes de empezar tienes que saber que el orden en que los listaré está basado en el orden que yo pienso que es más importante.Porque por mucho que busqué, no conseguí encontrar ninguna estadística lo suficientemente fiable para basarme en ella. Falta de capacitación o experiencia en la gestión de empresasEl primero de los motivos es ese que ya estarás harto de escuchar por ahí, o como mínimo, de escuchármelo decir a mi.Y es el de la falta de capacitación o experiencia del empresario, en lo que tiene que ver con la gestión y dirección de empresas.Que es de los más difíciles de superar, porque como todo, en la dirección de empresas la teoría sin práctica no sirve de mucho. Y eso te lleva a que de alguna forma no puedes dejar de hacer constantemente el prueba-error.Especialmente si basas tu aprendizaje en cursos cuya puesta en práctica dependen más de tu capacidad de entendimiento que de cualquier otra cosa.Aunque no es lo mismo hacer prueba-error sin saber que lo estás haciendo, que hacerlo completamente consciente.Porque cuando sabes que lo q

    • 17 min
    Guía de acogida a nuevos empleados

    Guía de acogida a nuevos empleados

    La acogida a nuevos empleados es de esas cosas importantes que como empresario deberías tener en cuenta si quieres tener más posibilidades de éxito en tu empresa.Porque la mayoría de los empresarios, y especialmente los más pequeños, creen erróneamente que contratar un nuevo trabajador consiste simplemente en poner un anuncio, hacer unas cuantas entrevistas y, cuando ya lo han elegido, llamarle para decirle qué día tiene que empezar, y ya está.Sin embargo, la realidad es que esto sólo es una pequeña parte de todo lo que implica contratar un empleado. Y no hacer todo lo que hace falta, es lo que puede hacer que tus empleados acaben marchándose a la competencia, o a cualquier otro empleo.O lo que es peor, que su desempeño no sea el que esperas y debas despedirlo, con el coste extra que esto supone para tu negocio.Y aunque hoy no te voy a contar todo lo que te hace falta para maximizar las posibilidades de que aquellos que contrates se queden.Sí que te voy a explicar uno de los pasos más importantes que has de dar para que pase, y que por regla general no se tiene muy en cuenta.Me estoy refiriendo a la acogida a nuevos empleados, que es el primer paso para que su incorporación sea lo más efectiva posible. La importancia de la acogida a nuevos empleadosNo creo que tenga que convencerte de que el buen fin de tu negocio no depende sólo de que vendas mucho.Sino que, por el contrario, depende casi más de que los trabajadores que contrates, desempeñen todos los puestos de tu empresa del modo más eficiente posible.Y en base a esto, seguro que no te cuesta demasiado llegar a la conclusión de que sólo con elegir al mejor candidato posible no es suficiente para lograrlo. Básicamente porque el que el empleado en cuestión sea un profesional como la copa de un pino no implica que éste vaya a funcionar a la perfección.Y por contra, tú vas a tener que poner de tu parte para que se sienta motivado y quiera ir cada día a trabajar a tu empresa.Por eso, la recepción que le hagas en su primer día de trabajo es tan importante, porque es lo que, en cierto modo, va a marcar cómo va a ser su futuro en la empresa.Ahora bien, has de tener en cuenta que es igual de importante hacer la acogida, como el hecho de que esta sea una buena acogida, porque sólo si lo haces con mimo y prestando atención a los detalles, conseguirás el efecto que deberías buscar. Cómo se hace la acogida a nuevos empleadosLos puntos más importantes que has de dar para hacer una buena acogida a nuevos empleados, y de los que no deberías saltarte ninguno son: Lo primero de todo, que alguien le espere en la entrada para recibirlo en el primer día de trabajo.Y una vez que ya lo tienes delante: Transmítele la información de la empresaLa historiaLa Misión y la VisiónQué productos o servicios comercializáisQué vendéis (que ya sabes que no es lo mismo que lo que comercializáis)A qué cliente os dirigísQuiénes son vuestros competidoresEn qué os diferenciais de la competenciaQué objetivos tenéis para este añoEl organigrama Dale todos los datos relativos a su contratación y el puesto que ha de desempeñarRepasar cuáles son sus funciones y responsabilidadesDeja claro cuánto va a cobrar en bruto y cuánto en neto, y si va a cobrar comisionesCuál va a ser su horario de trabajoDile lo que se espera de él/ella, cómo debería comportarse, cómo debería vestir, etc. (háblale de la filosofía de la empresa en cuanto a resultados y relaciones humanas) Cuéntale cómo va a ser su formaciónCuál va a serQuién se la va a darCuánto va a durarDónde va a serEtc. Entrégale la documentación pertinenteUna copia de su contrato laboral (si es que aún no lo había firmado)La documentación relativa a la prevención de riesgos laboralesUn documento con toda la información de contactoTeléfonos, emails, etc, de las personas más relevantes

    • 19 min

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