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Bienvenidos al podcast WomanBusiness de la revista Woman, en el que todas las semanas te acercaremos a las mujeres más influyentes e inspiradoras de nuestro país. Mujeres dispuestas a cambiar el rumbo hacia un futuro más plural. Presentado por la periodista Fátima Iglesias, este espacio pretende visibilizar el talento femenino y reivindicar el acceso de las mujeres a espacios de decisión.

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    • Economía y empresa
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Bienvenidos al podcast WomanBusiness de la revista Woman, en el que todas las semanas te acercaremos a las mujeres más influyentes e inspiradoras de nuestro país. Mujeres dispuestas a cambiar el rumbo hacia un futuro más plural. Presentado por la periodista Fátima Iglesias, este espacio pretende visibilizar el talento femenino y reivindicar el acceso de las mujeres a espacios de decisión.

    Gema Aznar (directora general de Mary Kay España), y Lydia Valentín, Almudena Cid y María Castro

    Gema Aznar (directora general de Mary Kay España), y Lydia Valentín, Almudena Cid y María Castro

    Charlamos con la máxima responsable de Mary Kay en España y con la haltero Lydia Valentín, la exgimnasta Almudena Cid y la actriz María Castro, representantes de la campaña #MaryKayInspira, con la que la marca de cosméticos celebra su 30 aniversario.

    En esta ocasión, nuestro podcast cuenta con cuatro protagonistas: Gema Aznar, directora general de Mary Kay España, y las tres mujeres que la marca ha elegido para representar su nueva campaña, #MaryKayInspira: Lydia Valentín, una mujer que ha roto techos de cristal en la halterofilia y se ha convertido en un referente para millones de niñas españolas, con sus vendas rosas y su cinturón de Hello Kitty; Almudena Cid, una de nuestras mejores gimnastas rítmicas, transformada en símbolo de la reinvención personal y que ha encontrado una nueva pasión en la interpretación; y María Castro, actriz e influencer.

    Las cuatro tienen mucho en común: el talento, el valor para coger la vida por las riendas y, sobre todo, la capacidad para inspirar a otras muchas mujeres a dar la mejor versión de sí mismas. Por eso se han reunido en torno al 30 aniversario de la marca Mary Kay, fundada en 1963 por Mary Kay Ash con el propósito de empoderar a las mujeres. “Y creo que hemos captado esa esencia suya, que creemos en su visión. Tenemos esa conexión directa”, asegura Gema Aznar.

    Las tres representantes de la campaña están de acuerdo. “Mi madre y mi abuela -dice María Castro- siempre me dijeron que yo iba a hacer lo que quisiera. A lo mejor no era verdad del todo, pero me dieron las alas necesarias para intentarlo, y por eso yo nunca soy yo quien se cierra las puertas. Me atrevo a todo porque las mujeres de mi vida que me dijeron que podía”. Almudena Cid, por su parte, reconoce el sacrificio de sus padres y la importancia de colocar el instinto de perfección en su lugar correcto. “La perfección es algo que tengo muy presente, pero sé que no es el fin: es una guía para mejorar, evolucionar, intentar… Todos somos imperfectos”, dice. Y Valentín apunta la importancia de la fortaleza interior: “Cuanta más tengas, mejor vas a afrontar todo en la vida. Y eso, como todo, es entrenable”.

    Gema reconoce que el papel de las mujeres hoy en día es muy complicado: “Tenemos que ser muy buenas profesionales, muy buenas madres, que estar estupendas físicamente… La presión social es enorme. Y creo que hay que poner un poco de tranquilidad en todo esto”. Lydia, Almudena y María están de acuerdo, y hablan de su condición de referentes para las nuevas generaciones. “Lo que hago es mostrarme en redes como soy -afirma María-, y por alguna razón mágica eso genera empatía en la gente y les ayuda a sacar fuerza de donde no la tienen. Y dar alas a la gente a través de una red social me da mucha alegría”. Lydia disfruta al saber que el número de chicas que practica halterofilia se ha multiplicado. “Me han escrito muchísimas madres contándome que sus hijas se han aficionado a la halterofilia, y que todos lo viven con mucha naturalidad porque está haciendo ‘el deporte de Lydia’. Hacen falta referentes”. Almudena Cid, por su parte, anima a niñas y mujeres a aceptar el cambio en su vida, como ella misma ha hecho. “Al dejar la gimnasia viví una crisis de identidad. Y descubrí que tienes que cambiar la visión que tienes de ti misma para que otros puedan cambiarla también. Ahora he encontrado en la interpretación un camino para todas las emociones que, como gimnasta, tenía que tapar. Y lo estoy disfrutando enormemente”.

    • 34 min
    Mari Cruz Díaz, Instituto de la Ingeniería de España: “Los techos de cristal van subiendo, pero nosotras también. Los romperemos.”

    Mari Cruz Díaz, Instituto de la Ingeniería de España: “Los techos de cristal van subiendo, pero nosotras también. Los romperemos.”

    Esta veterana ingeniera agrónoma busca contagiar su pasión a las nuevas generaciones y
    aumentar el número de estudiantes en las carreras de ingeniería. La clave: motivar a las
    chicas.

    En España, las mujeres ganan un 12% menos que los hombres, pero, según Díaz, hay
    motivos más relevantes para que los jóvenes se decanten por una carrera u otra. “La gente
    joven quiere ganarse bien la vida, claro, pero les preocupan más las diferencias de trato o
    aceptación. Y a la hora de elegir una carrera, creo que les mueve más lo que “vayan a ser”,
    la importancia social que tenga ese trabajo, que la masa salarial”.

    Su especialidad, la ingeniería, no tiene problemas de reputación, pero vive una crisis de
    vocaciones: hay pocos chicos y chicas matriculados en carreras de este sector, a pesar de
    su altísimo nivel de empleabilidad. “En plena crisis, en 2009, yo era decana del Colegio de
    Ingenieros Agrónomos, y en el peor momento tuvimos un paro del 5%”, asegura Díaz. Su
    labor, desde el comité Ingenia, consiste precisamente en visibilizar las posibilidades de las
    carreras de ingeniería, especialmente entre las niñas.

    Porque la escasez de mujeres es "la mayor preocupación" del comité. Y algo que viene de
    lejos: “Cuando yo empecé a estudiar, éramos siete chicas. Solo acabamos la carrera otra y
    yo. En la especialidad éramos cuatro. Fui la única de ellas que se dedicó a la ingeniería”. El
    panorama, hoy, es mucho más igualitario, pero las chicas siguen siendo minoría. Y para
    muchas, la opción desaparece ya en la infancia. “Suele pasar que se lo quitan de la cabeza,
    con argumentos muy similares, ya ves, a los que oíamos nosotras: ‘Es muy difícil’, ‘para qué
    te vas a meter en esto’. Y luego hay un problema de falta de referentes. Pocas veces nos
    decimos: ‘Yo quiero trabajar en esto’; la frase suele ser: ‘Yo quiero ser como esta persona’.
    Y como los modelos de mujeres no están visibilizados, las niñas pueden pensar que una
    ingeniera es una persona rara, muy seria, poco atractiva. La clave es que cualquiera (que
    quiera y que tenga el talento suficiente) puede ser ingeniera, y que las ingenieras son
    personas normales”.

    De hecho, a Díaz le preocupa la ausencia de referentes femeninos en todos los ámbitos, no
    solo en las disciplinas STEM. “En general, no se ve a las mujeres líderes. Y sería
    fundamental, sobre todo a niveles muy altos. Si las niñas vieran que, por ejemplo, Ana
    Patricia Botín es una mujer joven, atractiva, que habla muy bien, que sabe de muchas
    cosas, que tiene un gran talento… El mensaje sería que eso es algo que tú, con tu trabajo,
    puedes lograr. ¿Que hay techos de cristal? Pues sí, unos los hemos roto más abajo y ahora
    van subiendo; pero nosotras también vamos subiendo, y los iremos rompiendo.

    La clave, como suele suceder, está en la educación. “Unos especialistas en educación me
    hablaron de unos talleres de verano que habían hecho con niños y niñas, sobre
    competencias STEM. Les ponían un problema y, cuando lo resolvían, les planteaban otro
    más difícil, hasta que llegaban al punto en que ya no sabían hacerlos. Y cuando les
    preguntaban por qué, los niños respondían: "Era muy difícil"; y las niñas: "No he podido". Las chicas sentían que habían hecho una prueba y no la habían superado. Y este sentimiento
    de representación no está en ellos, los chicos no piensan: “Si no lo logro, van a decir que
    los hombres son poco inteligentes”; las mujeres sí. Si no lo logras, van a decir que las
    mujeres no valen, piensan. Y eso duele”.

    • 28 min
    Irene Cano, META: “Para los trabajos del futuro será fundamental el pensamiento crítico"

    Irene Cano, META: “Para los trabajos del futuro será fundamental el pensamiento crítico"

    Es la principal responsable en nuestro país de Meta (que agrupa a Facebook, Instagram y WhatsApp) y como tal vive -al menos en parte- en el futuro. Su consejo para estar preparadas ante la nueva era de internet: que el cambio te pille moviéndote.

    Irene Cano ha forjado su carrera en empresas tecnológicas (“soy una corredora de fondo”, dice): Orange, Yahoo, Google… Y se ha convertido en la máxima responsable para España y Portugal de Meta, esa palabra que agrupa a tres de las plataformas más populares de la nube: Facebook, Instagram y Whatsapp, y que aún mencionamos con una extrañeza que ella no comparte. “Llevamos ya mucho tiempo refiriéndonos a nosotros mismos como ‘metamates’”, asegura. El futuro, de hecho, es su zona de confort. “No me estresan el cambio ni la incertidumbre, al contrario, me gusta gestionarlos; creo que de la incertidumbre siempre salen oportunidades que los demás desconocen y te dan una ventaja competitiva. El truco está en ver su parte positiva”.

    Sin duda, es la actitud adecuada para un puesto de responsabilidad en la empresa que está construyendo el internet del futuro. “La gente está acostumbrada a que en internet se lancen y se retiren productos con mucha rapidez; pero Meta es un producto a 10 años vista, y hay mucha impaciencia. Nosotros tenemos claro que es un proyecto a largo plazo, que estamos construyendo el internet del futuro y que hay que invertir en las infraestructuras: como los cables submarinos o la posible creación de un data center en Talavera de la Reina”. ¿Y después qué pasará? ¿Cómo será ese metaverso? “Estamos trabajando en la construcción del internet 3.0 o experencial; pasaremos del móvil a los nuevos dispositivos, y con ellos a las experiencias sensoriales en 3D, con sonido espacial y una sensación de presencia hasta ahora desconocida. Esto será clave para industrias como la sanitaria o la del entretenimiento”. La pandemia, paradójicamente, nos ha situado más cerca de ese futuro. “Ha acelerado el proceso de digitalización de las empresas, sobre todo de las pymes. Durante la crisis sanitaria, las redes sociales han sido un puente hacia la economía móvil para muchas empresas que no tenían acceso a ellas y, sobre todo, han sido un flotador para que pudieran sobrevivir”.

    La privacidad es uno de los caballos de batalla en esta transformación. “Hemos aprendido mucho, en nuestra trayectoria, sobre proteger y garantizar la intimidad de nuestros usuarios. Todos los servicios que desarrollamos tienen la privacidad en el centro, porque además la fidelidad de los usuarios depende de que se sientan seguros en ese sentido”. Otro punto clave es la lucha contra la desinformación, que, para Meta, es una estrategia con tres pilares: eliminar, reducir e informar. “Gracias a la inteligencia artificial, eliminamos cada día más de un millón de cuentas falsas que ni siquiera llegan a estar online. También reducimos la distribución de noticias que se verifican como no veraces mediante un ecosistema de ‘factcheckers’; e informamos a los usuarios para que ellos mismos decidan qué ven, cómo lo ven y con quién lo comparten”.

    Pero ¿estamos preparados para esta nueva revolución tecnológica? Sobre todo, ¿lo están nuestros jóvenes? “Nadie viene preparado. Los jóvenes tienen una formación de la que nosotros carecíamos al salir de la Universidad, pero se tienen que preparar para el mundo laboral como hicimos todos. Son nativos digitales, sí; pero la mayor parte de los trabajos que existirán dentro de diez años los desconocemos ahora, así que van a pasar por el mismo proceso de adaptación que afrontamos nosotros”. En esa preparación para el futuro, Irene Cano asegura que la formación del pensamiento crítico será fundamental. “Es un problema que programación o filosofía no sean materias troncales, como en otros países, porque ayudan a formar ese pensamiento crítico; eso pone a nuestros hijos en u

    • 25 min
    Celebramos el 150 aniversario de Shiseido con Consuelo Mohedano y Silvia Muñoz de Morales

    Celebramos el 150 aniversario de Shiseido con Consuelo Mohedano y Silvia Muñoz de Morales

    Shiseido cumple 150 años, y lo hace siguiendo con la labor que siempre ha sido su misión de marca: 'Innovar en belleza para un mundo mejor'. Para celebrar esta fecha tan especial, Consuelo Mohedano, su Directora de Formación, y la creadora de contenidos digitales Silvia Muñoz de Morales charlaron junto a Fátima Iglesias sobre comunicación y belleza, y de cómo el arte de comunicar puede convertirse en un lenguaje de liderazgo.

    • 20 min
    Elisabeth Horcher, restaurante Horcher: “Estamos por encima del concepto 'estar de moda'"

    Elisabeth Horcher, restaurante Horcher: “Estamos por encima del concepto 'estar de moda'"

    Ha tomado el relevo de su padre al frente del mítico restaurante Horcher. Toda una aventura gastronómica y empresarial que empezó en 1904 en Berlín, que en 1943 se trasladó a Madrid y que, con Elisabeth, llega a su cuarta generación.

    En las mesas del restaurante Horcher han comido Dalí, Charlie Chaplin, Marlene Dietrich, John Wayne… “y muchos famosos más, claro, pero solo voy a hablar de los que ya no están porque lo que pasa en Horcher se queda en Horcher”, dice Elisabeth, haciendo gala de la diplomacia imprescindible para llevar a buen puerto uno de los restaurantes más icónicos de Madrid, que es también un negocio familiar con más de un siglo de historia. “Mi bisabuelo Gustav fundó Horcher en Berlín en 1904; mi abuelo lo trasladó a Madrid en 1943. Le dieron el chivatazo de que Berlín iba a ser bombardeada. Tenía buenas relaciones con los dueños del Ritz y del Palace en España, y lo gestionó todo carta va, carta viene. Y se vino en tren, con todos sus bártulos, enseres y empleados, sin saber el idioma y con un Madrid en plena posguerra de cartilla de racionamiento”. Su padre tomó luego el relevo, y sigue estando muy presente ahora que ha legado el puesto a Elisabeth, la única de sus cuatro hijos que ha optado por la restauración: “Estoy todo el día con él al teléfono y cuando viene a comer o a cenar protesta desde que entra por la puerta [ríe]. De forma constructiva, porque te hace ver dónde fallas. Él piensa que lo que tiene que hacerse bien tiene que hacerse bien. Claro que él también discutía todo el día con mi abuelo: lo que hacía uno a mediodía lo deshacía el otro por la noche. Y se adoraban, como él y yo”.

    Lo cierto es que cada generación del restaurante ha tenido sus retos, y Elisabeth conoce bien los suyos. “El primero fue la crisis de 2008; yo llevaba solo dos años al frente del restaurante, todo iba muy bien y todo se complicó mucho. Pero nos sobrepusimos, con una combinación de trabajo, constancia y suerte. Y luego vino la pandemia, algo brutal para cualquier negocio, y tremendo para la hostelería. Pero hemos tenido la gran suerte de estar en Madrid, de tener a Isabel Díaz Ayuso, que nos ha protegido muchísimo. Pudimos abrir mucho antes que otras ciudades, y eso nos dio aire para reinventarnos. Abrimos un delivery, un negocio desconocido para nosotros, y que hemos mantenido; y un servicio en el que parte del equipo del restaurante va a tu casa a cocinar, a montarte un Horcher en casa”. En todo este desafío, Elisabeth menciona constantemente a su equipo. “Ningún negocio funciona gracias a una cabeza pensante. Yo soy solo una pieza más de un grupo de personas valiosísimo”.

    Llevar un restaurante con tanta historia como Horcher supone conocer el delicado equilibrio entre innovar y preservar: “Cuando llegas, recién salida de la universidad, quieres cambiarlo todo. Y enseguida te das cuenta de que lo que tienes que hacer es entender por qué lleva tanto tiempo funcionando y por qué lo hace tan bien; y entonces descubres lo que tienes que cambiar y lo que no puedes tocar”. Al fin y al cabo, la “experiencia Horcher” es prácticamente una marca registrada: “Horcher funciona porque cuando vuelves encuentras algo que reconoces. Tiene que cambiar sin cambiar nada, y eso es muy complicado. Creo que estamos por encima del concepto “estar de moda”, porque llevamos muchísimos años . Pero sí tenemos que seguir gustando a nuestro cliente, sorprendiéndole y cuidándole. Y seguiremos haciéndolo.

    • 25 min
    Paola Medina, enóloga: “Para catar, tienes que alimentar una 'biblioteca' en la cabeza y la nariz”

    Paola Medina, enóloga: “Para catar, tienes que alimentar una 'biblioteca' en la cabeza y la nariz”

    ¿La pasión por el vino nace o se hace? Paola Medina representa a la segunda generación de su familia al frente de la bodega jerezana Williams & Humbert, pero no estaría en el negocio si no se hubiera enamorado de la enología en sus años universitarios. Hoy, es una de las expertas más reconocidas del país.

    Paola Medina se enamoró del mundo del vino cuando estudiaba Ciencias Químicas en la Universidad. “Fui a una cata y me enamoró. Luego descubrí que la Politécnica de Madrid ofrecía un máster de enología y viticultura y ahí fue donde se me despertó la pasión. Y comencé el camino”.

    Un camino que la llevó a convertirse en una de las enólogas de referencia de nuestro país, a una edad sorprendentemente temprana. “Tengo un gran aliado que es la genética”, ríe. “Y como me gusta tanto mi trabajo, le he dedicado muchísimas horas. Es duro, pero al final, sin darte cuenta, entras en esa inercia en la que pasión y dedicación se mezclan y vas recogiendo los frutos”.

    Medina asegura que el mundo del vino siempre ha tenido un lado femenino. “Siempre ha habido participación femenina, en todos los ámbitos; y además, en este mundo siempre ha sido muy importante la cultura, lo que se conserva a nivel social y familiar, y las mujeres, en ese sentido, hemos sido siempre vectores conductores”. ¿Y como catadoras? “Sí, creo que las mujeres tenemos una cierta sensibilidad”. El suyo es un trabajo tan peculiar como sutil. “Tienes que tener una biblioteca de referencias en la cabeza, y en la nariz, para que al catar te evoque algo. A medida que alimentas esa biblioteca, tienes más capacidad para oler, que es lo básico. Y la observación es fundamental: hay que mirar, oler, saborear… continuamente”.

    Su trabajo empieza con la uva, decidiendo con el responsable de viñas cuál es el momento óptimo para la vendimia, algo fundamental para lograr vinos de calidad. Luego hay que hacer el seguimiento de la crianza en bodega, y seleccionar los vinos según su finura y calidad. ¿Y después? El mercado, claro. “La base del vino de Jerez es la exportación, desde su origen, y ahí tenemos un recorrido muy sólido. Supone el 70% de nuestras ventas, y servimos a 80 países en todos los continentes”. No solo exportan vinos, también espirituosos (brandy, ron) y, en ese sentido, Paola ve con preocupación que se equiparen los vinos a los destilados. “El vino siempre ha sido considerado un alimento, y ha estado asociado a la gastronomía. No me parece lo más correcto que quieran agruparlo en la misma categoría que los destilados, tanto por la proporción de alcohol que llevan unos y otros como por los componentes beneficiosos que sí tiene el vino, en lo cardiológico, por ejemplo. Yo creo que todo, con medida, es positivo”. Por suerte para el mercado, parece que el sector del vino está en alza, también entre los consumidores más jóvenes. “Como todo en la vida, hay un proceso de maduración. Empiezas por vinos “fáciles” y luego vas queriendo más estructura, un componente varietal… Por eso es maravilloso que haya interés en el vino por parte de un público más joven, porque serán futuros consumidores con un recorrido de madurez importante”.

    • 24 min

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