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El sector agroalimentario se enfrenta al reto de alimentar a 7.000 millones de personas, una cifra que no dejará de crecer y que plantea serios retos tecnológicos y de innovación. elEconomista quiere ser testigo de esta revolución sin dejar de mirar al pasado para tratar de recuperar las mejores tradiciones.

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El sector agroalimentario se enfrenta al reto de alimentar a 7.000 millones de personas, una cifra que no dejará de crecer y que plantea serios retos tecnológicos y de innovación. elEconomista quiere ser testigo de esta revolución sin dejar de mirar al pasado para tratar de recuperar las mejores tradiciones.

    ¿Qué alternativas hay a la fruta de verano? Su precio está disparado

    ¿Qué alternativas hay a la fruta de verano? Su precio está disparado

    La impresionante subida de los precios de los alimentos está afectando a la cesta de la compra de la gran mayoría de españoles. Una de las damnificadas ha sido la fruta, que se sigue comprando, pero en menor cantidad de la deseada, debido al encarecimiento de las codiciadas sandías, melones y melocotones, los productos de verano estrella, sobre todo con tanto calor.

    Tras superar una pandemia, la huelga de transportes, una erupción volcánica y terribles condiciones meterorológicas, el mercado de la fruta fresca vive un momento histórico inflacionista. Ya en abril se registraba un importante incremento del precio de la fruta, que superaba el 10%. La sandía lideraba las alzas con un 18%. Y desde entonces han seguido subiendo.

    Una subida de precios, la mayor en 28 años, que está teniendo efectos en los hábitos de compra, según recuerdan desde la Organización de Consumidores (OCU). Una encuesta de la propia asociación, recogida por EFE, señala que son más de la mitad de los compradores los que han modificado sus rutinas, adaptándolas a su renta. De hecho, uno de cada cinco han dejado de comprar determinados alimentos, como carne, pescado, frutas o verduras.

    ¿Y qué están haciendo con las deseadas frutas? Pues buscando postres alternativos más baratos, que, por desgracia, pueden no ser igual de sanos. En el mejor de los casos, si la fruta de verano está cara, pues buscarán otras que no sean exclusivas de la temporada, como la banana o la manzana.

    Los agricultores reconocen que los precios de la fruta han sido poco accesibles para el consumidor. La producción de sandía y melón, productos estrella del verano, ha sido corta, en torno a la mitad de lo habitual, debido a la calima y las lluvias, además de una menor entrada de estas frutas desde Senegal. Sin embargo, en junio la producción está siendo buena, así que debería bajar el precio, según adelantan desde COAG. Por ejemplo, el agricultor cobraba en mayo la sandía a 85 céntimos el kilo, como consecuencia del aumento de costes, mientras que ahora está cobrándola a 18 céntimos.

    Aprovecha la asociación para criticar a las cadenas de distribución por mantener los precios, a pesar de ese descenso, lo que supone una amenaza para el consumo.

    Situación similar vive la fruta de hueso, que también se ha encarecido. Desde Fepex culpan, de nuevo, a las malas condiciones climatológicas, que han castigado la producción. En Cataluña calculan que han perdido casi el 70% del potencial productivo de melocotones y nectarinas, por culpa de las heladas y el granizo. Pérdidas similares a las registradas en Aragón, que además ha visto cómo la producción de albaricoque se hundía un 90%. Mientras que en Murcia calculan que recogeran un 20% menos de fruta de hueso.

    Mientras tanto, el consumidor espera con paciencia la evolución de la fruta de verano, un manjar que se está cobrando a precios de lujo.

    • 3 min
    La crisis millonaria de la aceituna negra española por el arancel de Estados Unidos

    La crisis millonaria de la aceituna negra española por el arancel de Estados Unidos

    Tiempos complicados para el campo español. En los últimos meses, el sector agrario de nuestro país se ha visto perjudicado por la subida del coste de los bienes de producción y el combustible. Además, al campo también le ha afectado el histórico incremento en el precio de la luz, al que se le suma también un aumento en el coste del agua y de los abonos.

    La situación es especialmente delicada para los productores de aceituna negra, a los que les ha explotado en la cara un problema que se viene fraguando desde hace varios años. La Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, conocida como Asemesa, ha denunciado estos días pérdidas millonarias por culpa del arancel del 35% que Estados Unidos aplica a este producto patrio desde el año 2018. El organismo cifra su crisis, nada más, y nada menos, que en 170 millones de euros, 20 millones de euros más de los que la asociación preveía hace tan solo unos meses.

    La aceituna verde corrió algo más de suerte y quedó exenta de aranceles en marzo de 2021, cuando la Comisión Europea y Estados Unidos suspendieron los gravámenes de este tipo que se aplicaban mutuamente por la disputa sobre Boeing y Airbus en la OMC. Hasta entonces, como consecuencia de este conflicto, Estados Unidos había instaurado un arancel del 25% a muchos productos agrícolas de la Unión Europea, entre ellos la aceituna verde española, que perdió por este motivo un cuarto de la cuota de mercado, un mazazo del que ahora empieza poco a poco a recuperarse.

    Para entender la magnitud de la situación cabe recordar que España es el primer productor de aceituna en todo el mundo. De media, según los datos obtenidos durante los últimos cinco años, nuestro país elabora unas 500.000 toneladas de aceituna en cada campaña. El año pasado, las exportaciones aumentaron un 3,4%, alcanzando unos 313,9 millones de kilos por los que se facturaron 759 millones de euros. De toda la producción, un 70% de la facturación procede de las exportaciones, mientras que el 30% restante corresponde al mercado nacional, con 176 millones de kilos de aceitunas. De ellos, 137 son para consumo en el hogar y 39 para la hostelería.


    El problema llegó en 2018, cuando Estados Unidos impuso un arancel del 35% a la aceituna negra al calcular que este producto, en concreto, se vende por debajo de su precio de mercado debido a las subvenciones de la Política Agraria Común que reciben los productores. Y a pesar de que la Organización Mundial del Comercio dictaminó a finales de 2021 que este arancel es incompatible con sus normas, las autoridades americanas continuaron imponiéndolo.
    De momento, simplemente lo han rebajado al 7.32% y por un periodo de un año solo para cinco empresas españolas, algo que desde la organización consideran insuficiente. Por este motivo, Asemesa decidió presentar un recurso ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos y, tras dos sentencias favorables recurridas por la administración americana, se encuentra a la espera de un tercer fallo que llegará a finales de junio y que, tal y como expresan desde la asociación a este medio, desean que sea el definitivo.

    Estados Unidos sigue siendo el principal receptor de la aceituna española, pero en el caso de la aceituna negra, España ha perdido su posición hegemónica en el gigante norteamericano, donde facturaba, según cifras de 2016, 71 millones de dólares. En 2021, las exportaciones a Estados Unidos de la aceituna española, incluyendo la verde, fueron de 54,5 millones de kilos, un 10% menos que el año anterior como consecuencia de los aranceles. Estos provocaron que en 2021 la facturación de la aceituna negra cayese hasta los 21 millones de dólares, 50 millones menos que cinco años antes. A lo largo del último lustro, estas pérdidas han ascendido hasta esos 170 millones euros.

    La situación para los productores de aceituna negra se ha agravado este año por culpa de la invasión..

    • 6 min
    ¿Por qué se ha disparado el precio de la sandía?

    ¿Por qué se ha disparado el precio de la sandía?

    Aunque todavía quedan algunas semanas para la llegada oficial del verano, el calor ya ha irrumpido con fuerza en toda España. Esta segunda semana de junio, los termómetros rozarán los 40 grados en algunas partes del país, por lo que muchos se están preparando ya para combatir esta primera ola de altas temperaturas. Los médicos repiten los consejos de cada año: evitar la exposición al sol, tomar mucha agua y, por supuesto, cuidar nuestra alimentación.

    Y es en este último punto donde los consumidores se han llevado una ingrata sorpresa con uno de los productos estrella de esta época estival: la sandía. El elevado precio con el que la sandía ha llegado a las estanterías de los supermercados ha pillado a más de uno con el pie cambiado. ¿Qué ha ocurrido?

    Según la última referencia del Ministerio de Agricultura, la cotización media en origen de la sandía alcanzó en la semana 21 de este año, la del 23 al 29 de mayo, los 84,79 céntimos el kilogramo. Esto supone un incremento de 9,33 céntimos respecto a la semana anterior, una cifra que crece aún más si la comparamos con los datos de esta misma semana en los años anteriores. En la semana 21 de 2021, la del 24 al 30 de mayo, el registro ministerial situaba el precio en origen de la sandía en 26,9 céntimos el kilogramo. Por tanto, el precio en origen de esta fruta se ha triplicado en tan solo un año.

    Hay que tener en cuenta varios factores para entender lo que ha pasado, ya que son varios los motivos que han llevado al sector a esta situación. Por un lado, después de dos campañas de bajos precios, el campo español ha decidido dedicar menos hectáreas a la sandía y al melón, por lo que se ha recortado la oferta y se han encarecido los precios.

    En junio de 2020, la Unión de Agricultores Independientes regalaba en el centro de Motril, en Granada, más de 20.000 kilos de sandía. Un año después, en 2021, varias toneladas de sandías fueron arrojadas al vertedero de la Mojonera en Almería, en un acto de protesta de la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería y la de Andalucía para evidenciar la grave situación por la caída de las cotizaciones.


    Los bajos precios se han ido repitiendo también en las otras regiones productoras de sandías que tradicionalmente cogen el testigo de Andalucía a lo largo de las últimas temporadas: la Región de Murcia y Castilla La Mancha. Juan Carlos Pérez Mesa, director de la cátedra Coexphal-Universidad de Almería, ha explicado en palabras a agrodiario.com que, en un principio, a mediados de abril, las expectativas situaban un recorte en la producción de sandías del 25% respecto a 2021. Sin embargo, en el balance económico realizado a mediados de mayo, y ante los primeros datos de comercialización, las cifras obtenidas son aún peores y se aproximan a una reducción del 50%.

    Esta baja producción puede estar también motivada por la inestabilidad meteorológica que se ha vivido durante gran parte de la primavera. A lo largo de estos últimos meses hemos vivido fenómenos de calima intensa, lluvias abundantes y nubosidad frecuente que ha mermado drásticamente la producción provocando, en algunos casos, la retirada de varias plantaciones.

    Por tanto, la escasa oferta favorece que todos los tipos comerciales estén registrando récord de precios, una circunstancia agravada también por la subida del coste de los insumos y el combustible. El campo ha tenido que afrontar este año una histórica subida en el precio de la luz, a la que se le suma un incremento en el coste del agua y los abonos. El importante ascenso de estos costes pueden dar como resultado que los gastos se acaben equiparando a los beneficios. A esta escasa oferta se le añade además la gran demanda que se está produciendo en Europa debido a las altas temperaturas que se están registrando en los distintos países de exportación. Alemania, Francia, Polonia y Países Bajos son los...

    • 5 min
    Las mejores ginebras del mundo

    Las mejores ginebras del mundo

    Llega el calor, llega el verano, el primer verano tras la pandemia, y vuelven con fuerza los festivales, fiestas y eventos que, durante estos dos años, han sido cancelados. Hay ganas de echarse a la calle y el sector del alcohol aspira a experimentar un importante aumento en las ventas gracias a la reactivación de un ocio nocturno que trabaja ya a pleno rendimiento. Y si hay una bebida que en los últimos años se ha colocado al alza entre los consumidores, esa es la ginebra.

    No hace tanto que esta bebida era vista como pasada de moda o antigua. Pero, en los últimos años, su prestigio y su fama han renacido. El consumo no para de crecer, y no está previsto que vaya a tocar techo próximamente. La ginebra es, sin duda, la auténtica reina de las bebidas espirituosas.

    Pero… ¿A qué se debe este éxito? Nos lo cuenta Jacobo Lauda, Global Marketing Manager de Gin Mare: "En España tuvimos este 'boom', que ahora se está viviendo a nivel global, hace 10 o 15 años. Se produjo por la sofisticación en la forma de consumo, ya que estábamos acostumbrados a conocerla como una bebida old school, que solían beber nuestros padres, en vaso de tubo y poco hielo... Era una bebida muy masculina. Pero esa parte de sofisticación y creación de nuevas marcas y nuevos sabores, más suaves... hizo que nuevos consumidores fueran entrando en la categoría", asegura.

    Se trata de un boom, además, que no se vio realmente afectado por el confinamiento a causa de la pandemia del coronavirus. "El gintonic es el cóctel más accesible para hacer en casa. Es más sofisticado que un combinado normal, que permite cierto nivel de customización, y en un periodo en el que hemos estado más tiempo en casa nos hemos aficionado a los cócteles", asegura el experto.

    Una de las ventajas de la ginebra es que es una bebida muy versátil. Se puede tomar de muchas formas. La más sencilla es sola, o con hielo, aunque así ofrece un sabor fuerte que no agrada a todo el mundo. Lo más habitual, es encontrarla en forma de cóctel, gracias a que combina con numerosos ingredientes y se presta a la innovación y la experimentación.

    Hay muchas combinaciones famosas y para todos los gustos. Tenemos el martini, para el que la ginebra se mezcla con vermut; o el negroni, un clásico italiano con Campari y vermut rojo. También el Gibson, que es otra variedad de ginebra y vermut seco, con cebolla encurtida; o incluso el Tom Collins, que básicamente es la mezcla de ginebra con limonada. Pero, por supuesto, no nos podemos olvidar de la combinación más extendida, el tradicional gintonic. La clave, sea como sea, está en elegir una buena ginebra.

    "La calidad está principalmente en el uso de los botánicos y en el proceso de elaboración", asegura Lauda. "Debe ser cuidadoso, con remesas de producción relativamente controladas, en lugar de una producción más industrial", insiste.

    El gintonic, como su propio nombre permite inferir, es una mezcla de ginebra y tónica, a la que con el tiempo se le han acabado añadiendo cualquier tipo de ingredientes, siempre que permitan a la ginebra mantenerse como el sabor principal. Curiosamente, esta combinación no nació como una bebida de placer, sino como un remedio medicinal.

    Ocurrió allá por el siglo XIX, cuando el imperio británico estaba asentando su posición en la India y los soldados desplazados, para evitar contraer la malaria, tenían que tomar quinina, un extracto natural procedente de un árbol con propiedades terapéuticas. El problema es que su sabor era muy amargo, así que empezaron a mezclarlo con agua y azúcar.

    Pero no era suficiente. El sabor era tan fuerte que no bastaba el azúcar para mitigar el sabor. Así que los soldados en la región empezaron a mezclarlo con alcohol, que, cuenta la leyenda, que además les daba valor para entrar en combate cuando era necesario.

    La ginebra era por entonces un alcohol abundante y barato, cuya fabricación había sido...

    • 11 min
    El dilema del pan

    El dilema del pan

    Dudas y tensiones en la industria de la bollería y el pan. Tras sufrir las consecuencias de la pandemia mundial, y vivir una recuperación incompleta, ésta se enfrenta ahora a los riesgos provocados por la inflación y la guerra de Ucrania. Todo ello, además, mientras el consumo disminuye.

    En 2021, la panadería y la bollería industrial ingresó 1.303 millones de euros, un dato que supone un incremento del 15% respecto al año anterior, y que se acerca a los niveles previos a la pandemia.

    Pero, pese a la espectacularidad de la cifra, el sabor es agridulce. El sector esperaba que con la aplicación de las vacunas la recuperación fuera casi absoluta y se volviese a los niveles de 2019. Sin embargo, el impacto de la variante omicron supuso un freno en todas las expectativas iniciales.

    El hecho de no poder recuperar a los turistas extranjeros, junto con las limitaciones del canal Horeca en varias Comunidades Autónomas, han provocado que, sin ser un año desastroso, sí haya sido decepcionante, como señalan desde la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería, patronal del sector.

    Por si fuera poco, el 2021 también fue un año marcado por el inicio de un fuerte incremento de los costes de producción que se mantiene todavía en la actualidad. Recordemos, es el momento en el que comienzan a subir los precios de los suministros, como la luz, que encarece todo el proceso de producción, a lo que se suman los problemas de distribución provocados por la crisis logística mundial.

    Circunstancias que, como sabemos, no solo no se han solucionado en este 2022, sino que han ido a peor. El coste de la energía no ha hecho más que subir, la inflación se ha desbocado, y la guerra de Ucrania ha provocado importantes problemas de acceso a materias prima clave para el sector, como puede ser la harina de trigo, ya que los dos países en contienda están entre los principales productores de este cereal.

    También admiten que estos problemas con el precio del cereal se unen a una mala gestión de compra. Desde Cooperativas Agroalimentarias reconocen que "en febrero, el trigo costaba en los puertos 222 euros por tonelada, y las empresas no lo compraban porque era caro y esperaban que bajase”. Tres meses después, en mayo, el coste de trigo se había disparado ya “hasta los 400 euros por tonelada"

    A todo esto, hay que sumarle también un descenso del consumo en estos primeros meses del año para el cual el sector aún no le ha encontrado explicación. Uno de ellos, según advierten, podrían ser las constantes campañas, a su juicio “de desprestigio”, contra determinados ingredientes. En concreto, señalan dos que han estado en el punto de mira en los últimos meses: el azúcar y la sal.

    El Ministerio de Consumo ha llevado a cabo varias iniciativas para tratar de reducir el consumo de azúcar en España, según los afectados, "bajo el pretexto de la salud". La industria azucarera denuncia, en palabras textuales, que "denigrar continuamente al azúcar no soluciona el problema de sobrepeso y, en cambio, causa un enorme perjuicio a un sector que se encuentra en un proceso de recuperación".

    En el caso de la sal, el pasado mes de abril entró en vigor la norma que limita el contenido máximo de sal en pan, lo que podría traducirse en un producto más soso pero más sano. No obstante, desde el sector defienden que es un alimento completo, saludable y básico, con bajo contenido en grasas y grasas saturadas. Y, además, que resalta los aromas y sabores.

    La reducción de sal en el pan conlleva una masa menos elástica, con un volumen menor, sin tenacidad ni consistencia y con menos color, advierten desde la industria, que además recuerda que ya llevan años haciendo un esfuerzo por fabricar un producto más saludable.

    Lo normal ante el incremento de los costes de producir pan y bollería industrial es que acabe repercutiendo en el precio final para el...

    • 7 min
    El mejor gazpacho de España

    El mejor gazpacho de España

    El buen tiempo se ha hecho de rogar, pero ya está aquí y parece que ha venido para quedarse. Suben las temperaturas, llega el calor y, con él, un arsenal de clásicos de esta época del año, como los ventiladores, la ropa corta o los alimentos más frescos que conquistan nuestras neveras. Y si hay un producto estrella en España durante la primavera y el verano, ese es el gazpacho.

    El gazpacho es original de Andalucía. Concretamente, de los antiguos campesinos y jornaleros que aprovechaban el pan duro de días anteriores, mojándolo en agua y mezclándolo con otros alimentos que tenían a mano, como los tomates, el ajo, el aceite e incluso algunas hortalizas como los pepinos o los pimientos. Estos son precisamente los ingredientes que, todavía hoy, forman parte de su exquisita y sencilla receta.

    Etimológicamente, no está muy claro el origen de la palabra gazpacho. Según la RAE, procede del griego, de un término que hace alusión al cepillo de la Iglesia, haciendo así una analogía a la diversidad de contenido de estas cestas, ya que en ellas se depositan limosnas, mendrugos de pan, así como otros objetos. Otra teoría apunta al término 'caspa', de origen pre-romano, que aludiría a los fragmentos de pan que se utilizan para elaborar este plato.

    Y aunque originalmente la producción de gazpacho era totalmente casera, en los últimos años, las grandes superficies se han lanzado a comercializarlo de forma embotellada. Por tanto, ante la proliferación de gazpachos que viviremos durante los próximos meses en todos los establecimientos, la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, ha decidido destacar a uno como el mejor del mercado. Se trata del gazpacho Villaolivo, fabricado en Totana, provincia de Murcia, una de las regiones con más producción de gazpacho de España. En esta zona, se fabrican sopas en lotes pequeños usando ingredientes procedentes de granjas locales que se reparten dentro y fuera de la comunidad.

    La OCU ha decidido destacar el gazpacho Villaolivo por su toque suave y agradable, gracias al empleo de de hortalizas frescas (tomate, pimiento, pepino y ajo), vinagre de vino y aceite de oliva del Mediterráneo. Todo ello, sin el uso de aditivos, ni conservantes. La OCU destaca además que este producto se encuentra entre los menos costosos del mercado.

    El sector de los zumos y gazpachos cerró el año 2021 con una facturación que superó los 2.000 millones de euros y generó, según datos de la Asociación de Zumos y Gazpachos de España, más de 6.000 empleos directos y 15.000 indirectos. En el caso del gazpacho, se trata de un producto al alza que ha experimentado un gran crecimiento durante los últimos años, tanto a nivel nacional, como internacional con gran impacto en países cono Francia, Reino Unido, Bélgica y Alemania siendo estos sus principales destinos.

    En 2021, el consumo de gazpacho a nivel nacional superó los 100 millones de litros, generando una facturación superior a los 200 millones de euros. Hablamos, por tanto, de uno de los platos más emblemáticos de la dieta mediterránea y, sin duda, de uno de los principales motores del campo español.

    • 4 min

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