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La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

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La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

    Nutrias gigantes.

    Nutrias gigantes.

    Hace unos pocos siglos, algunos machos de nutria gigante (Pteronura brasiliensis), especie que habita en los ríos y humedales del norte y centro de Sudamérica, alcanzaban los 2,4 metros de longitud; debido a la caza intensiva a la que ha sido sometida la especie, hoy en día es muy raro encontrar ejemplares que pasen de 1,8 metros. Aun así, sigue siendo la nutria más larga del mundo, aunque no la más pesada. Este título le corresponde a la nutria marina (Enhydra lutris), que vive en las costas del Pacífico Norte, desde el Japón hasta la Baja California, en México, y alcanza hasta un metro y medio de longitud y 45 kilos de peso. En tiempos pasados, varias especies de nutria por todo el mundo competían en tamaño o incluso dejaban pequeñas a estas dos especies. La más grande, Megalenhydris barbaricina, alcanzaba los tres metros de longitud y vivía en la isla de Cerdeña, hace entre setenta mil y doce mil años.

    Los endocéridos, los primeros cefalópodos gigantes.

    Los endocéridos, los primeros cefalópodos gigantes.

    Hace unos 460 millones de años, a mediados del periodo Ordovícico, en los mares y océanos la vida volvía a diversificarse después de las extinciones de finales del Cámbrico. En la llamada radiación ordovícica, que se desarrolló a lo largo de unos cuarenta millones de años, el número de órdenes marinos se duplicó, el de familias se triplicó, y también aumentó la complejidad de los organismos. Los trilobites, graptolites, braquiópodos, bivalvos y otros supervivientes del Cámbrico compartían las aguas con grupos recién llegados, como los escorpiones marinos, los briozoos y los peces con mandíbulas. El grupo de cefalópodos más abundante en el Ordovícico era el de los nautiloideos, que se caracterizan por su concha externa y por tener dos pares de branquias. Algunos nautiloideos alcanzaron tamaños enormes; es el caso de los endocéridos. El espécimen más grande descubierto pertenece a la especie Endoceras giganteum; se calcula que la longitud total de la concha llegaba a los cinco metros y setenta centímetros.

    Las tierras altas de Pangea y los primeros herbívoros.

    Las tierras altas de Pangea y los primeros herbívoros.

    Hace unos 280 millones de años, en el Pérmico inferior, el bosque de Turingia, en el centro de Alemania, era una meseta de clima tropical en las montañas centrales de Pangea, cuyos vestigios se han conservado en los yacimientos de la formación de Tambach. Estos yacimientos de tierras altas son una rareza; la mayor parte de los yacimientos paleontológicos del mundo corresponden a mares o a tierras bajas. os vertebrados más abundantes en Tambach son herbívoros. Uno de estos herbívoros es Eudibamus, un pequeño reptil de unos veinticinco centímetros de longitud y menos de un kilo de peso. Su cabeza es triangular, con el hocico redondeado y pequeños dientes puntiagudos. Pero lo más llamativo son sus patas traseras, mucho más largas y fuertes que las delanteras. Eudibamus es el tetrápodo bípedo más antiguo conocido; era capaz de correr a gran velocidad sobre sus patas traseras para escapar de los depredadores.

    Sinosauropteryx, el dinosaurio mapache.

    Sinosauropteryx, el dinosaurio mapache.

    Hace diez años, en 2010, se publicó el primer estudio, basado en pruebas físicas, en el que se describía la coloración de varias especies de dinosaurios. Uno de esos dinosaurios era Sinosauropteryx. Algunos fósiles de este dinosaurio muestran una alternancia de franjas claras y oscuras en la cola. Aunque en un principio esta alternancia se interpretó como un artefacto producido al separar el molde del contramolde de la roca que contenía el fósil, ya en 2002, el paleontólogo británico Nicholas Longrich sugirió que las bandas eran demasiado regulares, y que podían corresponder a la preservación de diferentes pigmentos de las plumas del animal.

    Los creodontos, carnívoros antes de los carnívoros.

    Los creodontos, carnívoros antes de los carnívoros.

    Hace unos 42 millones de años, a mediados del Eoceno, aparecieron los primeros Carnívoros en Norteamérica. No quiero decir con esto que antes de esa fecha no hubiera animales que comieran carne, estoy hablando del orden de los Carnívoros, el grupo de mamíferos que comprende hienas, mangostas, ginetas y civetas, félidos, cánidos, osos, mapaches y coatíes, mustélidos, mofetas, leones marinos, morsas, focas… Antes de que los Carnívoros verdaderos fueran los depredadores dominantes, otros grupos de mamíferos ejercieron ese papel. Uno de estos grupos fue el de los Creodontos. Los Creodontos aparecieron en el Paleoceno, hace unos 63 millones de años, en Norteamérica, donde se convirtieron en los depredadores terrestres dominantes. A finales de ese periodo, hace unos 61 millones de años, se extendieron a África, y en el Eoceno llegaron a Europa y Asia.

    Ovatiovermis, el gusano aplaudidor.

    Ovatiovermis, el gusano aplaudidor.

    Ovatiovermis es un pequeño animal alargado, de unos ocho centímetros de longitud, con aspecto de gusano y nueve pares de patas carnosas, gruesas y flexibles, de forma más o menos cónica, llamadas lobópodos. Los dos primeros pares de lobópodos son más largos, con unos veinte pares de espinas distribuidas a todo lo largo de cada uno, como en un peine, y una garra doble en el extremo. No tiene una cabeza diferenciada. En el extremo anterior del animal se encuentra la boca, con una trompa eversible, esto es, que se puede guardar en el interior de la boca volviéndose del revés. Tiene también dos pequeños ojos de una décima de milímetro de diámetro. Ovatiovermis es un animal filtrador. Con los tres pares traseros de patas se agarra a un punto elevado del sustrato, una roca, un coral o una esponja, yergue el cuerpo y estira y levanta el resto de los lobópodos para capturar con sus peines de espinas cualquier partícula de alimento que arrastre la corriente. En pie sobre sus patas traseras y agitando las delanteras en la corriente, Ovatiovermis parece que esté aplaudiendo.

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