Descansando en Dios

Francisco Atencio

Devocional Cristiano Doctrinal

  1. HACE 18 H

    1306 - Evangelios. Sal de la tierra y luz del mundo. Mt 5:13

    1306 – Mt 5:13 – Sal de la tierra y luz del mundo. Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. La octava y última bienaventuranza se refiere a los menospreciados, perseguidos y maltratados por el testimonio de vivir de acuerdo a la Palabra de Dios. Luego el Señor enseña sobre la influencia del creyente y resume en Mt 5:13-16 esta función de los creyentes en el mundo. El que viva de acuerdo con las Bienaventuranzas funcionará como sal y luz en el mundo. Jesús habla acerca de la influencia de su pueblo en el mundo para Dios y la eternidad. Influenciará a otros a vivir igual. El carácter cristiano afecta consciente o inconscientemente a otras personas para bien o para mal. Lo que los distingue y hace objeto de la persecución se ilustra con dos cosas: sal y luz; cada uno es esencial, pero tiene su efecto necesario en el ambiente sólo si se mantiene distinto de él y, a la vez, plenamente involucrado en él. Cualquiera de las dos funciones de la sal, como sabor o como preservativo, cumple la figura. La luz da la figura de una ciudad bien iluminada sobre una montaña, y representa el efecto de “ser luminares en el mundo” (Fil 2:15). El mundo necesita sal porque está corrompido, y necesita luz porque está en tinieblas. Pablo advierte: “Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2Ti 3:13). El conocimiento del hombre ha mejorado en gran manera, pero su moral se ha degenerado progresivamente. El ser humano ha inventado más formas de corromperse y destruirse. Isaías declaró: “Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente” (Is 1:5), y Jeremías afirma que el corazón es “engañoso… más que todas las cosas, y perverso” (Jer 17:9). La cura para la infección mortal del pecado solo la tiene Dios y te invita “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; … Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” (Is 1:16-18). Ser sal.” Vosotros sois la sal de la tierra” (Mt 5:13a). “vosotros”, la iglesia está llamada a ministrar al mundo mientras nos separamos de sus normas y caminos. Sin embargo, lo triste es que la Iglesia moderna está más influenciada por el mundo de lo que el mundo está influenciado por la Iglesia. La corrupción del mundo no se retrasará y sus tinieblas no se iluminarán a menos que el pueblo de Dios sea su sal y su luz. Sois, hace énfasis en ser, y no en hacer. Jesús está afirmando un hecho, no dando una orden o haciendo una solicitud. La sal y la luz representan lo que los cristianos son. Como hijos de Dios y templos de su Espíritu Santo, los cristianos representan la presencia de Dios en la tierra. Somos la sal que impide que toda la tierra se degenere aún más rápido de lo que se está degenerando. “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” (Col 4:3). Ser luz. “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5:14a). La sal actúa principalmente por medio de nuestra vida, la luz actúa principalmente por medio de lo que enseñamos y predicamos. La sal puede retardar la corrupción, pero no puede cambiar la corrupción en incorrupción. La luz no solo pone al descubierto lo que está mal y es falso, sino que ayuda a producir lo que es justo y verdadero. La obra de Cristo siempre tiene que ver tanto con hacer como con hablar, con vivir como con enseñar. El pueblo de Dios debe ser luz y proclamar la luz de Dios en un mundo rodeado de oscuridad, como su Señor vino “para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte” (Lc 1:79).

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  2. HACE 1 DÍA

    1305 - Evangelios. Las bienaventuranzas. Mt 5:11

    1305 – Mt 5:11 – Las bienaventuranzas. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. El primer discurso de Jesús, el sermón del monte, se inicia con un cuadro completo del verdadero discípulo que son las ocho “bienaventuranzas”. Cada bienaventuranza incluye una bendición, una descripción de quienes se consideran bendecidos, y una explicación de la bendición. Las ocho enseñan las cualidades del carácter cristiano. Las cuatro primeras enseñan la relación del creyente con Dios y las cuatro últimas la relación del creyente con el prójimo. El adjetivo “bienaventurados” viene del griego makarios. Se trata de un adjetivo que denota felicidad, afortunado, dichoso, alguien muy bendecido, digno de ser congratulado. Es una palabra de gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especial, concedidos a las personas que experimentan la salvación. La frase clave, que abre y cierra las series, es: “porque de ellos es el reino de los cielos”. Esto se refiere a aquellos que reconocen a Dios como Rey y quienes, por lo tanto, ven con anticipación el cumplimiento de su propósito en sus vidas. Jesús presenta la posibilidad de que la gente sea verdaderamente bienaventurada, y la felicidad disponible es el tema inicial del Sermón del Monte. Muchas personas, incluso algunos cristianos, encuentran eso difícil de creer. ¿Cómo podría un mensaje tan exigente e imposible como el Sermón del Monte tener como objetivo hacer feliz a la gente? Sin embargo, el primer y más fabuloso sermón predicado por Jesucristo empieza con el tema contundente y repetido de la felicidad, un comienzo adecuado para las “buenas nuevas” del NT. Las Bienaventuranzas parecen paradójicas. Las condiciones y sus bendiciones correspondientes no parecen armonizar. Según normas humanas normales, aspectos tales como pobreza de espíritu, tristeza, mansedumbre, hambre y sed de justicia, misericordia y persecución no son los elementos que conforman la felicidad para el mundo. Al hombre natural, y al cristiano inmaduro o carnal, tal felicidad les parece algo así como sufrimiento con otro nombre. Jesús enseña que el sufrimiento soportado por el propósito correcto en la manera correcta es la clave de la felicidad. Ese principio básico resume las Bienaventuranzas. El mundo declara: “Felices son los ricos, los nobles, los triunfadores, los machos, los glamorosos, los populares, los famosos, los agresivos”. Pero el mensaje del Rey no calza en las normas del mundo, porque el reino de Cristo no es de este mundo sino del cielo. Las cosas del mundo se convierten en alimento para el orgullo, la lujuria y la satisfacción personal, que son enemigos no solo de la justicia sino de la felicidad. Jesús dijo: “El afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mt 13:22). B1. Lo pobres de espíritu (Mt 5:3). “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” No se refiere a pobreza economica. Son los que reconocen su pobreza espiritual y, dejando a un lado toda autosuficiencia, tiemblan a la Palabra de Dios para alcanzar Su gracia inmerecida (Is 66:2). Es la primera de las bienaventuranzas porque la humildad debe anteceder a todas las demás. B2. Los que lloran (Mt 5:4). “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Es un dolor en el corazón, que hace incontenibles las lágrimas y da la idea de estar contrito. No se refiere necesariamente a los agraviados, sino a los que experimentan la pena del arrepentimiento serán consolados por el Padre de misericordias y Dios de toda consolación (2Co 1:3). B3. Los mansos (Mt 5:5). “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” No significa debilidad, sino fortaleza sujeta a control. La palabra lleva la idea de humildad y autodisciplina. Jesús es el modelo que nos invita: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11:29).

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  3. HACE 2 DÍAS

    1304 - Evangelios. El sermón del monte. Mt 5:1

    1304 – Mt 5:1 – El Sermón del monte. Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, Jesús debía enseñar a las personas y en especial a sus discípulos, preparándolos para un ministerio posterior a su muerte, resurrección y ascensión a los cielos. Jesús había venido para predicar el evangelio del reino de Dios. Este mensaje de arrepentimiento demanda un estilo de vida acorde con la voluntad de Dios. Marcos nos enseña el bosquejo de los cuatro puntos del mensaje de Jesús: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr 1:14-15). El primer gran discurso que Jesús dio es denominado generalmente como el “Sermón del monte” porque Jesús lo pronunció en una colina cercana a Capernaum. En él, Jesús proclamó su actitud hacia la Ley, enseñando que la posición social, la autoridad y el dinero no son importantes en Su reino; lo que importa es la obediencia fiel del corazón. La enseñanza de Jesús desarrolla los principios de la ética de vida en el reino de los cielos. Cinco razones hacen importante el sermón del monte: R1. La necesidad de un nuevo nacimiento. Sus normas no pueden ser cumplidas con el poder humano. R2. Llevar al oyente a Jesús como su única esperanza. R3. Ofrece el patrón para la verdadera felicidad y éxito. R4. Testificar a otros que somos de Cristo. R5. Exaltar la vida que agrada a Dios: La obediencia a Su palabra. Quienes entren en el reino, deben ajustar sus vidas a los principios y demandas del sermón del monte. El testimonio será evaluado: “No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” (Mt 7:18-20). El orden de las enseñanzas de Jesús. La posición de Mateo es presentar las enseñanzas de Jesús en orden lógico y no cronológico. Lucas si presenta en orden cronológico las enseñanzas de Jesús. Mateo agrupa los mensajes de Jesús en cinco grandes enseñanzas: E1. El sermón del Monte (Mt 5-7). E2. La selección de los doce apóstoles (Mt 10). E3. Las parábolas del reino. (Mt 13). E4. El perdón (Mt 18). E5. La segunda venida de Cristo (Mt 24-25). El tema del sermón. El tema predominante en todo este discurso es el del discipulado. Después de escoger a sus primeros discípulos, Jesús les dio un vistazo panorámico de los privilegios y los requisitos de su nueva situación. En el Sermón del Monte, Jesús traza los atributos primarios de la gente que recibe el Reino. En esta enseñanza Jesús hace énfasis en las diferencias que hay entre los religiosos y el verdadero creyente. Entre el creyente nominal y el creyente verdarero que pertenece al reino de los cielos (Jn 1:12). Se centra en que las multitudes comprendan cual es el concepto bíblico de justicia y de ley. Esto hará que nos separemos de la justicia ritual y legalista de los fariseos. “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” (Mt 5:20). Estructura del Sermón del monte. El conocido Sermón del Monte en Mt 5-6-7 podemos dividirlo en: La introducción. El escenario del Sermón (Mt 5:1-2; Lc 6:17-19). Las bienaventuranzas. Bendiciones de los que heredan el reino y ayes para los que no lo heredan (Mt 5:3-12; Lc 6:20-26). La responsabilidad mientras se espera el reino (Mt 5:13-16). La ley, la justicia y el reino (Mt 5:17-20). Seis contrastes en la interpretación de la ley (Mt 5:21-48; Lc 6:27-36). Tres prácticas hipócritas que hay que evitar (Mt 6:1-18). Tres prohibiciones en contra de la avaricia, el juicio severo y la insensata presentación de las cosas sagradas (Mt 6:19-34; 7:1-6; Lc 6:37-42). Aplicación y conclusión (Mt 7:7-27; Lc 6:31, 43-49). Finaliza con la reacción de las multitudes “Y cuando terminó Jesús estas palabras,

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  4. HACE 3 DÍAS

    1303 - Evangelios. Credenciales divinas del Rey. Mt 4:23

    1303 – Mt 4:23 – Credenciales divinas del Rey. Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Mateo se enfoca en las palabras y en las obras de Jesús al presentar, como en Mt 4:23-25, el ministerio de enseñanza, predicación y sanidad del Señor. Mateo ya ha demostrado que Jesús llegó en el momento, al lugar y con el mensaje correctos (Mt 4:12-17), y que para su obra escogió a los colaboradores correctos (Mt 4:18-22). Ahora muestra que Jesús vino con el plan correcto: establecer su deidad por medio de sus palabras y obras. Los tres aspectos más sobresalientes de su ministerio fueron: predicar, enseñar y sanar. Al enseñar mostraba su interés de que entendieran; al predicar mostraba su interés en una entrega, y al sanar mostraba su interés en la persona total. Sus milagros de sanidad autenticaban sus enseñanzas y su predicación, demostrando que venía de Dios, y que el reino de los cielos se había acercado a ellos. 1. Enseñanza (Mt 4:23a). “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos”. Mateo 4:23 resume todo el ministerio de Jesús en Galilea. El recorrido que hizo por toda Galilea se ofrece en detalle en Mateo 5-9. Sus palabras son el tema de Mt 5-7 en el Sermón del Monte, y sus obras son el enfoque de Mt 8-9. Mateo no insinúa que Jesús visitara cada pueblo de Galilea, pero resalta que ministró a lo largo de la región. Al parecer el ministerio de Jesús se concentró en las sinagogas judías. Se cree que la sinagoga se desarrolló durante el exilio babilonio, y su uso se extendió en gran manera durante el período inter testamentario. La sinagoga no solo era el lugar principal de adoración sino también de estudio, de confraternidad comunitaria, y de actividad legal. La instrucción en la sinagoga, según lo ilustra la enseñanza de Jesús, era básicamente expositiva. Se leían y se enseñaban las Escrituras sección por sección, y con frecuencia versículo por versículo. Los judíos que se convertían al cristianismo eran expulsados de las sinagogas. Por lo cual, “aun de los gobernantes, muchos creyeron en Él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.” (Jn 12:42). Jesús va enseñar las Escrituras para corregir las falsas enseñanzas de los escribas y fariseos. Al finalizar el sermon del monte, “la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” (Mt 7:28-29). Lucas registra que “enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.” (Lc 4:15). Jesús también enseñó en el templo. “Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos.” (Lc 21:37; Jn 8:2). 2. Predicar (Mt 4:23b). “y predicando el evangelio del reino”. La raíz original de “predicar” es anunciar, o exclamar. Mientras que enseñar se relaciona con explicar un mensaje, predicar se relaciona simplemente con anunciarlo. Cuando en medio de su enseñanza, Jesús interpretaba el AT también estaba predicando el evangelio del reino, anunciando el hecho de que el largamente prometido Mesías y Rey de Dios había venido para establecer su reino. Cristo continuó y amplió la proclamación que Juan el Bautista había comenzado. Lo que se proclamaba, predicaba es el evangelio (Mt 12:41; Ro 16:25; Tit 1:3), y lo que se enseñaba es la doctrina (Mt 7:28; Ro 16:17). El mensaje proclamado debe ser explicado, y viceversa. Evangelio significa “buenas nuevas”, y eran las buenas noticias de que el reino se había acercado lo que Jesús predicó a lo largo de Galilea. Desde su bautismo hasta su ascensión Jesús predicó el reino. “Hasta el día en que fue recibido arriba”, nos informa Lucas, Jesús estuvo “hablándoles acerca del reino de Dios” (Hch 1:2-3). Nunca permitió que lo desviaran hacia asuntos económicos o sociales, o debates políticos o personales.

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  5. 1 ABR

    1302 - Evangelios. Primeros discípulos del Rey. Mt 4:18-19

    1302 – Mt 4:18-19 – Primeros discípulos del Rey. Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Dios envió a su Hijo a la tierra a predicar, morir y resucitar, con el mismo propósito de salvar a seres humanos del pecado. El Padre amó tanto “al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Jn 3:16-17). El mismo Hijo “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc 19:10). A quienes creen, El Espíritu Santo ofrece “el lavamiento de la regeneración y… la renovación” (Tit 3:5). Toda la Trinidad está en acción en el ministerio de salvar del pecado a la humanidad. La evangelización es la gran preocupación del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Evangelizar fue la gran preocupación de la iglesia del NT. Inmediatamente después de Pentecostés, los nuevos creyentes se dedicaron por completo a Dios y a ganar a otros para Él. Al estudiar al pie de los apóstoles, hablar unos con otros, y alabar a Dios, llegaron a tener “favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch. 2:42-47). La evangelización y el discipulado son el sentido principal de la Gran Comisión: “Id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mt 28:19). En los evangelios encontramos que hubo al menos cinco llamados diferentes de Jesús para conformar el grupo de los doce discípulos. Cada escritor del evangelio enfatizó los llamados que se ajustaban mejor a su propósito particular. El primer llamado de Jesús fue a la salvación, a la fe en el Mesías en Jn 1:35-41; 2:11. El segundo llamado de Jesús es acá en Mt 4:18-22. Los dos primeros llamados no hicieron que dejaran sus ocupaciones de manera permanente. Al momento del tercer llamado en la pesca milagrosa en Lc 5:1-11, Pedro, Andrés, Jacobo y Juan estaban de nuevo pescando. Jesús repitió el llamado a ser pescadores de hombres, y los discípulos se dieron cuenta entonces que el llamado era permanente y “dejándolo todo, le siguieron” (Lc 5:11). Marcos menciona un cuarto llamado. “Después subió al monte, y llamó a sí a los que Él quiso; y vinieron a Él. Y estableció a doce, para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Mr 3:13-15). El quinto llamado, anticipado en el anterior, está en Mateo 10:1: “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. En Mt 4:18-21 Cristo llama a Pedro y Andrés, y a Santiago y Juan, para que estén con Él. Los cuatro eran dos pares de hermanos. Estos pescadores ya habían tenido previo contacto y conversación con Cristo: En el bautismo de Juan (Jn 1:40-42); en Caná de Galilea (Jn 2:2); y en Judea (Jn 4:3). Pero aún no habían decidido seguir a Cristo de manera permanente. El llamado a Pedro y Andrés (Mt 4:18-20). “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.” Mateo y Marcos dan versiones muy abreviadas de lo que ocurrió aquí en el mar de Galilea (Mt 4:18-22; Mr 1:16-20). Mateo registra que Cristo dijo a Pedro y a Andrés: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Marcos incluye un prerrequisito: “haré que seáis [os convertiré en] pescadores de hombres”. Lucas da más detalles del episodio en Lc 5:1-11. El llamado a Jacobo y Juan (Mt 4:21-22). “Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo,

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  6. 31 MAR

    1301 - Evangelios. Resplandece la luz del Rey. Mt 4:17

    1301 – Mt 4:17 – Resplandece la luz del Rey. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Jesús inició su ministerio donde Juan el Bautista finalizó el suyo (Mt 3:2; 4:17). Mateo y Marcos son muy breves en describir el inicio del ministerio de Jesús. Mateo dice: “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea”. Jesús había estado en Judea, quizás varios meses (Jn 3:22). Marcos dice: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios”. Lucas da más detalles, y describe la razón por la cual Juan fue encarcelado por Herodes Antipas. Juan el Bautista había reprendido a Herodes por sus muchas maldades, pero cuando Juan mencionó su matrimonio inmoral con la esposa de su hermano Felipe, esto llenó a Herodes de ira (Lc 3:19-20). La nueva esposa de Herodes se enfureció todavía más con él. Pero aún no explica por qué Jesús dejó Judea para ir a Galilea. El evangelio de Juan une todos los relatos y da más claridad. “Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan [aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos], salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea” (Jn 4:1-3). Por tanto, para evitar contienda y persecución innecesarias, Jesús salió de Judea y pasó por Samaria para ir hasta Galilea. Cerca del 70% del ministerio de Jesús se realizó en Galilea. Por Juan conocemos en Jn 1:19-4:42, que pasó cerca de un año entre Mt 4:11 y Mt 4:12. Sabe ¿Cuál es el mensaje de Jesús? Si. Entonces ¿Haga un bosquejo del mensaje? Inicio del ministerio en el tiempo correcto. (Mt 4:12) “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;” La luz del Rey resplandece en la tierra en el tiempo que estaba establecido desde la eternidad por el plan divino programado por el eterno y soberano Dios (Gá 4:4). Juan el bautista fue un puente entre el AT y el NT, y ese puente casi había cumplido su servicio. Él diría de Jesús: “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Jn 3:30). Durante ese primer año del ministerio de Jesús, Juan continuó predicando, y los ministerios de ambos se sobrepusieron. La obra de Juan comenzaba a reducirse y la obra de Jesús comenzaba a edificarse. Jesús pasó como tres días cerca del Jordán y Juan el Bautista dio testimonio de Él. El primer día en Jn 1:27; el segundo día en Jn 1:29,34 y en el tercer día Juan el Bautista va a porclamar “El Mesías ha venido”, luego: “He aquí el Mesías”, y finalmente: “Sigan al Mesías”, uniéndose así a Jesús sus primeros discípulos (Jn 1:37-40). Otros hechos de ese año están en el evangelio de Juan: El primer milagro de Jesús en las bodas de Caná (Jn 2:1-11), la limpieza del templo (Jn 2:12-25), el testimonio de Nicodemo (Jn 3:1-21), el testimonio público final de Juan el Bautista (Jn 3:22-36), y el ministerio de Jesús en Sicar de Samaria (Jn 4:1-42). Mateo retoma la historia donde el apóstol Juan la deja en Mt 4:12-17. Inicio del ministerio en el lugar correcto (Mt 4:13-16). “y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,” Jesús estuvo en Nazaret por un tiempo. Lucas explica que “volvió en el poder del Espíritu a Galilea…. Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (Lc. 4:14, 16). Después que el pueblo natal de Jesús lo rechazara, tal como Él había profetizado (Lc 4:23-27), vino y habitó en Capernaum que significa “ciudad de Nahúm” y es probable que su nombre fuera por el profeta Nahúm (compasión). Mateo cita a Isaías 9:1 en Mt 4:15, a la tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, que se le había conocido durante mucho tiempo como Galilea de los gentiles. Las dos tribus Zabulón y Neftali desde la antigüeda estaban en oscuridad espiritual por no obedecer a Dios (Jue 19:10-39).

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  7. 30 MAR

    1300 - Evangelios. La tentación del Rey. Mt 4:1

    1300 – Mt 4:1 – La tentación del Rey. Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Cada cristiano debe saber que la tentación estará siempre y cuando menos lo espere puede ser tentado. El mejor ejemplo es que ni siquiera el Hijo de Dios resultó exento de la tentación. La Palabra de Dios advierte: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1Co 10:12). Cuando estamos más eufóricos con el éxito también somos tentados a quitarle la gloria a Dios y ser más sensibles al orgullo y al fracaso. Desde la caída en el huerto del Edén la tentación ha estado siempre en la vida humana. El ser humano ha tratado de evitarla y resistirla mediante métodos como el ascetismo, que es el duro trato físico al cuerpo, usando las flagelaciones para sentir dolor y mortificación y así ser supuestamente humildes, o aislándose de otras personas y de las comodidades físicas. Pablo advierte que el ascetismo no funciona contra las tentaciones porque “no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.” (Col 2:23). Nadie ha encontrado nunca un lugar o un método para ser salvo de la tentación. Pero Dios si ha sido propicio a sus hijos para vencer la tentación “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (He 4:15). La preparación (Mt 4:1-2). “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.” Mateo la mayoría de las veces nos pasa de un evento a otro sin que nos demos cuenta que no son secuenciales y que han pasado varios años: Ejemplo de Mt 1 a 2 hay dos años, entre Mt 2 y Mt 3 hay 30 años. Pero por Marcos sabemos que “luego el Espíritu le impulsó [a Jesús] al desierto” (Mr 1:12). El “luego” es que la tentación fue seguida al bautismo. Lucas lo confirma (Lc 4:1). Juan no relata el bautismo ni la tentación de Jesús. ¿Por qué cuarenta días y cuarenta noches de ayuno? Es otra de las preguntas sin respuesta bíblicas (Dt 29:29). Solo Mateo, que escribe a los judíos, agrega 40 noches. Igual sucedió a Moisés líder apreciado por Israel (Ex 34:2,28; Dt 9:9,18). Luego es demostrado que Jesús es superior a Moisés (Mt 17:3; Jn 5:46; 6:32; Hch 3:22; He 3:1-6). La humanidad de Jesús está expresada al final de Mt 4:2 “tuvo hambre”. La tentación (Mt 4:3-10). “Y vino a Él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” El agente de la tentación fue el diablo. La tentación aca fue externo, no nació en el corazon de Jesús. El propósito del diablo era desviar a Jesús del plan divino. Si Satanás lo hubiese logrado, Jesús hubiera pecado por no hacer la voluntad de Dios. Las tres tentaciones descansan en los deseos de la carne (Mt 4:3), los deseos de los ojos (Mt 4:5-6) y la vanagloria de la vida (Mt 4:8-9). Las tres tentaciones son vencidas al enfrentarlas haciendo la voluntad del Padre, por conocer, creer, usar y obedecer la Palabra de Dios. (Mt 4:4,7,10; Dt 8:3; 6:16; 6:13-14). Cuando Cristo se refirió a que “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” en Mt 4:4, estaba afirmando el poder omnipotente de la Palabra de Dios. El pecado estaba en usar la Palabra de Dios de manera indiscriminada. Con el poder de Su Palabra, Dios creó y sustenta el universo. Igualmente, Jehová Yireh, Dios proveedor es nuestro sustentador. Jesús pasó la tentación del apetito corporal. Ahora sería probado en Su alma. El tentador sigue tratando que Jesús use su poder indiscriminadamente y usa la Palabra de Dios citando el Sal 91:11-12). Jesús responde con la espada del Espíritu: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” (Mt 4:7). Los judíos creían que el Mesías vendría del cielo y aterrizaría en el patio del Templo. El pecado estaba en promocionase a Sí mismo mostrando que Él era el Mesías

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  8. 27 MAR

    1299 - Evangelios. El bautismo de Jesús por Juan el Bautista. Mt 3:13

    1299 – Mt 3:13 – El bautismo de Jesús por Juan el Bautista. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por Él.   Cuando el ministerio público de Jesucristo estaba por iniciar vino de Galilea a Juan para ser bautizado. Había llegado el cumplimiento del tiempo en el propósito divino para que el Verbo encarnado iniciara lo anunciado sobre el Mesías por los profetas. Pablo diría luego. “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá 4:4-6). Cristo en el bautismo de Juan se identifica con los pecadores. Nuestro sustituto por los pecados. Su rectitud perfecta será dada también a ellos (2Co 5:21). Este acto del bautismo en agua fue en obediencia al plan divino y tiene varios significados:1) Prefigura su muerte y resurrección (Lc 12:50); 2) Fue una prefiguración del significado del bautismo cristiano (Mt 3:6); 3) Marca su primera identificación pública con aquellos cuyos pecados Él habría de llevar (Is 53:11; 1Pe 3:18); y 4) Fue una confirmación pública de su carácter mesiánico (Mt 3:17). La oposición de Juan el Bautista (Mt 3:14-15). “Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.” La primera reacción de Juan a la petición de Jesús de que lo bautizara fue: “Yo necesito ser bautizado por ti.” Jesús expresó: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.” Estas son palabras de dignidad y humildad real. Jesús no negó que espiritualmente era superior a Juan o que no tenía pecado. En obediencia para que el plan de Dios se cumpliera a la perfección, era necesario que Jesús fuera bautizado y específicamente por Juan. Bautismo en agua y en el Espíritu Santo (Mt 3:16). “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.” El bautismo en agua de Juan, y el de los discípulos de Jesús durante su ministerio terrenal (Jn 4:1-2), representó limpieza, o lavamiento, del pecado. La palabra “bautismo” significa sumergir.  El bautismo en agua debe hacerse mediante la inmersión en agua, hacia atrás, simbolizando la muerte, sepultura y resurrección con Cristo (Ro 6:2-10; Col 2:12). Esto simboliza también el nuevo nacimiento en Cristo, la doctrina de la regeneración, lo que ya ha ocurrido cuando aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador (2Co 5:17; Col 3:1; Tito 3:5). Significa hacer un compromiso con Dios para considerarnos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (Ro 6:11). Cuando los cielos se abrieron delante de Juan el Bautista, este vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía “sobre” Jesús, tal como el Señor había prometido (Jn 1:33). ¿Por qué el Espíritu Santo vino sobre Jesús? En su deidad Jesús no necesitaba nada; pero en su humanidad fue bautizado en el Espíritu Santo, con Su poder, para ejercer el ministerio como estaba profetizado y afirmado por Él (Is 61:1-2a; Lc 4:18-19). La confirmación del Padre (Mt 3:17). “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” Toda la Trinidad participó en el bautismo de Jesús. El Hijo había confirmado su propia realeza al decir: “Conviene que cumplamos toda justicia” (Mt 3:15), y el Espíritu Santo había confirmado su derecho mesiánico al reposar sobre Jesús (Is 11:2; 61:1; Mt 3:16). El último aspecto de la coronación, o entrega de la misión, fue el mensaje confirmador del Padre.

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Devocional Cristiano Doctrinal