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  1. 21/01/2021

    Dictadores, Manuel Antonio Noriega

    Manuel Noriega dictador de Panamá durante 6 años tumultuosos en los años 80, como jefe de inteligencia era el hombre más temido de Panamá desarrollo conexiones dentro y fuera del país que lo hicieron rico poderoso y un Aliado clave de ee.uu. En la región, mientras trabajaba también Manuel Antonio Noriega Moreno (Panamá, 11 de febrero de 1934-ibidem, 29 de mayo de 2017) fue un militar y político panameño. Fue dictador militar entre 1983 y 1989, cuando fue apartado del poder por los Estados Unidos durante la invasión a Panamá. Desde la década de 1950 hasta poco antes de la invasión estadounidense, Noriega colaboró cercanamente con la Agencia Central de Inteligencia. El general panameño fue una de las fuentes de inteligencia más valiosas, así como una de las vías principales de armas ilícitas, equipo militar y dinero destinado a fuerzas de contrainsurgencia respaldadas por Estados Unidos en América Central y del Sur. Noriega también fue un traficante principal de cocaína, algo que sus colegas de inteligencia estadounidense supieron por varios años, pero que no lo detuvieron debido a su capacidad de cubrir operaciones militares en América Latina. En 1989 los Estados Unidos ejecutaron una invasión provocando miles de muertes tanto de civiles como militares y causando el desmantelamiento de las fuerzas militares panameñas, el caos económico y social en el país y la posterior rendición y arresto de Noriega. En 1992 fue juzgado en los Estados Unidos y condenado a una pena de 40 años de reclusión, bajo la acusación de estar relacionado con el cartel de Medellín. La pena se rebajó posteriormente a 30 años y luego a 20 por «buena conducta». A principios de 2008 permanecía en una cárcel de Miami a la espera de que se definiera su situación. Francia solicitó su extradición, ratificada en enero de 2008 por un juez estadounidense. Noriega fue condenado en 2010 por la justicia francesa a siete años de cárcel por blanquear dinero del narcotráfico. Un juez francés le concedió la libertad condicional en septiembre de 2011, pedida por sus abogados, al considerar que Noriega había cumplido más de la mitad de su condena francesa: año y medio que llevaba detenido en Francia y los dos años y medio que permaneció detenido en Estados Unidos a la espera de la aprobación de su extradición a París. Noriega siguió en la cárcel parisina de La Santé hasta su extradición a Panamá el 11 de diciembre de 2011. En 2017, fue operado para extirparle un tumor benigno localizado en el cerebro. Las autoridades panameñas le habían concedido el arresto domiciliario hospitalario​ por su estado delicado de salud hasta su fallecimiento a los 83 años

    Dictadores, Manuel Antonio Noriega
  2. 24/01/2021

    Cuba, la caída del Imperio Español

    Hasta 1898 España mantenía tres grandes y valiosas colonias: Cuba y Puerto Rico en el Caribe y el archipiélago de Filipinas en el Pacífico. El total de islas de este último superaba en número las 3.000. Su control era muy complejo para el gobierno español, ya que la piratería ejercía total hegemonía en esas aguas y su erradicación entrañaba serias dificultades. España se veía obligada a dedicar casi la totalidad de su precaria armada, pequeños cañoneros y cruceros ligeros a combatirla. Mientras tanto, la metrópoli se hallaba sumida en una grave crisis política desde el final del reinado de Isabel II. Alfonso XIII era aún un infante por lo que se encontraba al frente del país la regente, su madre, la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, viuda del rey Alfonso XII, que ejercía su función junto a Mateo Sagasta, presidente del gobierno. La inestabilidad política hacía del país una presa fácil. Las grandes potencias mundiales, ávidas de poder, se disputaban por razones económicas las colonias. El poder de un país era directamente proporcional a la cantidad y extensión territorial de cuantas de ellas poseía, imponiendo así su influencia y moneda. Tras la Conferencia de Berlín de 1884-85 , en la que las potencias europeas se habían repartido sus áreas de expansión en África a fin de evitar una confrontación bélica entre ellas, teóricamente los ánimos debieran haber quedado calmados. Acuerdos similares habían delimitado territorios estratégicos en Asia y China, país cuya inminente desmembración solo impediría más tarde la I Guerra Mundial. España se hallaba pues indefensa a merced del ansia colonizadora no solo de las potencias europeas sino también de EE.UU. que, en concreto, pugnaba por hacerse con Cuba , un apetitoso bocado por cuya adquisición suspiraban varios presidentes estadounidenses. John Quincy Adams, James Polk, James Buchanan y Ulisses Grant habían pujado sin éxito hasta la fecha. España rechazaba sistemáticamente las ofertas de compra. La posesión de Cuba no se limitaba a una cuestión de prestigio, ya que era una de sus colonias más fructíferas. La isla poseía un fuerte valor económico, a la par que una estratégica ubicación geográfica. Pero el pueblo cubano había desarrollado un fuerte sentimiento nacional: España ahogaba sus expectativas políticas y comerciales, y le coaccionaba comercialmente al prohibirle el intercambio de sus materias primas, fundamentalmente el azúcar de caña con EE.UU. y otras potencias. La legislación española cercenaba el poder de la burguesía industrial y comercial cubanas. El pueblo cubano inició entonces una cruzada en pro de conseguir su independencia. EE.UU., siempre al acecho, aprovechó para tomar la alternativa y con la excusa de acudir en defensa de los intereses de los residentes estadounidenses en la isla, envió a La Habana el Maine , un acorazado de segunda clase. La intención inicial del vicesecretario de marina, al frente del Departamento de la Armada, Theodore Roosevelt era amedrentar a España, harto de los reiterados rechazos de sus propuestas para hacerse no solo con esta isla sino también con Puerto Rico. El 25 de enero de 1898 el Maine franquea el puerto de La Habana sin previo aviso, vulnerando premeditadamente los acuerdos diplomáticos en curso. La respuesta del gobierno español es inmediata, procediendo al envío del crucero Vizcaya al puerto de Nueva York. El 15 de febrero de 1898 el Maine salta por los aires y fallecen 256 de sus 355 tripulantes. Sobrevive solo una parte de la tripulación que, irónicamente, asistía a un baile que las autoridades españolas celebraban en su honor. La prensa estadounidense, con William Randolph Hearst al frente, condena a España. El hábil magnate de la industria mediática no duda en predisponer a la opinión pública estadounidense en contra del enemigo español. La autoridad del suceso jamás pudo ser demostrada pero España, en el ojo del huracán, se ve abocada a un conflicto tan previsible como inevitable. El presidente William McKinley, al frente de EE.UU., declara la guerra a España. George Dewey, su comodoro, recibe órdenes claras: su escuadra asiática debe destruir a la armada española en Filipinas, congregada en la bahía de Manila, en el puerto de Cavite. Las fuerzas navales españolas se reducían a dos cruceros de más de 3.000 toneladas, el Castilla (de casco de madera) y el Reina Cristina, cinco embarcaciones de mil toneladas y tres cañoneros de 500. Uno de ellos inservible y otro destacado en el sur del archipiélago. La marina americana, equipada con buques y armamento moderno, cañones de gran calibre y piezas de tiro rápido, derrotó en Cavite ala paupérrima flota española sin apenas dificultad el 1 de mayo , y en Santiago de Cuba el 3 de julio de ese mismo año. Ese mes el gobierno español pidió negociar la paz. El tratado de París, del 10 de diciembre de 1898 , obligó a España a conceder la independencia a Cuba y a ceder Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos, que se convirtió en una potencia colonial. La derrota de España frente a EE.UU. y la pérdida de sus posesiones coloniales supusieron un duro golpe para un país en crisis. El 1898 pasó así a formar parte de la crónica negra de la historia contemporánea española. Los intelectuales de la denominada Generación del 98 bautizarían a los hechos acaecidos como ‘desastre del 98’ e intentarían hallar respuesta al denominado ‘problema de España’: (subdesarrollo, injusticia social, pobreza…). Un siglo después, no está claro si dieron con las respuestas.

    Cuba, la caída del Imperio Español

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