Comunidad de Fe

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Episodios

  1. HACE 4 DÍAS

    Volvamos a lo básico – Ps. David Ingman

    Volvamos a lo básico Por: Pastor David Ingman Al mirar hacia atrás y repasar estos 40 años de ministerio, recuerdo nuestros comienzos como iglesia. No teníamos enseñanzas elaboradas ni estrategias “de vanguardia”. No existían internet ni plataformas digitales. Sin embargo, teníamos algo más poderoso: la Palabra de Dios y su Espíritu Santo. Decidimos sumergirnos en la Biblia para descubrir el propósito de Dios para nuestra iglesia. Jeremías 20:9. Ese fuego produjo en nosotros una visión de Dios. Recuerdo cuando el Señor nos habló claramente: “¡Ecuador será salvo!”. Teníamos mucho ímpetu, pero al comenzar a escudriñar las Escrituras, añadimos también conocimiento. Después de Su resurrección, Jesús caminó durante cuarenta días en la tierra antes de ascender desde el Monte de los Olivos. Y declaró algo que define nuestra misión: Mateo 28:18-20. 1. La visión original de Dios no puede cambiar. La Gran Comisión sigue vigente. No ha cambiado, ni cambiará. 2. Una urgencia por compartir el Evangelio. Marcos 16:15 (NVI). La Palabra es clara. La Gran Comisión no es una opción; es un mandato para nosotros. 3. Para testificar necesitamos al Espíritu Santo. Hechos 1:8 (NVI). Un testigo es quien experimentó la verdad del Evangeliorecibió su poder y ahora lo comparte con otros. 4. Compartiendo con sencillez. 1 Corintios 2:1-5 (NVI). Muchos intentan intelectualizar el Evangelio e impresionar con palabras complejas. Pablo, siendo un hombre altamente educado, decidió predicar con sencillez para que la fe descansara en el poder de Dios, no en la sabiduría humana. No necesitamos un doctorado en teología para evangelizar. 5. Compasión. Mateo 9:36–38 (NVI). Dios no busca vasos de oro o plata, sino vasos rendidos y llenos de compasión. Los mayores mandamientos son amar a Dios y amar al prójimo. 6. Servicio. 1 Corintios 9:19. Hemos sido salvados para servir. El liderazgo en el Reino es liderazgo de servicio. 7. Una pasión por las almas. Romanos 1:16–17. Si no estamos convencidos de que ganar almas es una prioridad eterna, debemos revisar nuestras prioridades. Lo más importante para Dios son las almas. Proverbios 11:30. 2 Timoteo 4:1–5. Antes de avanzar hacia el territorio desconocido del 2026, debemos tomar decisiones firmes. Necesitamos poner en orden nuestras prioridades. Esta no es una decisión solo por Comunidad de Fe o por un pastor; es un compromiso solemne delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mi decisión de salir a ganar almas no es solo una meta ministerial; es un voto ferviente y solemne a mi Señor Jesucristo. La entrada Volvamos a lo básico – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.

  2. 22 FEB

    Dios quiere Su casa llena – Ps. Danny Serrano

    Dios quiere Su casa llena Por: Pastor Danny Serrano Lucas 14:16–23. Desde los comienzos de nuestra iglesia, amábamos estar ahí reunidos. Éramos gente imperfecta buscando a un Dios perfecto. Gente rota buscando a un Dios que sana. Gente necesitada encontrándonos con un Dios que suple. Éramos esos pobres, lisiados, ciegos y cojos de la parábola, hasta que un día nos invitaron a la casa del Señor. Debemos estar agradecidos por la persona que nos llevó a los pies de Jesús. Pero aún hay espacio en la casa de Dios. Y Él quiere que la llenemos. Entonces, ¿por qué hemos dejado de compartir las Buenas Nuevas? Hechos 16:22–34. De esta historia aprendemos cuatro verdades poderosas: 1. Evangelizar es fruto de la comunión con el Espíritu Santo. Pablo estaba dispuesto a obedecer la dirección divina. Es el Espíritu Santo quien pone carga por los perdidos. Él te dice: “Acércate. Háblale. Ayúdalo”. La verdadera conversión te lleva a cumplir la Gran Comisión (Mateo 28). Dios dirigirá tus pasos, incluso en momentos difíciles, para que alcances a otros. 2. Los milagros apuntan a ganar almas. Todo lo que les ocurrió a Pablo y a Silas tenía como objetivo que una persona, el carcelero, fuera salva. Los milagros tienen propósito: ser como Cristo, glorificar a Cristo y que otros conozcan a Cristo. La iglesia primitiva buscaba ganar almas, y Dios la respaldaba con milagros. Dios opera milagros en la vida de aquellos que viven para ganar a otros para Cristo Hoy muchos buscan milagros, pero no discípulos, pero, cuando persigues la Gran Comisión, los milagros te siguen. 3. Los no creyentes te están observando. En la cárcel, Pablo y Silas no cantaban para impresionar, sino porque, aun injustamente presos, estaban agradecidos. Tus reacciones frente al problema son tu mayor testimonio. Muchos no leerán la Biblia, pero leerán tu vida, porque no se trata solo de invitar, sino de imitar a Cristo. 4. Necesitamos compartir la Palabra. Cuando el carcelero intentó suicidarse, Pablo intervino y luego compartió la Palabra. Muchos se quedan solo en animar, pero no predican. Tu testimonio puede inspirar, pero la Palabra es la que transforma. Esa transformación real va a causar conversiones reales y multiplicador como el carcelero que les llevó a su casa para que les predique. El mensaje no puede quedarse en ti, debe reproducirse en tu casa, en tus hijos, en tu trabajo, en tu universidad, en tu barrio, etc. Dios quiere Su casa llena y todavía hay lugar. Todavía hay espacio. La pregunta es: ¿Vas tú a invitar? La entrada Dios quiere Su casa llena – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.

  3. 15 FEB

    ¿A qué le tienes miedo? – Ps. David Ingman

    ¿A qué le tienes miedo? Por: Pastor David Ingman Hace años me propuse, de todo corazón, dedicar tiempo a buscar a Dios de manera intencional y no simplemente religiosa. Hace una semana, una mañana mientras asistía a una conferencia de liderazgo, el Espíritu Santo me habló a través de un joven predicador y me hizo esta pregunta: “¿A qué le tienes miedo?” Luego me dijo: «Hijo, si continúas cargando tus miedos en esta vida, nunca alcanzarás todo lo que tengo para ti: en tu vida, en tu ministerio, en tu familia, etc.». El Señor nos dice a cada: “Hijo, quiero que este, sea un año sin miedo para ti.” Mateo 8:23-26. Todos conocemos la historia: los discípulos estaban aterrorizados en medio de la tormenta, pensando que morirían en el mar. Pero antes de hacer el milagro y reprender los vientos, Jesús les dijo: ¿Por qué están tan llenos de miedo? El miedo puede llevarnos a tomar malas decisiones en lo financiero, en lo moral, en lo emocional y en cuestiones a largo plazo. ¿Cuál es el mayor miedo del ser humano? El temor a la muerte. Hebreos 2:14-15 (NVI). El temor es una prisión y toda esclavitud tiene sus raíces en el miedo a la muerte. Debemos ser liberados de esa esclavitud. ¿Cómo? Renovando nuestra mente con la Palabra de Dios y permaneciendo cerca de Jesús y del Espíritu Santo. Otro gran miedo con el que todos luchamos es el temor al rechazo. Las redes sociales muestran cuánto anhelan las personas ser aceptadas. Muchos basan su autoestima en plataformas como Facebook, Instagram o YouTube. Pero ninguna de esas plataformas puede decirte quién eres en Cristo. El único que puede revelarte tu verdadera identidad es el Espíritu Santo. Cuando tememos la opinión de los demás, somos capaces de hacer cualquier cosa para ser aceptados y evitar el rechazo. Todos debemos identificar nuestros miedos, enfrentarlos y conquistarlos. 1. ¿Cuál es mi miedo? 2. ¿Cuándo comenzó este miedo? (Quizá desde la niñez). 3. ¿Cómo está afectando mi vida, mi familia y mi relación con Dios? 4. Señor, ¿cómo me libero de este miedo? 1 Juan 4:18. Lo opuesto al miedo es el amor. La Biblia nos enseña que el temor está ligado a la idea de castigo. Si pasamos la vida teniendo miedo de Dios y de cómo va a castigarnos, entonces hemos perdido completamente el verdadero significado de la salvación y del amor de Dios. Reflexionemos en esto: Dios no nos llamó a vivir esclavizados por el miedo, sino perfeccionados en su amor. La entrada ¿A qué le tienes miedo? – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.

  4. 8 FEB

    La ruta de la bendición – Ps. Iván Pirela

    La ruta de la bendición Por: Pastor Iván Pirela La mayor preocupación de un padre no es el presente, sino el futuro de sus hijos: que les vaya bien, que se desarrollen y que alcancen su propósito, porque creemos que Dios tiene un plan para ellos. La gran pregunta es esta: ¿cómo podemos los padres convertirnos en colaboradores de ese propósito y no en obstáculos de su destino? Efesios 6:1–3.  En estos versículos, Dios nos dejó un mapa completo para la familia. No es suerte. No es casualidad. Es un modelo. Cuatro palabras que forman una cadena de éxito y bendición para la vida de un hijo. Si un eslabón se rompe, el destino se altera. Recorramos esta ruta: 1. Obedecer (La instrucción). Juan 14:15. La ruta comienza con la instrucción. Debemos entender algo fundamental: la obediencia no es un instinto. Nadie nace sabiendo obedecer; es una habilidad que nosotros, como padres, debemos entrenar. Ese aprendizaje ocurre en tres etapas claras: Primero, obedecen porque se les dice (autoridad). Luego, obedecen porque lo entienden (razón). Finalmente, obedecen porque comprenden que les conviene (sabiduría). Este es el corazón de la disciplina: un hijo que no aprende a respetar la autoridad en casa será quebrado por la autoridad de la vida. Nuestro trabajo no es evitarles reglas, sino prepararlos para la realidad. 2. Honrar (La actitud). La obediencia, por sí sola, puede volverse mecánica. Por eso el segundo eslabón es la honra. La honra es reconocer el valor del otro. La honra es el nivel superior: obedecer con el corazón. Aquí muchos fallamos, porque la honra no se impone por decreto; la honra se absorbe. Nuestros hijos aprenden a honrar observando cómo papá y mamá se honran entre sí y cómo honran a sus propios padres. Si no hay honra en casa, la obediencia será un uniforme que se quitarán en cuanto crucen la puerta. 3. Bienestar y disfrute (La protección). Cuando un hijo camina en obediencia y honra, llega al tercer eslabón: el bienestar. A veces tememos que los límites quiten la felicidad a nuestros hijos. Pero en el diseño de Dios, la obediencia no quita la felicidad: la protege. 4. Larga vida (El destino). Finalmente, la ruta llega a su destino: larga vida. Y no hablamos solo de sumar años, sino de la calidad del camino. Un hijo con estos eslabones bien forjados evita los caminos de autodestrucción. Construye un futuro sólido porque sabe quién es y a quién responde. Para que esta ruta se mantenga firme, necesitamos entender qué sostiene la estructura: el hogar. La palabra hogar proviene del latín focāris, que significa fuego. Dios nos dio un hogar no solo como un techo, sino como el lugar donde mantenemos encendido el fuego de Su amor y de Su verdad. Como padres intencionales, nuestra labor más sagrada es ser guardianes de ese fuego, asegurándonos de que las llamas de la identidad y el propósito nunca se apaguen. Nadie puede reemplazar nuestro lugar. Ni la escuela, ni la iglesia, ni un psicólogo, ni una pantalla. Dios nos confió la sagrada tarea de ser guardianes del propósito de nuestros hijos. La entrada La ruta de la bendición – Ps. Iván Pirela se publicó primero en Comunidad de Fe.

  5. 1 FEB

    Al límite – Ps. Santiago Lalama

    Al límite Por: Pastor Santiago Lalama Génesis 18:14. Sara y Abraham tenían una promesa de Dios sobre su descendencia. El pequeño detalle era que no tenían hijos, ya eran ancianos y Sara era estéril. Santiago 2:23. Aquí nos habla de un hombre con una conexión profunda con el Padre. Además, Sara es recordada por su confianza en Dios y su participación crucial en el cumplimiento del plan divino. Aunque su vida no fuera fácil. Génesis 12:1–2 (NTV). No debemos temer cuando los propósitos de Dios toman una dirección distinta a nuestro entendimiento. Dios sabe lo que hace. Abraham y Sara vivieron como extranjeros, incluso en Egipto sostenidos solo por la fe. Cuando Dios dio la promesa, Abraham tenía 75 años y Sara 66. Humanamente imposible. No fueron una pareja perfecta, pero sí una pareja escogida por Dios, a pesar de sus errores, porque Dios no busca perfección, busca resiliencia, persistencia y obediencia. Génesis 15:1–4 (NTV). Muchas veces dudamos de lo que Dios puede hacer en nuestras vidas y pensamos que las promesas increíbles son solo para otros. También hay un tiempo de espera. Ahora habían pasado 24 años desde la primera promesa. Génesis 17:16–19 (NTV). Abraham rio. Era una risa incrédula, como diciendo: “Esto es imposible”. ¿Cuántos hemos pensado lo mismo? El milagro no llegaba y la desesperación los llevó a tomar una mala decisión: Génesis 16:2 (NTV) Dios no necesita que le echemos una mano. Dios necesita que le creamos y confiemos en su Palabra. Ismael fue el resultado de una decisión fuera del plan perfecto de Dios. Dios no se olvida de sus promesas. Dios está atento incluso a los pensamientos y anhelos del corazón. Hoy Dios te pregunta: ¿Hay algo imposible para mí? Génesis 21:1-2. (NTV). Dios siempre cumple sus promesas, pero no antes ni después, sino en el tiempo perfecto. Génesis 21:9–10 (NTV). Sara entendió que Ismael representaba un riesgo para la promesa. Debemos cuidar las promesas de Dios y sacar de nuestra vida todo lo que las pone en peligro. LA PRUEBA FINAL DE LA FE GÉNESIS 22:1–2. 9-14 (NTV). Dios probó la fe de Abraham pidiéndole la vida de Isaac. Esto se llama rendición. Abraham preparó el altar y entregó su promesa. Justo en el momento más crítico, Dios habló. Tal vez estás al límite hoy. Ahí es donde Dios te va a hablar. Él es JEHOVÁ JIREH: “El Señor proveerá.” En el momento de mayor crisis, Dios va a proveer. No temas estar al límite, porque ahí el Señor proveerá para tu vida. La entrada Al límite – Ps. Santiago Lalama se publicó primero en Comunidad de Fe.

  6. 25 ENE

    Una cosa más… – Ps. Rolando Rodríguez

    Una cosa más… Por: Pastor Rolando Rodríguez Terminando los 21 días de ayuno y oración, veamos algunas enseñanzas más sobre el ayuno: 1. Ayunar suelta cargas. Isaías 58:6a. La Palabra nos enseña que el ayuno no es solo abstenerse de comida, sino un acto espiritual para liberar el alma. No es saludable vivir cargado emocional, espiritual o mentalmente. Usted tiene un Dios poderoso que puede ayudarle. Entregue sus cargas a Dios como si no fueran suyas, porque en realidad son de Él. 2. Ayunar apresura la respuesta de Dios. Daniel 10:12–13. El ayuno, acompañado de oración, abre camino para que la respuesta de Dios se manifieste. Tenemos un enemigo espiritual que se opone al mover de Dios en nuestra vida. A través del ayuno se acelera, adelanta y despeja el camino para la respuesta de Dios. 3. Ayunar trae la protección de Dios. Esdras 8:23 (NTV). No hay nadie mejor para cuidar y protegernos que nuestro Señor, pues Él ve lo que nadie más puede ver. Pídale protección por aquello que más valora y aprecia. Que Él guarde su salida y su entrada. Suelte el temor y comience a confiar en Dios miestras ayuna. 4. Ayunar libera de demonios y de ataduras espirituales. Mateo 17:21 Existe un mundo espiritual real, aunque no siempre lo podamos ver y algunos luchan con opresión espiritual sin darse cuenta de ello. Lo espiritual se enfrenta con armas espirituales. El ayuno, acompañado de oración, es un arma poderosa contra las fuerzas del mal. Es tiempo de hacer huir aquello que lo ha tenido huyendo por tanto tiempo. 5. Ayunar nos hace recibir dirección de Dios. 2 Crónicas 20:3. Cuando no sepa qué hacer, cuando deba toar decisiones el ayuno es una respuesta bíblica. Pida dirección al Dios de los cielos. Cuando los moabitas y amonitas se levantaron contra Josafat, Dios les dijo: “Salgan a la batalla y quédense quietos.” Ellos obedecieron, adoraron a Dios y ganaron la batalla. El ayuno trae confirmación y claridad. 6. Ayunar antes de comenzar algo grande. Mateo 4:1–2. El ayuno prepara el corazón antes de nuevos comienzos. Jesús mismo ayunó cuarenta días antes de comenzar su ministerio. El ayuno purifica las motivaciones, aclara las intenciones y conecta nuestro corazón con el propósito de Dios. Pocas cosas nos acercan tanto a Dios como el ayuno. La entrada Una cosa más… – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.

  7. 18 ENE

    ¿Qué quiere Dios de mi ayuno? – Ps. Martín Holguín

    ¿Qué quiere Dios de tu ayuno? Por: Pastor Martín Holguín La mayoría de nosotros sabemos por qué entramos en un ayuno y qué esperamos al terminar el mismo. Pero, ¿sabemos qué es lo que Dios quiere de nuestro ayuno? El propósito más grande que Dios tiene para nosotros es que lleguemos a ser como Jesús. Ser cristianos no se trata solamente de “ir al cielo” cuando muramos. Es mucho más que eso. Dios desea que Su Reino se establezca en nuestras vidas. La “constitución de este Reino” está claramente descrita en Mateo capítulos 5 al 7, en elSermón del Monte, donde Jesús nos enseña que debemos apuntar a una sola meta: que nuestra vida sea transformada y lleguemos a ser como Jesús, el Rey de este Reino. Al tener un encuentro real con Jesús, y deja de ser solo un personaje histórico o una imagen sangrienta en una iglesia para nosotros, los ojos de nuestro corazón son abiertos y entendemos Su amor y sacrificio, entonces, nuestro propósito es seguirle. Y seguirle significa obedecerle, tomar nuestra cruz, morir a nuestros deseos y buscar ser como Él. Romanos 8:29 (NTV). 1 Juan 2:6 (NTV). “Ser como Jesús” es mucho más fácil decirlo que hacerlo. De hecho, en nuestras propias fuerzas es imposible. Estamos llenos de impulsos que constantemente se oponen a esta meta. Pero gracias a Dios, no estamos solos. Tenemos la mejor ayuda: el Espíritu de Dios. Recordemos que, aunque Jesús ya no está físicamente con nosotros, Su Espíritu sí lo está. ¡SOMOS SU TEMPLO! Gálatas 5:16–17 (NTV). Aquí es donde entra el ayuno, porque nuestra carne se alimenta constantemente de todo lo que entra por nuestros sentidos. No necesitamos hacer ningún esfuerzo para que la cultura de este mundo nos arrastre en su corriente. La cultura es como un río: aunque no hagamos nada, ya nos está llevando con ella. Este mundo nos está formando constantemente, y si no estamos siendo formados intencionalmente por Jesús, lo más probable es que algo o alguien nos esté formando, aunque no nos demos cuenta. Romanos 8:12–13 (NTV). Romanos 8:6 (NTV). ¿Cómo vivimos esto en lo cotidiano? Teniendo comunión diaria con el Espíritu Santo, dejándonos influenciar por Él y alimentando nuestra mente con lo correcto. Así permanecemos con Jesús 24/7. No podremos escuchar la voz del Espíritu si nuestra mente está constantemente llena de distracciones: películas, juegos, series, redes sociales y ruido. El ayuno nos ayuda a callar la carne para escuchar mejor al Espíritu. Y así, poco a poco, ser formados a la imagen de Jesús. Esto es lo que Dios quiere para nosotros a través de este tiempo de ayuno. La entrada ¿Qué quiere Dios de mi ayuno? – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.

  8. 11 ENE

    El ayuno verdadero – Ps. Danny Serrano

    El ayuno verdadero Por: Pastor Danny Serrano La Palabra de Dios nos enseña que existen tres disciplinas cristianas que debemos practicar en secreto, conforme a Mateo 6: dar, orar y ayunar. Jesús nos instruye claramente: “Que lo que haga tu mano derecha no lo sepa tu izquierda” (al dar). “Cuando ores, entra en tu cuarto y ora en secreto”. “Cuando ayunes, no lo hagas para ser visto por los hombres”. Isaías 58:3–10 (NTV). El ayuno trae recompensa, cuando es el ayuno correcto. ¿Qué es el ayuno? El ayuno es abstenerse de alimentos con el propósito de apartarse para buscar a Dios. Si durante el ayuno no buscas a Dios, no es ayuno, es solo una dieta. No se trata de bajar de peso, sino de buscar alimento espiritual. El ayuno implica tres cosas: 1. Abstenerse. Daniel 1:8. Daniel tenía el mejor banquete disponible. Aun así, decidió abstenerse. Abstinencia significa mantenerse lejos de algo. De hecho, el verdadero cristianismo es abstinencia. Hoy muchos han reducido su fe a un cristianismo “light”, creyendo que, como Cristo ya padeció, podemos vivir de cualquier manera. Pero eso no es bíblico. Cuando le decimos sí a algo, automáticamente le decimos no a otra cosa. 1 Tesalonicenses 5:28 (NTV). Este ayuno debe ser intencional, diciendo NO a hábitos pecaminosos que, tal vez, hemos practicado por años. Decirle no a la comida es aprender a decirle no a la carne. Ayunar es someter la carne para que el Espíritu Santo nos dé victoria en áreas donde no hemos podido avanzar. 2. Apartarse. Mateo 6:18 (NTV). El principal motivo del ayuno es apartarse para estar con Dios. Si estar a solas con el Señor no es suficiente motivación, es una señal de que aún no lo conoces profundamente. Al apartarnos le decimos al Señor: “Tú eres la persona más importante en mi vida.” Los que muestran su ayuno en público ya reciben su recompensa: la aprobación de otros. Alimentarse. Gálatas 5:16–17. Tú decides qué será más fuerte en tu vida: la carne o el espíritu. Siempre ganará el que esté mejor alimentado. Jesús mismo dejó de comer por 40 días y se alimentó de la Presencia de Dios. Juan 6:55–56 (NTV). ¿Qué buscamos en el ayuno? La persona de Dios. La presencia de Dios. La voluntad de Dios. Siete razones bíblicas para ayunar: Orar – Lucas 5:16 Conocer la voluntad de Dios – Daniel 2 Para una misión especial – Lucas 4 Arrepentirnos – Joel 2:12 Echar fuera demonios – Mateo 19:21 Dominar nuestro cuerpo, mente y emociones – 1 Corintios 6:12 Recibir sanidad física. La entrada El ayuno verdadero – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.

  9. 4 ENE

    Promesas vs proceso – Ps. David Ingman

    Promesa vs. proceso Por: Pastor David Ingman Recientemente escuché una frase que resonó profundamente en mi corazón. Decía así:«Mientras resistas el proceso de Dios en tu vida, nunca alcanzarás Sus promesas». Siempre he creído en el cumplimiento de las promesas de Dios, tanto en mi vida como en la vida de otros. Sin embargo, al mirar atrás, comencé a recordar cuántas veces resistí el proceso por el cual Dios quería que pasara para poder llegar a mi Tierra Prometida. Deuteronomio 1:1–3 (NVI). Ahora, por favor, comprende lo que la Palabra de Dios nos está diciendo. Un viaje que debía haber tomado solo unos días terminó convirtiéndose en un recorrido de más de cuarenta años. A causa de la terquedad, la rebelión, el miedo y la desobediencia, los israelitas multiplicaron su tiempo de viaje hacia la Tierra Prometida; pudieron haber llegado unas veinte veces antes de lo que realmente les tomó. Entonces: ¿Por qué tantos cristianos se desaniman y dejan de creer que las promesas de Dios se cumplirán en sus vidas antes de llegar a la meta? Porque no quieren pasar por el proceso del viaje, un proceso que inevitablemente incluye dificultades, pruebas y cambio. Muchas veces, nosotros, la Iglesia, nos alejamos de las promesas de Dios por la desobediencia, la duda, la falta de perdón, los motivos impuros, el orgullo y el pecado no confesado. En esencia, vivimos en contra de la voluntad de Dios o simplemente dejamos de confiar en Él. Filipenses 2:12. Pablo no estaba diciendo que debían esforzarse para ganar la salvación, sino que debían vivirla activamente, demostrando el poder transformador de la gracia de Dios en su vida diaria. Mostrando reverencia, asombro y diligencia, mientras cooperan con el Espíritu Santo para madurar espiritualmente y honrar a Cristo, sin miedo de perder la salvación. El mensaje de Pablo es claro: no traten de evitar el proceso del Espíritu Santo en su caminar con Jesús. Eso mismo nos dice el Señor hoy: entrégalo todo a Él. Fluye con el proceso de tu salvación, sin importar cuán difícil sea, y haz de la obediencia la prioridad número uno de tu vida, sin importar el sacrificio que implique. Algunos, al igual que Pedro, podemos pensar que ya hemos pagado el precio y que el proceso ha terminado. Pero leamos este pasaje: Lucas 18:28–34. En ese momento, los discípulos aún no comprendían el proceso, ni la preparación por la que estaban por pasar. Sin embargo, estaban a punto de ser testigos del proceso de transformación que Jesús mismo atravesaría. De la misma manera, como creyentes, el proceso que vivimos en nuestro caminar diario de salvación incluye ser pulidos y despojados de la desobediencia, la idolatría, el orgullo, la rebeldía, la incredulidad, la falta de perdón y la falta de arrepentimiento. Porque solo a través del proceso, Dios nos prepara para alcanzar Sus promesas. La entrada Promesas vs proceso – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.

  10. 21/12/2025

    Una sola vía – Ps. David Ingman

    Una sola vía Por: Pastor David Ingman Al viajar en automóvil, seguramente has visto señales de tránsito que dicen: “Una sola vía”. Lo que esta señal significa es muy claro: hay un solo camino. Una vez que entras, no hay vuelta atrás. No es una pregunta de opción múltiple ni una señal con alternativas. No. Es la ley. De la misma manera ocurre con el Reino de Dios. Si decidimos entrar, primero debemos hacerlo por la entrada de Dios, no por la nuestra. Juan 14:5-6. A lo largo de la historia, el mundo ha intentado conectarse con un poder superior —a quien conocemos como Dios el Padre— por medio de múltiples religiones y dioses: “Todas las religiones son caminos para llegar a Dios.” Sin embargo, a la luz de la Palabra, entendemos que esa afirmación no concuerda con la verdad bíblica, pues solo hay un camino al Padre, al Dios verdadero y todopoderoso, y ese camino es Jesucristo, el hijo de Dios. Juan 10:9. Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Los verdaderos creyentes adoramos a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. La Biblia nos enseña que el enemigo ha venido para “robar, matar y destruir”, y eso incluye nuestra preciosa fe y nuestra salvación eterna. En este mismo momento existe una guerra espiritual, cuyo objetivo es confundir los corazones y apartarnos de la verdad. La estrategia del enemigo es sembrar caos y engaño. La historia de la Navidad no es solo un relato conmovedor sobre un bebé indefenso nacido en un pesebre; es el inicio de un legado eterno del Rey de reyes (Apocalipsis 19:16). Pero, hoy estamos viendo una creciente persecución contra el cristianismo en todo el mundo. El principal ataque proviene del islam, que consideran herejes e impíos a cristianos y judíos por rechazar las enseñanzas de su profeta Mahoma. Existe una campaña para convertir al mundo a la fe islámica radical que se basa en la venganza, la amrgura, el odio, la violencia y el asesinato. Jesús proviene del linaje de Abraham y David. Abraham tuvo dos hijos: Isaac, el hijo legítimo de la promesa e Ismael, el hijo ilegítimo. De este último, descienden las culturas islámicas actuales. La Escritura describe a Ismael y a su descendencia de esta manera en Génesis 16:12: “Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él; y delante de todos sus hermanos habitará.” Algunas versiones lo describen como “un asno salvaje”, lo cual simboliza obstinación e ira descontrolada. En contraste, la Biblia presenta a Jesús como el Príncipe de Paz. Mientras que el Corán, el libro sagarado del islam, describe a Alá como un dios de guerra, la Biblia —tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento— revela a Jehová como un Dios de amor, y a Cristo como el Príncipe de Paz. No necesitamos ser convertidos ni radicalizados. ¡Ya somos hijos del Dios Altísimo! Juan 14:6. La entrada Una sola vía – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.

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