Epistolar

Antología de lo íntimo

Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música original de Leandro Lombardo y José Ferrufino. Buscanos en YouTube como Epistolar Podcast de Cartas y en Instagram como @epistolarpodcast.

  1. 15. Juli

    Carta de una niña a la esposa de Pinochet: "¿Dónde están mis abuelos?"

    En Epistolar grabamos cartas de todo tipo y color. Hay episodios con cartas de amor. Cartas llenas de bronca. Cartas abiertas. Cartas de reconciliación. Y también hay cartas que buscan convencer. Esta es una de esas. Chile, 1976, a casi tres años de la llegada al poder de Augusto Pinochet. Una niña de 9 años le escribe a Lucía Hiriart, esposa del dictador, con una pregunta tan sencilla como devastadora: quiere saber dónde están sus abuelos, que fueron sacados de su casa por agentes de la DINA, el brazo ejecutor de secuestros, asesinatos y desapariciones que utilizó Chile en el marco de la Operación Cóndor. Lo que sigue puede ser leído como un manifiesto político y una denuncia de una nena de 9 años. Pero quizá es mucho más que eso. Es un texto con la lógica implacable de una niña enfrentada al absurdo de una desaparición forzada. Una carta que hace preguntas que resuenan medio siglo después. Lee la actriz Amparo Saona. *** 30 de agosto de 1976 Sra. Lucia Hiriart de Pinochet Sra. Lucia: Yo sé que usted es una persona muy buena con los niños de Chile, así lo he visto por televisión. Señora Lucia yo le escribo como una niña de 9 años que soy, y estoy muy preocupada porque se ha dicho que el 3 de septiembre es el Día de los abuelitos. Yo quiero saber donde puedo saludar a los míos que fueron sacados un día 2 de abril en la noche desde nuestra casita. Quiero que usted le pregunte a esos señores de la DINA, así ellos lo dijeron. Dígales que me los manden por favor, y (pregunten) donde están ahora. Yo siempre pienso que lo bonito y feo no se olvida, y nunca podré olvidar cuando fuimos sacados junto a mis abuelitos y otros familiares con los ojos vendados y traídos a Santiago. Aquí nos dieron pastillas, golpes y le hacían preguntas a mi abuelito siendo ya un ancianito. Usted es madre y abuelita también y quiero que vea en mi a una nieta de Chile con mucho dolor. Yo me pregunto si es malo que mi abuelito haya tenido la idea de ser diputado de Chile; o si para una nieta del señor Pinochet será malo que su abuelito haya tenido la idea de ser presidente. Yo creo quepara nosotros los nietos, es lo más grande y feliz o yo no loentiendo. Le digo a usted que muchas veces me hinco a pedir y miro a Dios y le pregunto: ‘¿Qué es lo que pasa? ¿Qué hicieron mis abuelitos que esos hombres malos se los llevaron?’. Yo me pongo la mano en mi pequeño corazoncito y me dan deseos de gritar: ‘Basta. Devuélvanmelos. Es lo más querido de mi vida’, y termino llorando. Yo le pido a usted que se ponga la mano en su corazón grande y bondadoso y le responda a esta nieta triste y enferma, porque ya son 5 meses que no los veo. Los nombres de mis abuelitos son: – María Olga Flores Barraza 61 años – Bernardo Araya Zuleta 68 años Saluda a usted Ninoska Henríquez Araya

  2. 1. Juli

    Carta de Jack London a Anna Strunsky (Lee Francisco Moreno Hueyo)

    Decía no creer en el amor. Lo consideraba una suerte de ilusión, una debilidad. Pero esta carta cuenta otra historia. Quizá la del cazador atrapado. Incluso él Jack London, el escritor indómito que hizo de la aventura una forma de vida, terminó escribiendo desde ese territorio incierto que tanto negaba. Cuando la escribió todavía estaba casado, aunque sus palabras estaban dirigidas a Anna Strunsky: escritora, amiga cercana y, quizá, la única mujer capaz de poner en duda todas sus certezas. Años más tarde publicarían juntos “Las cartas de Kempton-Wace”, una novela epistolar en la que dos personajes debaten sobre el amor y el sexo. Con el tiempo, Anna eligió otro destino. London siguió buscando respuestas entre la literatura, los viajes y sus propias contradicciones. Esta carta captura el instante en que uno de los escritores más indómitos del siglo XX dejó entrever una vulnerabilidad que casi nunca admitía. Lee el actor y bodeguero Francisco Moreno Hueyo. *** Oakland, 3 de abril de 1901 Querida Anna: ¿He dicho alguna vez que el ser humano podría ser clasificado por categorías? Pues bien permítame que haga una precisión: no todos los humanos. Usted me elude. No puedo encontrarla, no puedo entenderla. Puedo presumir de prever nueve veces de cada diez cómo van a comportarse; de poder percibir, nueve de cada diez veces, ya sea por sus palabras o conductas, el impulso de sus corazones. Pero con esa décima restante me desespero. No está a mi alcance. Y usted es esa décima. ¡Ha habido alguna vez dos almas, de bocas mudas, más incongruentemente emparejadas! Puede que sintamos las mismas cosas, pero incluso cuando no es así, nos entendemos; y no obstante no tenemos una lengua común. Las palabras que queremos decir no acuden a nosotros. Nos hacemos ininteligibles. Dios debe reírse antesemejante pantomima. El único rayo de cordura en todo esto es que ambos somos terriblemente temperamentales, lo suficiente como para que a menudo entendamos. En verdad solemos comprender aunque solo sea de forma confusa y tenue mediante débiles percepciones, como fantasmas que,en cuanto vacilamos, nos amenazan con su verdad. Y aun así, yo no me atrevo a creer; pues usted es esa décima parte que no consigo predecir. ¿Estoy siendo ininteligible ahora? No lo sé. Imagino que sí. No logro encontrar una lengua común. Terriblemente temperamentales, eso es. Esa es la única cosa que nos hace conectar. Los dos la hemos percibido, como un relámpago en nuestro interior, usted y yo, cada uno un pequeño trozo de lo universal, y entonces nos unimos. Y no obstante somos muy diferentes. ¿Acaso le he sonreído cuando se mostraba entusiasta? De ser así, se trataría de una sonrisa disculpable, o mejor dicho, una sonrisa casi envidiosa. He vivido veinticinco años de represión. No he aprendido a ser entusiasta. Es una difícil lección para olvidar. Estoy empezando a olvidar, pero es tan poco. Y en el mejor de loscasos, no puedo aspirar a olvidarlo todo o casi todo antes de mi muerte. Puedo estar exultante, eso lo estoy aprendiendo, por pequeñas cosas, por otras cosas; pero en mis cosas, en cosas secretas doblemente mías, no puedo, no puedo. ¿Me estoy haciendo entender? ¿Puede escuchar mi voz? Me temo que no. Existen farsantes, y yo soy el más logrado de todos ellos. Jack

  3. 17. Juni

    Carta furiosa del escritor V. S. Naipaul a su editor (Lee Germán Pinilla)

    La relación entre editor y escritor nunca es un camino simple, nunca un lecho de rosas. Hay ahí un delicado equilibro entre la visión creativa del escritor y las exigencias del mercado. Una tirantez que surge, por ejemplo, con las miradas sobre qué necesita un texto y el consabido choque de egos en el proceso de edición. Esta carta es una historia de ese choque. A finales de la década del 80, V.S. Naipul estaba escribiendo su libro de viajes “Un giro en el sur”. En el proceso de edición de esa obra, su editor recibió el texto y lo mandó a corregir, un proceso habitual en la maquinaria editorial. Lo que vas a escuchar es una carta furiosa del escritor por esa corrección, escritor que años después ganaría el Premio Nobel deLiteratura. Acá el alegato de un escritor con fama de arisco eindócil, al que alguien osó corregirle algunas comas yrepeticiones. Lee el actor Germán Pinilla. *** 10 de mayo de 1988 Querido Sonny, ayer me llegó el texto corregido de "Un giro en el sur"; es una obra tan terrible que me veo obligado a escribir sobre ella. Este tipo de correcciones se interpone en el camino de la lectura creativa. Paso mucho tiempo restaurando el texto que escribí (y que, en consecuencia, conozco bastante bien). Creía que se sabía en la oficina que, después de 34 años y 20 libros, sabía ciertas cosas sobre la escritura y no quería que un corrector me ayudara con la puntuación o con eso que se llama repetición; y, desde luego, no quería que me ayudaran con las formas de evitar la repetición. Es totalmente absurdo que alguien me señale repeticiones en el uso de "y" o "como" o "que" o "ella". No quería que nadie me deshiciera los puntos y comas; con todas sus diferentes formas de enlazar. Sucede que el inglés -la historia de la lengua- fue mi asignatura en Oxford. Ocurre que sé muy bien que esas supuestas "reglas" no tienen nada que ver con el idioma y son en realidad reglas sobre el uso del francés. La gloria del inglés es que no tiene esas reglas de la corte: es una lengua hecha por la gente que la escribe. Mi nombre va en mi libro. Soy responsable de la forma en que se unen las palabras. Es una de las razones por las que me convertí en escritor. Todo escritor tiene su propia voz. (Todo escritor serio o dedicado.) Esto se consigue por la forma en que puntúa; el ritmo de sus frases; la forma en que la escritura refleja los procesos del pensamiento del escritor: todo el nerviosismo, todos los enlaces, todas las asociaciones curiosas. Un corrector asiduo puede deshacer esto muy rápidamente, puede hacer que A escriba como B y la Sra. C. Y qué desperdicio de espíritu es para el escritor, que en efectoestá rehaciendo partes de su manuscrito todo el tiempo en lugar de darle una lectura verdaderamente creativa y revisora. Considere cómo me ha hecho sentarme esta mañana, no a mi trabajo, sino a escribir esta carta enfurecida. Suyo Vidia

  4. 3. Juni

    Carta de Antón Chéjov con consejos para ser una persona civilizada (Lee Héctor Díaz)

    Antón Chéjov es una de esas figuras a las que la palabra genio no les queda grande. Fue un maestro absoluto del cuento y un revolucionario del teatro. Con obras como La gaviota o Tío Vania, propuso una manera más íntima, sutil y profundamente humana de contar historias, lejos del dramatismo exagerado que dominaba la escena del siglo XIX. Por eso su obra sigue viva: porque sus personajes, sus silencios y sus conflictos todavía hablan de nosotros. Pero esta carta no trata sobre literatura ni sobre técnicas de escritura. En 1886, Chéjov le escribió a su hermano mayor Nikolái, un pintor talentoso que atravesaba un severo problema de alcoholismo. Más que una lección, la carta es un gesto de amor y preocupación. Allí intenta responder una pregunta simple pero a la vez enorme: qué significa ser una persona civilizada. “Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad”, le escribe en un pasaje de la carta. Y en esas palabras aparece no solo el escritor brillante, sino también el hermano que intenta tender una mano. Lee el actor Héctor Díaz. *** A mi juicio, las personas civilizadas deben cumplir las siguientes condiciones: 1 Respetan al individuo y, por lo tanto, son siempre indulgentes, gentiles, educadas y complacientes. No hacen un escándalo por un martillo o una goma perdida. Cuando se mudan con alguien, no actúan como si le estuvieran haciendo un favor y, cuando se van, no dicen: ‘¡Cómo puede alguien vivir contigo!’… 2 Su compasión se extiende más allá de los mendigos y los gatos. Les afectan incluso cosas que el ojo desnudo no puede ver. Si, por ejemplo, Piotr sabe que su padre y su madre están encaneciendo y perdiendo el sueño porque ven a su Piotr tan rara vez (y porque cuando aparece lo ven borracho), entonces corre a visitarlos y manda su vodka al diablo… 3 Respetan la propiedad ajena y, por lo tanto, pagan sus deudas. 4 Son francas y temen a la mentira como a la peste. No mienten ni siquiera sobre las cosas más triviales. Una mentira insulta al oyente y lo rebaja ante los ojos del mentiroso. No se dan aires, se comportan en la calle igual que en su casa y no intentan deslumbrar a sus inferiores. Saben mantener la boca cerrada y no fuerzan confidencias no solicitadas sobre la gente. Por respeto a los oídos ajenos, más a menudo callan que hablan. 5 No se rebajan simplemente para despertar simpatía. No apelan a las fibras sensibles de los demás para hacerlos suspirar y preocuparse por ellos. No dicen: ‘¡Nadie me entiende!’ o ‘¡He desperdiciado mi talento en trivialidades!’, porque eso huele a efecto barato y es vulgar, falso y anticuado. 6 No están preocupadas por cosas vanas. No se dejan impresionar por falsas joyas como amistades con celebridades, apretones de manos con Plevako borracho, éxtasis por la primera persona que encuentran en el Salon de Varietes o popularidad entre la clientela de las tabernas… 7 Si tienen talento, lo respetan. Sacrifican comodidad, mujeres, vino y vanidad por él… 8 Cultivan su sensibilidad estética. No soportan quedarse dormidos completamente vestidos, ver una grieta en la pared repleta de chinches, respirar aire podrido, caminar sobre un suelo cubierto de saliva o comer junto a una estufa de queroseno. Intentan hacer todo lo posible por domar y ennoblecer su instinto sexual… Y así sucesivamente. Así es como actúan las personas civilizadas. Si quieres ser civilizado y no caer por debajo del nivel del ambiente al que perteneces, no basta con leer The Pickwick Papers y memorizar un soliloquio de Faust. No basta con parar un coche y dirigirse a la calle Yakimanka si todo lo que vas a hacer es salir huyendo otra vez una semana después. Debes trabajar en ello constantemente, día y noche. Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad. Cada hora es preciosa. ¿De acuerdo o en desacuerdo? Anton

  5. 20. Mai

    John Cage. Carta con consejos para profesores y alumnos (Lee Nicolás Litman)

    Todos tenemos uno en nuestras vidas. Son maestros y maestras que nos transformaron, que dejaron huellas, que moldearon nuestros valores. O nos brindaron seguridad emocional. En mi caso, por ejemplo, una profesora de literatura que inculcó mi amor profundo por la palabra y los libros. En este caso, elegimos una carta para estudiantes escrita a mediados de los 60. Fue escrita por Corita Kent, una mujer que fue muchas cosas: artista, monja, activista y reconocida por combinar arte pop y espiritualidad. Una educadora que pensaba que el maestro no debía transmitir respuestas cerradas, sino habilitar formas nuevas de mirar el mundo. Su legado pedagógico se apoyaba menos en la autoridad y más en la experimentación, la curiosidad y la confianza en el proceso creativo. En sus clases proponía ejercicios poco convencionales: trabajar con objetos cotidianos, salir a observar carteles en la calle, escribir frases, recortar palabras de diarios o transformar errores enposibilidades estéticas. Para Kent, enseñar arte era enseñar a percibir. Con el tiempo, el texto fue popularizado por el gran compositor John Cage. Acá una carta tan inspiradora como un maestro que deja huellas. Lee el actor Nicolás Litman. *** REGLA UNO: Encuentra un lugar en el que confíes y prueba a confiar en él durante un tiempo. REGLA DOS: Deberes generales de un estudiante: saca todo el provecho de tu profesor; saca provecho de tus compañeros. REGLA TRES: Deberes generales de un profesor: saca todo de tus alumnos. CUARTA REGLA: Considera todo como un experimento. QUINTA REGLA: Sé autodisciplinado: esto significa encontrar a alguien sabio o inteligente y elegir seguirlo. Ser disciplinado es seguir por el buen camino. Ser autodisciplinado es seguirlo de la mejor manera. SEXTA REGLA: Nada es un error. No hay ganar ni fallar, sólo hay que hacer. REGLA SIETE: La única regla es trabajar. Si trabajas, llegarás a algo. Es la gente que hace todo el trabajo todo el tiempo la que al final se da cuenta de las cosas. REGLA OCHO: No intentes crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes. NOVENA REGLA: Sé feliz siempre que puedas conseguirlo. Disfruta. Todo es más liviano de lo que crees. REGLA DIEZ: Estamos rompiendo todas las reglas. Incluso nuestras propias reglas. ¿Y cómo lo hacemos? Dejando mucho espacio para las incógnitas. Consejos extras: * Sal siempre. Da vueltas por ahí. * Ve a todos los lugares. * Ve siempre a clase. Lee todo lo que caiga en tus manos. Mira las películas con atención, a menudo. Guárdalo todo: puede resultarte útil más adelante.

  6. 6. Mai

    Carta-lista de amor de Henriette Vogel (Lee Renata Milán)

    Son dos palabras que todo enamorado dijo alguna vez. “Mi amor…”. Un determinante posesivo y un sustantivo. En las cartas de amor, la frase significa mucho más que eso: una apertura de intimidad, la instalación de un tono, un contacto emocional... Dos palabras que condensan historia, deseo y cercanía. En esta carta, esa construcción es llevada al paroxismo. El lenguaje del amor en el límite, en la posesión absoluta, en la fusión total. Acá la escritora Henriette Vogel le escribe a Heinrich von Kleist, con quien después terminó haciendo un pacto suicida. Le dice “mi dulce melodía”, “mi anochecer”, “mi contento”, “mi pena”… Y así sigue la lista. Acá una carta de amor pero quizá más que eso. Un texto con el amado como paradoja permanente. El otro como un universo y fusión total. Lee la actriz Renata Milán. *** Berlín, noviembre de 1811 Mi Heinrich, mi dulce melodía, mi lecho de jacintos, mi alba y mi anochecer, mi océano de deleites, mi arpa eolia, mi rocío matutino, mi arco iris, mi bebé de pecho, mi corazón amado, mi contento y mi pena, mi resurrección, mi libertad, mi esclavitud, mi aquelarre, mi santo grial, mi aire que respiro, mi calor, mis pensamientos, mis deseos más cercanos y remotos, mi pecador adorado, mi consuelo de mis ojos, mi más dulce congoja, mi virtud más amable, mi orgullo y protector, mi conciencia, mi bosque, mi fulgor, mi espada y yelmo, mi generosidad, mi diestra, mi escalera celestial, mi San Juan, mi caballero, mi dulce paje, mi poeta puro, mi cristal, mi fuente de la vida, mi sauce llorón, mi amo y señor, mi esperanza y propósito más firme, mi constelación de ternura, mi caricia delicada, mi bastión, mi fortuna, mi muerte, mi quimera, mi soledad, mi espléndido navío, mi valle, mi recompensa, mi Werther, mi Leteo, mi cuna, mi mirra con incienso, mi voz, mi juez, mi dulce soñador, mi anhelo, mi alma, mi espejo de oro, mi rubí, mi zampoña, mi corona de espinas, mis mil maravillas, mi maestro y alumno, te amo por encima de todo pensamiento. Mi alma es tuya. Henriette. P.D.: Mi sombra a mediodía, mi primavera en el desierto, mi querida mamá, mi religión, mi música que suena dentro de mí, mi pobre y enfermo Heinrich, mi cordero pascual blanco y manso, mi puerta al cielo.

  7. 8. Apr.

    Carta de Harvey Milk: historia, legado y lucha por los derechos LGBTQ+ (Lee Macarena Barros)

    A Harvey Milk se lo puede definir de muchas formas. Fue un activista. Fue un impulsor de políticas contra la discriminación por orientación sexual. Fue más que eso. Fue el primer político abiertamente gay en ser elegido para un cargo público relevante en EE.UU. En 1977, ganó un escaño en la Junta de Supervisores de San Francisco. Y fue asesinado un año después. Pero su figura excede ampliamente el cargo que ocupó. Fue una voz pública en un momento en el que ser homosexual podía implicar pérdida detrabajo, persecución o violencia. Y su legado sigue vivo hasta hoy. Por ejemplo, fue Milk quien encargó al artista Gilbert Baker la creación de un símbolo para representar a la comunidad. Así nació la bandera con el arcoris, que se usa hasta hoy. En esta breve carta, Milk le escribe al presidente Jimmy Carter para defender los derechos homosexuales frente a la Proposición 6 de California. ¿Qué proponía esa iniciativa de ley? Buscaba prohibir que personas homosexuales —y también quienes defendieran sus derechos— trabajaran como docentes en escuelas públicas de California. Finalmente, esa proposición fue rechazada por los votantes en noviembre de 1978, en una derrota importante para los sectores conservadores que impulsaban la medida. Acá Milk le escribe a Carter. Acá unindispensable defendiendo los derechos humanos fundamentales. Lee le actriz Macarena Barros. *** Estimado Presidente Carter: Ha habido una considerable cobertura de prensa sobre el discurso que pronuncié en la gran Celebración del Día de la Libertad Gay de San Francisco el pasado fin de semana. En él, le pedí que asumiera un papel de liderazgo en la defensa de los derechos de las personas gay. Como presidente de una nación que incluye entre quince y veinte millones de lesbianas y hombres gay, su liderazgo es vital y necesario. Le he adjuntado una copia de mis palabras para que las lea. Preste especial atención a la sección que comienza en la página seis. En la boleta electoral de California de noviembre de 1978 figurará unainiciativa llamada la Iniciativa Briggs, que prohibiría a las personas gay ejercer la docencia y tendría otras graves injerencias en los derechos individuales. Aunque se trata de un asunto de votación estatal, es también de gran importancia nacional, y esperamos que usted se oponga firmemente a ella. Agradecería mucho una respuesta a nuestro llamado de apoyo, y me sentiría honrado de trabajar junto a usted para proteger los derechos humanos de todos los estadounidenses. Con afecto, Harvey Milk

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Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música original de Leandro Lombardo y José Ferrufino. Buscanos en YouTube como Epistolar Podcast de Cartas y en Instagram como @epistolarpodcast.

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