Descansando en Dios

Francisco Atencio

Devocional Cristiano Doctrinal

  1. hace 22 h

    1422 - Evangelios. Institución de la cena del Señor. Mt 26:28

    1422 – Mt 26:28 – Institución de la cena del Señor. porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo pasa casi de inmediato a la celebración de la cena pascual en el aposento alto. Mateo se enfoca en la cristología demostrando la consumación del nuevo pacto prometido en Jer 31:31-34. La preparación de la cena de la pascua (Mt 26:17-19). Jesús encomendó a dos de sus discípulos para la preparación de la cena pascual que por Lucas sabemos que fueron Pedro y Juan (Lc 22:8). Por Marcos sabemos que “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.” (Mr 14:12-16). Una vez más Jesús demuestra su deidad con su omnisciencia como lo había hecho también en Lc 19:30-31; Mt 17:27; Jn 2:25. El lugar para celebrar la cena sería desconocido por Judas y así evitar que Jesús fuera arrestado antes del tiempo establecido por Dios. En el plan redentor de Dios era necesario que Jesús celebrara la pascua con sus discípulos. Esta sería la última oportunidad de tener comunión y dar las enseñanzas del aposento alto en Jn 13-17. Alrededor de la mesa (Mt 26:20-22). “Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce. Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?” Por Juan sabemos que estas palabras fueron después de Jesús lavar los pies a los discípulos (Jn 13:21). Por Juan también sabemos quién era el traidor porque pregunta: “Señor, ¿quién es? Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.” (Jn 13:25-30). Judas sale a preparar el arresto de Jesús y la institución de la cena se celebra sin su presencia. Institución de la cena del Señor. (Mt 26:26-28). “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.” La pascua judía era figura del sacrificio de Cristo que estableció el nuevo pacto profetizado en Jer 31:31-34; Is 61:8. El pan y el vino son símbolos del cuerpo molido y la sangre de Jesucristo derramada en la Cruz. Después de comer el pan Jesús uso el vino como un segundo símbolo al tomarlo con la tercera copa de la cena, llamada la copa de la bendición, sobre la cual se hacía una oración de acción de gracias (1Co 10:16). Jesús “tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” Jesús de esta manera establece la doctrina del nuevo pacto que sería consumada en la Cruz. El único propósito de la sangre derramada por Jesucristo es para el perdón de los pecados para andar en santidad, y ser agradable, acepto en la presencia de Dios. No es para rociar o clamarla sobre objetos, personas, autos o invocarla para sanidad.

  2. hace 1 día

    1421 - Evangelios. Ejemplo de servicio y humildad. Jn 13:14

    1421 – Jn 13:14 – Ejemplo de servicio y humildad. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Durante la última cena de Jesús con sus discípulos enseñó varios temas que solo recoge Juan en su evangelio. Son cinco capítulos Jn 13-17 llamados las enseñanzas del aposento alto. En Juan 13 Jesús deja principios del siervo modelo y luego da el nuevo mandamiento en Jn 13:34-35. En Juan 14 promete el arrebatamiento de la iglesia, el Espíritu Santo y la paz de Dios. En Jn 15 enseñará que para dar fruto debemos permanecer en Él. En Juan 16 enseña sobre las persecuciones y la obra del Espíritu Santo. En Jn 17 cierra con la oración sacerdotal. Al finalizar va al Getsemaní donde es arrestado y luego crucificado. Principio 1: Seguridad (Jn 13:1-3). “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba”. El Señor los amó hasta el fin significa amar con la plenitud del amor. (Jn 3:16). Jesús en su Omnisciencia sabía de dónde venía y a dónde iba. Él conocía que sería crucificado, pero aun así se dispuso a enseñar y ser de ejemplo en servir a su iglesia y al prójimo. Dejo la seguridad y certeza que su servicio es para Dios y no para los hombres. (Mr 10:45; Col 3:23-24). Principio 2: humildad (Jn 13:4-5). “se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.” En silencio da ejemplo de humildad. ¿Por qué Jesús decide lavar los pies a los discípulos? R1. Ellos discutían quien sería el mayor (Mt 20:20-28; Lc 22:24-27). R2. Tenían un espíritu de competencia. La iglesia es el cuerpo de Cristo donde todos los miembros son iguales (Ro 12:3-5). R3. Los pies de los discípulos estaban sucios y ninguno se dispuso a servir por el orgullo en su corazón. Jesús el Rey de reyes se dispuso como siervo para enseñar y servir. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;” (Fil 2:3). Principio 3: Crecimiento espiritual (Jn 13:6-7) “Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.” Dios es el que da el crecimiento espiritual y sus discípulos debemos buscar conocerlo más cada día. (Jer 9:23-24; 1Co 3:6-7). Crecer espiritualmente es necesario para alcanzar la vida eterna permaneciendo en Cristo hasta el final y ayudar a edificar el cuerpo de Cristo (Ef 4:11-16; 1Pe 2:21-25). Principio 4: Obediencia (Jn 13:8-9). “Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.” La falta de comprensión y el orgullo de Pedro no le permitían obedecer a Jesús. El servicio en la obra de Dios exige que se haga de acuerdo a la Palabra de Dios, de acuerdo a su voluntad y no según los hombres o como enseña el mundo. No hacerlo es correr el riesgo de no entrar en el reino de Dios. (Mt 7:21-23). Jesús mide la obediencia: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” (Jn 14:15). Principio 5: Santidad (Jn 13:10-11). “Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.” Al aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador somos lavados de todo pecado con la sangre

  3. hace 2 días

    1420 - Evangelios. Plan para entregar a Jesús. Mt 26:2

    1420 – Mt 26:2 – Plan para entregar a Jesús. Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. Mateo al igual que los otros evangelios, presenta una estructura de la obra de Jesucristo, dividida en tres partes: acción, muerte y resurrección. Al acercarnos a estos tres capítulos finales del evangelio de Mateo debemos hacerlo con temor reverente, pobres en espíritu, porque estaremos pisando terreno sagrado, donde Dios revela su gracia que asombra, produciendo gratitud y admiración que excede toda capacidad humana. En Mateo 26 inicia la consumación del evangelio y de la historia redentora, la única esperanza eterna del ser humano. Es la culminación del eterno plan redentor de Dios centrado en la cruz desde Génesis hasta Apocalipsis. Mateo trata con la cruz en una manera concisa y directa. A su evangelio bien podría llamársele una narración extendida de la cruz, y en los tres últimos capítulos el autor se enfoca en este tema central a través de varios elementos culminantes. En Mateo 26 se tratan detalles de la preparación para la cruz, la agonía en el Getsemaní, traición, arresto y juicios a Jesús. En Mateo 27 continúan los juicios, las burlas, escarnios, la crucifixión, la muerte y la sepultura de Jesús. Mateo 28 cierra con la victoria de la resurrección de Jesús sobre la muerte y sus últimas instrucciones para los discípulos. La preparación de la gracia soberana (Mt 26:2). “Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.” Jesús había finalizado con su quinto y último sermón y con su omnisciencia anuncia por cuarta vez, lo que sucedería dos días después, su muerte. (Mt 16:21; 17:22-23; 20:18-19; 26:2). El momento apropiado para que Jesús muriera era la pascua, cuando los corderos expiatorios eran sacrificados, porque esa celebración señalaba al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29). Los sacrificios de todos los demás corderos solo fueron símbolos de lo que el verdadero Cordero pronto iba a lograr en realidad, consumar el plan redentor de Dios. Pedro diría después que Jesús fue el “cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1Pe 1:19-20). Pablo va a decir que Jesús fue “nuestra pascua, que es Cristo, [que] fue sacrificada” (1Co 5:7). La preparación del infame rechazo (Mt 26:3-5). “Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.” Los miembros del sanedrín se reunieron en la casa de Caifás con el único propósito de tramar cómo podían prender con engaño a Jesús. Caifás era el sumo sacerdote de turno asignado por su suegro Anás, el verdadero sumo sacerdote, pero que no ejercía directamente ya que los romanos solo permitían que un sumo sacerdote estuviera diez años en el cargo. Caifás era la síntesis del decadente sistema religioso que ahora dominaba Israel. Por Juan sabemos que Caifás fue usado por la soberana voluntad de Dios para profetizar la muerte de Jesús (Jn 11:49-53). Caifás era el sumo sacerdote, y en el orden original el sumo sacerdote era el instrumento usado por Dios para revelar su voluntad. La preparación de la adoración amorosa (Mt 26:6-13). Mateo presenta, no en orden cronológico sino cristológico, una tercera preparación para la crucifixión de Jesús. Mientras estaban en Betania, Jesús y los discípulos fueron invitados a cenar a la casa de Simón el leproso. Por Juan nos enteramos que María, Marta y Lázaro también estaban presentes, y que Marta servía la comida, tal vez como un gesto de amistad hacia Simón, así como para con el Señor (Jn 12:1-3). Durante la cena vino hasta Jesús una mujer,

  4. hace 3 días

    1419 - Evangelios. El juicio a las naciones. Mt 25:31-32

    1419 – Mt 25:31-32 – Juicio a las naciones. Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.   La tribulación total durará siete años, y la segunda mitad de ella, la gran tribulación, durará tres años y medio, o mil doscientos sesenta días (Dn. 7:25; 9:27; 12:7; Ap. 11:2-3; 12:14; 13:5). Daniel también habló de un período extendido de mil doscientos noventa días (Dn. 12:11), treinta días más que los básicos mil doscientos sesenta de la gran tribulación, y luego de un período de mil trescientos treinta y cinco días (Dn. 12:12), añadiendo otros cuarenta y cinco días para hacer una adición total de setenta y cinco. El juicio a las naciones será de inmediato a la segunda venida de Cristo y durará treinta días (Dn 12:11). Después de 45 días más iniciará el reino milenial: “Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.” (Dn 12:12). La iglesia es arrebatada antes de los siete años de la tribulación (1Ts 4:16-17) y vendrá en cuerpo glorificado con Jesucristo en su segunda venida para reinar con Él en el milenio. El tiempo del Juicio (Mt 25:31). “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con Él,”. Mateo es el único que hace referencia a este momento de la segunda venida de Jesucristo que será visible a todo ojo humano: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.” (Ap 1:7). Jesucristo vendrá en gloria y no en humildad como su primera venida. ¿Quién acompañará a Jesucristo? Vendrá “con todos los santos ángeles”. Juan lo llama su ejército celestial (Ap 19:14). Conformados por la iglesia (Ap 19:8), los santos de la tribulación (Ap 7:13), los creyentes del AT (Jud 1:14; Dn 12:1-2). Ellos no regresan para ayudar a Jesús en la batalla (están desarmados), sino para reinar con Él tan pronto derrote a sus enemigos (Ap 20:4; 1Co 6:2; 2Ti 2:12; Sal 149:5-9). Cuando el Señor venga por segunda vez, los incrédulos que entonces estén vivos no tendrán oportunidad de recibirlo como Mesías. ¿Quién hará el juicio? Jesucristo “entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de Él todas las naciones”. Dios Padre ha dado la autoridad al Hijo Jesucristo para hacer todo juicio (Jn 5:22-23). ¿Quiénes son sometidos a juicio? Las naciones serán reunidas alrededor de Israel para celebrar la batalla de Armagedón (Ap 19:11-21). El juicio a las naciones, incluyendo a Israel, iniciará cuando el Señor ponga sus dos pies en el monte de los olivos (Zc 14:1-4; Hch 1:11-12; Jl 3:1-2; Ap 19:11-15). El Señor al poner sus pies sobre el monte de los olivos producirá un terremoto que tragará vivo a todos los ejércitos que rodean a Israel y a los tomados para juicio de Israel (Mt 24:40-41). Los creyentes pasarán al reino milenial y los incrédulos al castigo eterno (Mt 25:46). El procedimiento del juicio (Mt 25:32b-33). Uno de los propósitos de la segunda venida de Cristo es completar el juicio que se inició con la tribulación y llevar a cabo “el día de la venganza del Señor” (Is 61:2b). Cuando todas las naciones y los pueblos de la tierra se habrán reunido delante de Él en su regreso, el mismo Señor Jesucristo “apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.” Pondrá las ovejas, los creyentes, a su derecha, para favor y bendición para entrar al reino milenial. Pero a los incrédulos cabritos no entrarán al reino milenial, los pondrá a su izquierda, el lugar de desaprobación y rechazo, la condenación eterna. “¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.” (Is 11:3)

  5. hace 4 días

    1418 - Evangelios. Los talentos. Mt 25:14

    1418 – Mt 25:14 – Los talentos. Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. El Señor Jesucristo usa una segunda parábola como instrumento para enseñar y advertir a los creyentes sobre la oportunidad de aprovechar y servir fielmente en la obra de Dios en el tiempo de la segunda venida de Cristo. La tragedia de la oportunidad desperdiciada es el tema de la parábola de los talentos. La Biblia tiene varias advertencias de aprovechar la oportunidad mientras se esté disponible. Salomón escribió: “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”, y: “Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno” (Ec 11:1, 6). El Señor en la parábola anterior de las diez vírgenes enseñó sobre la necesidad de velar y en la de los talentos sobre la necesidad de servir en la obra de Dios. La parábola contesta la pregunta ¿Cómo se demostrará quienes son los israelitas fieles y quienes no? Esta parábola no es igual y no debe confundirse con la parábola de las minas en Lucas 19:12-27. La responsabilidad que recibimos (Mt 25:14-15). “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.” El hombre que estaba yéndose lejos obviamente planeaba alejarse por mucho tiempo, quizás muchos meses o incluso un año o más. Con el fin de que sus recursos estuvieran bien administrados durante su ausencia, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. Las cantidades de talentos dadas a los siervos fueron conforme a su capacidad para administrarlos. Se observa que el propietario tenía un conocimiento de la capacidad de sus siervos. El propietario representa a Cristo. Los talentos representan las cualidades con la que el Señor capacita a cada uno de sus siervos para realizar tareas en su obra y miden el nivel de responsabilidad de los siervos. Los siervos representan a aquellos judíos que creerán en Jesucristo en el tiempo de su segunda venida. Los talentos no deben relacionarse con la iglesia o los dones dados a la iglesia. Pablo nos exhorta “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace lo malo, recibirá el mal que hiciere, y no hay acepción de personas.” (Col 3:23-25). La reacción que tenemos (Mt 25:16-18). “Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” Los siervos comenzaron con la labor encomendada y el resultado en los dos primeros siervos fue duplicar el capital recibido. Pero el comportamiento del siervo que recibió un talento fue diferente a los dos primeros siervos. Era un siervo negligente y desobediente. Mientras los otros dos trabajaban con los bienes de su señor para multiplicarlos este último permanecía ocioso. Además, estaba desobedeciendo a su señor. Pablo exhorta: “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios.” (Col 3:22). La rendición de cuentas (Mt 25:19-27). “Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.” Lo primero que hizo el dueño al regresar fue arreglar cuentas con sus siervos. EL señor al primer siervo que duplicó sus cinco talentos lo elogia

  6. 11 sep

    1417 - Evangelios. Las diez vírgenes. Mt 25:1

    1417 – Mt 25:1 – Las diez vírgenes. Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Esta parábola es la más conocida sobre la segunda venida de Cristo y enseña lo que ocurrirá con el Israel salvo y el no salvo en ese momento. En este tiempo la iglesia ya ha sido arrebatada siete años antes, ha pasado por el tribunal de Cristo, las bodas del Cordero y como esposa del Cordero ya está en condiciones de reinar con Jesucristo en el reino milenial y celebrar en la tierra la cena de las bodas del Cordero (1Ts 4:16-17; 5:23-24; 2Co 5:10; Ap 5:10; 19:1-9). El escenario es el de una típica ceremonia judía de boda que constaba de tres partes: La primera era el noviazgo que era arreglado por los padres de la novia y el novio, el noviazgo equivalía a un contrato matrimonial. La segunda parte era el compromiso, la ceremonia de matrimonio en que los novios intercambiaban votos en presencia de la familia y los amigos. En ese momento la pareja se consideraba casada. Durante el compromiso la pareja continuaba separada y esto podía durar varios meses, a veces un año. La tercera parte que era al final del período del compromiso se realizaba la fiesta de bodas donde el esposo venía por la esposa para consumar el matrimonio. El esposo junto con la esposa, y sus acompañantes, las damas de honor, desfilaban en la noche por las calles usando lámparas y antorchas para iluminar el camino y proclamar que la fiesta de bodas estaba a punto de comenzar. Jesucristo centra su parábola en la tercera parte de la ceremonia de una boda judía. La situación de las damas de honor, las diez vírgenes (Mt 25:1-5). “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.” ¿Cuál es la razón de la parábola? Jesús había enseñado que para ser salvo y entrar al reino de los cielos estaba condicionado al nuevo nacimiento (Jn 3:3-5), y que una vida de piedad aparente no era suficiente para entrar al reino de los cielos. Las diez vírgenes no son la esposa sino las acompañantes y representan a la nación de Israel. Los salvos son representados por las cinco vírgenes prudentes y el Israel no salvo por las cinco vírgenes insensatas. Las acompañantes eran vírgenes, doncellas porque en esa época se acostumbraba que las damas de honor fueran jovencitas que no hubieran estado casadas. La evidencia que cinco damas de honor no estaban preparadas a pesar de su apariencia externa, que no eran salvas, fue el hecho de que no tomaron consigo aceite. Pero las damas de honor prudentes, las salvas, tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. ¿Por qué diez vírgenes? Israel usaba el número diez como completo y en este caso señala a toda la nación de Israel (Rut 4:2; Ap 2:10). El esposo es Cristo demorándose en su segunda venida y regresando inesperadamente. La venida del esposo (Mt 25:6-9). “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.” El significado de insensates en la Biblia es el de quien no presta atención a las cosas espirituales conforme al pensamiento de Dios. El insensato no considera a Dios (Sal 14:1; 53:1). El prudente si tiene temor de Dios (Pr 1:7). La segunda venida de Cristo será repentina, inesperada no habrá tiempo para prepararse y solo el Israel salvo entrará al reino milenial. (Mt 24:30; Ap 1:7;

  7. 10 sep

    1416 - Evangelios. El siervo prudente. Mt 24:45

    1416 – Mt 24:45 – El siervo prudente. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Una de las siete ilustraciones que permite mayor comprensión de lo que supondrá la segunda venida de Jesucristo, está basado en el comportamiento de un siervo fiel y prudente. El Señor bendecirá la fidelidad en el servicio en su obra y castigará con el fuego eterno a los siervos infieles. La fidelidad y la prudencia (Mt 24:45-47). “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?” Este siervo del ejemplo había sido constituido por el dueño para administrar las provisiones para el sostenimiento de la casa. En la segunda venida de Jesucristo habrá siervos fieles que estarán cuidando de la casa de Dios, pero habrá otros que no lo harán así. La pregunta del Señor es como si dijese ¿Dónde estará un siervo semejante a este? Las dos características del siervo son la fidelidad y prudencia. La fidelidad es demanda por Dios a sus siervos. Pablo enseña: “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” (1Co 4:2). La fidelidad es un componente del fruto del Espíritu Santo que se debe manifestar en todo servidor de Dios (Gá 5:22). Un creyente fiel es mucho más que un hombre creyente. El siervo fiel da el alimento necesario en el momento oportuno a los demás siervos del Señor. En cierto modo es un trabajo pastoral. El verdadero pastor, llamado, capacitado y apoyado por el Señor se ocupa de dar el alimento apropiado a los que son, además de hermanos en la fe, siervos de Dios. El señor afirma: “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.” (Mt 24:46). El siervo de Dios que da testimonio de ser fiel y prudente será bienaventurado, muy feliz, dichoso. No es un siervo que habla de compromiso de vida, sino que actúa dando testimonio de ese compromiso. El siervo fiel y prudente es bienaventurado porque está cumpliendo la encomienda recibida en el momento que se presente su señor. Será bienaventurado porque es agradable a su señor. Será bienaventurado porque estará pastoreando y no manoseando ni enseñoreándose de los demás siervos del señor. Pedro se coloca al mismo nivel de los demás siervos recordando: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (1Pe 5:2-4). La fidelidad recibirá recompensa del señor que promete “De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.” (Mt 24:47). Un ejemplo fue la recompensa que recibió José en la casa de su amo Potifar (Gn 39:1-6). Una de las recompensas será: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Ap 3:21). La infidelidad y sus consecuencias (Mt 24:48-51). ”Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,” En contraste con el siervo fiel y prudente el Señor presenta la antítesis de un siervo malo, impío. La misma situación, pero diferente persona con un corazón lleno de incredulidad, violencia, perversión del ejercicio de autoridad, inmoralidad, y falta de integridad espiritual. “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.” (Pr 23:7). Son las características de los falsos siervos, pastores y maestros descritos por Pedro y Judas (2Pe 2:12-21; Judas 12-16). Nadie en el liderazgo debe caer en el pecado de pretender en ser el primero en la iglesia como el mal ejemplo de Diótrefes (3Jn 9-10). El título de honor para un creyente no es el de dueño, sino de siervo de Jesucristo (1Co 4:1).

  8. 9 sep

    1415 - Evangelios. El padre de familia. Mt 24:43.

    1415 – Mt 24:43 – El padre de familia. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Cristo finalizó la tercera ilustración de su segunda venida advirtiendo: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” (Mt 24:42). Nadie conoce el tiempo cuando será la segunda venida de Jesucristo, excepto el Padre. Las señales que Jesús anunció y que precederán a ese acontecimiento, deben poner en expectativa a quienes estén en el mundo de aquellos días. La vida de cualquier creyente debe caracterizarse por mantenerse despierto ante las artimañas del diablo. Pedro advierte “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;” (1Pe 5:8). ¿A quién va a devorar el enemigo? Al creyente descuidado. En la demanda “velad”, va incluido la creencia de que el Señor va a venir, sino el anhelo que se produzca cuanto antes. Juan nos anima: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente… El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.” (Ap 22:17,20). Jesús ahora centra la atención de su segunda venida usando la cuarta ilustración con el padre de familia. En la segunda venida: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.” (Col 3:4). El padre de familia (Mt 24:43). El Señor deseaba resaltar lo inesperado del acontecimiento de su segunda venida. Primero usó la ilustración como en los tiempos de Noe, enfatizando que la vida continuaba normal día tras día. A la predicación de Noé no le prestaban atención, aun cuando inició el diluvio siguieron sus actividades hasta que se cerró la puerta del arca y de manera inesperada fueron destruidos por el diluvio. El Señor también citó a Sodoma y Gomorra, que sus habitantes estaban de continúo viviendo en el pecado, y cuando Lot salió con su familia, de manera inesperada, fue destruida la ciudad y sus habitantes. Por Lucas lo sabemos: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.” (Lc 17:28-30). La gente estará en sus actividades cotidianas y de manera inesperada vendrá Jesucristo por segunda vez. “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.” (Ap 1:7). Ahora en su cuarta ilustración de siete, usa el padre de familia, y establece para enfatizar lo inesperado de su segunda venida, la comparación con un ladrón que viene sin advertencia, diciendo: “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.” De manera que como no hay aviso para la venida de un ladrón, tampoco hay aviso para la segunda venida de Jesucristo. El dueño de la casa no sabe a que hora vendrá el ladrón, porque este no avisa previamente, pero como tiene la certeza de que vendrá, se dedica a velar toda la noche, estando despierto y apercibido para evitar que le roben. La espera del dueño de la casa la lleva a cabo despierto. Los apóstoles entendieron bien el mensaje y utilizan el ejemplo en otros lugares del NT (1Ts 5:2-4; 2Pe 3:10; Ap 3:3; 16:15). Pablo lo usa diciendo: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.” (1Ts 5:2-4).

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