1415 – Mt 24:43 – El padre de familia. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Cristo finalizó la tercera ilustración de su segunda venida advirtiendo: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” (Mt 24:42). Nadie conoce el tiempo cuando será la segunda venida de Jesucristo, excepto el Padre. Las señales que Jesús anunció y que precederán a ese acontecimiento, deben poner en expectativa a quienes estén en el mundo de aquellos días. La vida de cualquier creyente debe caracterizarse por mantenerse despierto ante las artimañas del diablo. Pedro advierte “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;” (1Pe 5:8). ¿A quién va a devorar el enemigo? Al creyente descuidado. En la demanda “velad”, va incluido la creencia de que el Señor va a venir, sino el anhelo que se produzca cuanto antes. Juan nos anima: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente… El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.” (Ap 22:17,20). Jesús ahora centra la atención de su segunda venida usando la cuarta ilustración con el padre de familia. En la segunda venida: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.” (Col 3:4). El padre de familia (Mt 24:43). El Señor deseaba resaltar lo inesperado del acontecimiento de su segunda venida. Primero usó la ilustración como en los tiempos de Noe, enfatizando que la vida continuaba normal día tras día. A la predicación de Noé no le prestaban atención, aun cuando inició el diluvio siguieron sus actividades hasta que se cerró la puerta del arca y de manera inesperada fueron destruidos por el diluvio. El Señor también citó a Sodoma y Gomorra, que sus habitantes estaban de continúo viviendo en el pecado, y cuando Lot salió con su familia, de manera inesperada, fue destruida la ciudad y sus habitantes. Por Lucas lo sabemos: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.” (Lc 17:28-30). La gente estará en sus actividades cotidianas y de manera inesperada vendrá Jesucristo por segunda vez. “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.” (Ap 1:7). Ahora en su cuarta ilustración de siete, usa el padre de familia, y establece para enfatizar lo inesperado de su segunda venida, la comparación con un ladrón que viene sin advertencia, diciendo: “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.” De manera que como no hay aviso para la venida de un ladrón, tampoco hay aviso para la segunda venida de Jesucristo. El dueño de la casa no sabe a que hora vendrá el ladrón, porque este no avisa previamente, pero como tiene la certeza de que vendrá, se dedica a velar toda la noche, estando despierto y apercibido para evitar que le roben. La espera del dueño de la casa la lleva a cabo despierto. Los apóstoles entendieron bien el mensaje y utilizan el ejemplo en otros lugares del NT (1Ts 5:2-4; 2Pe 3:10; Ap 3:3; 16:15). Pablo lo usa diciendo: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.” (1Ts 5:2-4).