Comunidad de Fe

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Episodios

  1. 26 jul

    El punto de quiebre de la fe – Ps. Joe DeAngelo

    El punto de quiebre de la fe Por: Pastor Joe DeAngelo Marcos 5:21–24 (NTV). La historia de Jairo nos muestra que la fe tiene momentos decisivos, momentos en los que somos desafiados a seguir creyendo aun cuando las circunstancias parecen ir en contra. En este pasaje encontramos tres verdades que pueden llevarnos al punto de quiebre de nuestra fe. 1. Jesús cambiará su dirección para responder a la fe. Marcos 5:25–34 (NTV). Jesús iba camino a la casa de Jairo para atender una necesidad urgente. Sin embargo, en medio del trayecto, se detuvo. ¿Qué lo hizo detenerse? La fe de una mujer que creyó que bastaba con tocar el borde de su túnica para recibir su milagro. La fe auténtica llama la atención de Jesús. Él responde a quienes deciden acercarse a Él con confianza. Muchas personas estaban alrededor de Jesús, pero solo una lo tocó con fe. La fe tiene el poder de mover el corazón de Dios. 2. No permitas que tu situación actual te impida seguir avanzando. La condición de aquella mujer era desalentadora. Llevaba doce años sufriendo, había buscado ayuda en muchos médicos y gastado todo lo que tenía. En lugar de mejorar, había empeorado. Humanamente, tenía todas las razones para rendirse. Sin embargo, cuando escuchó hablar de Jesús, decidió avanzar. No permitió que su pasado, su dolor, su enfermedad o sus fracasos determinaran su futuro. Quizá hoy estás enfrentando una situación que parece no tener solución. Tal vez llevas años esperando una respuesta. Quizá has hecho todo lo que estaba a tu alcance y las cosas parecen ir de mal en peor. Pero no te detengas. Sigue avanzando. Sigue creyendo. Sigue acercándote a Jesús. Tu situación actual no determina tu futuro cuando decides poner tu fe en Cristo. 3. Tu demora no significa que Dios te haya dicho que no. Marcos 5:35–42 (NTV). La demora nunca tomó por sorpresa a Jesús. Aunque parecía tarde, Él seguía caminando hacia la casa de Jairo. Lo que para todos era un final, para Jesús era una oportunidad para revelar el poder de Dios. Quizá hoy también sientes que Dios ha tardado demasiado. Tal vez las circunstancias te dicen que ya no hay esperanza o piensas que tu oportunidad ya pasó. Pero recuerda esta verdad: La demora de Dios no significa un «no» de Dios. Si Jesús aún está en camino, todavía hay esperanza. Cuando Él llegó a la casa de Jairo, hizo lo que nadie más podía hacer. Tomó de la mano a la niña y le devolvió la vida. Lo que parecía definitivamente perdido volvió a levantarse por el poder de Cristo. Todos atravesamos momentos en los que nuestra fe es puesta a prueba. A veces Jesús parece detenerse cuando nosotros tenemos prisa. A veces las circunstancias empeoran antes de mejorar. Y, en ocasiones, pareciera que la respuesta llegó demasiado tarde. Pero este pasaje nos recuerda que el Señor nos dice: «No tengas miedo. Solo ten fe.» Entonces: sigue creyendo, sigue avanzando y sigue confiando. Porque cuando llegue el tiempo perfecto de Dios, aquello que parecía muerto puede volver a levantarse. Ese puede ser el punto de quiebre de tu fe. La entrada El punto de quiebre de la fe – Ps. Joe DeAngelo se publicó primero en Comunidad de Fe.

  2. 19 jul

    ¿Estás amargado y no lo sabes? – Jared Spyker

    ¿Estás amargado y no lo sabes? Por: Jared Spyker Hebreos 12:14–17. Este pasaje no enseña que exista un momento en el que Dios niegue el arrepentimiento a quien verdaderamente lo busca. El contexto de la historia de Esaú muestra otra realidad: él menospreció durante años la herencia que Dios le había dado y, cuando quiso recuperar las consecuencias de sus decisiones, ya era demasiado tarde. El énfasis del autor de Hebreos no está en la pérdida del perdón, sino en el peligro de permitir que una raíz de amargura crezca en el corazón. La amargura no aparece de un día para otro. Nace cuando dejamos de valorar la herencia que tenemos en Dios y comenzamos a poner nuestro corazón en otras cosas; y nunca afecta solamente a quien la alberga, sino que también termina contaminando a quienes lo rodean. Podemos servir, obedecer, orar, leer la Biblia o hacer buenas obras con una motivación equivocada. Es fácil caer en la trampa de pensar: «Si hago esto, Dios me bendecirá y resolverá mis problemas.» Pero cuando nuestra meta deja de ser Dios mismo y pasa a ser aquello que esperamos recibir de Él, inevitablemente llegará la frustración. Cuando hacemos de las bendiciones nuestra recompensa, terminamos sintiendo que Dios nos quedó debiendo algo y allí comienza la amargura. Como hijos de Dios, nuestra mayor herencia nunca ha sido la bendición material, una respuesta específica o una vida sin problemas. Nuestra herencia es Su presencia. Dios ya nos dio el regalo más grande que podía darnos: acceso a Él por medio de Jesucristo. Todo lo demás son añadiduras de su amor y de su gracia, pero ninguna de esas cosas puede ocupar el lugar que solo Dios debe tener en nuestro corazón. Cristo no quiere ser solamente el medio para alcanzar bendiciones o incluso el cielo; quiere ser nuestra mayor satisfacción. La verdadera vida eterna comienza desde ahora, porque consiste en vivir en comunión con Él. Nuestra herencia no es simplemente un lugar al que iremos algún día; nuestra herencia es disfrutar de la presencia de Dios. A lo largo de la historia bíblica vemos que Dios siempre ha buscado formar un pueblo que lo ame por quien Él es, y no solamente por lo que puede dar. Cuando Dios ocupa el primer lugar, las bendiciones dejan de ser la meta y se convierten en regalos de su gracia. Los creyentes a quienes fue escrita la carta a los Hebreos estaban siendo perseguidos. El autor les recuerda que seguir a Cristo nunca fue una garantía de una vida sin dificultades, sino un llamado a permanecer fieles porque Cristo es suficiente. No porque todo sufrimiento sea un castigo, sino porque Dios, como Padre, utiliza incluso las pruebas para formar el carácter de sus hijos. Cuando vemos a Dios primero como Padre, nuestra perspectiva cambia. Lo que hoy parece una pérdida, una espera o una prueba puede ser parte del proceso mediante el cual Él nos está conformando a la imagen de Cristo. El camino para vencer la amargura no consiste únicamente en esforzarnos por amar más a Dios. La verdadera transformación ocurre cuando comprendemos cuánto nos ha amado Él primero. (1 Juan 4:19) Cuanto más experimentamos el amor de Dios, más libres somos para obedecerle, confiar en Él y permanecer firmes, aun cuando no entendemos lo que está ocurriendo. Hoy el Señor nos recuerda que nuestra recompensa no es simplemente lo que Él hace por nosotros. Nuestra recompensa es Cristo mismo. Cuando descubrimos que Su presencia es suficiente, dejamos de vivir esperando que Dios nos de algo para comenzar a disfrutar del mayor regalo que ya nos ha dado: Él mismo. La entrada ¿Estás amargado y no lo sabes? – Jared Spyker se publicó primero en Comunidad de Fe.

  3. 5 jul

    Medio tiempo – Ps. Santiago Lalama

    Medio tiempo Por: Pastor Santiago Lalama El medio tiempo es un momento decisivo para cualquier equipo. Es el instante en el que el director técnico reúne a sus jugadores para decir las palabras precisas que los motiven, los corrijan y los preparen para disputar la segunda parte del partido. De la misma manera, nosotros estamos entrando en la segunda mitad del año. Será determinante el enfoque con el que salgamos a jugar este nuevo tiempo. ¿Cuántos hemos sentido que el marcador está en contra? Quizá el «árbitro», las circunstancias o incluso todo parece estar jugando en nuestra contra. En este momento es fundamental escuchar la voz del mejor entrenador que podemos tener: el ESPÍRITU SANTO. Salmo 34:19. Las dificultades pueden provocar que perdamos el enfoque de nuestro propósito e incluso de nuestra identidad. En otras palabras, podemos entrar al «camerino» llenos de temor y sin esperanza. Muchas veces fijamos nuestros ojos en las aflicciones, los problemas, los diagnósticos y todo lo malo que nos rodea. Permitimos que nuestra mente se vuelva fatalista. Esto es muy serio, porque una mentalidad enfocada únicamente en lo negativo nos conduce al fracaso, la desilusión, el estrés, la depresión e incluso a la muerte espiritual. Pero, cuando dejamos de ver solo lo natural, comenzamos a vivir lo sobrenatural. Proverbios 29:18 (NVI). Por eso el medio tiempo es tan importante. Es el momento de sentarnos con nuestro entrenador para reenfocar nuestra visión y permitir que Él transforme la actitud de nuestro corazón. Si ponemos nuestros ojos en lo eterno, lograremos vencer en los desiertos. Romanos 8:31: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» 2 Reyes 6:8-17. Esa sigue siendo la estrategia del enemigo hoy: preparar emboscadas para intimidarnos, distraernos e impedir que alcancemos las promesas de Dios. Lo interesante es observar cómo Eliseo, gracias a una relación íntima y constante con Dios, podía discernir las intenciones del enemigo. Tenía una percepción espiritual y profética porque caminaba en comunión con el Señor. ¡Qué extraordinario es saber que, cuando vivimos en sintonía con Dios, podemos ser más preventivos que reactivos frente a los ataques del enemigo! La oración es clave para discernir las estrategias del enemigo. Orar es hablar con nuestro entrenador en el medio tiempo para recibir instrucciones. Eliseo tenía una perspectiva eterna. Veía aquello que otros no podían ver. Ver lo eterno es un principio espiritual. Es un llamado a trascender en medio de las dificultades cotidianas. Reconocer que lo terrenal es pasajero es clave para alinear nuestras decisiones con los valores eternos. Y sí, la realidad es que el mundo va de mal en peor. Las circunstancias no siempre serán favorables. Por eso debemos abrir nuestros ojos para que nuestro entendimiento sea renovado y podamos vivir en paz. 2 Reyes 6:16. Se suele decir que la expresión «No temas» aparece 365 veces en la Biblia, recordándonos simbólicamente que cada día Dios nos invita a vivir sin temor. Las aflicciones son momentáneas; por eso debemos fijar nuestra vista en lo invisible y en lo eterno. Enfocarse en lo eterno significa confiar en la fidelidad de Dios por encima de cualquier circunstancia, descansando en Sus promesas. Cuando lo hacemos, dejamos de ver los desafíos como el final de nuestra historia y comenzamos a entender que forman parte de un propósito mucho mayor. Las fuerzas espirituales que Dios ha dispuesto para protegernos son infinitamente superiores a cualquier amenaza terrenal. Por eso necesitamos pedir diariamente que Dios abra nuestros ojos espirituales para reconocer Su respaldo. La entrada Medio tiempo – Ps. Santiago Lalama se publicó primero en Comunidad de Fe.

  4. 28 jun

    Redimidos y bendecidos – Ps. Caleb Wehrli

    Redimidos y bendecidos Por: Pastor Caleb Wehrli Gálatas 3:13-14, 29 Somos redimidos. ¡Hay buenas noticias! Por lo que Jesús hizo por nosotros, la maldición ha sido cancelada. ¡Has sido redimido de la maldición! La maldición que vino como consecuencia de la desobediencia, descrita en Deuteronomio 28, es una realidad: el pecado, la enfermedad, la pobreza, la confusión y la derrota. Sin embargo, Jesús tomó todo eso sobre sí para que nosotros pudiéramos vivir en libertad. Él tomó el castigo por nosotros. Colosenses 2:14. Esto significa que el enemigo no puede cobrar una deuda que ya fue pagada. Cuando Jesús dijo: «Consumado es», estaba colocando sobre tu vida un sello eterno: ¡PAGADO POR COMPLETO! ¡Todo fue cancelado en la cruz para que ahora podamos caminar en la bendición de Dios! Somos bendecidos. Jesús no solo canceló la maldición; también la reemplazó con la bendición de Abraham: abundancia, prosperidad, sabiduría, salud y sobreabundancia. Gálatas 3:29. –  Camina con los ojos de la fe. 2 Corintios 5:7. No permitas que las circunstancias determinen lo que crees. La Palabra de Dios debe ser tu mayor realidad. –  Habla palabras de fe. 2 Corintios 4:13. Romanos 10:8-10. Lucas 6:45. Las palabras revelan lo que hay en el corazón y fortalecen la fe que profesamos. Le das vida a tu fe con las palabras que hablas. – Da pasos de fe. En Marcos 5:25 encontramos a la mujer que padecía flujo de sangre. Ella no solo creyó; también actuó conforme a su fe. Hebreos 11:1. La fe verdadera siempre produce acción. Cinco pasos para caminar en la bendición: 1. Renueva tu mente cada día. Deja de pensar como alguien que vive bajo maldición y comienza a pensar como alguien que vive bajo el pacto de Dios. Romanos 12:2. 2. Habla la Palabra, no la maldición. Recuerda que la vida y la muerte están en el poder de la lengua. Proverbios 18:21 3. Permanece en la fe. Continúa creyendo que aquello que Dios dijo que es tuyo ya te pertenece, aunque todavía no lo veas. 4. Sé de bendición para otros. La bendición de Dios no termina en ti; debe fluir a través de tu vida para alcanzar a los demás. Génesis 12:2. 5. Agradece a Dios cada día. La gratitud mantiene tu corazón consciente de la gracia de Dios y de todo lo que Él ha hecho por ti. Has sido redimido de la maldición. Has sido hecho heredero de la bendición de Abraham. Ahora camina por fe, habla por fe y actúa por fe, porque en Cristo Jesús eres redimido y bendecido. La entrada Redimidos y bendecidos – Ps. Caleb Wehrli se publicó primero en Comunidad de Fe.

  5. 21 jun

    Levantando bases sólidas – Ps. Rolando Rodríguez

    Levantando bases sólidas Por: Pastor Rolando Rodríguez En toda construcción, las bases son fundamentales. Mientras más grande sea la construcción, más sólidas y profundas deberán ser sus bases. Además de la Palabra de Dios, la oración y la iglesia, la Biblia nos enseña otros pilares esenciales para construir una vida estable y agradable a Dios. Miqueas 6:8. Dios ya nos ha declarado lo que es bueno. La pregunta es: ¿estamos escuchando? Este versículo no presenta una sugerencia, sino una instrucción clara de parte de Dios. Él nos pide estas cosas porque sabe que son buenas para nosotros y constituyen bases sólidas para nuestra vida. Dios nos pide tres cosas: 1. Hacer justicia. Es vivir de una manera que agrade a Dios. Él ama la justicia porque Él mismo es justo. Cuando hacemos lo correcto, reflejamos Su carácter y nos parecemos más a Él. Génesis 15:6. Hacemos lo justo cuando le creemos a Dios. Salmo 11:7. Salmo 15:1-2. Dios ama la justicia, y esta se refleja en una vida íntegra, sincera y comprometida con la verdad. 2. Amar misericordia. Lamentaciones 3:22-23. La misericordia es no recibir el castigo que merecemos. Por ejemplo, si una persona se pasa un semáforo en rojo y el policía decide perdonarla, está recibiendo misericordia. Y Dios ha tenido una inmensa misericordia con nosotros. Mateo 5:7. Lucas 6:36. Dios no solo espera que recibamos misericordia; sino también que la extendamos a otros como Él la ha extendido hacia nosotros. Quienes muestran misericordia también recibirán misericordia. Efesios 4:32. La misericordia afecta la manera en que juzgamos, hablamos y tratamos a los demás. Nos recuerda que nosotros también somos imperfectos y necesitamos constantemente la gracia de Dios. Si Dios nos perdonó, también espera que perdonemos a los demás. 3. Humillarnos ante Dios. Es reconocer que sin Él nada somos. Es dejar de lado el orgullo y aceptar que dependemos completamente de Él. Es saber que Dios ocupa el primer lugar en nuestra vida y que necesitamos Su dirección para todo. Santiago 4:10. La verdadera humildad comienza en el corazón y se desarrolla mejor en la intimidad con Dios. Cuando aprendemos a humillarnos en privado, Dios se encarga de levantarnos públicamente. Filipenses 2:3. Las motivaciones son importantes para Dios, por eso debemos preguntarnos: ¿Hago las cosas por orgullo o vanidad? ¿Busco reconocimiento? ¿Me considero mejor que otros? Mateo 18:4 (NTV). La humildad no busca exaltarse a sí misma, y revela cuán cerca estamos de Dios. Una persona humilde escucha, es enseñable, reconoce sus errores y pide perdón con facilidad. La humildad abre puertas tanto en el cielo como en la tierra, y nos hace agradables delante de Dios y de los hombres. Si queremos levantar una vida con bases sólidas, debemos obedecer lo que Dios nos ha pedido: hacer justicia, amar la misericordia y humillarnos ante Dios. Estas tres verdades, junto con la Palabra de Dios, la oración y la comunión con la iglesia, forman fundamentos firmes para una vida estable, bendecida y agradable al Señor. La entrada Levantando bases sólidas – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.

  6. 14 jun

    El gozo que le esperaba – Ps. Marcos Witt

    El gozo que le esperaba Por: Pastor Marcos Witt Uno de los versículos más poderosos de la Escritura se encuentra en Hebreos 12:2: «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.» Vivimos en un mundo que constantemente intenta desviar nuestra atención hacia las malas noticias, los problemas económicos, las dificultades familiares o las circunstancias adversas. Sin embargo, la exhortación de la Palabra es clara: debemos fijar nuestra mirada en Jesús. Él es el iniciador y perfeccionador de nuestra fe. Y la Escritura nos revela algo extraordinario: Jesús soportó la cruz por el gozo que le esperaba. La cruz representaba el sufrimiento más cruel que el ser humano podía experimentar. Significaba dolor, tortura, vergüenza, rechazo y humillación. Sin embargo, Cristo decidió permanecer en ella. Mateo 26:39. Antes de llegar al Calvario, Jesús atravesó una intensa batalla en el huerto de Getsemaní. Como hombre, Jesús conocía el sufrimiento que estaba por venir. Experimentó una angustia tan profunda que la Biblia describe cómo sudó gotas de sangre. Allí rindió completamente su voluntad al Padre, y en ese momento comenzó nuestra victoria. Pudo haber evitado la cruz, pero eligió obedecer porque estaba pensando en nosotros. Por eso, cuando atravesamos momentos de angustia, dolor o estrés, podemos confiar en que nuestro Salvador comprende perfectamente lo que estamos viviendo. Él pasó por el sufrimiento para que nosotros pudiéramos vivir en victoria. Jesús conoce nuestro dolor. Cristo fue acusado falsamente, traicionado, rechazado y burlado. Isaías 52:14. Cada golpe, cada herida y cada gota de sangre tenían un propósito: llevar sobre sí nuestro castigo para que nosotros recibiéramos perdón y libertad. Jesús soportó todo ese dolor porque veía algo más allá de la cruz. La pregunta es inevitable: ¿qué gozo podía haber delante de alguien que estaba sufriendo semejante tormento? La respuesta es conmovedora: El gozo que le esperaba éramos nosotros. Mientras colgaba en la cruz, Jesús veía a hombres y mujeres siendo perdonados por su sangre. Veía familias restauradas, hijos transformados, generaciones sirviendo a Dios y vidas rescatadas del pecado. Vio hogares restaurados, corazones sanados y creyentes llevando la luz de Cristo a las naciones. Ese fue el gozo que lo sostuvo en medio del sufrimiento. Apocalipsis 5:9. Su sangre fue suficiente. La obra de Cristo en la cruz fue completa y perfecta. No existe sacrificio adicional que el ser humano deba hacer para pagar por sus pecados. Jesús pagó el precio completo. Su sacrificio fue perfecto. 1 Corintios 15:54-57. Su victoria es nuestra victoria. La muerte fue derrotada. Cristo resucitó y hoy reina glorificado a la diestra del Padre. La cruz está vacía porque Él venció. Ahora está sentado a la diestra del Padre, el lugar de autoridad, victoria y triunfo. Por eso hoy podemos vivir confiados, agradecidos y victoriosos. No hay mayor alegría para Jesús que ver a sus hijos caminando en la victoria que Él compró con su sangre. Jesús es nuestra victoria. La entrada El gozo que le esperaba – Ps. Marcos Witt se publicó primero en Comunidad de Fe.

  7. 7 jun

    Amar, servir, adorar – Ps. Luis Navarrete

    Amar, servir, adorar Por: Pastor Luis Navarrete Oseas 1:2 (NTV). Por medio de la historia de Oseas y Gomer, Dios transmite un poderoso mensaje: su amor inquebrantable por su pueblo. Aunque el pueblo le fue infiel en muchas ocasiones, Dios nunca dejó de amarlo. De la misma manera, hoy Dios sigue llamando a sus hijos a regresar a Él para amarle, servirle y adorarle de todo corazón. 1. Amar. El amor es el inicio de nuestra historia con Dios. Todo ser humano tiene un vacío en su corazón. Es un vacío de amor que solo Dios puede llenar. Todos hemos experimentado el amor de Dios. Ese amor nos cautivó, nos sanó, nos conmovió y nos transformó. Romanos 5:8. Muchos recordamos el momento en que el Señor tocó nuestras vidas. Nuestro encuentro con Cristo nos marcó para siempre. La gratitud llenaba nuestro corazón y otra pregunta surgía constantemente: ¿Qué puedo hacer por ti, Señor? Ese amor nos llevó a comprometernos con la iglesia y con la obra de Dios. Queríamos estar en cada reunión y participar en cada actividad. Y de manera natural, el siguiente paso fue servir. 2. Servir. Como respuesta a su amor, empezamos a servir al Señor. No importaban las dificultades; el amor y gratitud eran suficientes para superar pruebas, ofensas y obstáculos en el camino. El fruto del primer amor siempre es bueno. Oseas 1:3 (NTV). Oseas 2:5-8 (NTV). Pero, el corazón de Gomer comenzó a cambiar y debilitarse a causa de los deseos de la carne y los engaños del enemigo. Ella volvió sus ojos hacia sí misma y sus antiguos deseos. Creyó que debía suplir sus propias necesidades, olvidando a su proveedor, su esposo. Lo mismo puede suceder con nosotros. Nos sentirnos usados y la gratitud desaparece. Vienen cuestionamientos y encontramos razones para quejarnos. Nuestra atención se desvía hacia otras cosas y comenzamos a perseguirlas. Olvidamos que todo lo que tenemos proviene de Dios y terminamos poniendo sus bendiciones al servicio del mundo. Oseas 2:6-8 (NTV). Entonces surgen las preguntas: ¿En qué momento perdimos el camino? ¿En qué momento nos dejamos engañar? ¿En qué momento la historia de amor cambió? Y ¿Cómo podemos mantener ese primer amor? 3. Adorar. La adoración es rendición y entrega completa a Dios, que nace del corazón, en espíritu y en verdad. Es lo que nos mantiene conectados a su amor. Es nuestra expresión de amor y devoción hacia nuestro Amado. Nunca descuidemos el anhelo por su presencia, nuestra comunión y nuestra intimidad con Él. Una relación sana con Dios se construye diariamente sobre la confianza, la honra y la obediencia. Oseas 2:14-16 (NTV). Dios toma la iniciativa para buscarnos. Las pruebas, aflicciones y desafíos pueden convertirse en puertas de esperanza para llevarnos nuevamente a su presencia. Son oportunidades para regresar al primer amor y a las primeras obras. Oseas 3:1-3. Qué impresionante cuadro del amor de Dios. Aun después de la infidelidad de Gomer, Oseas fue enviado a buscarla, rescatarla y restaurarla. De la misma manera, Dios nos busca cuando nos alejamos, nos llama al arrepentimiento y nos recibe nuevamente con amor. El mensaje de Oseas sigue vigente hoy: Dios nos llama a volver a nuestro primer amor. Primero nos amó, luego nos llevó a servirle y, finalmente, nos invita a permanecer en una vida de adoración constante. Amar, servir y adorar no son etapas separadas de la vida cristiana; son expresiones de una misma relación de amor con nuestro Señor La entrada Amar, servir, adorar – Ps. Luis Navarrete se publicó primero en Comunidad de Fe.

  8. 31 may

    ¡Qué tiempos! – Ps. Rolando Rodríguez

    ¡Qué tiempos! Por: Pastor Rolando Rodríguez Lucas 18:8. Cuando el Señor Jesús regrese, ¿Hallará personas que lo estén esperando, viviendo para Él, obedeciendo sus principios y haciendo su voluntad? Él está por regresar en cualquier momento y nada podrá detener su venida. Pero la pregunta no es cuándo lo hará, sino: ¿estoy listo para su regreso? Nadie sabe el día ni la hora de su regreso. Eso es cierto. Sin embargo, sí podemos discernir los tiempos que preceden a su venida. ¿Cuáles son las señales de esos tiempos? La Biblia nos las enseña. 2 Timoteo 3:1-5. Este pasaje no es simplemente una descripción de lo que ocurre en el mundo, sino una advertencia acerca de lo que ocurrirá dentro de la iglesia en los últimos tiempos. Habla de la condición espiritual de muchas personas que se identificarán como creyentes. «En los postreros días vendrán tiempos peligrosos.» La palabra «peligrosos» en el griego también puede traducirse como: feroces, difíciles o violentos. Y ciertamente estamos viviendo tiempos así. 2 Timoteo 3:2-5 (NTV). Aquí vemos 18 características de las personas en esos tiempos. La exhortación bíblica es clara: «A estos evita.» ¿Por qué? Porque las malas compañías terminan corrompiendo nuestra vida espiritual (1 Corintios 15:33). Al escuchar esto, alguien podría preguntar: ¿Entonces ya no puedo relacionarme con nadie? La respuesta la encontramos en 1 Corintios 5:9-11 (NTV). Dios nos aconseja tener cuidado con aquellas personas que afirman seguir a Cristo, pero viven en abierta desobediencia a Su Palabra. 1 Tesalonicenses 5:19. La presencia de Dios en nuestra vida puede ser descuidada y llegar a apagarse. Por eso debemos alejarnos de todo aquello que apaga la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, incluyendo la influencia constante de creyentes que no desean caminar conforme a la Palabra de Dios. Esto no es una sugerencia; es una orden. 2 Pedro 3:9-14. Dios está siendo paciente porque desea que muchos procedan al arrepentimiento, pero Su promesa sigue vigente: Jesús regresará. Por eso debemos vivir En santidad, obediencia, en comunión con Dios. Esperando Su venida. Que cuando el Señor regrese nos encuentre caminando en Sus caminos, haciendo Su voluntad y ocupando el lugar donde Él nos ha puesto. Prepárate. Jesús regresa. La entrada ¡Qué tiempos! – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.

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