CECILIA ASTORGA la Payadora N°1 de Chile octosilabo.com: Bueno, bueno, bueno. Aquí estamos con Cecilia Astorga, ella nos va a contar de dónde es y un par de cosas más. ¡Ahora Cecilia! ¿De dónde eres? Cecilia Astorga: ¡Hola! ¿Cómo estás? Que gusto, comunicarme contigo y contar algo de mi vida y mi experiencia. Yo nací en Rancagua una ciudad que queda al sur de Santiago, la capital de Chile. A unos 80 o 100 kilómetros al sur. Es una ciudad que es más o menos grande, sin embargo cada persona, cada familia y eso pasa las ciudades grandes, lleva consigo una forma de vivir, que es planteada como una situación también de herencia. De herencia de vida. En mi caso mi familia materna y paterna son de lugares rurales, cercanos a Rancagua. Precisamente entre Santiago y Rancagua, el lugar preciso se llama El Rincón. octosilabo.com: El Rincón. Tan chiquitito, que se llama El Rincón. Sí. El Rincón es de la comuna de San Francisco de Mostazal y Codegua, que una comuna al lado. Entonces mi forma de vivir así como yo lo vi en muchas familias de Rancagua, es una forma de vida bastante rural. Con costumbres campesinas. Me tocó también de muy chica salir y pasar las vacaciones de verano e invierno, con mis tías, con mis dos tías solteras en el campo. Y que trabajaban la tierra y hacían todo lo que corresponde a una casa de campo. Así que ahí aprendí mucho con ellas, la rigurosidad y el trabajo feroz. Donde hay que hacer todo, hay que hacer todo, desde la ropa los utensilios, todo. Tejer, cocinar. octosilabo.com: O sea, tú sabes cultivar una chacra. Cecilia Astorga: Sí. En teoría lo he hecho alguna vez y también sé hacer de todo, eso me gusta mucho. Siempre me gustó hacer de todo. Dentro de ese de todo, también había la característica en la familia, que había siempre alguien que cantaba. En toda casa había una guitarra, antes. Ahora ha vuelto eso, ha vuelto eso. Y eso es muy hermoso y muchas casas ahora hay guitarras. Es uno de los regalos que también ha abundado las últimas navidades en Chile octosilabo.com: Mira que bueno. ¿Oye tú? ¿Cómo te fuiste apegando a la guitarra? ¿Te apegaste primero la guitarra o primero la poesía? ¿O fue junto? ¿Cómo, cómo fue tu experiencia ahí? Cecilia Astorga: Yo creo que junto. Junto y yo creo que más al canto, canto solito, al cantar. Cantar porque sí. Nosotros somos dos hermanos. Mi hermano también es poeta, es payador, y aprendimos… Tenemos ocho años de diferencia. Sin embargo el aprendizaje cuando él empezó a aprender guitarra, yo era muy chiquitita, entonces fui testigo de ese aprendizaje de él, y que en mí fue generando una correspondencia también. Él empezó a cantar, a tocar la guitarra y yo tenía cuatro años y él varios años más, como doce, y ahí yo empecé a cantar. Y, así que, fue algo como muy natural octosilabo.com: ¿Y cómo llegaste de ahí, de aprender a cantar a introducirte en el verso popular, o en estas estructuras poéticas que, que son las que cultivan hasta el día de hoy? ¿No? ¿Cómo, cómo llegaste ahí? Porque, ¡Ya okey! Llegaste por la guitarra, por el canto, por tu hermano, que de alguna forma te fue poniendo la música en los oídos. ¿Pero cómo llegaste a esto otro? Cecilia Astorga: También de forma muy natural. En eso como te digo, con mi hermano fue por diferencia de edad, fue diferente obviamente. Pero, pero el tiempo fue el mismo. Que los dos hicimos, cómo generamos un mismo aprendizaje, muy natural también escuchar los versos. Y, por parte de mi mamá, ella siempre nos contaba que su papá, ni abuelo, que murió el año cuarenta y tres, yo nací el sesenta y siete, mi hermano el sesenta. Entonces, es mucho tiempo antes que nosotros naciéramos. Y nos contaba, la gente no contaba que él hacía versos y que era poeta. Y que una tía, y que el primo y todos los viejos eran buenos para los versos, improvisan y cantaban en esos tiempos, lo que es el canto de la fiesta, que la cueca, la tonada. Y los versos, en décimas, Canto a lo humano como a lo Divino. Y pasó que fuimos creciendo y cantando mucho. O sea fuimos cantando, porque no sé, teníamos también un material así innato de voz. De voces. Cantábamos lindo los dos. octosilabo.com: Tú cantas lindo. Cecilia Astorga: Entonces empezamos a cantar los dos a dúo. Sí, pero imagínate yo de chiquitita. Yo era uh. ¡Lloraba la gente! Sabes que eso a mí me impresionó, yo me empecé a dar cuenta de que, qué pasaba en la gente. ¿Por qué lloraba? La gente. Además me tocó, imagínate para el Golpe del setenta y tres yo tenía cinco años. Entonces estando en la escuela yo nunca canté, en la escuela. Porque no habían actos de la escuela. Era un tiempo, fue un tiempo súper difícil. Entonces yo cantaba en la parroquia, en la iglesia, en las capillas, en los actos también familiares y por supuesto ya partir del año, bien temprano, el año setenta y ocho, empecé a cantar ya en actos políticos. Y era muy chiquitita, entonces éramos número prendido … octosilabo.com: Obligado. Cecilia Astorga: Sí, en todas las peñas que en esos tiempos eran clandestinas, eran súper complicadas. Rancagua por ser una ciudad que está al lado de la capital, genera una cierta dependencia, también de la gran ciudad. Entonces se vive de una manera muy especial. Eso lo entendido también viviendo en Santiago desde el año noventa y dos que me vine a Santiago. Y cuando vuelvo a Rancagua me siento muy rancagüina, muy provinciana. La mayoría de los santiaguinos somos así, llevamos ese mundo de vivencia provinciana. octosilabo.com: Cómo fue que llegaste a las vigilias que fue como tú iniciación más formal en el tema éste del verso en décimas, y todo lo que fue el inicio de todo lo que ha venido después. ¿Cómo fue que llegaste ahí? Cecilia Astorga: Bueno como mi mamá y mi papá eran muy, muy movidos en el ambiente de lo del arte y ellos no practicaba mucho el arte. Escribían los dos y eran, pero eran súper, súper sociables también. Siempre dirigiendo alguna cosa, presidente de esto, de lo otro. Después cuando en tiempo dictadura también, mucha actividad política y… Y siempre hablándonos de los viejos, de los viejitos que hacían versos. Y de repente escuchamos, salimos a una, a una vigilia, fue coincidente también con que mi hermano Francisco empezó a estudiar música en la Universidad de Chile, justo en tiempo de que dejó de ser Universidad de Chile acá en Santiago. octosilabo.com: ¡Ah! Cuando pasó a ser el Instituto Pedagógico. ¿Algo así? ¿No? Cecilia Astorga: Una serie de nombre tuvo. Entonces tenía una profesora, que bueno, era una de las grandes folkloristas de Chile, la Raquel Barros y una vez ella llevó a la clase a Pedro Yáñez. Eso debe haber sido el año ochenta y dos por ahí. Y mi hermano… Bueno Pedro era muy muy famoso y salía en la radio. Entonces mi mamá cuando escuchaba a Pedro Yáñez, decía mi papá, o sea su papá, mi abuelo, cantaba así: igual que él. Cantaba y tenía ese mismo timbre de voz. Y cantaba eso mismo, decía mi mamá. Entonces mi hermano cuando conoció al Pedro en persona dijo: Uyyy este este es como mi abuelo y llegó muy impresionado de su clase. Y ahí cambió la vida. Entonces ese hito en mi hermano y en la familia fue muy importante, entonces empezamos a decir pucha si… siempre se habla por ahí de que el tío de que no se quieren que conoce que canta, vamos a ver poh, vamos a visitar. Entonces mi papá como prendía con agua, dijo: vamos poh, vamos. Y empezamos a salir a ver antiguos cantores que no estaban cantando ya en vigilias. Lo que sí se mantenía y se mantiene es el canto del velorio de Angelito en la zona de nosotros, donde vivía la familia se mantiene el canto de Angelito no más. octosilabo.com: A ver cuéntanos un poquito qué es un Canto de Angelitos, porque no en todas partes que vamos a escuchar esto, sabemos que es un Canto de Angelitos. Cecilia Astorga: Acá existe la tradición de cantarle décimas en rueda como en una vigilia de Canto a lo Divino, en una rueda, se le canta a un angelito que un niño cuando fallece menor de 4 años. Antiguamente se le vestía, con ropas blancas y alitas y se le hace un homenaje. Se le canta, se le cantan versos, décimas y un tipo de versos especiales para Angelitos, que se llama, hay uno que se llama salutaciones de Angelito, se saluda al Angelito y otro que se llama despedimento de Angelito, que el poeta es la voz del niño y se despide la gente, le dice que no llore. Es un canto muy, muy profundo muy lindo, muy poético, muy tremendo también. Y los cantores que cantan a los angelitos, tienen también una, una devoción muy fuerte. Porque no es fácil, no es fácil, es una situación muy dolorosa. Entonces también genera en los cantores que cantamos, yo también canto en los Angelitos, hay algo que, que marca, muy fuerte. Uno va viendo una realidad muy dolorosa, sin embargo puede reponerse ante eso y ser la voz del niño. Y ser la voz de la mamá también. En la actualidad, se canta también a personas fallecidas. Eso ha sido una evolución también del mismo canto y muy lindo, muy lindo. octosilabo.com: Estos versos que ustedes practican con el Canto de Angelito. ¿Son versos que llevan preparados? ¿Son versos que dicta la tradición? ¿O van variando en cada oportunidad, de acuerdo a las circunstancias, por decirlo así? ¿Cómo, cómo es eso? Cecilia Astorga: Las tres posibilidades, que dijiste. Como el Canto a lo Divino, que lo mayor, la mayor cantidad de versos se llevan aprendidos de memoria. Y son de creación propia o de tradición antigua. De un repertorio heredado, o regalado. Se usaba y se usa regalar los versos. Si pide a otro, si te gusta, dices: ¿Me das ese verso? Y uno se lo regala. Y eso se aprende de memoria, y se trabaja mucho la memoria, porque los versos requieren harto fundamento. O sea que esté el tema bien tratado, que sea encua