Las Rimas de Ana Zarina y su libro Jugando con la Rima **octosilabo.com:** ¿Cómo fue de que tú tuviste una conexión con la poesía y con el verso en particular? Ana Zarina Palafox: Mira de muy niña sin saber lo que estaba pasando, ya escuchaba yo versos cantados en las canciones. Muchos años después me enteré que el autor que tanto escuché de los discos de mi padre, Edmundo Rivero, era un poeta. Y cuando no cantaba poesías de él, seleccionaba con mucho cuidado las poesías exactamente del mismo tipo que las usábamos en las formas tradicionales de música, no solo en México sino en otros países de Iberoamérica. Con estrofas isométricas con décimas, con cuartetas etc. Con cierta formalidad pues en la estrofa. De niña sin querer absolutamente sin querer. octosilabo.com: Lo aprendiste como aprendiste el castellano, como aprendiste a comer, como aprendiste a lavarte los dientes. Ana Zarina Palafox: Sí vaya yo llegué a una casa donde ya estaba eso aunque no había esta cultura analítica al respecto pues. Mis papás oían los discos, punto. Los degustaban, los seleccionaban, pero no hablaban ellos particularmente del mensaje lírico, Y, a pesar de que a mí me llamó mucho la atención. No sabía que se llamaba así, no. No sabía que era una cosa. . . un oficio por sí mismo. Me dices que, que no hay un momento que yo detecte. . . Es que hay varios, desde llegar a una casa donde el verso ya estaba cantado. Otro momento cuando yo empecé a tocar ya profesionalmente, donde quería cambiarle la letra a las canciones siempre. Porque yo tenía que decir cosas, yo quería decir cosas, a veces de broma a veces porque quería adaptar un mensaje en serio. Pero ahí estaba cambiándole la letra, decía yo, improvisando versos ahora sé que se llama, no. Y otro momento fue cuando yo llego a un lugar muy tradicional en cuanto al verso y a la música en México que se llama Tlacotalpan Veracruz y ahí fue donde yo me topo con el oficio. Te estoy hablando de 1986. octosilabo.com: Era una estructura mayor en tu vida Ana Zarina Palafox: Era una estructura mayor, era un oficio en sí mismo el verso, independientemente de los compositores, cantautores etc. Pero en ese momento me enteré que si se valía decir los versos, si se valía hacer los versos, valía cambiarlos, hacer variantes y era una cosa hasta deseable. Ese fue el padrinazgo digamos de Tlacotalpan para mí. octosilabo.com: Te acuerdas tú, como fue tu golpe, así. El momento mismo en que tu dijiste ¡GUAU! ¡Esto es! ¿Fue un momento o fue un proceso ahí de descubrimiento lento? ¿Cómo fue? Ana Zarina Palafox: Específicamente estaba oyendo decimistas de los decidores pues, de poesía propia o ajena, pero los que memorizan y la dicen. Pero se acercó a mí un personaje que se llama Marcos Gómez Cruz de apodo el “Taconazo”, en Tlacotalpan. Él tenía jaranas en su casa y arpas, en ese momento pues para los amigos que llegaran me vio ahí en la plaza, este, le dije que tocaba el arpa, yo estaba buscando músicos hicimos plática, nos invitó a su casa los compañeros que andaban conmigo y a mí, sacó los instrumentos y cuando estábamos ya tocando ya entendiéndonos tocando, empezó a hacerme versos y fue así el guau, y empecé yo a intentarlo torpemente, pero pero los lograba, los cuadraba en la música y él me los contestaba y fue así como llegué al nirvana pues, llegué a donde. . . llegué a la tierra prometida vaya. octosilabo.com: Ya ese fue, ese fue tu encuentro, pero después me imagino que tuviste de… no sé si habrá sido largo o corto, pero de aprender las técnicas. Como en cualquier arte ¿No?. Uno parte por lo formal para después desarrollar tu potencial ¿No? Ana Zarina Palafox: No con este hombre Marcos Gómez Cruz, él no me guio nada, él me hizo versos y yo se los contesté, entonces fue completamente empírico. Es totalmente contrario a cómo estás diciendo de la parte formal. Yo me enteré que había parte formal ya que estaba improvisando bastante hábilmente, porque no es este. . . En México por lo menos hasta los noventas, no era una cosa habitual que se enseñara el verso que alguien te guiara para absolutamente nada. Estaba, este, la idea que a la gente se le da el verso o no se le da así como por iluminación divina, generación espontánea una cosa así, entonces bueno, se me dio, no diría eso sino yo creo que fue mi estimulación temprana la que me llevó a poderlo hacer con bastante facilidad cuando ya me encontré con que se podía y fue mi propio análisis porque incluso con la misma décima aun cuando fue para escribirla, que no para improvisarla al principio. Yo no abrí un diccionario de versificación, este un libro de literatura, nada, este. Me enteré que se llamaba décima, por que los mismos decimistas dicen: en décima te lo digo, en décima te lo canto, décima, décima. Te enteras a fuerza. ¿No? Ahora sí que es auto definitoria la décima, pero me enteré eso. No porque, no porque alguien me dijera que era una forma estrófica de diez líneas octosilábicas, nada. Lo que hice fue que escuchaba yo las décimas, transcribía algunas y vi cómo iba la rima. Punto. En ese momento yo creí que lo estaba deduciendo a partir de la nada, a partir de las décimas que estaba oyendo. Años después me enteré que, psss, que yo ya oía décimas desde bebé, pues claro que me fue muy fácil ¿No? Diría María Montessori: Primero interioricé la cosa y ya después la explicité ¿No? Ese fue el proceso conmigo. octosilabo.com: Porque cuando uno habla de décimas a veces, este la gente te habla… los que saben ¿No? Te dicen: mira una décima es una redondilla… dos redondillas… una quitilla… dos quintillas juntas. Y empiezan, digamos con eso… con, con, con… la estructura y que es la primera con la cuarta y la quinta, la segunda con la tercera, la sexta con la séptima y así… O sea, y empieza un enredo en la cabeza y uno se empieza totalmente a complicar con esa, esos números de versos ¿No? Ahora, tu cuando escuchaste o cuando dedujiste esto, no dijiste ¡Uf! ¡Que cansancio esto! Que ¡Que agobio! Ana Zarina Palafox: No, no, no porque yo ya estaba totalmente atrapada, estaba en una jaula a lo mejor yo creo que no jaulas, sino barca a la libertad por la expresión pero bueno, yo ya estaba allí completamente atrapada con la sonoridad resonándome en la cabeza, tú ya estas así como si están bailando mucho si tu llegas y por lo menos la cabeza mueves al compás de los que están bailando, así se me ha ido moviendo la palabra a mí y bueno, ya hacerlo explícito na´ más fue como pa´ entender. Pero ya estaba atrapada por la sonoridad. octosilabo.com: O sea te hizo sentido, fue, no, no las palabras en si. Ni su rima, ni la estructura de las estrofas ni nada de esas cosas. Sino que la cadencia, el ritmo, la melodía si se quiere Ana Zarina Palafox: Digamos que la palabra me ha fascinado desde que la conocí, desde que todavía no podía hablarla ya me fascinaba la palabra, la palabra por sí misma. El asunto de poder compartir abstracciones entre dos seres, vamos. Sea una paleta de limón o sea un atardecer glorioso, pero el hecho de poder compartirle a alguien que no tiene eso que tú tienes y regalárselo aunque sea en imagen, ya me fascinaba. Me fascinaba que me leyeran cuentos, etc. Pero la cosa que me refiero con la sonoridad, te lo voy a poner como ejemplo con una estrofa mexicana que hasta tú conoces. Si yo llego y te digo: oye voy a narrar la historia de un hombre que le gustaba la canción pero además le gustaba hacerla en horas muy tempranas en el día y es una persona más bien tendiente a la monarquía o por lo menos de raigambre monárquica y es una tipo además que esta cuestión estética discriminatoria, porque solamente a las mujer con ciertas cualidades estéticas, les puede decir, hacer patentes sus dones. Eso si te da flojera, pero si te digo: estas son las mañanitas que cantaba el Rey David a las mujeres bonitas se las cantamos aquí. ¡Ya! ¿Para qué te tiro tanto rollo, no? octosilabo.com: Adivina cual es el pie forzado. Estas son las mañanitas Ana Zarina Palafox: Gracias por el pie forzado y pornombrarme poeta eso no da mucha veta lo siento medio encumbrado pero en fin estoy al lado de unas pantallas bonitas con ese pie tu me quitas la magia de este momento mas canto con sentimiento estas son las mañanitas. Lo quise hacer así lo que Alexis dice improvisación pura. octosilabo.com: Siempre el artista de la improvisación está restringido a decir lo que quiere decir. Dice lo que puede decir, en el momento y en la circunstancia y con las condiciones que se le dan. ¿Es así o no? Ana Zarina Palafox: Es así. Y hay momentos más afortunados y otros menos afortunados. ¿No? Es cuestión de la cultura, Es cuestión de la cultura y es un tema muy extenso, pero ahora que lo pienso la poesía no está madura cuando la noche es oscura son las estrella bonitas y una idea necesitas que te sirve como un broche si la poesía es la noche estas son las mañanitas. octosilabo.com: Yo creo de que tú vas a seguir con ese pie forzado. Ana Zarina Palafox: Mira, te la quise hacer porque ese es un ejemplo un poco más pensada, ya que me has dado el pie hace rato y ahí ya fue una armada un poquito mas complejo ¿No? octosilabo.com: Pero finalmente tu nunca tuviste como tal un mentor, alguien ella o él.¿Que tu consideres que fue quién te guio por este camino? ¿Tu eres una self made woman? Ana Zarina Palafox: Nadie es un self made,nadie, nada. Este, creo que ni los gatos son self made.Este, te podría nombrar así como influencias importantísimas, así ultra importantes Edmundo Rivero el multi citado, con décima pero también con soneto y con sixtilla armandiana, que fue lo primerito que yo conocí. Te voy a nombrar a Alfredo Zitarrosa como un muy principal, a Larralde y