============================================== SUSCRIBETE https://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1 ==================================================== DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES 2026 “SUBLIME BELLEZA” Narrado por: Sirley Delgadillo Desde: Bucaramanga, Colombia Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church===================|| www.drministries.org ||===================16 de Febrero Hermanas impenitentes Les digo que este es el momento propicio de Dios; hoy es el día de salvación (2 Corintios 6:2). Los capítulos 24 y 25 de Hechos mencionan a las hermanas Berenice y Drusila, tataranietas de Herodes, el Grande, e hijas de Agripa I. Berenice, la mayor, es descrita por los historiadores como la dueña de una opinión fuerte y, durante algún tiempo, gran defensora de los judíos. Pero su religión era superficial, y abandonó la fe. Después de la muerte de su primer marido, con quien se había casado a los trece años, se casó con su tío, con quien tuvo dos hijos. Nuevamente viuda, se casó con un rey de Anatolia para ocultar la relación incestuosa con su hermano. El casamiento se terminó pronto, y ella pasó a ser la amante del emperador romano Vespasiano y de su hijo Tito, el comandante de la invasión de Jerusalén, en el año 70 d. C. Murió en Roma, después de la invasión. Cuando Pablo, como prisionero, fue llamado a Cesarea por el procurador Festo para presentar su defensa ante el hermano de Berenice, Agripa II, ella tuvo la oportunidad de escucharlo hablar de Cristo, pero ignoró al apóstol. Según los historiadores, Drusila, la menor, era una bella mujer. Su hermano, Agripa II, la casó con un rey asirio. Con menos de un año de casada, abandonó a su marido para quedarse ilegalmente con Félix, el gobernador romano de Judea, con quien tuvo un hijo. Drusila estaba con su marido cuando Pablo habló de su fe al procurador Félix, pero rechazó el mensaje del apóstol. A los cuarenta años, junto con su hijo fueron enterrados por las lavas del Vesubio. Berenice y Drusila nacieron en cunas contaminadas por vicios, por la lucha por el poder y por la lujuria. Y, aunque conocieron el evangelio, lo rechazaron por causa de una vida pecaminosa, la cual deterioró su carácter y definió su ruina. No hay excusa para llevar toda una vida de pecados, aunque ese haya sido el modelo del ambiente familiar. En Cristo, podemos ser vencedores y cambiar nuestro destino. Nadie se perderá por no haber tenido la oportunidad de la salvación. Solo aquellos que rechazaron a Cristo no estarán en el cielo. ¿Cómo está tu vida ante Dios? Por casualidad, ¿has rechazado la invitación divina a una vida elevada en su compañía? Quizá esta sea tu última invitación para estar junto a él. No esperes a mañana.