Entre Humanos

Edgar Ochandorena

¿Te cuesta conectar con los demás? Aquí puedes aprender a hacerlo sin forzar. Nuevo episodio cada sábado. www.edgarochandorena.com

Episodios

  1. HACE 3 D

    El manual que nadie te dio para los 40

    ¿Te ha pasado alguna vez sentir que el mundo ha cambiado las reglas y a ti nadie te ha pasado las instrucciones actualizadas? Esa sensación de estar fuera de lugar, de no encajar en lo que se espera de ti. A los 40, la crisis no es solo una forma de hablar. Es el momento en que la conciencia de nuestra propia mortalidad se vuelve real. Ya no tenemos “toda la vida por delante” como antes. Como dice Zygmunt Bauman, vivimos en una “Identidad Líquida”. Todo lo que antes era sólido (el trabajo para siempre, el matrimonio indisoluble) se vuelve ahora fluido e incierto. Si no aprendemos a navegar, nos ahogamos intentando agarrarnos a troncos que ya están podridos. Analizando la serie Machos Alfa, vemos cuatro situaciones tipicas para este momento de nuestras vidas. En este caso lo enfocaremos en la parte masculina, pero ambos generos pueden aprender de ello. Pedro y el vacio identitario Como Pedro (el directivo despedido), muchos no tienen un trabajo; son su trabajo. Si ese entorno desaparece, su “yo” se desmorona porque no tiene una base interna sólida. ¿Quién eres cuando dejas de ser “el que provee” o “el que manda”? Santi y el regreso al “mercado” Como Santi (el divorciado), intentamos volver al “mercado” de las relaciones con códigos que ya no existen. El problema no es tu edad, sino un sistema de creencias desactualizado sobre cómo conectar hoy en dia. Luis y la domesticación del deseo Como Luis (el matrimonio estable pero frío), a veces la seguridad de la familia termina asfixiando la libertad del individuo. Nos fusionamos tanto con el otro que acabamos desapareciendo en la relación. Raúl y la disonancia de la fidelidad Como Raúl (el que quiere compromiso pero no renuncia a las aventuras), sostenemos valores contradictorios. Queremos la seguridad del vínculo, pero nos aterra perder lo excitante. ¿Cómo empezamos a reconstruir los pedazos? Como siempre, no traigo recetas mágicas, pero sí tres herramientas para que empieces a diseñar un plan a tu medida. * Diversifica tus “inversiones” vitales: No pongas toda tu energía en la misma cesta (trabajo, pareja). Define tus capacidades más allá de tu rol actual. Si pierdes una columna, que las otras te mantengan en pie. * Busca el “para que” del “para qué”: Si quieres algo (casarte, ser libre, cambiar de vida), pregúntate “para qué” varias veces hasta llegar al valor real. No cedas en lo más importante solo por no estar solo. * Quita la presión del centro: En las relaciones, a veces lo más íntimo no es el sexo, sino redescubrir el contacto sin expectativas. Dormir abrazados o mirarse a los ojos 10 minutos puede ser más revolucionario que cualquier “técnica” que os saque de la rutina. Ser un “Alfa” es una posición agotadora que requiere vigilancia constante. Por mucho que oigas en redes sociales, es una etiqueta pesada e inutil. Ser humano, en cambio, requiere honestidad. Aceptar que a los 40 puedes no tener ni idea de qué hacer con tu vida está bien. Es, de hecho, el primer paso para empezar a caminar de nuevo. Me gustaría conocerte mejor Este proyecto nace para acompañar a personas que, como tú y como yo, estamos intentando entender qué significa esto de ser humanos. Si te apetece que hablemos más de cerca o quieres contarme en qué punto te encuentras, [rellena este breve formulario] También me ayuda mucho a saber qué contenidos pueden servirte de verdad. Nos leemos pronto, Edgar This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    25 min
  2. 31 ENE

    ¿Te estás haciendo pequeño para que tu relación funcione?

    Hay una frase en la película Historia de un matrimonio que se me quedó grabada en la mente: “Me di cuenta de que yo nunca vivía para mí misma, solo vivía para él. Me volví pequeña para que él pudiera ser grande”. No habla de grandes traumas ni de infidelidades. Habla de una erosión lenta. Ese momento en el que dejas de reconocer tus deseos porque han sido sepultados por las prioridades del otro o por el mantenimiento de la “paz familiar”. El peligro de la fusión emocional A veces creemos que estar “muy unidos” es el ideal, pero en psicología sistémica sabemos que la baja diferenciación es una trampa. * La fusión no es amor: Es actuar como una sola unidad emocional. Si el otro está ansioso, tú te ahogas. * El miedo al conflicto: Cualquier intento de individualidad (un hobby distinto, una opinión contraria) se vive como una amenaza al vínculo. * La deuda técnica emocional: Si “compras” la paz de hoy silenciando lo que necesitas, estás generando una deuda que tarde o temprano hará que el sistema colapse. 3 trampas que nos hacen desaparecer En mis sesiones veo que solemos caer en estos roles sin darnos cuenta: * El Salvador Crónico: Buscas satisfacer las necesidades del otro antes de que las pida. Crees que tu valor depende de tu utilidad. Terminas agotado y resentido. * El Contrato Invisible: Un pacto no escrito basado en la complacencia. No es generosidad; es un mecanismo de defensa para que nada estalle. * La Sombra: Te mimetizas con lo que el otro espera de ti, pensando que así te querrán más. Pero el respeto se nutre de la diferencia, no de la igualdad absoluta. Herramientas para recuperar tu espacio Para re-negociar tu relación (contigo y con el otro), te propongo tres pasos prácticos: * Identifica tus “No-Negociables”: Elige 3 cosas fundamentales para tu bienestar (un espacio de soledad, un valor ético, una amistad). Comunícalas. Un límite bien puesto es un acto de amor hacia la relación. * Revisa tu Mapa de Límites: Distingue entre los límites blandos (ceder por cortesía) y los límites flexibles pero claros (los que protegen tu esencia). * Practica la “Soledad Acompañada”: La madurez de una pareja se mide por su capacidad de estar solos estando juntos. Cuanto más rica sea tu vida individual, más nutritivo será el encuentro. La verdadera conexión ocurre cuando dos personas se ven tal como son, con sus aristas y sus límites claros. Nadie puede amar a una sombra que siempre dice “sí” a todo. ¿En qué área de tu relación estás ocupando hoy menos espacio del que realmente necesitas? Me encantaría conocerte mejor y saber en qué punto te encuentras. Si te apetece compartirlo conmigo, he preparado este pequeño formulario para que podamos conectar de forma más cercana: [Cuéntame más sobre ti aquí] Nos leemos pronto. Edgar This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    29 min
  3. 24 ENE

    Guía para no morir en una cita

    Dos sillas. Dos personas. Una conversación. Parece la situación más cotidiana del mundo, pero para muchos de nosotros es un reto de arquitectura emocional de alto nivel. Ya sea una cita romántica, un café con un posible amigo o un reencuentro, el miedo a no encajar suele sentarse a la mesa antes que nosotros. Aquí tienes las claves para aprender a dejar la armadura en casa. El Antes Solemos cometer el error de irnos al futuro mentalmente. Con la cultura del ghosting y la falta de compromiso, vamos a los encuentros con una protección de tres capas. * No te apegues al resultado: Si vas pensando “esta tiene que ser la buena”, dejas de ver a la persona real para ver solo tu necesidad de un resultado concreto y la futura frustración si no es asi. * Objetivo: Conocer al otro, no convencerlo de nada. ****Si no hay una segunda vez, no es un fallo en tu personalidad; es que las piezas simplemente no encajaron en ese tablero. Y está bien asi. El Durante Los primeros quince minutos de una charla son solo mecanismos de defensa. * El que habla sin parar suele estar gestionando su ansiedad. * El que calla, muchas veces está procesando el exceso de estímulos. Un consejo practico: Si buscas algo concreto, dilo. No hay nada más asertivo —y liberador— que decir: “Me gustaría descubrir que puede haber entre nosotros”. Eliminar el ruido de las interpretaciones te puede ahorrar muchísima energía mental. Una buena conversación no es un interrogatorio, es un baile. Para que haya conexión real, necesitamos aplicar dos conceptos clave: * Cero multitasking mental: Si mientras el otro habla estás pensando en qué decir para quedar bien, no estás escuchando; estás esperando tu turno. * Autorrevelación recíproca: Si yo muestro una pequeña vulnerabilidad, te doy permiso a ti para mostrar la tuya. Ahí es donde nace el vínculo. Algunos trucos Si el silencio pesa o la conversación se apaga, usa estos recursos que yo mismo aplico: * Curiosidad genuina: Cambia el “¿A qué te dedicas?” (pregunta de currículum) por un “¿Te hace feliz lo que haces hoy en día?”. Buscamos la emoción, no el dato frio. * El puente de la observación: Si te bloqueas, habla del entorno. “Este sitio tiene una luz muy íntima, ¿te sientes cómodo en lugares así?”. Saca la presión de vosotros dos y ponla fuera por un momento. * Abraza el silencio: Cinco segundos de silencio no son una tragedia. Si no te asustas con eso, la otra persona se relajará al sentir que no tiene que esforzarse por rellenar los huecos. Mis aprendizajes He estado en los dos extremos y en ninguno encontré la conexión: * La etapa del silencio: Me limitaba a observar. Generaba misterio, pero acababa atrayendo a personas que solo buscaban a alguien que les escuchara hablar de sí mismas. * La etapa del “profesor”: Monopolizaba la charla contando anécdotas para tapar mi propia ansiedad. La gente se interesaba, sí, pero yo volvía a casa sintiendo que no había conectado con nadie. Hoy busco el punto medio: Escucho con curiosidad absoluta y aporto mi parte solo cuando siento que hay un espacio común. No interrumpo para contar mi historia; espero a que la tuya resuene en la mía. El Después Al terminar, solemos caer en el “análisis forense”: ¿Qué quiso decir con eso? ¿Le habré caído bien? Deja de ser el juez de tu propia actuación. Las relaciones humanas no son matemáticas. Si te has mostrado tal cual eres, ya has cumplido tu parte (Y si no, también). Cada conversación es un entrenamiento para la siguiente y una oportunidad para conocerte un poco mejor a través del espejo del otro. Si sientes que estos encuentros te generan una ansiedad difícil de gestionar o que siempre caes en los mismos patrones, podemos trabajarlo juntos. No para que seas “el alma de la fiesta”, sino para que te sientas cómodo en tu propia piel social. [Cuéntame en qué punto estás rellenando este formulario] Me encantará conocer tu historia y acompañarte en este proceso, a tu ritmo y sin juicios. Al final, todos estamos aprendiendo a ser humanos. Nos vemos la semana que viene. Edgar. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    29 min
  4. 17 ENE

    Comentarios sobre neurodivergencia

    Hace unas semanas publiqué un reel sobre neurodivergencia y la respuesta de la gente me dejó claro algo: Somos muchos los que sentimos que nuestra mente funciona a un ritmo distinto. No busco diagnosticar a nadie (no es mi rol), pero sí quiero compartir lo que he aprendido en mis formaciones y en mi propia piel. Porque entender cómo funcionas no es ponerte una etiqueta: es empezar a tratarte con un poco más de amor propio. Aquí te resumo los puntos clave de la conversación que ocurrió en los comentarios: ¿Quién soy yo para hablar de esto? Me lo preguntasteis en comentarios y es una duda legítima. * Formación: Llevo dos años formándome con Javier de Diego Lozano en neurodivergencias y altas capacidades. * Experiencia: He dado clases a niños con altas capacidades y otras condiciones, colaborando en su fundación. * Lo más importante: Yo mismo soy neurodivergente. Investigo porque necesito entenderme a mí mismo tanto como tú. No es una patología, es evolución Tradicionalmente se ha visto como un “trastorno”. Yo prefiero verlo como una variación evolutiva. * La especie humana está “testeando” diferentes tipos de inteligencia. * No hay una barrera real entre “normales” y “divergentes”. * Todos estamos en un espectro. Algunos simplemente tenemos rasgos más acentuados. Clasificación según la psicologia La neurodivergencia es un paraguas que incluye: * TEA (Autismo) y TDAH. * Dislexia, Discalculia y Dispraxia. * Altas Capacidades (AACC) y transtorno del procesamiento Sensorial. Muchos rasgos se solapan entre las diferentes condiciones. Puedes tener la mente a mil revoluciones y una sensibilidad extrema al mismo tiempo. Cada uno de nosotros es un cuadro complejo que hay que analizar. El coste de “parecer normal” (Masking) Los adultos neurodivergentes somos expertos en supervivencia. Hemos pasado décadas haciendo masking: forzarnos a actuar como los demás para encajar. El diagnóstico en la adultez no tendria que ser un problema, debería ser el primer paso para permitirnos a nosotros mismos dejar de fingir. Entender que tu cerebro es así te quita de encima culpas pesadas como “soy un vago”, “soy demasiado sensible” o “no sé controlarme”. La mente a 12.000 revoluciones Hablamos de adicciones. Las personas neurodivergentes solemos tener una respuesta hormonal más intensa ante estos estímulos. * Cualquier sustancia o estimulo “nos coloca” más. * Quedarse a solas con los pensamientos puede ser una tortura si tu mente no para. * A veces, las conductas evasivas son solo un intento de silenciar el ruido interno. Conclusión: ¿Bendición o maldición? Ni una ni otra. Simplemente representa tu forma de pensar y comportarte. Tener estos rasgos tiene retos agotadores, pero también es una forma única y bella de procesar la realidad. La clave no es “curarse”, sino adaptar tu vida a quien eres, y no al revés. ¿Sientes que tu mente va por libre? Me encantaría conocer tu historia y saber en qué punto te encuentras. Si te apetece que charlemos más de cerca, he preparado este pequeño formulario para saber quién está al otro lado de esta pantalla. [Formulario de contacto] Un abrazo, Edgar This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    26 min
  5. 10 ENE

    La mente es como las cebollas ¡Tiene capas!

    La mente es como las cebollas. Tiene capas. Y a veces, para entender esas capas, hay que arremangarse y mancharse de barro. Hoy no vengo a enseñarte “mis pelis favoritas”. Vengo a usar el cine para explicarte una de las teorías más potentes de la PNL: Los Niveles Neurológicos de Robert Dilts. O dicho en cristiano: ¿De dónde sacas la información para tomar tus decisiones vitales? A menudo intentamos cambiar nuestra vida tocando la superficie (el entorno), cuando el bloqueo real está en las profundidades (la identidad o los valores). Para ilustrarlo, vamos a diseccionar la psique humana usando 7 películas. (Ojo: puede haber algún spoiler leve, pero vamos al concepto, no a la trama). 1. El Show de Truman (El entorno) Lo que ves, dónde vives, con quién estás. Truman vive en una realidad prefabricada. Trabajo, mujer y ciudad asignados. Todo es seguro, pero nada es suyo. El entorno no lo elegimos nosotros; lo aceptamos por inercia para sentirnos seguros. Cambiar de entorno (mudarte, dejar un trabajo) no te cambia por dentro, pero a veces es necesario para dejar de ahogarse. El ambiente es solo el espejo de algo mas profundo. 2. El Club de la Lucha (La conducta) Lo que haces. Tyler Durden y el narrador tienen valores similares, pero conductas opuestas. La conducta no es buena o mala per se, es solo un vehículo. Tus acciones son el medio para un fin. A veces juzgamos lo que hacemos sin entender qué necesidad profunda estamos intentando cubrir. ¿Tus acciones te acercan o te alejan de quien quieres ser? 3. Origen/Inception (Las capacidades) El “puedo” o “no puedo”. Robert Fischer vive atormentado por la idea de que no es capaz de liderar el imperio de su padre. Es una barrera mental. Si crees que no eres capaz, no lo intentarás. O peor: lo intentarás solo por rebeldía para demostrar algo a alguien que ni siquiera eres tú. Si actúas para llevar la contraria a una creencia ajena, sigues siendo dependiente. 4. El Bosque/The Village (Las creencias) Las verdades que no cuestionas. Los ancianos del pueblo inventan monstruos en el bosque para que nadie salga. Inculcan el miedo como método de control. Operamos con “software” instalado por nuestros padres o la sociedad. “No hagas eso”, “eso es peligroso”, “eso no es para gente como nosotros”. Crecer implica cuestionar si esos monstruos siguen siendo reales o si son solo cuentos viejos que te impiden salir de tu zona de confort. 5. Erin Brockovich (Los valores) El motor. Tu “para qué”. Erin no tiene modales, viste “inapropiada” y habla mal. Según las reglas del entorno, debería fracasar. Pero tiene algo que los demás no: una conexión visceral con la justicia. Cuando alineas tu vida con tus valores, la técnica pasa a un segundo plano. La autenticidad es imparable. Si te sientes vacío, probablemente estés cumpliendo con el entorno pero traicionando tus valores. 6. American History X (La identidad) Quién crees que eres. Derek Vinyard construye su “yo” en base al odio y su pertenencia a un grupo. Su identidad le protege del miedo. Cuando esa identidad se rompe frente al espejo, siente que muere. Este es el cambio más doloroso. Cambiar de trabajo es fácil. Dejar de decirte “soy tímido” o “soy un bicho raro” es aterrador, porque implica matar a una versión de ti mismo. Pero a veces, esa versión es la que te impide vivir. 7. El Atlas de las Nubes (El sistema) La trascendencia. El “nosotros”. Aquí dejamos de ser individuos. Entendemos que nuestras acciones tienen un efecto mariposa en los demás, en el pasado y en el futuro. Es el antídoto contra la soledad. Sanar tu forma de relacionarte no es solo para ti; es para tu entorno, para tus hijos, para la red que te sostiene. El “Patrón de Costura” para desbloquearte Todo esto está muy bien, pero ¿cómo se aplica a la vida real? Usa estos niveles como un escáner cuando tengas un bloqueo. Imagina que tienes que elegir entre un Trabajo Estable en una multinacional (buen sueldo) o un Proyecto Social (menos dinero, pero acorde con tu propósito). Si pasas el “Trabajo Estable” por el escáner, podrías ver esto: (Solo es un ejemplo, en tu caso puede ser al contrario) * Entorno: Oficina cómoda, buen sueldo. (Bien) * Conducta: Vida relajada, tiempo libre. (Bien) * Capacidades: Es un reto, aprenderé cosas nuevas. (Bien) * Creencias/Valores: Error. “No me gusta enriquecer a grandes corporaciones”. * Identidad: Error. “Soy una persona creativa y emprendedora, no un engranaje”. * Sistema: Error. “Quiero dejar un mundo mejor, no solo generar beneficios”. ¿Ves lo que pasa? La línea se rompe. Tienes coherencia en la superficie, pero conflicto en la profundidad. Por eso te bloqueas. Por eso sientes ansiedad aunque “sobre el papel” todo parezca perfecto. Este ejercicio tiene una potencia brutal para detectar incoherencias vitales. Yo lo utilizo a diario en mis sesiones. A veces, uno solo no es capaz de ver sus propios puntos ciegos porque está demasiado metido en la película. Si sientes que hay piezas que no encajan y te ves capaz de adentrarte en esa cueva (primero sutilmente y luego con linterna), me encantaría acompañarte. Rellena este formulario sencillo y vemos cuál puede ser el próximo paso: [Formulario de contacto] Gracias por llegar hasta aquí. Un abrazo, Edgar. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    37 min
  6. 3 ENE

    ¿Te encuentras solo o solo estás desconectado?

    Odio el storytelling de “héroe renacido de sus cenizas”. Ya sabes, ese rollo de gurú que cuenta sus tragedias para venderte una revelación divina. Me he resistido mucho a contar mi historia por eso mismo. Mi vida no es una película de Hollywood; tiene las mismas vicisitudes que la de cualquier hijo de vecino. Pero hace un tiempo, en una de mis sesiones, me salté el manual. Le conté a una persona a la que acompaño que yo había pasado exactamente por lo mismo que ella y le explique en detalle como había sido. No hubo interferencias ni egos. Hubo un click. Hubo validación. Porque a veces, solo necesitamos saber que el de enfrente también se ha sentido como tu. Así que, sin grandilocuencias, aquí tienes mi “experimento” de 40 años. Quizás te veas reflejado en él. Fase 1: El fantasma (0-20 años) Durante dos décadas, fui la definición de introvertido. Crecí marcado por la separación de mis padres y asumí roles que no me tocaban. Me convertí en un “adulto en miniatura”, responsable y cuidador, dejando de lado quién era yo para priorizar a los demás. Mi realidad era esta: * En casa: Me debía al servicio. Autoestima baja y mucha carga mental. * En el colegio: Un fantasma. Me sentía identificado con Bastian de La historia interminable. * Socialmente: El “rarito”. Mis únicos amigos eran tan frikis como yo. Las chicas me parecían seres de otro planeta con los que era imposible interactuar. Vivía hacia dentro. Me sentía seguro en mi mundo, pero desconectado del real. Fase 2: Hiperactividad social (20-40 años) Entonces, decidí cambiar. No fue consciente al principio, fue por imitación. Me pegué a amigos rebeldes y extrovertidos. Absorbí sus habilidades, las probé y me construí una nueva personalidad. Dejé de ser el fantasma para ser el alma de la fiesta. Me fui al otro extremo del péndulo: * El anfitrión perfecto: Organizaba las cenas, cocinaba, ponía la casa y recogía los platos rotos (literales y emocionales). * El salvador: Si alguien tenía un problema, ahí estaba yo. Escuchando y apoyando. * El seductor: Aprendí a “funcionar” con las mujeres y encadené relaciones largas con aventuras esporádicas. * El profesional: Me convertí en gerente, jefe de equipo y comercial. Vivía de convencer a desconocidos. Parecía que había “vencido” a mi naturaleza. Pero era mentira. El colapso Acabé quemado. En todo. Mis relaciones terminaron mal. Mi matrimonio fue un caldo de toxicidad. Dejé los grupos de amigos porque me drenaban la energía. Y el trabajo me regaló dos ataques de ansiedad. Había pasado de la carencia absoluta (introversión extrema) al exceso insostenible (hiperactividad social). Lo que aprendí al reconstruirme No te voy a decir lo que tienes que hacer. Solo te diré lo que yo he entendido tras romperme en los dos extremos: 1. La diferencia entre estar solo vs. sentirse solo. La solitud (estar solo) es mi lugar feliz; ahí encuentro mi inspiración y descanso. Pero somos animales sociales: necesitamos a los demás para salir de nuestro ensimismamiento. El truco no es evitar a la gente, es elegir desde dónde te relacionas. 2. La tensión desapego vs. compromiso. Si te vas al apego total, dejas de ser tú mismo por los demás (mi etapa de “salvador”). Si te vas al desapego total, no conectas de forma honesta con nadie (mi etapa de “fantasma”). Mi trabajo titánico (y el que sigo haciendo hoy) es calibrar ese punto medio. Si al leer esto has sentido un pinchazo de “esto me suena”, necesito conocerte. No eres un bicho raro. Lo que te pasa es normal. Y, sobre todo, tiene solución si dejamos de dar bandazos de un extremo al otro. Si quieres que sigamos explorando esto juntos, cuéntame tu caso aquí abajo. No te voy a juzgar de forma alguna. Además, el apego ya no es una de mis conductas habituales, así que siéntete libre. 👉 [Enlace al formulario] Un abrazo, Edgar. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    22 min
  7. 27/12/2025

    Autoconcepto y autoimagen ¿Quien crees que eres?

    Voy a empezar con una confesión que no suelo hacer en la primera cita: estoy viendo Gran Hermano. Sí, la edición número veinte. Telecinco. La “charca”. Lo sé. Pero no lo veo por el cotilleo, sino por deformación profesional. Para mí, esa casa es un laboratorio de comportamiento humano fascinante. Allí dentro, los concursantes viven en una tensión constante: la de interpretar un papel pensando en cómo les estarán viendo desde fuera. Y aquí viene la mala noticia: Tú haces exactamente lo mismo. Aunque no tengas cámaras grabándote 24/7, tú también vives actuando según un guion que, muchas veces, ni siquiera has escrito tú. Hoy vamos a hablar de la mentira que te cuentas a ti mismo y de cómo cambiar el canal. ¿Quién crees que eres? Hay una diferencia abismal entre preguntar “¿Quién eres?” y “¿Quién crees que eres?”. Ese pequeño “crees” lo cambia todo. Indica que tu identidad no es un bloque de granito, sino una construcción subjetiva. Para poner orden en este lío mental, diferenciemos tres conceptos que solemos mezclar: * Autoconcepto: Lo que crees que eres (las etiquetas que te cuelgas). * Autoimagen: Cómo te ves (tu representación mental). * Autoestima: El valor que le das a lo anterior (si te gustas o no). El problema es que el autoconcepto inicial es heredado. Si de pequeño tus padres (que eran tus dioses) te dijeron que eras “el tímido” o “el trasto”, te lo creíste. Eras un lienzo en blanco y ellos escribieron el primer capítulo. Hoy, esas etiquetas se han pegado con pegamento industrial a tu identidad y condicionan tus decisiones: si crees que “no sabes hablar”, no hablarás. El mapa no es el territorio Imagina que dibujas un mapa de un país mirando solo desde la ventanilla de un coche en marcha. ¿Sería un mapa fiable? No. Sería incompleto y subjetivo. Pues eso es lo que haces contigo mismo. Tus creencias son mapas dibujados a mano alzada. Solemos demonizar las “creencias limitantes”, pero las creencias son solo herramientas: * Si crees que eres malo en deportes, te limita para ser acróbata... * ...pero quizá te empodera para ser un gran lector. El objetivo no es destruir tus creencias, sino entender que tu mapa está incompleto y que necesitas enriquecerlo. El yo observador ¿Cómo salgo de mi propia cabeza? La PNL (Programación Neurolingüística) nos regala una herramienta brutal: La Metaposición. Suena técnico, pero en realidad se trata de sentarte a comer palomitas mientras ves la película de tu vida. Consiste en dividirte en dos: * El que actúa (el que vive la experiencia). * El que observa (el que mira desde fuera sin juzgar). Cuando logras observarte como si fueras un concursante de GH, ocurre la magia: te despersonalizas. Ya no dices “Soy un desastre”. Dices: “Mira, esa persona está actuando de forma desorganizada en este momento”. Parece un cambio pequeño, pero al quitarle la carga emocional, el monstruo se hace pequeño y deja de controlarte. 3 Pasos para reescribir tu guion Para que esto no se quede en filosofía barata, aquí tienes el sistema práctico para hackear tu autoconcepto: 1. Haz de detective Busca las sentencias firmes en tu diálogo interno. Esas frases que empiezan por “Yo soy...” o “La gente siempre...”. Esas verdades absolutas son los barrotes de tu celda. 2. Cuestiona (Matiza, no destruyas) No te digas “es mentira”. Pregúntate: ¿Es esto verdad siempre? ¿En todos los contextos? Si crees que eres “lento”, busca en qué situaciones esa lentitud es en realidad “minuciosidad”. Enriquece la etiqueta. 3. Redefine y actúa (Con realismo) Al aflojar la creencia, verás grietas por donde colarte y actuar diferente. Ojo al dato realista: Avanzarás tres pasos y retrocederás dos. Volverán los viejos hábitos. No pasa nada. Te perdonas, te levantas y sigues. Tú tienes el mando El resumen es que tienes la responsabilidad de elegir quién eres, no de aceptar el papel que te dieron al nacer. Pero recuerda el orden lógico: * Primero me conozco a mí. * Después te conozco a ti. * Finalmente, nos conozco a nosotros. No puedes saltarte el paso uno. Cómo te relacionas contigo mismo es el espejo exacto de cómo te relacionarás con los demás. Quiero saber en qué punto de este mapa estás tú. Como sabes, esto no va de gurús soltando lecciones, sino de caminar acompañados. He preparado unas preguntas muy breves para conocerte mejor, saber qué te frena y poder ayudarte de forma personalizada. 👉 [Cuéntame tu historia aquí (son solo 2 minutos)] Nos vemos (y nos leemos) la semana que viene. Un abrazo, Edgar. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    31 min
  8. 20/12/2025

    Ese momento justo donde una discusión estalla

    Todo empieza normal. Te encuentras con alguien (Pareja, amigo, compañero de trabajo..) Tenéis diferencias, pero habláis. De pronto, algo hace click. La conversación se atasca. Nadie cede y os acabais calentando. Y de repente, te encuentras en medio de ese torbellino donde las palabras hirientes salen solas. Acabáis faltando al respeto a quien, se supone, amais y respetais. La resaca emocional de eso es terrible: rabia, dolor, culpa y ese “agujero negro” en el pecho que te impide pensar con claridad. Hoy vamos a diseccionar qué pasa ahí y, sobre todo, cómo salir vivos (y juntos) de ese infierno. ¿Por qué perdemos los papeles? No es que seas mala persona. Es que tu cerebro ha entrado en modo supervivencia. Cuando nos sentimos atacados, deshumanizamos al otro. Dejamos de ver a nuestra pareja o amigo y pasamos a ver al “enemigo”. Normalmente, esto ocurre cuando la discusión toca uno de estos tres detonantes: * Identidad personal o colectiva: Si sientes que atacan quién eres, tu cuerpo reacciona como si fuera una amenaza física. Se tensa y se cierra. * Moralización: En cuanto entramos en “lo correcto vs. lo incorrecto”, se acabó la negociación. Convertir la charla en un diálogo de necesidades (y no de verdades absolutas) es la única salida. * Expectativas irreales: Si entras pensando que el otro debe aceptar todo (o resignado a que no mereces nada), ya has perdido antes de empezar. Cuando la cosa se va de madre A veces la teoría llega tarde y ya estáis gritando o en silencio hostil. En ese punto crítico, tu prioridad debe cambiar: olvida tener razón, céntrate en mantener la conexión viva. * Si hay interrupciones o sarcasmo: No ataques. Señálalo desde tu necesidad: “Cuando usas el sarcasmo me bloqueo y no te entiendo”. * Si el otro minimiza el problema: No debatas la “verdad”. Describe el impacto: “Cuando dices que no pasa nada, yo me siento más confundido porque para mí sí es importante”. * Si te atacan: Desacelera. Baja el volumen. Sostener la calma no es ser pasivo, es tener liderazgo emocional. Comunicación no violenta (CNV) Marshall Rosenberg decía que detrás de toda emoción incómoda hay una necesidad no satisfecha. Para evitar que la sangre llegue al río, intenta pasar tu discurso por este filtro de 4 pasos: * Observación: Cita hechos concretos, no juicios (”Has llegado a las 22h”, en vez de “Siempre pasas de todo”). * Sentimiento: Di cómo te afecta a ti (”Me siento angustiado”, no “Me haces sentir mal”). * Necesidad: Qué valor está en juego (”Necesito seguridad/respeto”). * Petición: Pide algo concreto y factible, admitiendo un “no” por respuesta. Parece teórico, pero suavizar la conducta sin ceder en lo esencial es lo que te empodera. Mis propias herramientas Te cuento esto porque yo he vivido con fobia al conflicto durante años. Sentía que si abría la boca, iba a soltar tal cantidad de rabia acumulada que lo destruiría todo. Me daba más miedo mi reacción que la de la otra persona: miedo a perder el control o a anularme. Un truco que me ha ido de coña: Escribir antes de hablar. Escribo lo que quiero decir en el móvil. Lo leo. Si suena muy agresivo, lo suavizo. Curiosamente, la mayoría de veces no cambio nada, pero el simple hecho de vaciarlo ahí reduce la carga emocional. A veces, incluso envío ese texto si no me veo capaz de hablar cara a cara. Durante años pensé que eso era cobardía; hoy sé que tengo derecho a gestionar mis emociones como mejor pueda. Recuerda esto Discutimos con la gente porque nos importan. Si esa persona te diera igual, la ignorarías. Nos duelen sus palabras porque le hemos dado valor a su opinión. El objetivo no es no discutir nunca, sino entender que habéis construido algo que merece ser protegido por encima de tener razón en un detalle tonto. Si sientes que estas situaciones te bloquean, que te repites en estos patrones y se escapan a tu control, hablemos. Te dejo aquí un formulario sencillo. Es un paso previo, neutro y seguro para que me cuentes qué te pasa sin juicio alguno. Tú decides si luego quieres trabajarlo conmigo. Formulario de contacto Un abrazo y hasta la semana que viene. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.edgarochandorena.com

    35 min

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¿Te cuesta conectar con los demás? Aquí puedes aprender a hacerlo sin forzar. Nuevo episodio cada sábado. www.edgarochandorena.com