España y Portugal, los dos Estados ibéricos, han enfrentado siete tormentas en lo que va de 2026, incluidas Marta, Kristin y Leonardo. Mientras, algunas naciones africanas como Mozambique y Túnez padecen estragos por las precipitaciones desde hace más de tres meses. Abordamos las causas y las perspectivas de unos fenómenos cada vez más extremos. Un inicio de año con precipitaciones más fuertes de lo habitual. Eso ocurre en la Península Ibérica en lo que va de 2026. En Portugal, por ejemplo, la tormenta Marta provocó las peores inundaciones en décadas y desde diciembre se vive una de las temporadas más lluviosas desde que se tiene registro, con un 137% más de precipitaciones respecto al promedio, según la autoridad meteorológica portuguesa, el Instituto Português do Mar e da Atmosfera (IPMA). De hecho, en lo que va de este año, el país ha sido golpeado por siete tormentas. Francis, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin; y más recientemente, Leonardo y Marta. Los temporales han traído ráfagas de viento que superan los 120 kilómetros por hora y ha habido daños estructurales por el valor de más de 4.000 millones de euros, según el Gobierno portugués. Luego de Kristin, Ejecutivo declaró estado de emergencia en los municipios afectados, que luego prorrogó hasta el 15 de febrero. A esto se suma la alerta naranja por la borrasca Marta. La situación es tal que tres ayuntamientos del sur y centro del país tuvieron que posponer su votación en la segunda vuelta presidencial, que estaba programada para el 8 de febrero. En España, alertan por las condiciones de seguridad de las hidroeléctricas Las mismas siete tormentas también han dejado estragos en España. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) afirmó que el pasado mes fue el enero más lluvioso en el último cuarto de siglo en el país. Excluyendo a las islas, en la España peninsular cayeron 119 milímetros de agua, lo que representa un 185 % por encima del promedio de los meses de enero. Las cifras ratifican lo que ya han vivido los ciudadanos, especialmente en Andalucía, la región más afectada. Este récord de lluvias pone de nuevo sobre la mesa la discusión de la seguridad de los embalses. Desde 2025, una organización precisó que muchas de las presas no se encuentran en buen estado. En todo el país, hay casi 2.500 y puntualmente, 1.300 se consideran grandes. De ellas, 375 son estatales. La Asociación de Ingenieros de Caminos, Puertos y Canales estudió los datos oficiales y, desde octubre de 2025, advirtió que una de cada tres de las grandes presas estatales necesitan refuerzos estructurales urgentes. Además, el 75% necesita estudios complementarios de seguridad y la mitad debe rehabilitar los desagües de fondo. Aunque la organización explica que no significa que las presas se vayan a romper, sí consideran necesario un refuerzo. Por esta razón, le enviaron una carta a la ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, pidiéndole medidas urgentes. El Gobierno no ha dado una respuesta concreta a esta misiva, mientras que el líder Pedro Sánchez recalca lo importante de adaptarse a los climas más extremos. “Eso exige recursos, pero también exige una adaptación a una realidad climática completamente nueva, que supera muchas veces las previsiones científicas y que nos debe poner a todas las administraciones en un trabajo conjunto en un diseño de políticas públicas común ante una realidad completamente nueva, desgraciadamente, como es la realidad climática”, señaló el 9 de febrero desde Huétor Tájar, en Granada, una de las zonas afectadas. Tormentas y lluvias también golpean a África Los efectos de las tormentas no solo se sintieron en la Península Ibérica. El ciclón Leonardo afectó a Marruecos, mientras que otros países africanos como Túnez y Mozambique sufren por temporadas de precipitaciones que llevan más de tres meses. En Túnez, por ejemplo, estas son las peores lluvias a las que se han enfrentado en más de 70 años, según el Instituto Nacional de Meteorología. El turístico pueblo de Sidi Bou Said está padeciendo con los deslizamientos de tierra y las inundaciones, un golpe para el lugar que aspira a ser declarado Patrimonio de la Humanidad con sus icónicas casas blancas y sus puertas azules. Un escenario peor se ve en Marruecos. En el norte, la ciudad de Alcazarquivir está sumergida. Llovió tanto que el río Loukkos se desbordó y la presa más cercana ha tenido que hacer liberaciones controladas de agua para evitar un desastre mayor. Más de 150.000 personas han sido evacuadas en diferentes provincias del país. Las inundaciones también afectan al sur del continente, aunque no por tormentas sino por las lluvias intensas del fenómeno de La Niña. Desde mediados de diciembre, casi un millón de personas se han visto afectadas, especialmente en Mozambique. Allí, tan solo para recuperar la infraestructura dañada, se necesitaría más de 650 millones de dólares, según el gobierno. Además, tanto en Mozambique como en otros países como Malawi, Tanzania y Zambia se propagaron brotes de cólera. Esta enfermedad ya es endémica en algunos países africanos, según la Organización Mundial de la Salud. Eso significa que los brotes ocurren a lo largo del año y, en parte, se debe a fenómenos climáticos como estos. Un recordatorio de que las lluvias generan problemáticas que van más allá de la destrucción de infraestructura.