Medio Ambiente

Calentamiento global, especies en extinción, destrucción de bosques, contaminación: la Tierra es un planeta con muchas amenazas. Pero también lleno de ideas innovadoras y soluciones sostenibles que María Clara Calle Aguirre le presentará todos los martes a las 18:45 (hora Bogotá - Lima - Quito). 

Episodios

  1. hace 1 d

    Tierras raras en Brasil: ¿una oportunidad o una amenaza ambiental?

    Brasil avanza hacia una mayor regulación de la exploración de sus tierras raras, unos minerales estratégicos para la transición energética, la industria tecnológica y el sector militar. El país cuenta con algunas de las mayores reservas del mundo, pero gran parte de estos recursos permanece todavía bajo tierra, mientras China domina la producción global. La apuesta brasileña abre una nueva disputa por estos minerales, pero también despierta preocupación entre comunidades indígenas por el posible impacto ambiental de su explotación. Brasil alberga las segundas reservas estimadas de tierras raras más grandes del planeta, solo por detrás de China, y quiere explotarlas. Este es un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de imanes permanentes de alta potencia, piezas clave en los motores de vehículos eléctricos, los generadores eólicos y los componentes electrónicos de la industria de defensa. Con un poder estratégico clave para el futuro de descarbonización y el militar, Brasil busca dar el salto industrial.  El Congreso brasileño aprobó recientemente una legislación que fija un nuevo marco jurídico para la explotación de minerales críticos y estratégicos. La medida otorga incentivos fiscales hasta de 5.000 millones de reales (cerca de USD 980 millones) y créditos de fomento con el objetivo de acelerar el refinado local e impulsar la cadena de valor.  Así, Brasil quiere acelerar el paso para ganar relevancia en un mercado que es ampliamente dominado por China. En el gigante asiático se produce más del 90% de las tierras raras refinadas de todo el mundo, ya sea porque se explotan allí o porque el país las procesa para convertirlas en la base de los elementos tecnológicos. China es consciente de su poder con estos minerales. En 2025, restringió las exportaciones de siete tierras raras en respuesta a los aranceles que le había impuesto Estados Unidos. Y la vía alterna que encontró Washington fue aumentar su inversión en Brasil, concretamente en el proyecto de Serra Verde, ubicado en el estado de Goiás y la única mina activa de tierras raras en todo Brasil.  En enero de 2026, el gobierno estadounidense le otorgó 1.600 millones de dólares a la compañía USA Rare Earths a cambio de tener acciones en la compañía, según datos del Observatorio de la Transición Energética impulsado por la ONG Repórter Brasil. Este impulso terminó por impulsar a la empresa para comprar Serra Verde, un negocio que se anunció en abril.  El interés por este proyecto brasileño es debido a su enorme potencial, pues es el único por fuera de Asia que puede suministrar cuatro tierras raras esenciales: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. USA Rare Earths las describe como “las más demandadas” porque juntas estas arcillas iónicas se utilizan para fabricar los imanes que se usan desde la industria aeroespacial y de defensa hasta en las compañías automotrices. Y Serra Verde puede no ser la única joya de la corona. Se estima que el proyecto Caldeira, en el estado de Minas Gerais, tiene el mayor yacimiento de arcillas iónicas en todo el mundo, incluso por encima de la mina que ya está en explotación.  Las tierras raras pueden tener impactos ambientales en zonas protegidas Pero al igual que ocurre con Caldeira, hasta ahora la inmensa mayoría del potencial geológico de Brasil continúa bajo el suelo. Aun en esta fase incipiente de exploración en Brasil, las alertas socioambientales ya se han disparado. Aunque los principales depósitos de tierras raras no se concentran en el corazón del bioma amazónico, sino en estados del interior como Goiás, Minas Gerais o Bahía; una cuarta parte de los proyectos en prospección se ubican a menos de 10 kilómetros de áreas de conservación o tierras indígenas, según Repórter Brasil. La investigación periodística también señala que la exploración de tierras raras podría afectar hasta 283 áreas protegidas, incluidos territorios indígenas y quilombolas. Ante este panorama, las organizaciones indígenas advierten que el marco normativo recién aprobado prioriza el incentivo económico por encima de las salvaguardias territoriales o ambientales.  “Es una ley muy importante en un tema que cada vez necesita más una regulación específica. Sin embargo, no proporciona límites que garanticen la preservación del medio ambiente o la consideración de las comunidades indígenas, los territorios quilombolas y las comunidades tradicionales en Brasil”, le dijo a France 24 Ricardo Terena, indígena del pueblo terena y coordinador del Departamento Jurídico de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB). Debido a que la minería masiva de tierras raras está apenas arrancando en Brasil, aún no se pueden cuantificar todos sus efectos ecológicos directos. Pero las comunidades locales temen un patrón similar al dejado por la extracción de otros recursos, como el perjuicio ecológico y la contaminación por mercurio ligada a la minería de oro. Una problemática acentuada por la falta de control en la cadena de suministro. Por ejemplo, según Terena, las herramientas de la minería legal se utilizan para lavar oro proveniente de la minería ilegal que explota tierras indígenas. A pesar de ello, la nueva ley ampara de forma genérica a una gran variedad de “minerales estratégicos”. “El problema principal es que no hay una definición específica de lo que constituye minerales críticos y estratégicos dentro de esta exploración, es una definición amplia que permite que prácticamente cualquier exploración mineral en Brasil se considere dentro de este marco detallado”, indicó Terena.  Otro riesgo que advierten los pueblos indígenas es que la legislación aprobada sobre tierras raras y minerales estratégicos no habla de la consulta libre ni de la participación de las comunidades étnicas. “El proyecto de ley recientemente aprobado por el Senado brasileño contempla la realización de consultas con las comunidades, pero no prevé la necesidad de una consulta libre, previa e informada, tal como lo estipula el Convenio 69 de la OIT. Asimismo, se creará un Consejo Nacional para analizar estos proyectos, pero este Consejo tampoco contará con representación para las comunidades afectadas. Y debe tenerse en cuenta que en todo el país existen comunidades que no desean que sus territorios sean destruidos en nombre de la minería”, concluyó Terena.

  2. 10 jun

    El otro rival del Mundial 2026: el calor extremo

    Los estadios aún no se han llenado, pero uno de los grandes protagonistas del Mundial de 2026 ya está presente: el calor. Diversos estudios advierten que los episodios de temperaturas extremas han aumentado en 14 de las 16 ciudades que albergarán partidos del torneo en Estados Unidos, México y Canadá, una tendencia que refleja el impacto creciente del cambio climático en los grandes eventos deportivos. La preocupación va más allá de la comodidad de los aficionados. Expertos alertan de que los futbolistas podrían verse expuestos a elevados niveles de estrés térmico, con consecuencias para su rendimiento físico y, en casos extremos, para su salud. ¿Está preparado el Mundial más grande de la historia para jugarse bajo temperaturas cada vez más extremas? Este Mundial de fútbol será uno de los certámenes de mayor calor hasta ahora. Al desafío de jugarse en pleno verano de Canadá, Estados Unidos y México; se suma un factor crítico: el aumento global de la temperatura por el cambio climático. Una investigación de la organización 'Climate Central' reveló que 14 de los 16 estadios donde se juega la Copa del Mundo tienen ahora más días de calor extremo entre junio y julio que los que tenían en 1970, cuando se jugó el Mundial en México. La organización añade que 97 de los 104 partidos que se disputarán tienen mayor probabilidad de ver afectado su rendimiento por el calor. Esa posibilidad aumenta en ciudades como Miami, San Francisco, Houston, Ciudad de México y Guadalajara, donde las temperaturas son más altas que en otras localidades. Incluso la final en Nueva York podría verse impactada por las altas temperaturas.  Los deportistas ya sienten los efectos del termómetro. El delantero Erling Haaland y su selección de Noruega fueron fotografiados tumbados al sol sin camiseta durante un entrenamiento en Greensboro, Carolina del Norte. La temperatura era de 32ºC, más alta de lo normal para los nórdicos.  Pero más que una foto para conmemorar, el calor extremo afecta a los deportistas. Un ejemplo es la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, que también fue en Estados Unidos durante el verano de 2025. “Algunos equipos tuvieron problemas con los entrenamientos por el estrés térmico que experimentaron. Sí, son deportistas de élite, altamente acondicionados. Pero siguen en riesgo para una enfermedad por calor inducida por el ejercicio. Eso sin mencionar el efecto del calor en el desempeño de los jugadores”, explicó Ollie Jay, profesor de Calor y Salud en la Universidad de Sídney a la Convención de ONU para el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés). Las condiciones ambientales han cambiado tanto el fútbol ya ha tenido modificaciones. Normalmente, los mundiales son durante los veranos. Pero en Qatar en 2022 se hizo una excepción para jugarse a finales del otoño, entre noviembre y diciembre, precisamente para evitar las altas temperaturas del país del Golfo.  Y para esta Copa, desde diciembre de 2025, la FIFA se vio obligada a introducir pausas de hidratación obligatorias: serán dos recesos durante cada partido, de tres minutos cada uno y en cada tiempo. También existen otras medidas como toallas refrigerantes, collares helados y vestuarios climatizados para intentar bajar las temperaturas corporales de los jugadores. Un indicador para el estrés térmico Eso es lo que en el mundo ambiental se llama adaptación al cambio climático. Pero son medidas insuficientes porque el único riesgo no es el calor.  En el deporte, se utiliza la temperatura de bulbo húmedo y globo (conocida como WBGT, por sus siglas en inglés). Es el índice que mide el estrés térmico. Además de la temperatura, esta medición calcula la humedad, la luz solar, el viento y la radiación. Por ejemplo, si el índice WBGT está en 26ºC, significa que el termómetro realmente marca 40 grados y la humedad relativa es del 30%, según estimaciones del Servicio Meteorológico Nacional de EE. UU. Y ese índice de 26 grados es el que la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales pone como límite máximo para que no se afecte el rendimiento.  Sin embargo, en este Mundial cinco partidos se jugarán con un índice de 28ºC, un nivel en el que la Federación dice que no es seguro jugar, de acuerdo con la información recopilada por 'World Weather Attribution'. Y ese mismo límite se superó en 31 de 57 partidos que se jugaron el año pasado en la Copa Mundial de Clubes, como lo reveló un estudio. Esto expuso a los jugadores a un riesgo extremo de sufrir enfermedades relacionadas con el calor. Aun así, para la FIFA el límite es todavía mayor pues solo consideran aplazar un partido si el WBGT supera los 32ºC, como lo indican en su manual para urgencias. Por ello, además de la temperatura importa la humedad. “La razón por la que la humedad es tan importante es porque el sudor es la única manera fisiológica en la que el cuerpo puede mantenerse fresco. Y la humedad en el ambiente determina qué tan bien se evapora ese sudor. Y si la humedad es alta, ese sudor no se evaporará igual y por lo tanto no podrá evacuar el calor corporal, lo que aumenta dramáticamente el riesgo de enfermedad por calor”, señaló Jay.  De ahí que los expertos señalen que la adaptación de los futbolistas no sea suficiente. Primero, porque el calor extremo también afecta a hinchas, al equipo arbitral, a los voluntarios y a todos los que trabajan en los eventos deportivos. Y segundo, porque apuntan a la necesidad de buscar medidas estructurales.  Un impacto que va más allá Rob McDonald es científico principal para Europa en soluciones basadas en la naturaleza de la organización 'The Nature Conservancy'. Él explicó que los árboles no solo sirven para dar sombra, sino que además transpiran agua. Esto contribuye a refrescar el ambiente y a facilitar la evaporación del sudor durante el ejercicio al aire libre. Por supuesto, no se trata de sembrar árboles en los campos de fútbol, pero diferentes investigaciones apuntan a que ciudades más arborizadas contribuyen a bajar las altas temperaturas.  Por su parte, Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, apunta a la necesidad de revertir las causas estructurales de la crisis del clima. “Todos estábamos viendo el partido, pero se detuvo porque hace demasiado calor. Un calor sofocante para los jugadores, para los aficionados, para todos. Cada vez hace más calor y esto no es casualidad. Es el cambio climático. El planeta se está calentando tras más de un siglo de quemar combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Eso atrapa el calor en la atmósfera. Y ahora lo estamos sintiendo en todas partes”, concluyó.  Y esas consecuencias son tan generalizadas, que hasta el Mundial de Fútbol enfrenta las altas temperaturas y busca maneras para adaptarse a ellas.

  3. 11 feb

    Lluvias sin fin: Portugal, España y varios países de África encaran emergencias

    España y Portugal, los dos Estados ibéricos, han enfrentado siete tormentas en lo que va de 2026, incluidas Marta, Kristin y Leonardo. Mientras, algunas naciones africanas como Mozambique y Túnez padecen estragos por las precipitaciones desde hace más de tres meses. Abordamos las causas y las perspectivas de unos fenómenos cada vez más extremos.  Un inicio de año con precipitaciones más fuertes de lo habitual. Eso ocurre en la Península Ibérica en lo que va de 2026. En Portugal, por ejemplo, la tormenta Marta provocó las peores inundaciones en décadas y desde diciembre se vive una de las temporadas más lluviosas desde que se tiene registro, con un 137% más de precipitaciones respecto al promedio, según la autoridad meteorológica portuguesa, el Instituto Português do Mar e da Atmosfera (IPMA). De hecho, en lo que va de este año, el país ha sido golpeado por siete tormentas. Francis, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin; y más recientemente, Leonardo y Marta. Los temporales han traído ráfagas de viento que superan los 120 kilómetros por hora y ha habido daños estructurales por el valor de más de 4.000 millones de euros, según el Gobierno portugués.  Luego de Kristin, Ejecutivo declaró estado de emergencia en los municipios afectados, que luego prorrogó hasta el 15 de febrero. A esto se suma la alerta naranja por la borrasca Marta. La situación es tal que tres ayuntamientos del sur y centro del país tuvieron que posponer su votación en la segunda vuelta presidencial, que estaba programada para el 8 de febrero. En España, alertan por las condiciones de seguridad de las hidroeléctricas Las mismas siete tormentas también han dejado estragos en España. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) afirmó que el pasado mes fue el enero más lluvioso en el último cuarto de siglo en el país. Excluyendo a las islas, en la España peninsular cayeron 119 milímetros de agua, lo que representa un 185 % por encima del promedio de los meses de enero. Las cifras ratifican lo que ya han vivido los ciudadanos, especialmente en Andalucía, la región más afectada. Este récord de lluvias pone de nuevo sobre la mesa la discusión de la seguridad de los embalses. Desde 2025, una organización precisó que muchas de las presas no se encuentran en buen estado. En todo el país, hay casi 2.500 y puntualmente, 1.300 se consideran grandes. De ellas, 375 son estatales. La Asociación de Ingenieros de Caminos, Puertos y Canales estudió los datos oficiales y, desde octubre de 2025, advirtió que una de cada tres de las grandes presas estatales necesitan refuerzos estructurales urgentes. Además, el 75% necesita estudios complementarios de seguridad y la mitad debe rehabilitar los desagües de fondo. Aunque la organización explica que no significa que las presas se vayan a romper, sí consideran necesario un refuerzo. Por esta razón, le enviaron una carta a la ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, pidiéndole medidas urgentes. El Gobierno no ha dado una respuesta concreta a esta misiva, mientras que el líder Pedro Sánchez recalca lo importante de adaptarse a los climas más extremos. “Eso exige recursos, pero también exige una adaptación a una realidad climática completamente nueva, que supera muchas veces las previsiones científicas y que nos debe poner a todas las administraciones en un trabajo conjunto en un diseño de políticas públicas común ante una realidad completamente nueva, desgraciadamente, como es la realidad climática”, señaló el 9 de febrero desde Huétor Tájar, en Granada, una de las zonas afectadas.   Tormentas y lluvias también golpean a África Los efectos de las tormentas no solo se sintieron en la Península Ibérica. El ciclón Leonardo afectó a Marruecos, mientras que otros países africanos como Túnez y Mozambique sufren por temporadas de precipitaciones que llevan más de tres meses. En Túnez, por ejemplo, estas son las peores lluvias a las que se han enfrentado en más de 70 años, según el Instituto Nacional de Meteorología. El turístico pueblo de Sidi Bou Said está padeciendo con los deslizamientos de tierra y las inundaciones, un golpe para el lugar que aspira a ser declarado Patrimonio de la Humanidad con sus icónicas casas blancas y sus puertas azules. Un escenario peor se ve en Marruecos. En el norte, la ciudad de Alcazarquivir está sumergida. Llovió tanto que el río Loukkos se desbordó y la presa más cercana ha tenido que hacer liberaciones controladas de agua para evitar un desastre mayor. Más de 150.000 personas han sido evacuadas en diferentes provincias del país. Las inundaciones también afectan al sur del continente, aunque no por tormentas sino por las lluvias intensas del fenómeno de La Niña. Desde mediados de diciembre, casi un millón de personas se han visto afectadas, especialmente en Mozambique. Allí, tan solo para recuperar la infraestructura dañada, se necesitaría más de 650 millones de dólares, según el gobierno. Además, tanto en Mozambique como en otros países como Malawi, Tanzania y Zambia se propagaron brotes de cólera.  Esta enfermedad ya es endémica en algunos países africanos, según la Organización Mundial de la Salud. Eso significa que los brotes ocurren a lo largo del año y, en parte, se debe a fenómenos climáticos como estos. Un recordatorio de que las lluvias generan problemáticas que van más allá de la destrucción de infraestructura.

  4. 4 feb

    ¿Por qué cada temporada de incendios es peor en Argentina y Chile?

    Las conflagraciones de 2026 en el lado chileno han quemado tres veces más de hectáreas que el periodo anterior, mientras que la provincia argentina de Chubut está viviendo las peores quemas en por lo menos los últimos cinco años. Las razones combinan un cambio en el uso de los suelos, la deforestación de los bosques nativos que son más resistentes al fuego y las sequías prolongadas relacionadas con el cambio climático. Los incendios forestales son una realidad de cada año en países como Argentina y Chile. La particularidad es que cada temporada están siendo más agresivos. Del lado chileno, la cantidad de hectáreas quemadas casi triplica las del periodo anterior, según las cifras del CONAF. La Corporación Nacional Forestal señala que en el lapso de julio de 2025 al 4 de febrero de 2026, se han quemado alrededor de 66.000 hectáreas; en contraste con las más de 25.000 del periodo de 2024 a 2025.  Las regiones chilenas más afectadas de esta temporada se ubican en el centro del país y son Ñuble, La Araucanía y Biobío. En esta última, la comuna de Penco fue uno de los epicentros de los incendios. Desde allí, la bióloga y activista Valeria Sepúlveda, cree que el aumento se debe a que reemplazan árboles nativos por pinos y eucaliptos.  “Año a año, los incendios son más fuertes y más seguidos, y nos damos cuenta de que se originan en las plantaciones forestales, donde siembran árboles que dependen del fuego como eucalipto y el pino. Mientras que nuestros bosques nativos no tienden a quemarse, pues son selvas húmedas”, indica Sepúlveda, quien es presidenta de la Corporación Parque para Penco, un proyecto alternativo que se opone a la explotación de tierras raras en la comuna, un plan liderado por la compañía Aclara Resources.  “Justo este año estamos en la sexta tramitación ambiental. Se había terminado de hacer la consulta indígena y ahora estábamos a la espera de unos informes técnicos para votar este proyecto. Justo en este momento surgen estos incendios. Lamentablemente, se quemó toda una zona de bosque nativo con especies que están protegidas. Es el último relicto de bosque nativo que nosotros tenemos en Penco. Desafortunadamente esa fue la zona en conflicto también con estos proyectos y se quemó”, indicó Sepúlveda.  Por su parte, la empresa negó los señalamientos. En un comunicado, indicó que “las informaciones y rumores difundidos en redes sociales” son “afirmaciones falsas, irresponsables y malintencionadas”. La compañía añadió que ellos también fueron afectados por los incendios. Mientras que el Ministerio de Seguridad ha detenido a 23 personas sospechosas de estar vinculados a las conflagraciones que se desataron en Ñuble y Biobío. Más allá de cómo se originaron estos fuegos, Valeria Sepúlveda enfatiza en que las causas estructurales de los incendios en Penco no se deben a la crisis del clima sino a lo que denomina una “industria forestal depredadora”. “La sequía de mi territorio no es por el cambio climático, sino por los proyectos extractivos que se instalan y que no les importa la mantención de la biodiversidad. El suelo ya no existe prácticamente en las plantaciones forestales y, por lo tanto, la recarga de los acuíferos y de los ríos y de las vertientes cada vez es menor”, indicó.  Leer tambiénChile lucha contra mortíferos incendios que avanzan hacia el sur de Chile Cambio climático, combustibles y zonas de interfase: causas de incendios en Argentina Aunque las plantaciones de pino también le dan un combustible extra a los incendios en Argentina, no es esta la principal razón de las conflagraciones. Mariano Amoroso es un experto en este tema. Él es investigador independiente del CONICET y vicedirector del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD). Le explicó a France 24 que hay múltiples causas, comenzando por el cambio climático, ya que las temperaturas promedio se han incrementado en las últimas décadas y las lluvias se han reducido, por lo que ha habido condiciones casi que de sequía muy acentuadas en los últimos cinco años.  Amoroso explica que a esto se suma la acumulación de residuos de incendios anteriores y de árboles como pinos sirven de combustible al fuego y hacen que cada temporada sea peor que la anterior. “La acumulación de combustibles en algunos casos tiene que ver con los cambios en el uso de la tierra, principalmente la entrada de las plantaciones de pino, pero que del lado argentino no ha llegado a tener el grado de desarrollo y magnitud que sí tiene del lado chileno”, indicó.  Otro de los factores que señala el experto son las zonas de interfase, provocadas por el desplazamiento de las personas de las ciudades a construcciones en lugares boscosos. “En los últimos 25 o 30 años, el norte de la Patagonia argentina ha crecido exponencialmente. Datos no oficiales hablan de un crecimiento mayor al 100%, entonces esto ha hecho que los ejidos urbanos estén expandiendo sobre zonas naturales, sobre áreas boscosas, generando esta zona de interfase, y es ahí donde se han originado algunos de los incendios”, explica Amoroso. Todo esto contribuye a que existan las condiciones de base para que en cada temporada, los incendios sean peores. Sin dejar de lado que, en Argentina, el 95% de las conflagraciones comienzan por la acción humana, según la Agencia Federal de Emergencias. A todo ello se suma la reducción de la financiación. Al Servicio Nacional de Manejo del Fuego le recortaron un 53,6% respecto a 2025 y a la protección de bosques nativos se le dedica 28 veces menos de lo que por ley debería financiarse, según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). “Lamentablemente, y por una cuestión paradigmática que creo que pasa en todo el mundo, hay un mayor presupuesto destinado justamente al combate que lo que tenga que ver con la prevención y la educación. Y, cuando estos incendios ocurren, la capacidad operativa de las fuerzas de combate no están dando abasto por estas características”, concluye Amoroso. Leer tambiénArgentina declara emergencia por incendios que azotan la Patagonia

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Calentamiento global, especies en extinción, destrucción de bosques, contaminación: la Tierra es un planeta con muchas amenazas. Pero también lleno de ideas innovadoras y soluciones sostenibles que María Clara Calle Aguirre le presentará todos los martes a las 18:45 (hora Bogotá - Lima - Quito). 

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