Zafarrancho Vilima

Zafarrancho Vilima

Programa de humor sobre tiempos pasados. Donde la nostalgia y la poca vergüenza se dan la mano. Zafarrancho Vilima se emite todos los viernes a las 19h. en SER+ Sevilla, Cadena SER 96.5 FM. También puedes ver los programas en nuestro canal de Youtube.

  1. TRÁILER

    Sasamón, Burgos en La España Barbaciada

    Para terminar nuestra aventura de hoy, bajamos de la montaña palentina y nos adentramos en la inmensidad de la meseta burgalesa por la A-67 y la A-231, recorriendo unos 102 kilómetros de horizonte rectilíneo hasta llegar a la villa de Sasamón. Aquí el paisaje se estira como un chicle y el color ocre del cereal domina la vista. Sasamón tiene 934 habitantes, rozando el límite de nuestra sección, pero su importancia histórica es tan descomunal que el SuperMirafiori se detiene por puro respeto institucional. Su gentilicio es sasamonense (o segisamonense, si quieren dárselas de intelectuales con su cuñado en la cena de Navidad). Y es que Sasamón fue la antigua Segisama, el lugar donde el mismísimo emperador Augusto instaló su campamento base durante las Guerras Cántabras en el siglo I a.C. Imagínense al hombre más poderoso del planeta, con sus legiones y sus águilas doradas, decidiendo que este era el sitio estratégico para dar "pal pelo" a los rebeldes del norte. Sasamón era un nudo de comunicaciones vital en la Vía Romana de Italia a Hispania, y de esa época gloriosa aún quedan vestigios de calzadas y puentes como el de Trisla sobre el río Brullés, que ha visto pasar más sandalias romanas que una tienda de disfraces en carnavales. La villa conserva esa planta medieval de calles circulares que invitan a perderse mientras imaginas el ruido de los carros cargados de grano. Para profundizar en su legado, debemos mencionar que Sasamón no solo fue un hito romano, sino un centro neurálgico en la Baja Edad Media. La villa fue sede episcopal hasta que la sede se trasladó a Burgos, lo que explica la magnificencia de sus templos. De hecho, en el siglo XV, Sasamón fue testigo de la firma del polémico Tratado de Sasamón, y su nombre aparece vinculado a las grandes familias castellanas que buscaban el favor de la monarquía. Su muralla, de la que aún se conservan lienzos y puertas monumentales, protegía una ciudad que llegó a tener un mercado de gran relevancia regional. Históricamente, también destaca su papel durante la Guerra de las Comunidades, donde la villa mantuvo una postura que mezclaba la lealtad a la corona con la defensa de sus propios fueros comerciales. Es esa mezcla de ciudad imperial romana y burgo medieval orgulloso lo que le otorga su carácter único en la provincia burgalesa, siendo un testimonio de piedra del paso de los siglos por el Camino de Santiago. Caminar por las calles de Sasamón es tropezar con la grandeza a cada paso. La Colegiata de Santa María la Real, del siglo XIII, es una "mini-catedral" gótica que te deja con el cuello torcido de mirar hacia arriba. Su portada de San Miguel es una joya que se mira de tú a tú con la Catedral de Burgos, con una decoración que parece encaje de bolillos hecho en piedra. Pero Sasamón también tiene un lado fascinante y un poco loco que nos encanta: la Casa de Salaguti. Carlos Salazar, un artista local apodado Salaguti, ha convertido su casa-estudio en una obra de arte surrealista que parece el hijo ilegítimo de una obra de Gaudí y una película de Dalí. Es una construcción orgánica, con rostros gigantes y formas oníricas que te vigilan con ojos de piedra. Y por supuesto, no se pueden marchar de aquí sin pasar por el Museo del Queso. El queso de Sasamón es tan famoso que debería ser moneda de curso legal. Es el final perfecto para nuestra ruta: un lugar donde la Roma imperial, el gótico más purista, las murallas medievales y el surrealismo moderno se dan la mano mientras se comen una cuña de queso de oveja de esa que pica un poquito. De las legiones de Augusto a los gigantes de piedra de Salaguti, Sasamón es el broche de oro de la Castilla más auténtica y profunda.

    22 min
  2. TRÁILER

    Julie Andrews en las Grandes Biografías de Zafarrancho Vilima

    Hoy os contaremos la historia de la mejor nany de Hollywood, que daba igual que fuera mágica o la niñera de 7 gremlins, siempre la llamaban Mary, porque quién conoce una niñera que se llame Cayetana. Hoy hablaremos de Julia Elizabeth Wells. La pequeña Julie nació el 1 de octubre de 1935 en un pueblecito de Inglaterra a las orillas del río Támesis. Su madre era Bárbara Ward, una pianista profesional de gran talento, poca paciencia y más oscura que el castillo de Drácula. Su padre era un maestro respetuoso y amable llamado Edward Charles Wells, al que su mujé llamaba “Ted” y nosotros “Ted1” Ted1 cuidaba de Julie, le enseñaba literatura y la llevaba al parque mientras que Bárbara se iba de gira con el cantante canadiense, Ted Andrews, “Ted2” que le venía muy bien porque así no se equivocaba con los nombres. En una de esas giras, Bárbara sufrió una aparatosa caída sobre Ted2 que la dejó 9 meses con naúseas, vómitos y 15 kilos de más. Julie se quedó con su padre, Ted1, hasta los 8 años porque en 1943 nació Donald, de “Ted2” y sus padres se divorciaron. La madre aprovechó el libro de familia, tachó el Wells de Ted1 y puso el Andrews del Ted2. Y por eso Julie pasó a llamarse Julie Andrews. Juilie era muy tímida y torpe pero capaz de cantar notas que sólo los perros podían oír, lo malo era que nadie le aplaudía porque la niña movía los labios pero parecía que se estaba quemando el cielo de la boca con un buñuelo. Ted2 se dio cuenta de la excepcionalidad de su voz y la enseñó a cantar mientras los bombardeos caían sobre Londres. De hecho, Ted2 bajaba con su guitarra al metro para tranquilizar a los aterrados londinenses que se escondían de las bombas. Julie dejó el colegio y con sólo 10 años empezó a actuar en las giras de su madre y el bueno de Ted2. A los 13 años ya mantenía a su familia y se exigía más que un recién divorciado en un gimnasio. Era 1948 y se convertía en la artista más joven en actuar para el rey Jorge VI, la reina Isabel I y sus hijas, las princesas Isabel y Margarita. Julie tenía 14 años y echaba de menos a Ted1. Mientras tanto el alcohólico de Ted2 entraba por la noche en la habitación de la niña con las mismas intenciones que Sánchez Dragó en Tailandia. Y como su madre le hacía menos caso que Ferreras a sus colaboradores, Julie se lo dijo a su tía, que mandó a su tío al día siguiente para ponerle un pestillo en la puerta. Y como Julie era más pesa con Ted1 que Feijoó con que ganó las elecciones, su madre la llevó a una fiesta dónde la niña no se encontró con Ted1 pero conoció a un tío más guapo que el alcalde de Rota. La madre con la borrachera dijo que quería a todo el mundo y que el guapo con la cara del alcalde de Rota era su padre biológico, Ted3. En 1954, con 19 años debutó en Broadway y en 1956 en el teatro con My Fair Lady que tuvo tanto éxito que contrataron a Audrey Hepburn para protagonizar la película en 1964. Pero a ella le dio igual porque la llamaron para hacer Mary Poppins y se llevó el Óscar. Ya en esta época tenía la cara de no chupar la cabeza de la gamba, de usar sólo dos deditos y de soltar antes porque no quería mancharse, pero lo compensaba diciendo palabrotas. Al año siguiente, en 1965, con 30 años, protagonizó Sonrisas y Lágrimas, otro éxito por el que casi le dan otro Óscar. Después de desarrollar su carrera en Hollywood volvió a Broadway 35 años después para protagonizar el musical Victor/Victoria pero duró menos que Fernando Alonso en una carrera y la tuvo que sustituir Liza Minelli porque forzó la voz más que Pablo Motos un chiste. A Julie le operaron la laringe, con tan mala suerte que pasó de tener voz de soprano de coloratura de 5 octavas a tener la voz de Terele Pávez, aunque con una indemnización de 25 millones de euros. Julie se casó 2 veces y tuvo una hija con quien después de pasar una pena mu profunda por hablar como Marge Simpson se dedicó a escribir cuentos infantiles y, contra todo pronóstico y después de 4 operaciones más, ser la voz en off de Los Bridgerton. Afortunadamente, nuestra protagonista tiene 90 años y vive en Beverly Hills, como los de Sensación de Vivir. Y ustedes podrán recordarla cada vez que conozcan a alguien que no chupe la cabeza de la gamba o Fernando Alonso no pueda acabar una carrera.

    6 min
  3. TRÁILER DEL EPISODIO 402

    Brañosera, Palencia en la España Barbaciada

    Abandonamos el mar y el desfiladero para subir hacia las nubes palentinas. Tomamos la CA-282 y la CL-627, cruzando el mítico puerto de Piedrasluengas en un viaje de 115 kilómetros que nos deja con los oídos taponados y el alma en un vilo. Bienvenidos a Brañosera, un pueblo de 252 habitantes que no es un pueblo cualquiera: es, oficialmente, el Primer Ayuntamiento de España. Aquí el orgullo se mide en siglos, concretamente en doce, que se dice pronto. Si ven a un vecino por la calle, háganle una reverencia, que están ante la aristocracia del municipalismo europeo. Su gentilicio es brañoserano y brañoserana. El brañoserano tiene el honor de vivir en la cuna de nuestra organización civil. En el año 824, el conde Munio Núñez y su esposa Argilo concedieron la Carta Puebla a cinco familias. Les dijeron: "Si aguantáis aquí este frío que pela, a los lobos que aúllan de hambre y a los sarracenos que asoman por el horizonte, esta tierra es vuestra y os gobernaréis vosotros mismos". Y así nació el primer fuero de España. El documento original se custodia como oro en paño en el Monasterio de Silos, pero en Brañosera la historia se palpa en el Monumento a los Fueros y en la piedra oscura y resistente de sus fachadas, que parecen diseñadas para aguantar un bombardeo o un invierno palentino de los de antes, de esos que dejaban el pueblo incomunicado durante semanas. Para entender la magnitud de este lugar, hay que recordar que su nombre deriva de "Brannia-Oseria", que en romance antiguo significaba "braña de osos", reflejando lo salvaje de estas tierras cuando el Conde Munio Núñez decidió asentarse aquí. Según las crónicas, la concesión del fuero no fue solo un acto de generosidad, sino una estrategia militar de la Reconquista para crear una barrera humana en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica. La importancia de Brañosera fue tal que, siglos después, en el año 968, los habitantes de la villa confirmaron sus fueros ante el nieto del fundador, Fernán González, el primer Conde independiente de Castilla. Incluso durante la Guerra de la Independencia, el valor de sus gentes fue clave en la resistencia contra las tropas napoleónicas que intentaban controlar los pasos de montaña. Este pasado guerrero y administrativo se funde con la tradición ganadera, donde la trashumancia marcó durante siglos el ritmo de una sociedad que sabía que el derecho a la tierra se ganaba con el sudor y la ley escrita. La altitud (casi 1.200 metros) hace que aquí el invierno no sea una estación, sino un estado mental que dura ocho meses. Pero el brañoserano no se achanta; de hecho, durante gran parte del siglo XX vivieron de la minería del carbón, una industria durísima que forjó un carácter de acero y una solidaridad que ya quisiéramos en las grandes ciudades. En cuanto al patrimonio, no se pueden perder la Iglesia de Santa Eulalia, con un ábside románico que es pura poesía en piedra, o la pequeña ermita de San Roque que vigila el pueblo. Brañosera es además territorio del oso pardo y del urogallo, aunque lo más probable es que vean más ciervos que osos. Pasear por el bosque de la Pedrosa es como entrar en un decorado de El Señor de los Anillos, con acebos centenarios y una luz que parece filtrada por un estudio de cine. Y hablando de comer, aquí el chuletón de ternera de la Montaña Palentina se sirve en raciones que te dan energía para refundar la nación tú solo. Es un lugar de silencio absoluto, de campanas que suenan a historia vieja y de una paz que solo se encuentra cuando sabes que tus antepasados ya firmaban actas municipales cuando el resto del mundo todavía no sabía ni lo que era un concejal.

    16 min
  4. TRÁILER DEL EPISODIO 402

    Chicho Ibáñez Serrador - Grandes Biografías

    Hoy recordaremos las hazañas del guionista Luis Peñafiel aunque era más conocido como director de cine fantástico y de terror o realizador de entretenidos programas televisivos. Hoy hablaremos de Narciso Ibáñez Serrador. El pequeño Chicho nació el 4 de julio de 1935 en Montevideo. Hijo único del director teatral, Narciso Ibánez Menta, y la actriz, Pepita Serrador, que era guapa de cartel de clínica privada pero más seca que julio en Sevilla. Sus abuelos paternos eran españoles y los dueños de una compañía de teatro que emigraron a Argentina en 1920 por eso Chicho dio más vueltas por Latinoamérica que Fernando Esteso persiguiendo una Sueca. Chicho padecía de Púrpura Hemorrágica, que es como la hemofilia pero pa los pobres. Esta condición hizo que, por seguridad, pasara sus primeros años alejado de sus padres cuando se iban de gira, sin poder jugar con otros niños ni practicar deporte, porque si se hacía un rasguño convertía el patio del colegio en una escena de holocausto caníbal. Cuando cumplió 5 años sus padres se separaron y Chicho se quedó con su madre que mu buena, mu santa pero más estricta que el padre de Michael Jackson. Su primer papel en la industria audiovisual fue en 1943 en la película de Walt Disney Bambi, con tan sólo 8 años, siendo para toda hispanoamérica la voz de Tambor, el conejito que parecía que iba siempre hasta arriba de Colacao. En 1947, con 12 años, se mudó a España con su madre. Como el niño había estado aburrido tanto tiempo se había leído hasta el manuscrito Voynich; el niño era más culto que el mayordomo de Batman así que la madre lo metió en el instituto de La Salle. Pero para ella eso no era suficiente, así que se lo llevaba al teatro y hacía como Amancio con la hija, lo ponía de acomodador, de taquillero, de árbol, antes de llegar a realizador. A principios de la década de los 50 le dijo a la madre que se comprara un poto que él se iba a Egipto detrás de una chavalita, que no se preocupara, que el comía de tó. Su carrera profesional empezó cuando volvió a Argentina a finales de los 50, aprovechando su talento como escritor de guiones y que su padre ya era como el Estiven Espilber de allí. En 1960 destacó con su primera serie de terror Obras Maestras de Terror pero la tele Argentina no le gustaba porque tenía menos calidad que los efectos especiales de Flash Gordon. Así que a los 28 años regresó a España y se apuntó al INEM. A la semana lo llamaron y dijeron que había un puesto de trabajo en TVE y ya no lo vieron más ni por el SAE ni por el SEPE. Empezó adaptando el teatro a la TV con Estudio3 y siguió escribiendo series de terror y reciclando algunas de las que hizo en Argentina porque en 1965 a ver quién se iba a dar cuenta en España de que iba a cobrar dos veces por lo mismo. En 1966 fue cuando dio el salto al éxito con una serie que daba más miedo que la dictadura, Historias para no dormir, aunque su consagración llegaría en 1972 no con el teatro, ni como guionista sino como creador de un espacio televisivo capaz de no chocar con la censura. Nacía el Un, Dos, Tres. Pero como su padre confiaba menos en el proyecto que James Cameron en Titanic, Chicho no puso al principio su nombre en los créditos, por lo que pudiera pasar. Cuando se afianzó el éxito del programa añadió un “Y si algo falla el responsable es…Narciso Ibáñez Serrador, porque a toro pasao hasta el aguador es torero. En esta época ya tenía papada pa 3 tortillas y las gafas de pasta gorda de quien se ha leído el manuscrito Voynich que luego cambiaría por unas finitas doradas, un fular y un puro. Chicho siguió triunfando con otros programas como Waku, Waku, Hablemos de Sexo o el Semáforo aunque también es verdad que tampoco había mucho más en la tele para elegir. Se casó, se rejuntó, se divorció, se separó y tuvo hijos con unas pocas, aunque a lo mejor no en el orden más respetuoso para sus parejas. En 2012 le sacaron una foto que han puesto en Wikipedia que parece Papá Noel cuando le dicen lo que tiene que pagar ese trimestre de IVA. Desgraciadamente, nuestro protagonista dejó de crear sueños el 7 de enero de 2019, a los 83 años, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cada vez que conozcan a alguien que coma de tó o cuando alguien confíen menos en ustedes que James Cameron en Titanic.

    5 min

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Programa de humor sobre tiempos pasados. Donde la nostalgia y la poca vergüenza se dan la mano. Zafarrancho Vilima se emite todos los viernes a las 19h. en SER+ Sevilla, Cadena SER 96.5 FM. También puedes ver los programas en nuestro canal de Youtube.

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