El socio director de inversiones de Estela Capital, Arnaud Laigre y su director de relación con inversores Ignacio Olave, en Tu Dinero Nunca Duerme. En una nueva entrega de Tu Dinero Nunca Duerme los micrófonos reciben a Ignacio Olave y Arnaud Laigre, director de relación con inversores y socio fundador y director de inversiones respectivamente de Estela Capital. Durante la tertulia, Laigre explicó los pilares fundamentales de su proyecto, una gestora de reciente creación pero que cuenta con un sólido historial. La firma destaca en el mercado por aplicar una estrategia de inversión sumamente particular, que combina la búsqueda de la máxima calidad con un fuerte sesgo contrario. La filosofía de Estela Capital se centra en lo que ellos denominan quality contrarian. El equipo gestor parte de un universo preseleccionado de unas 400 empresas excelentes que poseen ventajas competitivas claras, escala, liderazgo en su sector y una fuerte alineación de intereses con sus accionistas. Sin embargo, a diferencia de otros fondos de calidad que compran a cualquier precio, ellos solo intervienen cuando el mercado sobrerreacciona. Estela Capital busca estas compañías únicamente cuando han sufrido un fuerte castigo en bolsa, con caídas de entre el 50% y el 90% en su cotización. Para evitar las trampas de valor, el equipo dedica la mayor parte de su tiempo a investigar las causas del desplome. Arnaud Laigre señala que el noventa por ciento de su trabajo consiste en verificar que los problemas que sufre la compañía son estrictamente coyunturales y no estructurales. Para lograrlo, recurren a una densa red de expertos sectoriales, clientes, proveedores y antiguos miembros del equipo directivo. Esta labor de investigación casi detectivesca les permite tener la seguridad de que el foso defensivo de la compañía sigue intacto y que el negocio recuperará su esplendor una vez pase la tormenta. La cartera resultante de este exhaustivo proceso es muy concentrada, compuesta por apenas 22 posiciones. Esta concentración es indispensable para realizar un seguimiento riguroso de cada activo. Los resultados avalan este método, pues la gestora ha obtenido una rentabilidad acumulada del cuarenta y cinco por ciento en tres años, lo que equivale a un 12% anualizado. Este rendimiento sitúa a Estela Capital en las posiciones de liderazgo dentro de los fondos de su categoría, demostrando que comprar calidad a precios de saldo es una de las vías más consistentes para batir al mercado en el largo plazo. Durante la conversación, se analizan varios casos prácticos de grandes multinacionales que cumplen estas condiciones, como Nike o Estée Lauder. En el caso de la marca deportiva, Arnaud Laigre detalla que la compañía cometió errores estratégicos al forzar la venta directa al consumidor, descuidando a sus distribuidores tradicionales y permitiendo el crecimiento de marcas menores. A pesar de haber visto su cotización dividida por cuatro, el liderazgo de la marca y su capacidad de negociación siguen siendo incuestionables, lo que motivó la entrada de la gestora tras el severo correctivo del mercado. Otro de los grandes nombres analizados es Diageo, el gigante mundial de las bebidas espirituosas. Frente al temor generalizado del mercado de que el consumo de alcohol esté sufriendo un declive estructural irreversible, el análisis de Estela Capital apunta a un factor macroeconómico. La inflación en el alquiler, la alimentación y los tipos de interés ha mermado la renta disponible de las clases populares, obligándolas a reducir el consumo o a optar por marcas más baratas. Para los gestores, se trata de una situación cíclica que se revertirá cuando la situación económica de los consumidores mejore. Finalmente, los invitados explican su aproximación al mercado español, donde actualmente cuentan con menos presencia debido a la abundancia de sectores regulados, aunque han tenido posiciones en empresas de gran nivel como Amadeus. Asimismo, analizan el caso de Puig, explicando por qué evitan acudir a las salidas a bolsa de manera generalizada. Prefieren mantenerse al margen mientras los fundadores venden y no existe un historial público claro, esperando a que se presenten ventanas de oportunidad óptimas donde los propios directivos vuelvan a comprar acciones, lo que constituye la mejor señal de confianza para el inversor contrario.