Francia hoy

RFI Español

El magacín semanal "Francia hoy" presenta temas de sociedad o política francesa. Profundizamos en cada tema con el análisis de expertos y numerosos testimonios.

  1. 28/12/2025

    Adiós a Brigitte Bardot: la BB del cine y la canción francesa

    Iniciales BB, son las iniciales de Brigitte Bardot, mujer que inspiró a los más grandes compositores y realizadores franceses. Esta es su historia, con la música como hilo conductor. Dos letras  BB basta para nombrar a la mujer que fue una referencia en la sociedad y la cultura. Su busto fue elegido para representar el símbolo de la república francesa. Un busto que fue conocido y reconocido en todo el mundo. Brigitte Bardot, la joven actriz de clase acomodada y conservadora fue adulada y expuesta a la luz sin concesiones a penas salió de la adolescencia en los anos 50. Se convirtió se convirtió en un modelo de libertad para las mujeres durante 3 décadas. “Et dieu crea la femme” pone en escena a una joven francesa apasionada por el amor y a vida. Mujer superficial para algunos, mujer libre para otros. El fenómeno BB y su exposición mediática inspiraron incluso a Simone de Beauvoir, figura del feminismo francés quien escribió: Brigitte Bardot es “tanto depredadora como víctima de sus depredadores”. Extracto de la película Le Mépris de Jean-Luc Godard (1963), junto a Michel Piccoli, obra que consolidó la fama de Brigitte Bardot a nivel mundial. Sin embargo, la película fue financiada con la condición de incluir escenas de Bardot desnuda, una exigencia de los productores estadounidenses, en detrimento tanto del director como de la actriz. Jean-Luc Godard tuvo que añadir la célebre escena de Bardot desnuda, pero para atenuarla recurrió al uso de filtros de colores. Brigitte Bardot convivió veinte años con esa imagen ambivalente de mujer liberada y, al mismo tiempo, de objeto sexual. “Mi vida es como una gran celda, agradable, pero una prisión al fin y al cabo. Mi vida no me pertenece, le pertenece a todo el mundo. El público me atribuye palabras que no digo, actos que no son míos. Tengo la sensación de no ser libre. Lo único que deseo es que hablen menos de mí. Vivo con las persianas y las cortinas cerradas, porque en el techo de enfrente me esperan los fotógrafos”, dijo en una entrevista para la radiotelevisión pública. Ya en los años sesenta, Brigitte Bardot venía alertando sobre su situación y el constante acoso del público y de los medios de comunicación. Después de veinte años de carrera cinematográfica, decidió poner fin a los rodajes y a la vida pública, por culpa —o gracias— a una cabra. La película L’Histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise, una comedia ligera, fue la última de su carrera, en 1973. Brigitte Bardot tenía entonces 38 años y su decisión fue irrevocable: nunca volvió a los escenarios. Eligió a los animales como su nuevo público, casi como un rechazo a los seres humanos… al rechazo de una sociedad que la utilizó como una mascota, un animal de zoológico, como señalaron algunos especialistas. Ella misma lo resumió así: «He dado mi cuerpo a los hombres y mi alma a los animales». En 1977, desde La Madrague —su casa en Saint-Tropez—, creó la Fundación Brigitte Bardot para luchar contra el sufrimiento animal, ya fuera doméstico o vinculado a la producción de carne y pieles. Entre los episodios más mediáticos de su militancia figura su viaje al Polo Norte, en territorio canadiense, para denunciar la matanza de crías de foca destinadas al comercio de sus pieles. De regreso a Francia, y gracias al apoyo del gobierno de Valéry Giscard d’Estaing, el Parlamento aprobó una ley que prohíbe el comercio de productos derivados de la caza de focas. Sin embargo, con el paso del tiempo, Brigitte Bardot dejó de recibir el respaldo de los presidentes posteriores, y su fundación continuó funcionando principalmente gracias a donaciones y a la apertura de refugios, mientras que el maltrato animal dejó de figurar entre las prioridades políticas. «Cuando escucho a estos políticos prometernos maravillas sin hacer nada… Ninguno, ni de derecha, ni de izquierda ni de centro, habla realmente de ese problema: la causa animal o la mejora de la condición animal en Francia. ¡Esto me escandaliza!», afirmó en una ocasión. Escándalo parece ser una palabra que la describe bastante bien. La militante comenzó escandalizando con su imagen de mujer libre, considerada por muchos como frívola y superficial, al tiempo que fascinaba a ciertos intelectuales. Sin embargo, el escándalo estalló también en reiteradas ocasiones a raíz de sus declaraciones racistas y homófobas. Sus vínculos cercanos con círculos de poder de la extrema derecha francesa tampoco fueron bien recibidos. El impacto de estas declaraciones fue tal que, en algunas alcaldías, se retiraron los bustos de Brigitte Bardot que la representaban como Marianne. Para muchos, Brigitte Bardot pasó entonces a encarnar la deshonra. Brigitte Bardot fue condenada en varias ocasiones por la justicia francesa por injuria racial y por incitación al odio. Sin embargo, al final de su vida, la diva tenía en la mira a una impresionante cantidad de personalidades, entre ellas Emmanuel Macron y su entonces ministro de Transición Ecológica, el ecologista Nicolas Hulot, a quien calificó de «cobarde». Diva, musa, símbolo sexual, figura considerada superficial, referente del feminismo y de la libertad, racista, precursora en la lucha contra el maltrato animal, pecadora, ícono cultural… Cada cual se quedará con la BB que prefiera recordar. Lo cierto es que no hubo una sola, sino varias vidas de Brigitte Bardot.

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  2. 01/12/2025

    La tormenta del gigante del "fast fashion" Shein en Francia salpica América Latina

    La presencia de Shein en Francia ha exacerbado el debate sobre el "fast fashion" y la regulación de estas compras vía plataformas digitales, como parte de una industria que es acusada de dañar el medioambiente y atentar contra los derechos humanos. La polémica se ha extendido a Latinoamérica, donde ya varios países avanzan en leyes de regulación y/o imposición. En la llamada capital de la moda, la apertura de la primera tienda física del gigante del "fast fashion" (moda rápida) Shein ha generado dos frentes: sus clientes y quienes consideran su presencia en Francia diabólica. Pero la polémica va más allá y ha exacerbado una pregunta que trasciende fronteras: ¿Cómo se regula esta industria que es señalada de contaminar y vulnerar derechos humanos? Latinoamérica se une a la ola de regulación Latinoamérica se une al movimiento de regulación al "fast fashion" Francia, que fue pionera en la materia al aprobar la ley contra el ultra fast fashion que impacta sobretodo gigantes como Shein o Temu, según Javier Guevara, investigador y analista jurídico de normativas innovadoras, que publica actualizaciones legales junto a la Universidad Externado de Colombia. “La ley francesa del ultra fast fashion fue la que abrió toda esta discusión a nivel mundial, pero las nuevas legislaciones responden a un contexto global donde el sector textil es el que está generando más del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo”, agregó Guevara. En Latinoamérica se nota un impacto después de que Francia lo hiciera, “porque se comienza a hablar del tema”, indica Guevara, explicando que en Argentina la Cámara de indumentaria trabaja en un proyecto para regular las plataformas de ultra fast fashion, “con propuestas que incluyen todo lo que es la aplicación de impuestos y aranceles buscando proteger a la industria nacional”. También enumera el caso de Colombia que, aunque reconoce que los esfuerzos han sido más a nivel local, se han anunciado ajustes impositivos para la importación de prendas, buscando frenar el impacto en los productores locales. En Ecuador, desde junio de 2025, se está buscando aplicar un impuesto de 20 dólares por paquete a las compras de ropa desde el extranjero y en México se aumentaron los aranceles de las importaciones de pequeños paquetes de textiles del 19% al 33.5%, explicó el investigador, agregando que todos son esfuerzos para frenar este fenómeno de consumo masivo. El jurista destaca a Chile como el país más avanzado de la región en la materia que, además de los aranceles, contempla los textiles en una ley de responsabilidad extendida del productor para reducir los residuos. En América Latina, el consumo de estas marcas ha tenido un aumento exponencial. Es el caso de Argentina que, en lo que va del año, registró un aumento del 237% en compras vía plataformas digitales como Shein, Temu o Aliexpress, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos. El papel protagónico de la publicidad En Colombia, el sector textil ya ha alertado del peligro para su industria, pues consumidoras como Dayana también se han dejado conquistar por los gigantes chinos. “Usualmente suelo comprar en Shein y en Temu, pues la mayoría de mi círculo compra ahí y las veces que he comprado, todo ha salido bien. El tema de reembolsos, también la información cuando es ropa, las tallas, cuando es un objeto. Hay especificaciones muy claras en cuanto al tamaño y las medidas. Entonces me ha aparecido confiable”, indicó la cliente de 23 años. Ella cuenta que la publicidad de las redes sociales la llevó a acercarse a estas marcas, principalmente en el caso de Temu. Pues dichas plataformas han jugado un papel clave en la transformación del consumo, según encontró Guevara en sus últimas investigaciones. “La llegada masiva de las redes sociales hizo un cambio en el paradigma del consumo que no se veía hace 5 o 10 años; el poder acceder a una red social donde el producto llega muy rápido y muy barato”, señaló el investigador. Para él, también habría que examinar los contenidos publicitarios de “lo que nos venden como moda o ese aumento de publicidad agresiva sobre lo que es la moda, sobre la necesidad de consumir muchas prendas todo el tiempo, de estar a última moda”. Olivier Urrutia, delegado general de la Delegación del Comercio Cooperativo en Francia, también destaca la importancia de vigilar estos anuncios, algo que contempla la ley francesa. “Esa ley obliga a las plataformas a respetar unas normativas, como por ejemplo limitar los efectos de la publicidad, pero también obligarlas al respeto de la protección de datos personales de los consumidores”. La polémica de Shein en Francia Sin duda, el paso de Francia a intentar regular la industria del ultra fast fashion ha puesto a Shein en el foco, y este ha respondido con una provocación al instalar su primera tienda física en la capital de la moda, estima Pierre Condamine, responsable de campaña de la ONG Les Amis de La Terre (Amigos de la Tierra). “Esta apertura es un intento por parte de Shein de legitimarse, de mostrarse irreprochable. En Francia, Shein ha sido muy criticada por ser una marca que solo opera en línea, que no paga impuestos y que no crea puestos de trabajo y ahora lo que hace Shein es intentar responder a eso. Esto forma parte de una estrategia de comunicación en un momento en el que son objeto de la ley fast fashion, pero es un modelo dañino y es necesario regularlo”, señaló. Aunque Shein abrió sus puertas en París, en los célebres almacenes BHV a principios de noviembre, aún sigue siendo parte del debate público y su expansión en el resto del país se ha visto frenada. Algunos sectores piden retirarla totalmente, ciertas marcas de lujo han decidido abandonar el edificio negándose a ser sus vecinos, mientras clientes como Manel se alegran de poder comprar en directo: “Yo pido por la página web, es asequible y nos permite ahorrar dinero, pero lo que crea esta polémica es la brecha entre el lujo y lo barato, ellos no quieren que gente como nosotros acceda a esos privilegios”. Comprar bonito a bajos precios, es la razón principal que dicen tener los clientes tanto de Francia como de Latinoamérica a la hora de dirigirse al gigante Shein, que Mathilde Pousseo, delegada del colectivo francés Ethique sur l’étiquette (Etica en la etiqueta), juzga por sus prácticas laborales. “Shein es realmente el modelo que menos respeta los derechos de los trabajadores a quienes somete a una presión terrible y luego vemos claramente que los precios bajos se traducen en una merma de los derechos de los trabajadores en todos los eslabones de la cadena” indicó. Para ella, el modelo económico es muy frágil y “está destinado al fracaso, pero también es responsabilidad de las personas tomar conciencia de que lo que compran es malo para la salud. Se trata de productos fabricados esencialmente con hidrocarburos y sabemos lo que hay detrás, como disruptores endocrinos, PFAS y otras sustancias que son realmente perjudiciales para el medio ambiente, pero sobre todo para la salud”, indicó. Diferentes organizaciones como Public Eye han denunciado abuso laboral de la marca con jornadas de 75 horas semanales, bajos salarios y problemas de seguridad. La precariedad laboral del "fast fashion" no es un secreto, asegura el jurista Guevara, aunque reconoce que es imposible de regular: “muchas veces ni siquiera se sabe de dónde vienen esas prendas, porque lo que hacen esas empresas es hacer unos grandes pedidos que llegan a sus filiales y ellos las redistribuyen. Entonces el rastro es muy difícil de perseguir” señaló. ¿Comprar es un acto político? Para Urrutia, la polémica de Shein es el pico de un dilema que también es moral en la sociedad actual. “Los consumidores estamos atrapados entre el dilema moral de respetar o no las condiciones de los trabajadores y la calidad de los productos y el medio ambiente, con el poder de compra. Como hay una crisis económica y una bajada del poder adquisitivo, pues la gente tiene que reflexionar sobre si se privilegia el volumen de compra o  la responsabilidad de lo que se está comprando, es un dilema que está atrapando cada vez más a las sociedades desarrolladas”, explicó. El gigante del "fast fashion" lleva la bandera de toda una industria de moda rápida que es acusada de competencia desleal, dañar el medio ambiente, tener prácticas laborales precarias y mucho más. La regulación marca un punto de inflexión, pero como dicen los expertos, es difícil vigilarlo todo y más en un contexto de crisis económica. La decisión final queda entonces en manos de los consumidores, ¿pero es posible comprar como un acto político?

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  3. 03/11/2025

    La Parranda Venezolana resuena en un barco anclado en el corazón de París

    El tercer martes de cada mes, hay una cita exclusiva con la música venezolana en un péniche al borde de la Villette, en el noreste de París. Reportaje de Mariana Rivera Ramírez para RFI A orillas de la red fluvial parisina, diversas péniches —pequeños barcos, tipo crucero— forman parte del paisaje de la ciudad. Al menos una decena de estas barcazas, ancladas en las cuencas y canales del distrito XIX de París, suelen estar reservadas para proyectos artísticos: desde incubadoras culturales, cine, teatro y otras  artes escénicas. Pero, una de ellas, es realmente especial para la comunidad venezolana: la Péniche Anako. En este barquito amarrado a la dársena del Bassin de la Villette, músicos y personas amantes de los ritmos tradicionales de la patria de Bolívar, se reúnen, cada mes, para armar la denominada Parranda Vénézuélienne.  Una pareja de con una larga y reconocida trayectoria en la música tradicional venezolana, es la artífice de este encuentro musical: Cristobal Sotony Hayley Soto. Ella es cantante, se encarga de la programación de los conciertos y de la curaduría de los artistas. “Se nos ocurrió que podía ser este este formato: hacer un concierto de 45 minutos y después que la gente en general, no solamente los alumnos, sino otras personas, pudieran integrarse y hacer música venezolana”, explica Hayley.  Leer tambiénMontevideo retumba en París con los tambores del candombe Su esposo, Cristóbal, es un franco-venezolano que nació y creció en París, a los 20 años se fue a vivir a Caracas, la capital de la tierra de su padre; él es multiinstrumentista y ahí desarrolló una prolífica carrera como mandolinista y como maestro de música tradicional. Años después, a su regreso a tierras francesas, fundó la Asociación Sonar en París para darle continuidad a su labor de enseñanza y difusión de las músicas tradicionales. Sonar es el preámbulo de la Parranda Vénézuélienne. “Ahora somos varios los que damos clases en el local nuestro, organizamos hace más de 20 años un curso de verano. Todos los años son más o menos unos 30, 40 alumnos que pasan una semana…Y eso es música de las 09:00 hasta las 23:00 de la noche mínimo”, detalla Cristóbal.  Semillas venezolanas en la capital francesa El curso intensivo anual de la Asociación Sonar, que se realiza a las afueras de París, es un punto de convergencia para la música tradicional venezolana en este lado del mundo y todo un semillero de proyectos musicales. De ahí surgió el Collectif Bululú, un grupo que toca y expone variedad de ritmos venezolanos en París. Sus integrantes son cuatro jóvenes de Venezuela y dos franceses, quienes son alineación fija en las jam de las parrandas. La venezolana Rossmary Rangel, canta y toca la tambora y la bandola en el Colectivo, pero también tiene su proyecto propio como flautista, con el cual presentó su nuevo disco “Guayayo Project” en la Parranda del pasado mes de junio. “Vengo de otro mundo que es el mundo de las orquestas”, cuenta la artista a RFI, en medio de un ensayo que tuvo junto a sus colegas de Bululú en una sala de la Asociación Sonar en París, previo a ese espectáculo. La música popular es pan de cada día de las y los venezolanos, sin importar la escuela musical donde se aprenda. “Ya tú ves orquestas de cuatro, orquestas de mandolina, arpa, maracas (…) Entonces, no hay una cuestión de que la música popular esté alejada o que sea para un grupo específico de gente. Aquí nosotros hemos cultivado esa tradición desde muy pequeños… Yo crecí incluso tocando música un poco más académica en formación, pero siendo música venezolana”, agrega Rangel. El Sistema de Orquestas venezolano sin duda ha sido ejemplar y un gran promotor de la cultura musical del país. Se trata de un programa social, educativo y cultural, fundado por el maestro José Antonio Abreu en 1975. Este modelo, reconocido mundialmente, ha impactado la vida de miles de jóvenes, como fue el caso de Rossmary. “En todas las casas usualmente hay un cuatro”  Más allá de la música formal, la música tradicional es una vena que atraviesa la idiosincrasia de este país suramericano. Muchas de las festividades venezolanas están asociadas a celebraciones católicas y suelen estar acompañadas con ritmos tradicionales. En diciembre, por ejemplo, cuando las familias se reúnen a cocinar hallacas, las gaitas, las parrandas y los aguinaldos son tan esenciales como los ingredientes mismos de ese platillo navideño. Dariana López, la cantante, compositora y cuatrista del grupo, recalca que “Venezuela es un país que en donde la música tiene como una plaza muy importante en la vida diaria, mucha gente canta y toca sin ser forzosamente músico profesional (...) en todas las casas usualmente hay un cuatro. El cuatro es el instrumento tradicional por excelencia de Venezuela”. Leer tambiénEn París, tras la huella de la zampoña Esa pequeña guitarra de cuatro cuerdas es por tanto, infaltable en las parrandas y de ahí se van sumando todos los demás “desde mandolinas, maracas, bajo, contrabajo, guitarra… Una variedad de instrumentos tradicionales venezolanos: las maracas, la bandola… cantidad de instrumentos de percusión, detalla Daniel Uzcategui, el cuatrista principal y arreglista del Colectivo Bululú. Para formar parte de la programación de la Parranda, cada proyecto debe tener un mínimo de madurez musical y cumplir con el requisito indispensable: hacer música venezolana. “Que además no es tan conocida, digamos, como otras músicas como la música brasileña, por ejemplo, como la misma música colombiana que tienen más espacios donde se hacen en diferentes sitios. Hay muchas ruedas de samba, hay muchas ruedas de cumbia, pero parrandas venezolanas por el momento hay solo una”, recalca López. Esa exclusividad de la que habla Dariana, es la que hace tan especial la cita musical en la péniche, pues más allá de ser un lugar de encuentro para la comunidad venezolana, es una fiesta de ritmos y un punto de convergencia multicultural. La Parranda intenta abarcar el diverso y rico abanico de géneros musicales que tiene Venezuela. “Por supuesto, se hace mucho joropo llanero, que es como el más conocido, que involucra el arpa y algunas veces la bandola. Está el merengue venezolano que digamos que eso no va a faltar nunca (...) es como que un género muy característico de Venezuela”, ejemplifica López. “La música no la define el pasaporte” La cosmopolita París, sin duda es cómplice de todo ello. Ofrece un escenario idóneo para el público de distintas edades y procedencias. Anabel es venezolana y visita, desde Panamá, a su hija Eliana que está radicada en Francia. Ella asegura que la música tradicional es lo que te conecta con tu identidad: “Me ha hecho regresar a un pasado que dejé en mi país”, comenta tras asistir a la Parranda Venezolana. Para algunas personas locales ya es una cita habitual en la capital francesa. Francis, un músico francés enamorado de la música venezolana, acude todos los meses con su guitarra a la Parranda: “soy guitarrista y puedo tocar esas cosas que yo tocaba hace muchos años”. Brillitte, también francesa, es otra asistente ferviente: “Encontré al maestro Cristóbal Soto y empecé a tocar cuatro (...) y realmente es una fecha que no podemos faltar. Cada mes hay que venir porque es un momento único de música”. La paradoja de la música es que por un lado refuerza la identidad de una nación pero, al mismo tiempo, difumina las fronteras, porque como dice Cristóbal: “La música no la define el pasaporte, la define las ganas y el conocimiento del estudiarla, trabajarla, practicarla y compartirla”.  Ese sentimiento lo comparte Daniel, desde su experiencia en el Colectivo Bululú: “se elimina ese límite entre el que es venezolano y el que es francés, y es como que se te olvida cuando estás tocando. Cuando yo estoy tocando con Adrien, cuando yo estoy tocando con Juliette, cuando yo estoy tocando con Marina, con Dariana, no pienso que Juliette es venezolana o francesa. Es como un sitio donde esa barrera, como geográfica, de un pasaporte se borra”. Ese impulso por compartir la música es lo que ha mantenido a Cristóbal y a Hayley constantes con su proyecto pedagógico de transmisión de las músicas tradicionales, por más de 20 años en este lado del Atlántico. “Es que está viva en nosotros. Es parte de nuestras vidas (...) No hay ninguna meta otra que disfrutar de eso que conocemos y que nos gusta compartir,  reflexiona el maestro Cristóba Tras cinco años en París, esa vitalidad también atraviesa a Dariana. Cada vez que toca, las montañas de su natal Mérida, se sienten más cerca: “Hacer música tradicional venezolana aquí es una manera también que me permite seguir conectando con eso que dejé allá, ¿no? Gracias a la música tradicional venezolana, yo he creado esta red que me hace seguir sintiéndome en casa”. La Péniche Anako es administrada por una asociación de armenios y gracias a la alianza con la Asociación Sonar, esta fiesta musical venezolana ya es una cita fija en la agenda mensual desde hace más de una década. Cada tercer martes del mes La Parranda Venezolana resuena al borde de la Villette y es una parada obligatoria para músicos, personas curiosas y amantes de las músicas latinoamericanas.

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  4. 27/10/2025

    Montevideo retumba en París con los tambores del candombe

    Cada primer domingo del mes, el Café du Village, en el distrito 13 de París, se llena del ritmo afro-uruguayo del candombe. Una rueda de candombe, inspirada en "La Rueda de Candombe" de Montevideo, reúne a músicos latinoamericanos y franceses que, entre tambores y guitarras, recrean una tradición que es al mismo tiempo celebración, memoria y resistencia. Reportaje de Mariana Rivera Ramírez para RFI. Es común en las familias candomberas de Uruguay que, después de un asado, la sobremesa termine entre guitarras y tambores. Esa atmósfera musical es la que se recrea en el Café du Village, en París, el primer domingo de cada mes desde mayo pasado. Situado en el distrito 13 de París, muy cerca de la Place d’Italie, un grupo de músicos hace los últimos ajustes en ese café, antes de iniciar la rueda de candombe uruguaya. Es el momento de acomodar cables, hacer las pruebas de sonido y todo ello, por supuesto, compartiendo el mate. Cuatro de ellos son uruguayos, hay dos franceses y una argentina. Cada quien tiene su propio proyecto musical o se dedica a otros oficios, pero el denominador común es el candombe. Joaquín Fernández es un músico itinerante que viaja con su proyecto solista de canciones, en cuyo repertorio el candombe ocupa un lugar central. Está de paso por París y, como acostumbra en cada ciudad que visita, se reúne con otros músicos para tocar. Allí organizó una rueda de candombe, inspirada por el éxito del formato de La Rueda de Candombe en Montevideo. "Me fascina la estructura del candombe, la forma que adquiere (...) El formato del círculo, el canto en círculo, se ve en varias culturas afro-indígenas de Latinoamérica. Ver ese elemento incorporado al candombe me pareció algo muy bueno y muy efectivo, muy práctico de trabajar", expresa Fernández. La Rueda de Candombe en la capital uruguaya, a la que alude Joaquín, fue la primera que se organizó y se convirtió en un verdadero boom que estalló a fines de 2024. Todo comenzó en un bar, luego de que dos amigos —Caleb Amado y Rodrigo Fernández, alias Rolo— regresaran de un viaje a Río de Janeiro. Inspirados en las fervientes "rodas de samba" brasileñas, "se nos empezó a cruzar por la cabeza la idea de intentar hacer algo parecido con nuestra música", recuerda Rolo. Así decidieron adaptar ese formato y crear su propia rueda con el candombe, ahora llamada oficialmente "La Rueda de Candombe". "Teníamos más preguntas que certezas sobre si iba a funcionar. Por ejemplo, si habría repertorio suficiente. En las rodas de samba cariocas las canciones se encadenan durante mucho rato: hay un repertorio gigantesco. Por suerte, esa fue una de las dudas que tuvo una respuesta muy feliz. Se generó un fenómeno muy lindo", cuenta. Leer tambiénLa Parranda Venezolana resuena en un barco anclado en el corazón de París Ese éxito los llevó a cruzar el Atlántico con su proyecto. Rolo Fernández habló con RFI durante una parada en París, tras la presentación de La Rueda de Candombe en el Festival de Cannes 2025. Allí animaron la fiesta charrúa de la delegación uruguaya participante en el certamen. La convocatoria fue tal que muchas personas de la comunidad uruguaya viajaron desde otras ciudades, como París o Barcelona, para unirse a La Rueda de Candombe en Niza, al pie de un yate en la Riviera francesa. Para Fernández, conceder una entrevista sobre el candombe en esa ciudad, tan lejos de Uruguay, "para cualquier uruguayo es una manera de llevarlo a casa". Esa sensación de hogar de la que habla Rolo es quizás lo que hace que los tambores del candombe retumben también, a casi once mil kilómetros de Montevideo, en tierras francesas. "Lo amo desde lo más profundo de mi ser"   El fenómeno de las ruedas candomberas resuena desde hace un tiempo en París, en el Café du Village, punto de encuentro musical el primer domingo de cada mes. RFI estuvo en la segunda rueda, en junio. Ese día, Joaquín y su grupo de amigos preparaban el espacio para el cierre de la tarde: una mesa central, los tambores, dos guitarras y un par de micrófonos. Jimena Laje dejó Buenos Aires hace más de veinte años huyendo de la crisis económica del Corralito. En París formó el grupo "La Milongón", con el que interpreta milongas, tangos y candombe. Gracias al ritmo de su país vecino, se reencontró con la música y hoy integra las ruedas de candombe que se hacen en París. . Laje era mesera en un restaurante cuando conoció a Léo Melo, cantante de Los Maniseros: "Vivía enfrente mío, realmente enfrente. Fue una casualidad (...) Y empecé a aprender de a poquito el chico, el tambor. También sigo aprendiendo otros tambores, piano y repique. Pero el instrumento que prefiero es el tambor. Lo amo desde lo más profundo de mi ser". Enganchado al candombe desde los 15 años  Emmanuel Brun, alias Manu, es otro de los integrantes. Francés, creció en una zona multicultural de París. "Era 'Le Tour du Monde'. Una especie de vuelta al mundo en 80 edificios, porque en cada uno vivía gente de distintos lugares", bromea. Gracias a ese entorno, Manu asumió una identidad plural. Se impregnó de la cultura uruguaya desde joven: "Me conecté con el candombe cuando tenía 15 años. Fui a la casa de un amigo uruguayo del liceo a comer tortas fritas. Puso un casete con música uruguaya y candombe. Desde ese día me volví loco con esa música". Esa pasión lo llevó a dejar el bajo y empezar a tocar tambor. Su historia remite a las décadas de 1970 y 1980, cuando la dictadura uruguaya forzó al exilio a unas 380 mil personas. La ciudad donde creció, Fontenay-sous-Bois, en el Val-de-Marne, acogió a muchas familias que huían de las dictaduras de Chile y Uruguay. Leer tambiénEn París, tras la huella de la zampoña El candombe, medio de expresión y resistencia de los esclavizados, sigue siendo un vínculo con la memoria para la comunidad uruguaya exiliada en Francia. Así lo expresa Manu: "Mi camino en este género tiene que ver con la militancia. El candombe es una herramienta política y cultural, ligada a formas de resistencia. Me acerqué a activistas afrouruguayos y trabajé con ellos para reescribir la historia del país, para visibilizar los aportes de las poblaciones africanas, afrodescendientes y afroamericanas en la identidad uruguaya. Es una militancia cultural, una lucha "pacífica, pero no pasiva", como me dijo un amigo". Sonidos de resistencia y herencia afrouruguaya Apostar por el formato circular aportó una novedad que generó el boom, pero el candombe se remonta al siglo XVIII, cuando Montevideo fue designada por la corona española como puerto de introducción de esclavos en el sur del Virreinato del Río de la Plata. A fines de ese siglo, un tercio de la población de la ciudad era afrodescendiente. Para sobrellevar la represión, las comunidades se reunían alrededor de los tambores, en las llamadas Salas de Nación, donde recreaban los rituales de sus tierras con música y danza. Con el tiempo, y debido a la estigmatización de la cultura negra, el valor ritual se fue perdiendo. El candombe quedó restringido a los antiguos conventillos, viviendas colectivas de inquilinato. Más adelante, las comparsas de candombe se integraron al carnaval nacional. Hoy los tambores alegran las angostas calles de los barrios Sur y Palermo. El candombe, con sus variaciones rítmicas, es la columna vertebral de muchas canciones uruguayas. Y la Rueda de Candombe es hoy otra plataforma para difundir ese cancionero. "Hace quizás 70 u 80 años, los compositores montevideanos comenzaron a crear canciones con este ritmo. En La Rueda de Candombe tocamos de corrido unas diez o doce canciones por vuelta, todas enlazadas mientras los tambores son el hilo conductor", explica Rolo. Para quienes nacieron en Uruguay, escuchar su música en el extranjero aporta un fuerte sentido de identidad y pertenencia. "La escuela del candombe es la calle" Vicente Pérez, conocido como "Vicho", vive en Francia desde hace más de cinco años. Para él, las nuevas ruedas de candombe en París lo reconectan con su impulso natural de tocar y cantar en comunidad: "En Uruguay, en mi tiempo libre, salía a la calle a tocar el tambor y a bailar con mis amigos. Eso en Francia es difícil de encontrar. Desde que llegué sentí que algo me faltaba. Con las ruedas de candombe encontré eso que me faltaba. También lo había sentido con las ruedas de samba, aunque no es lo mismo. Ambas crean un espacio de libertad, de música y de disfrute", comenta. En el agitado ritmo de París, la convocatoria a la segunda rueda de candombe, en junio, fue un éxito. Pasadas las siete de la tarde, la comunidad uruguaya y latina empezó a ocupar todas las sillas del colorido Café du Village. Esa convivencia musical rompe la famosa cuarta pared del escenario, un objetivo de los candomberos que idearon La Rueda de Candombe en Montevideo. Rolo se muestra complacido de que el fenómeno latinoamericano genere eco en París: "Me parece maravilloso y también necesario. Empezamos con la misión de mostrar nuestra música, pero con el tiempo entendimos que había otra misión: la del punto de encuentro", dice Rolo. Para Vicho, el candombe mantiene su esencia popular: "La escuela del candombe es la calle. Uno aprende porque tiene un amigo que toca, o porque en su familia hay tambores, o porque alguien le prestó uno. No es algo que se estudie en la facultad, aunque ojalá algún día sí. Se necesita la transmisión oral, compartir entre amigos y familia para que el conocimiento no se pierda", subraya. Comunión alrededor de los tambores  En medio de la rueda de candombe en París, ahora bautizada "Antología", Manu explica al público, en francés, la función de los tres tambores que crean la polirritmia: "Hay tres tambores de tamaños distintos. El más grande, el más grave, se llama tambor piano y lleva la base. El del medio, el repique, es con el que más se impro

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  5. 06/10/2025

    El béisbol venezolano encuentra un hogar en Francia

    Al sur de París, en un campo sencillo de arcilla y pasto, Moisés Núñez atrapa pelotas mientras se oyen voces en francés de fondo. Tiene 19 años, nació en Caracas y creció en Guarenas. Hoy entrena con los Lions de Savigny, uno de los clubes más antiguos del béisbol francés. Isaac Vargas, ganador del premio reportaje RFI 2025. Estudiante de la Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia. Moisés Niñez Llegó a inicios de 2025 como refuerzo extranjero, y aunque ha sido parte de la selección nacional de Venezuela en tres ocasiones, en Francia encontró un nuevo desafío: jugar en un país donde la pelota caliente no es común. “Para mí significa orgullo”, dice, “porque llevamos esa pasión desde pequeños, porque nos la inculcan nuestros padres y abuelos. Y traerla a un país que no tiene esa cultura es muy importante para mí”. Entre dos mundos En Venezuela, Moisés estaba acostumbrado a estadios llenos. “Allá en cualquier juego pueden haber 150 o 200 personas. Aquí, no”, cuenta. La diferencia cultural la vivió de inmediato. Mientras que en Venezuela el béisbol es el deporte nacional, en Francia la pasión está en otro lado: el fútbol, el rugby o el ciclismo. Cuando el PSG ganó la Champions League, el país entero celebró durante días. En cambio, los partidos de béisbol en Savigny pasan casi en silencio. El béisbol en Francia no es profesional, pero sí está organizado. Desde 1924 se juega una liga nacional, con equipos repartidos en distintas ciudades. Hoy, según la Federación Francesa de Béisbol y Softbol, hay unos 13 mil jugadores registrados. De ellos, el 15% son latinoamericanos, y la mayoría, venezolanos. “No siempre fue así”, explica Elliot Fleys, director general de la Federación. “Hace unos años había más estadounidenses y asiáticos. Ahora la nacionalidad más representada en la liga es la venezolana”. Para equilibrar la competencia y garantizar el desarrollo local, existe una regla: de cada nueve jugadores en el campo, al menos siete deben haber sido formados en Francia. El objetivo es claro: que los clubes aprovechen la experiencia extranjera, pero que los jóvenes franceses tengan espacio para crecer. El proyecto de los Lions Los Lions de Savigny son un ejemplo de cómo los clubes se han adaptado a esa realidad. “Desde siempre intentamos contratar uno, dos o tres extranjeros cada temporada, según los recursos que tengamos”, dice Tom Dou, jugador del club. “Es una forma de perfeccionar el equipo y poder competir por el campeonato”. En la liga francesa nadie recibe salario: ni jugadores locales ni organizadores. La excepción son los extranjeros, a quienes los clubes cubren viaje, vivienda y un pago que puede parecer poco comparado con las grandes ligas, pero en un país donde el béisbol es minoritario y se debe a la autogestión, ese esfuerzo es significativo. Además de jugar con el equipo mayor, los refuerzos extranjeros también son contratados para entrenar a las divisiones menores. Así, jugadores como Moisés no solo refuerzan al club, también transmiten su experiencia a los niños franceses que empiezan a conocer el béisbol. “Los venezolanos llegan con otra mentalidad”, agrega Tom. “Para ellos el béisbol es la vida. En cambio, un estadounidense viene a Europa por un año, casi como un paréntesis antes de volver a una vida normal. Por eso creo que aquí apostamos más por los latinos porque dan todo por el deporte”. Iván, el puente En 2019, Iván Acuña llegó desde Venezuela para jugar con los Lions. El club lo apoyó con los trámites de una visa de talento y decidió quedarse. Hoy es entrenador principal y jugador del equipo. “Cuando llegué no sabía nada de la gente, solo lo que veía por redes sociales”, recuerda. “Pero gracias a Dios todo salió como tenía que salir y aquí estamos desde entonces”. Desde 2021, Iván se convirtió en un vínculo entre Francia y Venezuela. “Ese año trajimos dos venezolanos y un dominicano. En 2022, otros dos venezolanos y un dominicano. En 2023, dos venezolanos más y un americano”, dice. Entre esos peloteros está Moisés, con quien el club adelanta trámites para que pueda quedarse en Francia más allá de esta temporada. Iván conoce bien lo que sus compatriotas aportan al béisbol francés: talento, intensidad, otra forma de jugar. Pero también reconoce lo que ellos aprenden aquí. “En Venezuela muchas veces entra el negocio, el dinero, las firmas. Aquí en Francia la gente juega por amor. Lo hacen porque les encanta, y eso es muy bonito”. La diferencia, dice Iván, resume el intercambio: los venezolanos traen su experiencia y ambición, mientras que en Francia descubren otra manera de vivir el juego, más ligera, más apasionada. Esa mezcla se siente en los entrenamientos. Antes de empezar, venezolanos y franceses se reúnen en el campo. Entre bromas y risas, algunos franceses se animan a hablar en español, y la barrera del idioma se rompe en medio del juego. Para Moisés, esas escenas significan más que un simple partido. “He aprendido a tenerle mucho amor al juego y ahora le tengo muchísimo más gracias a ellos”, dice. “Porque ellos están aquí por amor. Y yo también estoy aquí por amor, pero también porque vivo de esto. Y eso me ha hecho valorar más el béisbol”. Al final, en Savigny, entre voces en francés y en español, el béisbol se convierte en un idioma común. Un lugar donde dos culturas distintas se encuentran y, jugando juntas, aprenden a vivir el deporte de otra manera.

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  6. 24/06/2025

    Drones y aviones de alta tecnología, claves en la estrategia militar para ‘controlar el cielo’

    La defensa de los cielos está tomando cada vez más protagonismo en medio de la escalada de conflictos que se viven actualmente. En el Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio que tuvo lugar en París del 16 al 22 de junio, los proveedores de aviones, misiles y radares, mostraron sus últimas innovaciones donde destacaron la producción de drones a gran escala, que están cambiando la estrategia militar. “Actualmente, tomar la superioridad aérea es la primera tarea que tenemos en un conflicto. Si controlamos el cielo. Controlamos lo que pasa abajo”, afirma Jean Noel Stock, vicepresidente del sector aéreo de Thales, el grupo tecnológico francés dedicado al área aeroespacial, defensa y seguridad. Para este empresario, está muy claro que la defensa de los cielos está tomando un protagonismo nunca visto antes y fue notorio en el Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio de París, pues en esta 55 edición el sector militar ocupó un mayor espacio, que ya venía expandiéndose tras el inicio de la guerra en Ucrania. De los 2.400 expositores 925 estaban directamente ligados a la defensa, que fue presentada como uno de los puntos claves del salón de Bourget, el encuentro aeroespacial más grande y antiguo en el mundo. Aviones, misiles, radares y por supuesto los drones destacaron, en sintonía con un contexto geopolítico convulso, con la guerra en Ucrania y en Oriente Medio como telón de fondo. “Fíjense en lo que está ocurriendo en Ucrania. En los primeros días del conflicto, Rusia no consiguió la superioridad aérea. Es decir, Rusia no controla el cielo, y a partir del momento en que no controla el cielo, no logra hacer incursiones en Ucrania, no logra ganar su batalla, y Ucrania está resistiendo perfectamente”, indicó Stock. Los drones, estrategas en la guerra del presente y futuro Bertrand Lucereau, presidente de la empresa Secamic, líder en mantenimiento de aviones y helicópteros militares, coincide con Stock en que, con los drones, la guerra en Ucrania ha dado un giro histórico en cómo se realizan los conflictos. “El dron se ha convertido en una herramienta indispensable en todos los conflictos, incluido el que estamos viendo hoy entre Israel e Irán, el dron está presente en todas partes. Hablé con una delegación de Colombia, que me decía que los drones eran importantes porque en un conflicto completamente distinto, que es el del narcotráfico, los drones son para ellos una forma extremadamente eficaz de contrarrestar este tipo de tráfico”, señaló Lucerau, asegurando que el dron ya forma parte del nuevo concepto de guerra, con una diferencia de precio considerable. “Un dron cuesta entre 2.000 y 3.000 euros, es de bajo costo y extremadamente eficaz”, asegura. Para el presidente de Secamic el siguiente paso en la industria militar será el de los aviones de combate rodeados de drones, él asegura que desde la invasión de Rusia a Ucrania, estos vehículos aéreos no tripulados están avanzando a pasos exponenciales, algo que confirma el vicepresidente del sector aéreo de Thales. “Cada vez es más fácil utilizar un dron y, en consecuencia, la innovación en torno a las aeronaves no tripuladas avanza muy deprisa. Como hemos visto en Ucrania: desde la generación de una idea hasta su acción directa y efectiva sobre el terreno pasan sólo unas semanas. Así que la guerra basada en drones, ya sea utilizando drones muy pequeños, medianos o muy grandes, está en proceso de acelerarse fenomenalmente gracias a estas tecnologías de comunicación y decisión de alcance”, indicó. Un dron, además de brillar por su bajo costo, comparado a un avión o un misil, se ha convertido en poco tiempo en una piedra angular de la estrategia militar moderna. Permitiendo vigilar en tiempo real, lanzar municiones, orientar el fuego de artillería, explotar por sí mismos o incluso distraer los tiradores rivales. Ucrania y Rusia lo saben muy bien, por eso su guerra se ha ganado el nombre de ‘la guerra de los drones’. Amnistía Internacional ha calificado a este aparato no tripulado como el mayor símbolo de “la guerra del futuro” casi invisible e implacable, donde el atacante no corre riesgo de perder vidas y con misiones desarrolladas en un secretismo absoluto, donde nadie rinde cuentas por los ataques y daños a civiles, denuncia la organización con gran preocupación por su desarrollo acelerado. Explotan las ventas para los productores de insumos militares   Además de los drones, en materia de defensa, los Rafale de la marca francesa Dassault también se robaron el show del salón. Estos aviones de caza tan apetecidos por “saber hacer de todo”, según sus creadores, tiene pedidos por los próximos 10 años a pesar de su precio que supera los 70 millones de euros. Para Stock, el Rafale es “la punta de lanza en términos de superioridad aérea” y se le atribuye su éxito al progreso tecnológico, indicó Lietnam Geoffrey, navegador oficial de sistemas de armas sobre Rafale de la armada aérea francesa. “Es un avión que sigue actualizándose con el paso de los años. Se ha diseñado para poder recibir programas y modificaciones que garanticen su perdurabilidad en el tiempo. Para mí era importante manejar un avión así, particularmente el Rafale biplaza, gracias a su capacidad para trabajar en equipo, tiene la posibilidad de realizar seguimientos sobre el terreno. Así que una vez que le hemos dado a la aeronave las especificaciones, se mantendrá en estos parámetros y esto nos permitirá concentrarnos en el trabajo táctico. Así que nos libera del pilotaje y nos permite llevar la misión más lejos, ya sean misiones de defensa aérea, misiones de apoyo a las tropas en tierra y también la especificidad del cuarto escuadrón de caza que es la disuasión nuclear”, agregó. La fiebre por los Rafale ha obligado a Dassault a aumentar su producción, pasando de uno por mes a cuatro para 2028 y 2029, según la compañía, pero no son los únicos a los que les está yendo bien con su volumen de negocios. Los conflictos bélicos tienen a todas las empresas de defensa en una adrenalina de sobreproducción. La alemana Rheinmetall, que produce por ejemplo, armas y municiones, ha aumentado su cotización en bolsa en los últimos seis meses en un 130%, la italiana Leonardo, que entre sus muchos rubros se destaca por sus equipos militares y fabricación de helicópteros también se ha visto beneficiada con un alza en Bolsa del 80%. Los países latinoamericanos también se han estado sumando, cuenta el presidente de Secamic. “Tenemos una filial de fabricación y reparación en Brasil, y llevamos tres años duplicando nuestro volumen de negocio cada año. Muchos países suramericanos están renovando sus flotas de aviones de combate. Lamento que no haya muchos Rafale en este momento, pero están renovando sus aviones, drones y submarinos”, indicó Lucereau, agregando que países como Argentina, “que no hizo nada durante 30 años con sus fuerzas militares, está volviendo a la vanguardia, al igual que Colombia y Ecuador o Perú”. Aumentan los presupuestos en defensa, pero ¿podrá la industria suplir las exigencias? En Europa, la inversión en defensa sigue al alza, ya varias naciones como Alemania o Polonia han aumentado sus presupuestos y se espera que los conjuntos de miembros de la OTAN incrementen sustancialmente sus aportes. Estados Unidos presiona por un 5% del PIB de cada país, cuando actualmente la gran mayoría están alrededor de un 2%. Para Stock, del grupo Thales el regreso a la inversión militar es inevitable. “Creo que es importante darse cuenta de que el dividendo de la paz que hemos acumulado desde la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría ha llegado a su fin. Estos 30 años hemos reducido nuestros presupuestos de defensa al mínimo de lo que considerábamos vital, y eso está bien. Ahora, ante la creciente inseguridad, es hora de volver a donde estábamos entonces. No estamos diciendo que vamos a la guerra. Sólo estamos diciendo, aquí estamos, hemos tenido un periodo de relativa paz que nos ha permitido destinar las finanzas públicas a otras inversiones. Es hora de volver a unos presupuestos de defensa razonables para proteger los intereses vitales de cada uno de nuestros países”, opinó. Sin embargo, estos aumentos de presupuestos no se traducen en mayor producción, al menos no inmediatamente, según Lucereau. “El problema es que luego hay que fabricar, y para fabricar se necesita una cadena de suministro. Y para tener una cadena de suministro, tiene que estar en buena forma y sólida, y tiene que poder seguir el ritmo de aumento de producción que los gobiernos nos anuncian”, señaló. “Dassault está preparada para producir cuatro aviones al mes. Tiene la infraestructura necesaria, pero nosotros no la tenemos en la cadena de suministro. Eso significa que vamos a tener que invertir y para invertir pocas pequeñas y medianas empresas de la cadena de suministro tienen acceso a fondos. Así que sus necesidades financieras las cubren principalmente los bancos”, explicó el empresario, agregando que trabajar en el sector aeroespacial, pero sobre todo en el de defensa, “hace que los bancos sean reticentes. Hablar de defensa no es necesariamente atractivo para los bancos”, explicó. Si bien el salón de Bourget es conocido por ser una gran ventana de la innovación aeroespacial en el mundo, reuniendo a los pesos pesados de la industria, esta edición demostró una vez más la estrecha relación que existe con la defensa, con empresas como Thales, Airbus o Boeing que fabrican tanto para el área comercial civil como militar y esto sin contar las más de 160 marcas que exponían sus sistemas de drones.

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  7. 19/05/2025

    Cometas colombianas pintan el cielo francés: Una fiesta de alegría, arte y patrimonio

    El Festival Internacional de Cometas en Berck Sur Mer, Francia, destaca a Colombia como país invitado de honor en 2025. Quince cometeros colombianos presentan sus creaciones multicolores, desde cometas tradicionales planas hasta diseños innovadores inflables, reflejando la rica tradición del país en este arte. Durante diez días, la ciudad balnearia recibe cerca de un millón de visitantes que disfrutan del espectáculo en el cielo, donde las cometas colombianas exhiben motivos culturales, fauna local y diseños geométricos, bailando al ritmo de cumbia y vallenato. Escuche el reportaje de Ana María Ospina, con la realización sonora de Pierre Zanutto "A todos nuestros amigos franceses, a todos nuestros amigos colombianos, le damos la bienvenida aquí al Encuentro Internacionales de Cometa de Berck-sur-Mer. Colombia, tierra de cometas, Colombia, tierra querida". Con estas sentidas palabras de Mickael Azé, presentador del evento, da paso a un vibrante intercambio cultural. El espíritu de Colombia, a menudo caracterizado por una contagiosa "alegría", encuentra un lienzo perfecto en el cielo sobre la Costa de Ópalo. Esta alegría, es una de las principales características de la forma de ser y de vivir de los colombianos, una característica que se ve reflejada en los diseños multicolor de sus cometas, como se le llama en ese país suramericano al artefacto volador de papel o tela. Suspendidas de una cuerda, juegan con el viento como un espectáculo lúdico para todos. Conozca a los "cometeros": Historias tejidas en tela y viento Entre los 15 cometeros colombianos invitados a engalanar el evento se encuentra Camilo Tamayo, del club "Locos por las Cometas" de Medellín. Mientras ensambla meticulosamente una cometa octagonal, explica su diseño: "Esta tiene un dibujo de un ave de nuestro país que es el tucán y va acompañada de una orquídea". Elaborada con material ristop, la estabilidad en el aire está asegurada por colas cuidadosamente sujetas, actuando como contrapeso. Esta afición es un asunto de familia para Camilo. "Es casi como una tradición que va pasando de abuelos a padres, padres a hijos, hijos a nietos", comparte. Sus propios padres eran constructores de cometas. La cometa elegida para el vuelo colectivo tiene un profundo significado personal: "Esta cometa tiene algo especial, fue construida durante la pandemia... Yo no cosía. Mi madre, Victoria, era quien las cosía. Ella murió en la pandemia. Así que aprendí a coser entonces. Esta cometa vuela en su honor". Adriana García, del grupo Cometeando, también de Medellín, muestra su propia creación. "La fabricación y el diseño es mío", afirma, explicando su técnica de "patchwork" y "apliqué", inspirada en la bandera de Colombia: un vibrante amarillo, azul y rojo. "La cometa mide unos 60 de ancho. La tensión es importante para que la cometa quede muy templada, muy tipo tambor, para que el vuelo sea más efectivo". Su cometa había volado previamente en India, Costa Rica y, ahora, Francia. "Y obvio, en Colombia", añade. Nilza Riveros, pionera entre los cometeros colombianos y ahora directora del terreno de vuelo del evento, destaca la rica historia cometera de su país. "Colombia es uno de los países de Sudamérica con más historia en cometas. Tenemos cometas gigantes, tenemos cometas tradicionales planas, tenemos cometas innovadoras inflables y tenemos también cometas acrobáticas". Relata cómo un festival iniciado por una mujer en Villa de Leyva en los años 70 desencadenó una evolución en el diseño, los materiales y el arte de las cometas. "Se mantiene la tradición", afirma Nilza, "pero se evoluciona en material, en diseño y claramente en líneas y en vuelo". Leer tambiénMundial de Cometas Acrobáticas, el arte de dominar el viento Un cielo lleno de maravillas y el sabor de Colombia El festival en sí es un espectáculo impresionante. Ballenas, pulpos gigantes, criaturas míticas y personajes de dibujos animados flotan junto a los diseños geométricos colombianos, deleitando a miles de turistas. El entusiasmo es palpable, especialmente con el anuncio de que este 2025, Colombia es el país invitado de honor, tiñendo el festival de amarillo, azul y rojo. En tierra, el Pabellón de Colombia ofrece un trozo del segundo país más biodiverso del mundo. Marleny Ríos, originaria de Cartago, Colombia, y residente en París desde hace 40 años, hace fila con entusiasmo. "Veo que hay café, me hace mucha falta, me gusta mucho el café de Colombia, lo amo", sonríe antes de que le ofrezcan una taza y unas "achiras del Huila". El pabellón también tienta a los visitantes con arequipe, dulces de café y bocadillos de coco. Como comenta la encargada de repartirlos, la caleña Melissa Galvis: "Colombia es sabia infancia". Marco Aponte, del equipo Maximus Kite, también en el pabellón, habla de su misión: "Traemos una parte de Colombia a Francia... y sobre todo, a disfrutar de las cometas que es nuestro legado cultural". Para Marco, maestro de bellas artes cuya esposa es educadora preescolar, la fabricación de cometas es donde "unimos el hobby y la profesión". Su exhibición incluye obras que representan la "cultura precolombina colombiana" e incluso "trabajos de inclusión, en los cuales vinculamos a personas con Alzheimer". Conexiones culturales y la danza con el viento La presencia colombiana resuena profundamente, no sólo entre los locales sino también en la diáspora. Cuatro familias de APAEC (asociación de padres de niños adoptados en Colombia) acuden a orillas del Canal de la Mancha para conocer el trabajo de los cometeros. Jorge Beltrán, del grupo Kogui de Bogotá es un asiduo del festival. Compara las condiciones ventosas ideales, aunque frías, en Berck. "Para nosotros, este tiempo es magnífico por el viento. Hoy las cometas grandes que estás viendo disfrutan de un viento es ideal". Contrasta esto con Bogotá, dice, "allá sufrimos mucho... a veces salimos a los parques y no hay viento". En Berck, "el viento es constante. Uno puede dejar las cometas aquí ancladas... ir a almorzar y volver y la cometa está ahí. En Colombia es imposible". Suendy Millet, venezolana residente en Francia desde hace tres años, vino con su esposo francés y su hijo para "apoyar al país vecino". "Me conmueve demasiado ver una parte de Latinoamérica aquí", confiesa. "Estamos tan lejos, pero a la vez eso te hace sentir un poquito cerca". Marco Aponte profundiza en su filosofía artística. "Nosotros hacemos cometas rectangulares, porque la idea es que eso sea como una galería en el aire... Estas son cometas que no se sacan a más de 100 metros para que el espectador pueda ver y tener una referencia a la cometa a determinada distancia. El estilo es un estilo impresionista, en el cual trabajamos como la parte expresiva de la pintura". Una despedida al atardecer Mientras el sol comienza a ponerse sobre la Costa de Ópalo, sus rayos ocres guían a los visitantes a casa. Nilsa Riveros anunció que era hora de bajar las cometas principales para la exhibición del "Mega Team", pero aseguró: "Ellos pueden seguir volando afuera... El viento está muy bueno, las cometas están volando perfecto, así es que queremos seguir deleitando a la gente con nuestras cometas". Una última mirada hacia al ciemo aún salpicado por el trabajo de 450 cometeros de 29 países. Entre ellas, formas distintivamente colombianas –una chiva, un tucán, una abeja, e incluso una cometa con el rostro del Nobel Gabriel García Márquez y sus icónicas mariposas amarillas– parecen despedirse mientras aterrizan suavemente frente al mar.

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  8. 24/02/2025

    ¿Estamos preparados para la revolución de la inteligencia artificial?

    La inteligencia artificial (IA) está en pleno auge y Francia no se quiere quedar atrás frente a los líderes en la materia: Estados Unidos y China; por lo que en este mes de febrero acogió una gigantesca e inédita cumbre de IA. Los líderes y expertos del mundo se plantearon los desafíos y oportunidades sobre el desarrollo de dicha tecnología como la regulación, el riesgo para el medioambiente, los cambios en el mundo del trabajo o el entusiasmo para llevar al ser humano a otro nivel. “La inteligencia artificial no se está quieta y nosotros tampoco podemos estarlo. Asegurémonos de que estamos listos para el futuro”. Decía el  secretario general de la ONU Antonio Guterres en el cierre de la reciente cumbre de inteligencia artificial que tuvo lugar en París. La RAE define la IA como una disciplina que se ocupa de ejecutar operaciones comparables a la mente humana, como el aprendizaje o razonamiento lógico. Sus usos van desde las finanzas, pasando por las artes y hasta la medicina. Una de las más reconocidas es ChatGPT de la estadounidense Open AI que ha ganado protagonismo por su capacidad para crear texto de manera coherente, abriendo así la puerta a la comunicación entre máquinas y humanos. “Estamos ante una revolución tecnológica” decía en la cumbre de París la presidente de la comisión europea Ursula von der Leyen: “y esto significa acoger una forma de vida donde la inteligencia artificial está en todas partes. Sabrán que puede ayudarnos a proteger nuestra seguridad, reforzar la salud pública, hacer más democrático el acceso al conocimiento y a la información”. Es una revolución que según ella, apenas está comenzando y tal vez tiene razón, pues los retos son enormes y variados. “El francés, una lengua poco representada” en los lenguajes de IAA nivel tecnológico hay un gran desafío con la diversidad lingüística, explica Andrejs Vasiljevs, cofundador de Tilde, una empresa que desarrolla modelos de lenguaje de IA para los idiomas europeos.  “Tenemos 24 idiomas oficiales y muchos de ellos no están bien apoyados en los actuales sistemas de IA, queremos desarrollar una forma en que todos los europeos se puedan beneficiar de la IA en sus propios idiomas”. El lenguaje es un inconveniente que comparten prácticamente todos los ciudadanos de habla no inglesa que quieran beneficiarse de esta tecnología indica Nayat Sánchez-Pi, directora de Inria Chile y  del Centro Binacional Franco-Chileno de Inteligencia Artificial. “América Latina está llena de dialectos, que son lenguas de poca representación y no es muy diferente del francés, que no es una lengua poco representada, pero en el contexto de la IA lo es; y en ese sentido hay mucho que hacer en la creación de bases de datos”. El gran desafío con las bases de datosSe puede decir que las bases de datos son la materia prima de la inteligencia artificial. De allí se alimentan los procesadores. Por ejemplo, se puede crear un resumen inteligente para una exposición a partir de documentos históricos o crear música nueva aprendiendo de composiciones existentes. ¿Pero de dónde vienen estos datos? Es una de las críticas hacía la inteligencia artificial, que la acusan de poner en tela de juicio la protección a la propiedad intelectual. Cécile Rap-Veber, Directora ejecutiva de la Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música de Francia Sacem, aboga por una regulación de la IA: “Hoy vemos cada vez más que la inteligencia artificial podría cuestionar esta protección, ya a través del saqueo que han hecho todas las inteligencias artificiales de todo lo que es la música, el cine, la fotografía, los libros, la prensa. Con el pretexto de que se trata de datos públicos, pero público no significa que todo el mundo pueda apropiárselo automáticamente sin remuneración alguna. Así que es un robo y estamos esperando que se restablezcan los derechos, que se concedan licencias y que se paguen sumas a todos los creadores para simplemente remunerar el trabajo de ellos”. Con esta idea coincide el director general de S.A.C.D, la sociedad más antigua de derechos de autor del mundo. Pascal Rogard, rechaza lo que calificó de parasitismo de las empresas de IA: “Actualmente estamos en el parasitismo y el robo de datos culturales de estas grandes empresas que recolectan miles de millones y no buscan a los creadores o las empresas de prensa para remunerar el trabajo hecho”. Rogard, también destacó el miedo de diferentes personas que trabajan en la cultura, de ser reemplazadas. “Es decir, que la creación a través del IA reemplace los actores de doblaje, los traductores, guionistas, una cierta cantidad de empleos que podrían desaparecer con estas nuevas tecnologías. Lo que es extremadamente sorprendente es que utilizamos el trabajo hecho por estos creadores, para hacer desaparecer sus empleos. Esto es inaceptable”. Efectivamente el riesgo a la pérdida de empleos, se suma a las críticas sobre el robo a la propiedad intelectual y otras más como la amenaza al medioambiente frente al cambio climático. La inteligencia artificial necesita de enormes centrales de análisis datos que aumentan las emisiones de carbono que calientan al planeta. “Si seguimos así vamos a quemar el planeta”Los analistas de Wells Fargo señalan que la demanda de electricidad en Estados Unidos podría aumentar un 20% para 2030, en parte debido a la inteligencia artificial, pues una búsqueda en Chat GPT puede consumir hasta 10 veces más de energía que si se hace en Google, explica el Foro Económico Mundial. Algunas empresas como Multiverse Computing buscan optimizar los modelos de IA para que consuman menos electricidad, cuenta su manager de desarrollo de negocios Karim Djerboa: “Si reduces la potencia de procesamiento, se produce un impacto positivo en el medio ambiente.  Este soy yo quien hablo, no mi empresa, pero si seguimos haciendo esto, vamos a quemar el planeta. Si seguimos utilizando en exceso todos los recursos para hacer funcionar la IA, no es correcto. Así que tenemos que encontrar soluciones alternativas”. Djerboa advierte que esta es una realidad de la que no podemos escapar. “La IA está aquí, se va a quedar y va a tomar mucho espacio en la economía, en la industria, en la sociedad también”.   “La IA llegó para quedarse”En la carrera de la Inteligencia artificial se encuentran críticos y apasionados, peligros, pero también soluciones, de hecho, uno de los monumentos más admirados del mundo se sirvió de la IA para intentar salvar su arte gótico que ardía en llamas. Durante el incendio de la catedral de Notre Dame en 2019, la empresa Shark Robotics usó uno de sus robots para apoyar a los bomberos. Según su responsable de ventas Clément Levilly, dichas máquinas son un ejemplo de trabajo conjunto entre la IA y los humanos. “Hay misiones que los hombres harán mejor. Un hombre será ágil y tendrá entrenamiento para salvar a las víctimas. Pero por otro lado, en incendios de almacenes o industriales donde exista riesgo de colapso, el robot será muy útil e incluso antes de la intervención humana, el robot podrá recopilar información. Esto evitará hacer una primera exposición que puede resultar peligrosa. El robot realmente complementará al bombero”, aseguró. La responsabilidad y la ética en los desarrolladores de IAMás allá que complementar, la IA lleva al ser humano a otro nivel opina Edith Contla, cofundadora de AuraChat AI, una empresa que desarrolla aplicaciones de IA, entre ellas Olympia, la plataforma mexicana que permite dar atención a víctimas de violencia digital inspirada en la ley que lleva el mismo nombre. Contla entra en el terreno de la ética y las decisiones que toman políticos, desarrolladores, juristas y demás actores respecto a la inteligencia artificial. “Lo que hacemos nosotros como desarrolladores es poner el ejemplo para los legisladores en nuestros países, que vean el propósito del impacto benéfico para la sociedad y por qué es importante legislar”, dijo agregando que deseaban convertirse en un referente de los beneficios de la IA para América Latina. ¿Cómo legislar?  ¿Regular o no y qué tanto?  ¿Qué fuente de energía usar? ¿Cómo supervisar los datos que usa la IA? ¿Cómo proteger la propiedad intelectual? ¿Qué tipos de empleos podrían suprimirse y cuáles podrían crearse? Son muchas las preguntas alrededor de la inteligencia artificial que se hacen incluso los expertos del sector, pero en lo que todos coinciden es que la IA llegó para quedarse y su desarrollo va en pasos acelerados. En palabras del considerado padre de la IA Geoffrey Hinton, estamos ante una revolución. El gran interrogante es: ¿Estamos preparados?

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Descrizione

El magacín semanal "Francia hoy" presenta temas de sociedad o política francesa. Profundizamos en cada tema con el análisis de expertos y numerosos testimonios.

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