Hola, soy Eric Prince, ingeniero civil.He planificado innumerables tipos de proyectos: edificaciones, infraestructura, obras públicas y privadas, en distintas etapas y con distintos niveles de complejidad. Hoy quiero hablar de algo que muchos damos por sentado, pero que sigue generando debate:por qué Excel sigue siendo la opción número uno para quienes se dedican a la planificación de obra, y cuál es realmente su versatilidad en campo. El Last Planner System, como bien dice su nombre, es un sistema.Establece pautas claras y distintos niveles de planificación: plan maestro, planificación por fases, lookahead, planificación semanal y control de confiabilidad. Sin embargo, el sistema no especifica el uso de un software en particular. Y esto es clave. Porque el Last Planner se basa en principios de gestión de la producción: compromisos, conversaciones y confiabilidad. No en una herramienta digital específica. El entendimiento del sistema por parte de los planificadores es lo que hace que Excel siga siendo una opción moldeable, capaz de adaptarse al proyecto, en lugar de seguir un aplicativo rígido que, si bien puede interpretar el Last Planner, lo hace desde la visión de su diseñador, y no siempre desde la necesidad real del proyecto. Varias aplicaciones han querido tumbarse a Excel… pero Excel sigue vigente. Y sigue vigente porque permite ajustar la planificación a la realidad de la obra: a los cambios de contrato, a las restricciones reales y a la dinámica del equipo.Sin forzar al proyecto a adaptarse a una lógica cerrada. En muchos casos, estos softwares funcionan bien en oficina, pero presentan dificultades cuando la obra cambia, cuando los ritmos no son los previstos o cuando el equipo necesita reaccionar rápido. Excel, en cambio, permite modificar, corregir y aprender en el mismo momento en que ocurre el problema. Otro punto importante: no es necesario usar macros en Excel para aplicar correctamente el Last Planner System. De hecho, en muchos proyectos, la excesiva automatización termina alejando al equipo del entendimiento del sistema. En Excel, la simplicidad funciona mejor para el sistema Last Planner, porque facilita la participación del equipo, la transparencia de la información y la toma de compromisos reales. Cuando la herramienta se vuelve demasiado compleja, el sistema deja de ser del equipo y pasa a depender de quien diseñó el archivo o el software.Y eso va en contra de la esencia del Last Planner. El Last Planner no busca sofisticación tecnológica.Busca confiabilidad en la planificación. Si un Excel simple permite medir compromisos, identificar restricciones y mejorar semana a semana, entonces está cumpliendo correctamente con el sistema. Al final, la herramienta no hace al planificador. Lo que realmente genera planificación confiable es el criterio técnico, la experiencia en obra y el entendimiento profundo del sistema.