10CONTRA1

10 contra 1 (Radio SVH)

Para fanáticos de la cultura alternativa con sentido del humor.

  1. hace 1 día

    10contra1 17x33: HÉROES DEL SILENCIO: Éxitos y leyenda

    anda española de rock originaria de Zaragoza, protagonista de uno de los fenómenos musicales más importantes de los últimos años. La pasión despertada entre sus seguidores y un prestigio creciente más allá su país les convirtió, hasta su disolución a mediados de 1996, en la banda de rock española más importante de las dos últimas décadas. Formada inicialmente por Juan Valdivia (Segovia, 1965; guitarra), Joaquín Cardiel (Zaragoza, 1965; bajo) Pedro Andreu (Zaragoza, 1966; batería) y liderados por la controvertida personalidad de Enrique Bunbury (Enrique Ortiz de Landázaru, Zaragoza, 1967; voz), debutaron discográficamente en 1987 con un single que llevaba por título Héroe de leyenda, anticipo del álbum El mar no cesa, con el sello EMI, en 1988. Héroes del Silencio en la portada de Senderos de Traición (1988) Pese a las críticas recibidas por parte de la prensa especializada, que los acusaba de banales y pretenciosos, comparando la actitud de su cantante Enrique Bunbury con una mala copia de Jim Morrison (The Doors), la aceptación de un amplio sector juvenil (admirador de sus directos y de la ambigüedad de las letras de sus canciones) convirtió a Héroes del Silencio en el grupo revelación del momento. Lo que podía haber sido otra carrera de ascensión y rápido olvido, tan habitual en el rock, quedó desmentido tras la edición dos años después, en 1988, de Senderos de traición, su segundo trabajo, que contenía temas tan representativos de su carrera como "Entre dos tierras" o "Maldito duende". Su popularidad se extendió gracias a la potencia de sus actuaciones en directo y a una estética cada vez más cuidada, en la que no faltó una cierta displicencia en el trato de sus integrantes (fundamentalmente de su líder) con los medios de comunicación. Fuera una planeada política de relación o una actitud natural, el número de admiradores adquirió mayor relevancia con la puesta en circulación de su álbum Senda (1991). Comenzaron las giras internacionales y su fama creció en Alemania, Bélgica, Holanda y Dinamarca, siendo habitual la presencia de sus vídeos en la M.T.V. En 1993 vio la luz El espíritu del vino, precedido de una espectacular campaña publicitaria, aunque el impacto comercial no llegó a ser de igual intensidad que el de Senda. Sin embargo, siguiendo una política de marketing frecuente en mercados como el británico, Héroes del Silencio insistió en la publicación más o menos regular de temas, videos o tomas alternativas de sus canciones en ediciones numeradas para coleccionistas, manteniendo vivo constantemente el interés de sus incontables seguidores agrupados en clubes de fans extendidos por diversos países europeos y americanos (Estados Unidos incluido); fue, además, uno de los primeros grupos españoles de rock con presencia actualizada en Internet. En 1995 editaron Avalancha, con el single "Iberia sumergida" como tema de presentación y "La chispa adecuada" como corte de mayor impacto comercial. La crisis en el seno del grupo motivó la entrada en él de Alan Boguslavsky (Los Ángeles, 1965), guitarrista criado en México. El cansancio de las constantes giras y las tensiones internas fueron la causa oficial del paréntesis que se abrió tras la publicación del doble recopilatorio en directo Para siempre (1996). A partir de ese momento comenzaron los trabajos individuales de la mayoría de sus integrantes y se dio por finalizada la vida de Héroes del Silencio, una banda de rock con gran éxito comercial y encendidas críticas de sus también numerosos detractores.

    1 h 50 min
  2. 8 jun

    10contra1 17x32: METALLICA: Temazos al rojo vivo

    Metallica: La historia de cuatro (o cinco, o seis...) tipos que hicieron del ruido un arte Capítulo 1: Un danés, un gringo y un puñetazo al silencio Todo empezó en 1981, cuando Lars Ulrich, un baterista danés con más energía que una ardilla con cafeína, puso un anuncio en un periódico de Los Ángeles que decía algo así como: “Busco músicos para tocar rock duro y rápido. No necesito que sepas leer música, solo que sepas hacer muecas de dolor”. Apareció James Hetfield, un chico rubio con voz de cavernícola melódico y una habilidad innata para fruncir el ceño. Juntos grabaron maquetas caseras que sonaban como si un camión chocara contra una fábrica de guitarras. Y así nació Metallica. Capítulo 2: El bajista que volaba (literalmente) Primero llegó Cliff Burton, un genio del bajo con bigote de los 70 y pelos de los 80. Era tan bueno que hacía solos de bajo y la gente no se iba al baño (milagro). Pero Cliff tenía una maldición: en las giras, el resto de la banda le pedía que “no hiciera cosas raras”. Él las hacía igual. Luego llegó Kirk Hammett, que reemplazó a un guitarrista que, según la leyenda, se fue porque “no soportaba las giras ni las peleas de comida”. Kirk, en cambio, llegó con su wah-wah y su amor por las películas de terror. Desde entonces, todos sus solos suenan como una cucaracha asustada en una caja de resonancia... pero de forma hermosa. Capítulo 3: Los 80: cuando el thrash era rey y ellos eran los payasos malos Metallica sacó discos tan rápidos y furiosos que ponerte Kill ‘Em All era como meterte un despertador en el oído. Luego vino Ride the Lightning, donde descubrieron que podían ser lentos y tristes también (¡quién diría!). Pero fue Master of Puppets su obra maestra: una montaña rusa de riffs, cambios de ritmo y letras sobre adicciones que a todo el mundo le parecieron geniales, aunque ninguno entendía qué decían James porque gruñía. Capítulo 4: La tragedia que heló las melenas En 1986, mientras giraban por Suecia, el autobús de la banda patinó. Cliff Burton murió. El resto se quedó destrozado, pero también muy, muy enojados. Y del enojo nació …And Justice for All, un disco donde el bajo apenas se escucha (algo que los fans aún reclaman en cada entrevista, y Lars se ríe nerviosamente). Capítulo 5: El Black Album y el momento en que se volvieron millonarios (y “vendidos”) En 1991 llegó el Black Album. Sonaba más limpio que el culo de un bebé. Tenían baladas (The Unforgiven), himnos de estadio (Enter Sandman) y Lars aprendió a tocar la batería sin parecer que estaba ahogando a un mapache. Los fans más puristas chillaron: “¡VENDIDOS!”. Metallica se limpió las lágrimas con billetes de 100 dólares y contrató a un coach vocal para James. Hoy en día, James canta como un ángel con gripe. Capítulo 6: Los 90: terapias, cortes de pelo y un bajista bajito Salieron Load y Reload, discos con portadas de sangre y semen (sí, en serio, búscalo). James se cortó el pelo, Lars usó camisas hawaianas y todos se miraron al espejo preguntándose: “¿Qué hemos hecho?” Luego entró Jason Newsted, un bajista hiperactivo que daba saltos como un canguro en conciertos, pero que acabó harto de las bromas pesadas de los demás. Se fue en el año 2000, justo antes de que Metallica cometiera su mayor locura… Capítulo 7: Napster: la guerra contra los adolescentes En 2000, Metallica descubrió que sus canciones se pirateaban en Napster. En lugar de ignorarlo, Lars se volvió el sheriff del metal y demandó a todos, incluyendo a universitarios, abuelas y posiblemente a tu vecino. Se ganaron el odio de internet por una década. Hoy en día, Lars dice que fue “una exageración”. Los fans decimos: “Ya, claro”. Capítulo 8: El documentario que nos hizo quererlos otra vez En 2004, tras peleas internas, James entró a rehabilitación, y la banda contrató a un psicólogo para que les enseñara a hablarse sin tirarse los platos. Todo eso quedó grabado en Some Kind of Monster, un documental tan ridículo y humano que los hizo adorables otra vez. Ver a Lars llorar por sus sentimientos mientras Kirk se toma un té es lo más metal que ha pasado en años. Capítulo 9: La era feliz: un bajista con tatuajes y muchos premios Llegó Robert Trujillo, un bajista tan bueno que hace que las cuerdas lloren. Cobró un millón de dólares de adelanto (literal) y juró que no se iría nunca. Y no lo ha hecho. Metallica sacó Death Magnetic (sonaba como antes, pero más viejos), Hardwired… to Self-Destruct (títulos muy dramaticos para canciones sobre monstruos) y 72 Seasons (donde James canta sobre su infancia y todos asentimos con la cabeza). Epílogo: ¿Qué son hoy? Hoy, Metallica es una banda de abuelos millonarios que siguen tocando como si tuvieran 20 años, aunque necesiten una hora para levantarse de la silla después del concierto. Tienen su propio festival, su propio whiskey, sus propias figuritas de Funko y una legión de fans que los perdonan todo: los cortes de pelo, Napster, Lulu (ese disco con Lou Reed que nadie entiende), y los solos de batería de Lars (que siguen sonando como una lavadora descompuesta pero con feeling). Moraleja: Metallica es la prueba de que puedes hacer todo mal… y aún así acabar siendo la banda más grande del metal. Porque al final, lo importante no es la perfección, sino la actitud. Y ellos tienen tanta actitud que a veces hasta se tropiezan con ella. Fin (por ahora. En unos años sacarán otro disco de 80 minutos, no te preocupes).

    1 h 48 min
  3. 25 may

    10contra1 17x30: TEST FOR ECHO (1996) by Rush

    Test for Echo (en español: Prueba de Eco) es el título del decimosexto álbum de la banda de rock canadiense Rush. Fue publicado el 10 de septiembre de 1996. Fue certificado con la categoría disco de oro en ventas el 23 de octubre de 1996 y ese año alcanzó el quinto lugar en la lista de popularidad "Billboard 200" de Estados Unidos. Peter Collins, quien ya había trabajado con la banda en los álbumes "Power Windows" (1985), "Hold Your Fire" (1987) y "Counterparts" (1993), fue el coproductor de este álbum. En la carátula se puede ver un Inukshuk sobre un paisaje nevado; una estampa típica del norte de Canadá, país de origen de la banda. Estilo En Test for Echo se evoluciona en sonido desde el álbum anterior ("Counterparts"): el sonido del sintetizador es casi imperceptible, mientras que las canciones se apoyan fuertemente en la base rítmica, aunque con un enriquecimiento en las melodías, principalmente por parte del bajo (especialmente en Driven). Half the World es un gran apoyo comercial para la difusión del álbum, tanto en radio como en televisión, con una guitarra haciendo el trabajo tanto rítmico como melódico simultáneamente, a la perfección. Limbo es una excelente pieza instrumental (Test for Echo es el tercer álbum consecutivo en incluir un tema instrumental) donde los músicos dejan fluir elementos de jazz, por última vez en estudio. Líricamente, los temas son diversos, aunque ya previamente explorados por Neil Peart: libertad de conciencia (Driven), necesidad de convivencia (Half the World), superstición (Totem), y actualidad mundial (en Virtuality se toca el tema de la computación y el ciberespacio).

    55 min

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