El ensayo de mi muerte

Sonia Flores

Una conversación con el México que aprendí a mirar de cerca. Sin romantizarlo. Sin juzgarlo. Y, sobre todo, sin hablar por él. Hay historias que no necesitan que alguien las salve — necesitan un lugar donde ser contadas, y alguien dispuesto a escuchar. Porque mientras haya una voz contando y alguien dispuesto a escuchar, nadie es invisible.

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Una conversación con el México que aprendí a mirar de cerca. Sin romantizarlo. Sin juzgarlo. Y, sobre todo, sin hablar por él. Hay historias que no necesitan que alguien las salve — necesitan un lugar donde ser contadas, y alguien dispuesto a escuchar. Porque mientras haya una voz contando y alguien dispuesto a escuchar, nadie es invisible.