De las orillas baleares a la Ciudad Sagrada de Quilmes, un trayecto por la historia, el arte y la gastronomía de dos destinos con alma propia. El programa El Placer de Viajar, conducido por Carmelo Jordá y Kelu Robles, propone en este episodio un recorrido fascinante que une las orillas del Mediterráneo con el corazón histórico de Argentina. El viaje comienza en Palma de Mallorca, una ciudad que destaca por su privilegiada ubicación al sur de la isla, lo que le otorga un clima mucho más benévolo que el de otras zonas como la sierra de Tramontana. Los presentadores subrayan el carácter dual de la capital balear: un entorno que mantiene un aire provinciano y acogedor pero que, al mismo tiempo, respira una atmósfera cosmopolita, alimentada por residentes y visitantes de toda Europa. El epicentro monumental de Palma es, sin duda, su catedral, conocida popularmente como La Seu. Este templo de puro estilo gótico es único por su proximidad al mar y su imponente silueta, reforzada por unos contrafuertes que le otorgan un aspecto casi amurallado. Jordá destaca el impacto visual de su interior, especialmente por su rosetón, considerado el más grande del arte gótico. Aunque las vidrieras originales se perdieron en la Guerra Civil, las actuales crean un efecto lumínico que tiñe las paredes con colores intensos. No falta la mención a la polémica capilla decorada por Miquel Barceló, una intervención moderna que rompe con la estética tradicional. Junto a la catedral se encuentra el Palacio Real de la Almudaina, una joya de origen musulmán que refleja el legado histórico de la corona en las islas. Los presentadores invitan a visitar sus salas medievales y a disfrutar de sus terrazas con vistas a la bahía. Finalmente, el recorrido arquitectónico se completa con el Castillo de Bellver, singular por su planta circular del siglo XIV. Carmelo aprovecha para criticar el enfoque de ciertas exposiciones históricas en su interior, recordando la importancia de tratar los hechos con rigor y sin sesgos ideológicos actuales que empañen la riqueza del patrimonio nacional. El paseo por Palma también incluye barrios con sabor propio como Santa Catalina, el antiguo barrio de pescadores que ha sufrido un proceso de gentrificación, convirtiéndose en un núcleo de ocio y gastronomía. El casco antiguo, por su parte, ofrece un laberinto de calles estrechas, galerías de arte y patios señoriales. Es un entorno ideal para el arte del paseo, culminando en el Paseo del Borne, el lugar predilecto para ver y ser visto en la ciudad, rodeado de tiendas de lujo y un ambiente que recuerda a las grandes capitales europeas bajo el sol mediterráneo. En el plano gastronómico, Mallorca es indisociable de sus forns o panaderías tradicionales. La estrella absoluta es la ensaimada, un dulce cuyo nombre deriva del saïm o manteca de cerdo, ingrediente fundamental que le otorga su sabor característico. Los presentadores recomiendan encarecidamente visitar lugares emblemáticos como Ca’n Joan de s’Aigo, donde la combinación de este dulce con chocolate caliente y helado de fresa natural constituye una experiencia sensorial obligatoria para cualquier viajero que desee conocer la verdadera esencia de la isla.Tucumán, la primera argentina Cambiando de continente, el programa se traslada a la provincia de Tucumán, en el norte de Argentina. Este destino cobra especial relevancia por el aniversario del Congreso de Tucumán, donde se firmó el Acta de Independencia en 1816. Kelu Robles describe a Tucumán como una provincia de diversidad asombrosa, situada a unos 1.300 kilómetros de Buenos Aires. Es la provincia más pequeña del país, pero encierra desde selvas subtropicales, las llamadas yungas, hasta paisajes áridos y desérticos que anuncian la cercanía de los Andes, ofreciendo un contraste geográfico fascinante. La capital, San Miguel de Tucumán, es un lugar donde la vida cotidiana se eleva a través del bullicio de sus calles y la calidez de su gente. Robles destaca el Parque 9 de Julio, un inmenso espacio verde que alberga un museo sobre la industria azucarera, motor económico histórico de la región. También es de visita obligada la Casa de la Independencia, edificio colonial donde se gestó la libertad del país. La figura de Mercedes Sosa, natural de la provincia, sobrevuela el relato como símbolo cultural de una tierra con una fuerte identidad propia. Hacia el interior de la provincia, el viaje se adentra en los Valles Calchaquíes y Tafí del Valle. Aquí, el viajero puede experimentar la soledad de las rutas andinas y la desconexión total. Una de las tradiciones más arraigadas es la celebración de la Pachamama o Madre Tierra cada 1 de agosto, una ceremonia de agradecimiento que refleja el profundo respeto por la naturaleza. En estas altitudes, el uso de la hoja de coca para combatir el mal de altura es habitual, integrándose en la cultura local de forma natural. Otro punto de gran interés arqueológico es la Ciudad Sagrada de Quilmes, las ruinas de un asentamiento aborigen que resistió con valor las incursiones externas. La historia de este pueblo es recordada con cierta melancolía, pues tras su derrota fueron obligados a caminar hasta Buenos Aires. En cuanto a la mesa, Tucumán ofrece delicias como la carne de llama, las empanadas locales y el locro, un guiso de maíz contundente y lleno de sabor que reconforta al viajero en las zonas más frías del norte argentino. Finalmente, el episodio cierra con una recomendación hotelera en España: La Casería de la Mar, cerca de Comillas, en Cantabria. Se trata de una antigua vaquería del siglo XIX rehabilitada con un gusto exquisito por el Grupo Mentidero. Con solo ocho habitaciones, este hotel boutique ofrece un refugio de paz y exclusividad. Jordá alaba detalles como la calidad de las toallas y la comodidad de las camas, subrayando que el verdadero lujo reside en la atención a los pequeños detalles y en la capacidad de ofrecer un entorno de descanso absoluto frente al mar Cantábrico.