Historias con Berenice

Berenice Lara, Berenice Lara Laursen

Estas historias se escriben solas, empiezan con una frase y sigue todo desde ahí. A veces la historia empieza y me quedo esperando meses a ver cómo se va a mostrar. A veces se escribe solita de principio a fin. Escucho a alguien decir algo, leo algo en facebook y se que el principio llego. Ese principio nos puede llevar en muchas direcciones, depende si lo puedo escribir en ese momento o cuando lo escribo. Ese principio a veces solo llega con palabras a veces llega la imagen entera de lo que va a tratar. Unas se escriben fácilmente otras batallan por nacer. Yo espero y estoy atenta a la siguiente señal. Alguien en algún aeropuerto dice algo que despierta la historia. Una conversación casual. Varios alumnos que me dicen lo mismo como: bese a mi mejor amigo y no se que va a pasar....y se que la historia me va a contar cuál es una de las posibilidades. Veo a una madre jugando con su bebé y esa interacción me dice cuál es el siguiente paso. Soy como un detective buscando pistas para mis historias. O las historias me van dando pistas para que las encuentre y las capture y las saque a la luz. A veces me despiertan e insisten en nacer con tanto apuro que creo que no voy a poder escribirlas tan rápidamente como quisieran. Mis historias se escriben solas. Me siento afortunada me que me encuentran a mi.

  1. Estamos aquí encerrados

    06/10/2020

    Estamos aquí encerrados

    Estamos aquí encerrados, confinados y es imposible escapar quienes somos y en lo que nos hemos convertido.   ¿En qué nos hemos convertido, mi amor?   Todo esto empezó tan bien.   Tú y yo confinados. De los pocos privilegiados con ahorros y salarios. Vimos esto como unas vacaciones pagadas que podríamos compartir y crecer.   Empezamos creando planes, limpiaremos, cambiaríamos nuestro hogar y nuestras vidas.   Planeamos menús, hicimos las compras. Teníamos tantas series que ver tantos cursos que tomar, tantos libros que disfrutar.   ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Dónde es que dejamos nuestro amor? ¿Dónde está la complicidad de los primeros días?   Tal vez debería hacer preguntas más básicas ¿Dónde quedó tu cepillo de dientes? ¿Cuándo te volverás a afeitar?   ¿Quieres venir a ver nuestro álbum de fotos de nuestro viaje a Vietnam? ¿Quieres que veamos la tercera temporada de ese programa que tanto nos divirtió la segunda semana de nuestro encierro?   ¿Tan siquiera te vas a dignar a voltearme a ver?   ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Qué, perdón? No, no te odio.   Perdón es que este encierro nos está afectando de formas diferentes. Yo me siento más viva que nunca. No dejo de aprender y crecer. Hay tanto que hacer.   Tú te rendiste. Dejaste de vivir. Has puesto tu vida en pausa y ya no sé qué hacer.   No te odio. No tengo porqué.    Creo que este encierro está afectandonos de diferentes maneras. Mi amor se está disolviendo ante mis ojos.    Mi mirada no es de odio, en algún momento fue de alarma, después de desesperación, ahora es algo peor que todo esto. Esta mirada es de indiferencia. Tu perdiste el respeto por ti y ahora lo estoy perdiendo yo. Ya no siento necesidad de despertarte, inspirarte, ni siquiera de hablarte.   El hombre con el que empecé esta aventura se rindió y no sé ni porqué. El hombre que sale en las fotos que amaba viajar se echó a descansar un día y dejó de soñar. El hombre que yo amaba le puso pausa a su vida y dejó de vivir.   No sé qué es lo que nos espera afuera cuando todo esto termine, pero sé que yo no dejaré de vivir mientras que tenga aliento. Nunca dejaré de soñar. Yo no me voy a rendir. Lo que hagas tú con tu vida ya no lo necesito saber.

    4 min
  2. Todo lo que puede cambiar en una semana

    04/10/2020

    Todo lo que puede cambiar en una semana

    Todo lo que puede cambiar en una semana. Lo que se suponía que sería una semana de vacaciones para ver a nuestros hijos se ha convertido en meses juntos en esta prisión. Venías a quedarte por una semana para ver a nuestros hijos. Una semana de vacaciones para ti y para mi. Esto me daría libertad y apoyo y a ti te daría una oportunidad de salir de tu rutina y visitar este país donde ahora radicamos y a ver a los hijos que tanto dices querer ver. Ya habías comprado los billetes de avión cuando empezaron las noticias del Coronavirus. Estaba pasando en un país lejano, en otro continente. Nosotros nos creíamos invencibles. Todo era una manipulación de los noticieros. Estaban todos exagerando. Obvió en nuestros países esto no ocurriría. Teníamos por qué creer lo que escuchábamos. Se acercaba la fecha de tu visita y ya se reportaban casos en países cercanos, nuestros líderes decían que nosotros no estábamos afectados. Que era como cualquier catarro. Que no paráramos de salir ni abrazar a nuestra gente. Quisimos creer eso. No conocíamos a nadie que conociera a nadie con la enfermedad. Unos días antes de partir ya estaban cerrando algunas fronteras cercanas, pero nuestros aeropuertos seguían abiertos. No pasa nada decían nuestros líderes. El viaje estaba planeado. La inversión había sido grande y no tenías seguro de viaje. No podías perder todo ese dinero. Vente, te dije, solo es por una semana. Los rumores de que todo estaba peor de lo que decían las noticias ya estaban por todas partes. Gentes que si conocíamos estaba en sus casas sintiéndose mal y con fiebre. No era Coronavirus decían los expertos. Vayan al entierro. Abracen a su gente, salgan a comprar. No usen cubrebocas, los cubrebocas te roban el oxígeno, este es un complot de los ricos. No hay nada que temer. Muchas empresas se habían cerrado a pesar de que el gobierno estaba en contra. Muchas familias ya llevaban semanas aisladas. Es una gran inversión, son meses de planearlo, solo será una semana. Vente, vente te dije. Solo es una semana me dije. Necesito su apoyo. Los niños extrañan a su padre. Por fin quiere apoyar, que apoye. Yo necesito un respiro. Yo necesito escapar un poco. Llegaste y tomamos algunas medidas sanitarias, más por complacer a los demás que por convicción. Pero no había tiempo de aislamiento, solo teníamos una semana. Los niños felices y confundidos de ver a ese hombre que se decía su papá. Un hombre al que añoraban, pero no recordaban bien. Yo si recordaba claramente todo lo que me hizo salir huyendo lo más lejos posible de él. Pero también recordaba los hermosos momentos que me hicieron volver a creer en él una y otra vez. Él llegó fresco, lleno de buenas intenciones y seguramente dispuesto a conquistarnos para escapar la vida que había creado. Los primeros días fueron hermosos, muchas risas, ganas de volvernos a conocer. Los niños se fueron relajando, abriendo, confiando. Era solo una semana. Y si hubiera sido solo una semana hasta lo hubiéramos extrañado y hubiéramos añorado su regreso. Es sorprendente todo lo que puede cambiar en una semana. Su hermana falleció de Coronavirus, el olvido mencionar que estaba grave antes de que él partiera. Ellos habían estado juntos poco antes de que él la llevara al hospital. ¿Por qué no me dijiste? ¿Porque nos pusiste a todos en peligro? Era una gran inversión de tiempo y dinero, no podía dejarla ir. ¿Cómo podía yo mandarlo de regreso a su casa en un avión lleno de gente? Salte de mi casa y no vuelvas, es lo que debí de haber dicho, pero no tenía ni con qué caerse muerto. Había invertido todo en los regalos y en ese esfuerzo de conquistarnos. Ya es demasiado tarde me dije, si ya nos infectamos, ya es demasiado tarde. Son unos pocos días y se va. ¿Cómo podía yo mandarlo de regreso a su casa en un avión lleno de gente? Probablemente no está infectado, es mejor que se vaya. No lo quiero aquí. Es tan típico de él, solo pensar en él y no en nosotros. Es tan típico de él el no pensar en las consecuencias. Él siempre se quiere salir con la suya y no pensar en los demás. El universo se confabuló con él. Y ahora ya cerraron los aeropuertos. Ya no se puede ir. Ya han pasado meses. No nos contagiamos. No estaba contagiado. Yo siempre pensando en los demás, él solo piensa en él.

    7 min
  3. Estoy pensando en ti

    02/10/2020

    Estoy pensando en ti

    Estoy pensando en ti es lo que la pandemia está causando por todas partes. Un ex más que me escribe. Yo tengo dos tipos de exes, los que pasan de amantes a amigos poco a poco sin esfuerzo y con mucha gratitud y con los que hay que romper y a veces hasta bloquear para que te dejen de seguir buscando. Yo soy muy buena para dejar atrás lo que ya no me sirve, aunque por dentro me esté rompiendo, sé que es mejor romper completamente que estar buscando como componer lo que dejo de funcionar. No es que tenga muchos exes, y pocos son los que quedan en el limbo entre los no bloqueados y los no amigos. Un “estoy pensando en ti”, en otro momento no hubiera recibido una respuesta y probablemente si él hubiera seguido mensajeando yo le hubiera bloqueado. Él me conoce bien; fue solo un mensaje y me dejó medio día congelada. Recuerdos reviviendo en mi mente sin que yo los quisiera o los pudiera evitar. Tenía la tentación de buscarlo en las redes para saber cómo estaba, que había estado haciendo todo este tiempo. ¿Habrán pasado tres años ya? ¿Qué he hecho yo en estos tres años? La verdad es que mucho y no mucho. No he salido mucho desde que nos dejamos de ver. No he encontrado a nadie más que me emocione como él. No es que lo compare con otros, es que nadie me ha emocionado tanto. Al mismo tiempo he tenido mucha paz para crear cosas en mi vida personal y en mi trabajo. Me he sentido muy tranquila y muy plena. Terminar con él me trajo una paz inesperada. Una paz que nunca había tenido antes. Estoy pensando en ti, me dijo. Fue todo. Yo no había estado pensando en él hasta que llegó su mensaje. Me llegó un día con poco trabajo. Trabajar en casa me gustaba. Estaba agradecida por ser de los que tenía trabajo y disfrutaba de estar en casa. Estaba pasando el confinamiento sola y eso me gustaba. Pero este mensaje me ha alterado ese estado de paz. Me sentía congelada, no podía pensar ni actuar. Nuestros recuerdos llovían en mi mente, uno tras otro, luego varios juntos venían a recordarme los meses que pasamos juntos y que probablemente fueron los meses más emocionantes y hermosos de mi vida. Horas después de su mensaje por fin me pude empezar a hacer preguntas... ¿porque habíamos terminado? No fue nada personal, su vida lo llevó lejos de aquí y yo no estaba dispuesta a cambiar mi vida tan radicalmente. ¿Lo había pensado desde entonces? ¿Añoraba yo lo nuestro? Seguramente si, aunque me censuraba yo mucho este tipo de pensamientos. Desde que yo lo conocí tuve mucha paz. Saber que alguien como él existía y que yo podía tener una relación exitosa con alguien como él me había traído mucha paz. Deje de buscar una relación. Sabía que el día que yo quisiera podría empezar a buscar a alguien como él. Empecé a evaluar mis opciones. Su “estoy pensando en ti” pesaba en mi vida a tal grado que era imposible de ignorar. Si, se que tal vez no debería de haberlo hecho, solo el tiempo lo dirá. Yo también estoy pensando en ti...Le contesto. Vamos a ver lo que el encierro y estas palabras traerán a nuestras vidas.

    5 min
  4. Heridas

    28/09/2020

    Heridas

    Llegamos a esta relación esperando que el otro sanara nuestras heridas sin saberlo comunicar. Llegamos a esta relación esperando que el otro resolviera los problemas que habíamos creado y no sabíamos cómo resolver. Llegamos a esta relación huyendo de nuestra vida pasada esperando que este amor o este apego o esta necesidad curaría todo. ¿No dicen que el amor y el tiempo lo cura todo? Y así vivimos tu y yo dándole tiempo al tiempo, viviendo una vida ocupada para ver si así dejábamos de sentir, para ver si así dejábamos el pasado atrás. Nunca pensábamos en el presente o el futuro más que para ver cómo escapábamos de lo que habíamos creado antes. No teníamos tiempo de hablar o pensar. Esa es una buena vida, trabaja duro, vive intensamente, habla de cualquier cosa para pasar el tiempo, y así te irás a la cama rendido sin tiempo para pensar. Este encierro nos puso cara a cara, tiempo para pensar, tiempo para hablar y hasta tiempo para sanar…pero ¿Cómo sanas eso que no puedes nombrar? ¿Te repito mi historia desesperada y triste? ¿Escuchó la tuya una vez más? Tragedias compartidas, corazones rotos, pobreza inesperada, padres que no nos comprendieron y mucho más que compartimos y nos hizo creer que por fin habíamos encontrado alguien que nos comprendía. Alguien que entendía nuestro martirio. ¡No quiero más de esto! Quiero huir, no quiero estar junto a ti, quiero huir, pero este encierro nos mantiene juntos, quiero huir pero me he pasado la vida huyendo. No sé si tú tienes lo que busco, pero yo no quiero más de esto. Es hora de cambiar, es hora de sanar, pero no sé cómo empezar.

    3 min
  5. La Luna me ayuda a no pensar en ti

    26/09/2020

    La Luna me ayuda a no pensar en ti

    La luna me ayuda a no pensar en ti en este encierro. He perdido la cuenta de cuántos días he estado encerrada.   Me sorprende cada vez que hablo con alguien y ellos saben exactamente cuántos días llevan encerrados. Me hace pensar en las caricaturas donde enseñan un personaje en una celda marcando sus días de encierro en una pared.   ¿Pero si estás en calabozo sin ventanas cómo sabes si ya pasó un día o no? Yo no estoy en un calabozo, pero mi cuerpo ya perdió la noción del tiempo. Duerme a deshoras, duerme de más o de menos, no lo sé. Sólo sé que a veces me despierto y no sé ni qué hora es ni qué día.   Semanas antes del confinamiento nosotros teníamos una vida y una estructura. La estructura ya se venía desmoronando, pero al fin y al cabo era estructura.   Agradezco que tome el paso de divorciarme de ti justo antes de que esto pasara. Ya nuestra vida juntos no era agradable para ninguno de los dos y esa vida no funcionaba y quería liberarme.   Tú me liberaste de todo lo mío incluyendo de nuestros hijos. La verdad es que no logro entender que te hizo pelearlos si cuando estábamos juntos solo te estorbaban.   No sabes lo feliz que estaba al principio cuando por fin nos dieron el divorcio. No me gustaba estar sin mis hijos, pero supuse que pronto te cansarías de castigarme a través de ellos y me los dejarías a mí.   El acuerdo era que los vería cada dos semanas.   Todo iba bien. Los chicos se quedaban en su casa contigo y alguien los cuidaba, eso hacía que no cambiaran sus rutinas. Eso me daba paz. Seguirian con sus amigos y en la escuela. Lo único que cambiaría es que yo no estaría ahí para verlos y cuidarlos. Son unos chicos con muchas actividades y ya están creciendo. Probablemente no me extrañarán tanto como yo los extraño. Y eso está bien. Mejor así, me dije.   Yo tengo que empezar a vivir por mí.    Todo iba relativamente bien cuando se vino esta pandemia. Tú te quedaste en casa a trabajar con los chicos. Te tocaba a ti hacer tu trabajo y a ayudar con la educación de ellos. Todos juntos con mil cosas que hacer.   Me ofrecí a ayudarte, me ofrecí ayudarlos con su escuela. Podrían pasar un tiempo conmigo para que tú pudieras trabajar en paz.   ¡NO! fue tu respuesta. Seguías castigándome. Tal vez, si yo no hubiera ofrecido tú me los hubieras mandado enojado.   Ahora están todos encerrados y nadie se aguanta. Ellos están atrasándose en sus estudios porque tú no te interesas. Ellos están perdiendo el ánimo y se pelean entre sí. Tu no haces nada más que estar enojado.   Y no los dejas venir a verme por "el riesgo" que puedan tener en el camino.   Yo evito pensar en ti y en ellos, en lo que pueden estar pasando o pensando. No los dejas ni hablar conmigo. Los tienes castigados también.   Yo evito pensar que yo me liberé, pero falle en liberarlos a ellos. Mi abogada era la mejor que pude encontrar. Los argumentos no le ganaron al dinero y al poder.   ¿Cómo disfrutar de mi libertad si tú te quedaste con rehenes?   Me mantienes cautiva, aunque un papel me de la libertad.   Yo le cuento mi historia a la luna y ella me escucha sin juicio, ni consejos. Eso me ayuda a no pensar en ti.   La luna me ayuda a no pensar en ti y eso te enoja. Tú quieres que siga enganchada sufriendo y yo sé que el que sufre eres tú.    Algo tiene que cambiar con nuestros hijos. Mientras yo siga enganchada tú los mantendrás a tu lado, si yo me libero de esto, las cosas pueden cambiar.   Luna, por favor dile a mis hijos que tengan paciencia. Que tú y yo tenemos un plan para liberarlos. Sean pacientes mis hijos su madre no deja de pensarlos un momento del día y mandarles ánimo y amor.

    6 min
  6. Nunca estaba

    22/09/2020

    Nunca estaba

    Aunque siempre estaba presente, nunca estuve aquí.   Aunque siempre estaba presente en mi vida, mi aquí y ahora nunca era aquí. Aquí es donde guardo mi ropa, dónde digo vivir, pero nunca vivía. Más bien estaba muy viva pero no viviendo aquí.   ¿Cómo explicar una vida en aviones, hoteles y Airbnbs?    El mundo era mío.   Mi vida era así. Llega cambia de maleta, regresa al aeropuerto, una nueva aventura, un nuevo lugar.   Llega, recibe las llaves, ese momento perfecto cuando abres la puerta y conoces el nuevo lugar que será tu hogar por unos cuantos días. No importa mucho si es espectacular o si las fotos te engañaron. No es un "para siempre." Es tu hogar por unos días. Buscas cómo acomodarte. Cómo disfrutar. Te abres a las aventuras que te deparan los próximos días. Ese aquí, ese ahora es todo lo que tienes hasta que regresas al aeropuerto, a la estación de tren, hasta que llega un chófer a llevarte a un nuevo destino. A tu nueva aventura.   Una vida sola, y al mismo tiempo rodeada de gente. Una vida donde conoces gente mágica que te cambia la vida mientras tú tocas sus almas. Un día aquí, otro día allá. Siempre queriendo y planeando volver antes de irte pero nunca sabiendo si realmente volverás o la vida te sorprenderá con otra aventura muy lejos de aquí.   Cada lugar tiene su encanto, su bella gente, comida deliciosa que saborear. Cada lugar es tu hogar. Te sientes en casa y al mismo tiempo hay tanto que aprender, tanto que entender. Todos son tus hogares pero eres una extraña en cada lugar. Todos más familiares y más visitados que en el que dices vivir.   Y llega esto que no puedes entender, pero has estado percibiendo por meses. Y de repente tu vida da un vuelco. El momento en el que el mundo se empieza a cerrar. Ya lo veías venir. Ya estabas preparada. Llevas meses buscando como crear un hogar donde antes solo guardabas tu ropa y venías a descansar unos días antes de partir a tu nueva aventura.   Llevas meses buscando como quedarte más tiempo. Empezando a conocer más tu entorno. Creando más dónde dices vivir.   Llega el momento en que ya eliges no tomar más aviones y no sabes porque, pero algo adentro de ti te dice que tienes que cambiar de estilo de vida.   Cuando por fin dicen que hay una pandemia puedes respirar porque sabes porque te estabas preparando para esté aquí, para que este ahora fuera tu lugar.   Tres náufragos varados en un solo lugar. Tres individuos que disfrutan de su soledad compartiendo un espacio al que tendrán que llamar hogar.   ¿Cómo no creer en algo más grande y más sabio si la vida te a puesto con las personas más maravillosas para pasar el confinamiento?   Nos habíamos estado entrenando por meses para esto. De viajar solos y vivir solos habíamos empezado a compartir espacios y sueños.   Dejamos de buscar la soledad y habíamos empezado a entrelazar nuestras vidas.   Algo nos decía que teníamos que compartir más.    Y ahora, aquí confinados juntos, celebramos este encierro y nos abrimos a crear de una forma diferente. Nos abrimos a apoyar a los que no vieron venir esto. Estamos listos y preparados. Es el momento de crecer y aprender a estar en este aquí, en este ahora donde la pandemia nos vino a poner.   Tanto que aprender y tanto que dar. Tanto que dejar ir y tanto que apoyar.   Un día a la vez. Muchos retos nuevos que lograr. Hay tanto que hacer y no hay instrucciones. Momentos buenos, momentos terribles, momentos oscuros, momentos de luz.    Tres náufragos manteniéndose a flote en medio de la tormenta, celebrando la vida y enseñando a nadar a tantos que nunca estuvieron, aunque vivieran en su propio hogar.   El mundo era nuestro y ahora esto, este aquí parece ser todo nuestro mundo; todas las aventuras que vivimos ahora son desde aquí.

    5 min

Calificaciones y reseñas

Acerca de

Estas historias se escriben solas, empiezan con una frase y sigue todo desde ahí. A veces la historia empieza y me quedo esperando meses a ver cómo se va a mostrar. A veces se escribe solita de principio a fin. Escucho a alguien decir algo, leo algo en facebook y se que el principio llego. Ese principio nos puede llevar en muchas direcciones, depende si lo puedo escribir en ese momento o cuando lo escribo. Ese principio a veces solo llega con palabras a veces llega la imagen entera de lo que va a tratar. Unas se escriben fácilmente otras batallan por nacer. Yo espero y estoy atenta a la siguiente señal. Alguien en algún aeropuerto dice algo que despierta la historia. Una conversación casual. Varios alumnos que me dicen lo mismo como: bese a mi mejor amigo y no se que va a pasar....y se que la historia me va a contar cuál es una de las posibilidades. Veo a una madre jugando con su bebé y esa interacción me dice cuál es el siguiente paso. Soy como un detective buscando pistas para mis historias. O las historias me van dando pistas para que las encuentre y las capture y las saque a la luz. A veces me despiertan e insisten en nacer con tanto apuro que creo que no voy a poder escribirlas tan rápidamente como quisieran. Mis historias se escriben solas. Me siento afortunada me que me encuentran a mi.