Hace tiempo un antisemita en redes sociales explotó en mi contra por un comentario en el que yo hablaba del Talmud como un documento valioso, digno de estudio y reflexión. Por supuesto, el Talmud babilónico —al que me refería específicamente en esa ocasión— es una edición de 20 tomos. Si nunca has leído el Talmud, no sabrás que se trata de una serie de escritos, algunos inconexos, acerca de historia, jurísprudencia, debates, filosofía y comentarios de rabinos y pensadores judíos a lo largo de los siglos. Lo que los antisemitas han hecho es sacar algunas frases del Talmud, de entre los más de 2700 folios que lo componen, para pintar un judaísmo terrible, peligroso y completamente contrario a los valores cristianos. Pero los que saben —repito, mejor dicho, los que conocen— el Talmud comprenden que, aunque ciertamente no es de ninguna manera «El Progreso del Peregrino Remasterizado», tampoco es algo que fue elaborado y compendiado para atacar a ninguna religión. En el Seminario de Dallas, como estudiante, tengo acceso a una reunión semanal organizada por el ministerio Our Jewish Friends, en el que se estudia la Palabra de Dios, y se consulta también qué interpretaciones tenían los rabinos sobre la Torá, para lo cual abren el Talmud. Se llama “Tea and Tora.” Es una conversación en inglés y no hay mucha concurrencia. Pero personalmente ha sido de edificación. Recordé así aquel aciago episodio de ciberataque que recibí —por haber hablado sobre el Talmud—, en una clase con el Dr. Steffen, quien nos habló del cómo, luego del 70 y lo que Flavio Josefo escribió, para poder conocer lo escrito respecto del judaísmo hay que ir a la Mishná, del 200 d.C. Allí está la enseñanza de los rabinos del primer siglo, su doctrina acerca de la Ley de Moisés y su aplicación. El enfoque del profesor Steffen es histórico: nos dice que mucho de la Mishná no es propiamente historia precisa, sino opiniones de los rabinos, su forma de vida, sus ideas en cuanto al Sanedrín y el Templo (aunque este ya no existía), etcétera. Pero esto que narro acontece en el terreno académico. En la academia se abren los libros, se estudian autores y se revisan perspectivas, no sentimientos, emociones ni prejuicios que uno traiga respecto de este o el otro autor, libro o periodo histórico. En redes sociales es un mundo totalmente diferente. En la jungla virtual —el zoológico de funas, estigmas, teorías de la conspiración, racismo, violencia y sectarismo digital— lo que reina es la censura mediática, el dramatismo y la tiranía de los influencers que arrastran a cientos de miles de personas sin preparación ni discernimiento. Por eso, en aquella ocasión, fue fácil que estos influencers me hicieran quedar ante sus audiencias como «un enemigo» de la fe cristiana, o más específicamente, como una «enfermedad mortal». A pesar de todo, estoy contento de haber seguido el camino de la academia, y de haber hablado a favor del conocimiento, del derecho a saber. Tú también puedes hacerlo, eligiendo con mucho cuidado a quiénes oirás en redes sociales, y tratando de ser lo más objetivo posible en el análisis de lo que otros dicen. Yendo a las fuentes. Preguntando, y evitando posiciones extremistas y descalificaciones rápidas sin sustento real. Muchas veces, sin embargo, el precio que tendrás que pagar será el de ser objeto de difamación y escarnio. Aunque en Internet lo que tiene más peso es el número de seguidores y el carisma, tú no puedes llegar con eso a la academia. En la academia eso no vale nada. Y si haces una afirmación sobre el Talmud u otro documento o autor, vas a tener que sustentar metodológicamente lo que estás diciendo, y separar muy bien tus emociones y traumas, de lo que estás analizando. En Internet estás exento en todo momento. Solo debes apagar el móvil, la cámara y el micrófono y listo. Y al otro día seguir igual (a menos de que te cierren los espacios virtuales por faltas a sus reglas, y aún así puedes abrir otros). Pero en la academia te van a tronar de inmediato si no eres responsable en tus estudios, y si te dejas llevar por tus corazonadas o tu falta de dominio propio, queriendo presentar como argumento tus experiencias. Espero que a alguien le sirva esta reflexión. Busca siempre mejorar en todo, para gloria de Cristo. ¿Te ha sido útil este recurso o historia? Únete a mi comunidad en Patreon: patreon.com/jpaulomartinez This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit jpmartinezblog.substack.com