Diario de una Mujer Moderna

Tamara Tossi

Un diario de ficción sobre aventuras, auto-reflexión, vida cotidiana, romance y mucho humor. Las aventuras de una mujer moderna que navega el caos de la vida amorosa, los desastres diarios y las amistades con humor y una copa de champán en la mano. Si disfrutas de historias como el Diario de Bridget Jones, este audiolibro lleno de situaciones cómicas y momentos de reflexión será tu nuevo favorito. ¡Suscríbete para más contenido hilarante! www.tamaratossi.com Diario de una Mujer moderna: Aventuras, desastres, champán y galletas. / Audiolibro Auto-reflexión, vida cotidiana, romance y mucho humor. Tamara Tossi comparte un vídeo cada miércoles a las 20:00 en Youtube. Suscríbete 🔔 si quieres seguir el caos creativo://www.youtube.com/@TamaraTossi www.tamaratossi.com

  1. #16 Todo se seca y todo se cae

    24/05/2025

    #16 Todo se seca y todo se cae

    ¡No me lo puedo creer! Justo el único día del año en el que tengo un compromiso social, no he dormido nada: apenas cuatro horas, con tres interrupciones para ir al baño. ¡Maldita agua de mar! Vivian dijo que era fantástica para la hidratación. Según ella —y su experto en tarot, cuyo nombre ha jurado llevarse a la tumba—, a partir de los cuarenta todo se seca y todo se cae. ¡Maldita Vivian! Por su culpa voy a tener que disimular las ojeras debajo de varios kilos de maquillaje y unas gafas de sol. Si pudiera, me escaquearía, pondría una excusa. La última vez que me invitaron a una boda, dije que no podía asistir porque mi casa olía a gas. Pero esta vez no es posible. Hay amigos y amigos. Y estos amigos no se merecen una excusa tan mala. Sencillamente, no se lo creerían. Pensarían que miento y que no me apetece pasar el día rodeada de niños. No me apetece preguntarles qué tal la escuela, qué tal las notas. Cada vez que lo hago, noto cómo a ellos mis temas de conversación les interesan menos que a mí. Tampoco me apetece juntarme con los adultos. La mayoría aprovecha las bodas para ligar y emborracharse gratis y siempre he pensado que, los adultos cuando se divierten, parecen ridículos. Al menos los niños resultan graciosos. Sobre todo si lo analizamos desde un punto de vista antropológico. Un niño intentando besar a una niña en la boca es cómico. Un adulto intentando besar a una adulta en la boca es ridículo. He pensado en probar a hablar del ácido hialurónico. A la niña de mi amiga, la que se casa, le deben interesar estos temas. Tiene seis años y una niña con seis años, ahora, no es como una niña con seis años en mi época. A mí, el día que me vino la regla, con once años, me pilló preparando un puré de zanahoria para mi muñeca. Pero mi amiga me ha dicho que, en los campamentos, las niñas solo hablan de skincare. Y encima me ha salido un grano en la comisura de los labios. No sé qué voy a hacer. Creo que lo más sensato es ponerme una mascarilla en los ojos, otra en la cara y un parche con forma de zanahoria en el grano. Vivian me ha dicho que también existen unas mascarillas especiales para el cuello. La pobre, está muy preocupada por mi cuello y por mis partes íntimas. Cree que el skincare no puede ser específico de la cara. De momento, creo que me conformaré con evitar el azúcar. En cuanto vuelva de la boda, pienso sobornar a Vivian para que me diga el nombre de su tarotista. Me encantaría enviarle una bote de agua de mar y otro de ácido hialurónico con una nota que diga: “Chúpate esta”. Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    4 min
  2. #15 Una orgía de gluten y azúcar

    17/05/2025

    #15 Una orgía de gluten y azúcar

    Viernes por la noche. Un croissant que, por ser socia de la pastelería y haber acumulado puntos suficientes, me ha salido gratis.Una tartelette de caramelo salado y chocolate.Una galleta Walker’s. No tengo intención de cenar. Ayer mandé el manuscrito a las editoriales y estoy esperando a que los editores terminen de rebuscar entre mis tripas para encontrar algo que merezca la pena publicar. —Es viernes, los editores están cenando comida india o en una orgía—me ha dicho Vivian cuando ha visto que tenía un sarpullido en la cara por culpa de los nervios—. Además, no verán tu manuscrito hasta después del verano. No sé qué es lo que me ha retenido. Pero una fuerza dentro de mí ha salido a mi rescate. De no haber salido, hubiese gritado a Vivian: —Eres odontóloga —le hubiese dicho—. Odontología. Odontóloga. Pero no hubiese merecido la pena. Por mucho que me duela, sé que tiene razón. De ahí que haya decidido darme un festín a base de gluten y azúcar y saltarme la cena. Es mi versión de una noche de orgía. No me gustan los cuerpos sudados ni el picante. Ni que me toquen sin preguntar primero. Además, de esta manera, si después del verano recibo algún correo de un editor diciendo que mejor me haga un curso de odontología, estaré flotando en un universo de glucosa mientras sueño con cuerpos que no sudan y manos que preguntan antes de tocar. Ya es suficientemente duro escribir novelas como para tener que dejar que alguien rebusque entre tus tripas.Creo que me voy a comer otra tartelette. Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    3 min
  3. #14 Los cuarenta y la mala suerte

    10/05/2025

    #14 Los cuarenta y la mala suerte

    Sólido. Media tarta árabe que lleva en la nevera desde el día de mi cumpleaños.Líquido. Agua con limón y pimienta. No he pegado ojo. Anoche, mientras paseábamos después de cenar, D. me habló de lo que está pasando entre India y Pakistán.—No es buena idea ir a Tailandia —dijo. Yo casi no me acordaba de que habíamos planeado ir a Tailandia, pero sí que me acordé del taxista que nos trajo a casa la noche de mi cumpleaños. Era un hombre de unos sesenta años, con el pelo blanco y barba. Como no paraba de hablar, yo me puse a mirar por la ventana y a leer los WhatsApps. Mi madre había intentado hacer una videollamada conmigo y Vivian ya me había enviado una foto de dos mujeres mayores. Una era una hippie sentada encima de una piedra en medio del campo, y la otra, una señora con un abrigo de visón blanco y una botella de vino en una mano. Debajo de la foto, Vivian había escrito: «Nosotras dentro de muchos años». Y añadía: «Por cierto, no los había visto venir». Tampoco viste venir la guerra de Ucrania ni a Donald Trump, pensé, mientras escuchaba la conversación de D. con el taxista. Contesté a mi madre, enseñé a D. el mensaje y me sorprendió cuando dijo:—Es su cumpleaños.El taxista me miró a través del espejo retrovisor y sonrió. Tenía los dientes blancos como el mármol recién pulido.—Este verano me voy a la India —dijo—. Va a ser mi octavo viaje y espero terminar de recorrer la parte sur; la parte norte ya la conozco. Al escribir sobre el taxista me sorprende que no haya escrito nada sobre mi cumpleaños. Supongo que cumplir cuarenta no tiene nada de especial. Si no tienes demasiada mala suerte, todo el mundo los cumple. ¿Cómo me siento? En un período entre guerras. Una época definitiva para construir mi imperio o morir a manos del enemigo. No ha ocurrido nada especial desde el día de mi cumpleaños, nada ha cambiado. Vivian me sigue dejando los periódicos en la puerta de casa y yo leo lo que ha subrayado. Al parecer, a ella no le interesan los conflictos de los viejos imperios. Tiene cosas mejores en las que pensar. Sigue triste por la muerte de su madre y cada vez se acuerda más de su abuela, pero está probando un nuevo medicamento para adelgazar y, el no tener hambre, al parecer hace que tenga la mente más clara. El medicamento es parecido al Ozempic, pero tiene un nombre que no recuerdo, un nombre de piedra. No sé qué hora es, pero me estoy preparando un té matcha mientras no puedo dejar de pensar en el taxista. En el odio. Tengo un mensaje de WhatsApp de Vivian:«¿Has pensado en lo de las sombrillas?» Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    4 min
  4. #13 Una aclaración muy necesaria

    03/05/2025

    #13 Una aclaración muy necesaria

    Esa es tan descendiente de la familia real como lo soy yo de los reyes godos, dijo Vivian en cuanto comenté mi adicción a los vídeos de la española que vive en Washington. Además, añadió a la vez que se sentaba en un taburete de madera con un cojín de croché, a los descendientes de la familia real les gustan los países más calurosos. La única vez que estuve en Washington era mayo pero tuve que comprarme un plumífero de rebajas. Lo bueno de ese país es que siempre hay rebajas. Estábamos en el Panorama, y la dueña, una marroquí con el pelo rubio platino, se acercó a nosotras y nos saludó por nuestro nombre. Dos americanos, dijo Vivian. Ya que Vivian no levantó la cabeza de su móvil, me sentí obligada a hacer algún tipo de comentario. Me encantan las sombrillas, dije refiriéndome a las sombrillas blancas de estilo balinés que habían puesto en la terraza. La dueña parecía complacida. Sí, nos ha costado mucho conseguirlas y ahora sueño que nos las roban. Cuando la dueña se fue, todavía sonriendo, Vivian dejó su teléfono móvil y me miró. Por aquí roban mucho, dijo. Respiré aliviada, conociéndola, creía que iba a decir algo peor. Algo ofensivo. Vivian, a veces tiene problemas de verborrea, igual que mi madre, que si tiene que decir que alguien es negro como el carbón lo dice. Lo que ocurre es que en el caso de mi madre, su falta de delicadeza la justifico con la edad. La idea de preocuparse por los sentimientos de la otra persona es, teniendo en cuenta la historia de la humanidad, bastante reciente y mi madre debe tener, si no me fallan los cálculos, al menos cincuenta y muchos. Aunque en mi cabeza tiene treinta y seis y está encerando el pasillo que conecta las habitaciones. Es raro pensar que tu imaginación tu madre tiene cuatro años menos de los que tienes tú. La dueña del Panorama nos trajo los cafés y Vivian se bebió el suyo despacio mientras parecía meditar sobre algo importante. Pagué y, cuando pasamos por delante de las sombrillas, Vivian se paró en seco. No es mala idea, dijo. Sabía a qué se refería pero preferí ignorarla, yo no tengo terraza y la de Vivian es demasiado estrecha. Ha hablado varias veces con el casero para mudarse a un apartamento con una terraza más amplia pero el casero se niega a darle un apartamento más amplio por el mismo precio. Cosas lógicas, supongo. Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    4 min
  5. #12 La descendiente de la familia real

    26/04/2025

    #12 La descendiente de la familia real

    Azúcar: 1 bola de helado de caramelo salado. Autocuidado: medio litro de zumo de brócoli, zanahoria, semillas de sésamo, aceite de coco, apio, cacao puro de República Dominicana, espirulina, cúrcuma y pimienta. No he meditado. 11 a.m. Mi cama. Llevo varias horas viendo Vblogs de una chica española que vive en Washington. En una casa blanca con un columpio en el jardín, que parece que termina en el bosque. No tengo muy claro con qué dinero vive allí o si es descendiente de la familia real o de cualquier magnate de internet, el típico primo raro que tenemos todas y que, ¡sorpresa! De repente el rarito lanza una aplicación para hacer sudokus que se acaba convirtiendo en un éxito mundial. No sé, parece una chica de lo más normal. La típica chica que, en lugar de pensar decidió actuar, probablemente animada por el ascenso laboral de su marido, que tiene pinta de dedicarse a las minas. No a las antipersona, sino a las otras, a aquellas en las que la mayoría de la veces el acceso es tan pequeño que solo caben niños. ¿Hay minas en Washington? Es un hombre que no me causa ninguna impresión. La base de mi fascinación proviene de ella. De su capacidad, en caso de que su fortuna no venga del primo rarito o de la familia real, para bloquear las barreras innatas que nos protegen de mudarnos a países en los que no existe la sanidad pública. Tengo que reconocer que, gracias a ella, y al medio litro de zumo de brócoli seguido de tres píldoras de un multivitamínico específico para mujeres, mis barreras se están fundiendo como un marshmallow puesto en una barbacoa. Se supone que tendría que estar revisando la novela. Hay un error cuando hablo de los preservativos. No recuerdo si el error estaba en el precio o en que, al final, no habían desaparecido. Debería mirarlo pero se está demasiado bien en la cama tapada con una sábana limpia en la que Olivia todavía no ha plantado sus patas. Todo es culpa del tiempo, cuando me he levantado el aceite de coco estaba sólido. Hace frío. Huele a Francia. Hemos vuelto al médico y, al parecer, que D. tenga los eosinófilos altos altos quiere decir que, en el momento de hacerse los análisis, algo le estaba dando alergia. La inmunóloga ha insinuado que podría ser Olivia. No creo que ese multivitamínico que tomas sea solo para mujeres, me ha dicho D. en cuando hemos salimos. Pensé que me iba a mencionar lo de la alergia pero mi marido, en lugar de preocuparse de la posibilidad de tener que buscar una familia adoptiva para nuestra perra, prefiere convencerme de que no tengo la edad que tengo. Cuarenta dentro de tres días. Confío en que, tal y como piensa D., las píldoras, cuyo bote lleva un óvulo sonriente dibujado, en lugar de corregir mis niveles de colágeno, magnesio y vitaminas del grupo B, me ayuden a dar el último estirón. De no hacerlo, debería ir buscando a algún magnate de internet o a un descendiente de la familia real para ver si quieren adoptar a Olivia. Llevo la camiseta del revés. Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    4 min
  6. #11 Hay gente que tiene fe en el ser humano

    19/04/2025

    #11 Hay gente que tiene fe en el ser humano

    Acabo de volver de cenar en casa de Vivian. Que me ha invitado a cambio de olvidar las paranoias y entregarnos al hedonismo. Me he tenido que morder la lengua en un par de ocasiones pero, en ningún momento durante toda la noche, ni siquiera cuando ha mencionado que se le habían gastado las pilas de las luces de la encimera de la cocina, he mencionado el kit de emergencia para la guerra. No he querido recordarle malos momentos ni alimentar su miedo. Resulta reconfortante saber que alguien, aunque solo sea una persona, sigue teniendo fe en el ser humano. Sobre todo desde que sé, me lo contó mientras preparaba una ensalada con el bote de caballa que yo había comprado como parte de mi kit de emergencia para la guerra, que su madre murió poco después que su abuela, la madre de su madre, pero de forma algo diferente. La abuela murió durmiendo, de un ataque al corazón y la madre de Vivian, en cambio, murió follando con un mulato de los que vendían pañuelos en el semáforo de al lado de su casa. Visto así no me da tanta pena, dije a la vez que tiraba el aceite sobrante por el desagüe de la cocina y apartaba el bote de cristal vacío y lo tiraba en el cubo de basura reservado para los restos orgánicos. Vivian me miró y se echó a reír. Yo prefiero que el traqueteo no se alargue más de lo necesario, dijo. Cerré la puerta del mueble y le miré a los ojos. Lo digo en serio, quiero dormir. Y se giró y añadió unos tomates cherry que acababa de cortar en una tabla de madera con las iniciales de su familia pintadas en rojo. Cogí un canónigo de la fuente de porcelana rosa y me lo llevé a la boca. Los dedos me olían a caballa. Vivian echó los tomates en la fuente de porcelana y lo mezcló todo con los dedos. Cogió un trozo de tomate y se metió los dedos en la boca. La ventana estaba abierta y olía a césped mojado y a abono. Hacía dos días que habían abonado el jardín de la piscina y Vivian se había pasado las primeras veinticuatro horas tapándose la nariz con los dedos y quejándose de que, ya que olía a caca de vaca, al menos en lugar de abono químico, podrían haber usado verdadera caca de vaca. Y si no les gusta ya saben donde tienen la puerta, yo, de todas formas, tengo a mi pingüino. Me eché un poco de la ensalada en el plato y asentí. Antes de dormirme he comprobado que la linterna funciona. Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    3 min
  7. #10 La equivocación de Vivian

    12/04/2025

    #10 La equivocación de Vivian

    Niguna galleta Walker’s, dos vasos de agua con limón y jengibre, una lata de caballa. ¡Vivian se equivocó! Ya lo creo que lo hizo. A pesar de su instinto de mujer de mundo criada por un padre que pasó parte de su adolescencia en Polonia y una madre aficionada a los mulatos que vendían pañuelos en el semáforo de al lado de su casa de Park Hudson, Vivian no tuvo el ojo suficiente para ver lo que se nos venía encima. Esta mañana, en todos los periódicos que me ha dejado en la puerta, recomendaban comprar lo que los políticos llaman «un kit de emergencia para la guerra». Vivian me había dejado una nota en uno de los periódicos. En ella me advertía de que los políticos, cuando tienen el agua al cuello, solo saben ponerse el salvavidas y que ella no pensaba comprar nada. Al parecer, para Vivian, comprar un kit de emergencia para la guerra y almacenar algunas garrafas de agua es parecido a salir a cenar la noche de San Valentín con un conjunto de ropa interior rojo sangre. Yo, por mi lado, me he puesto una chaqueta de cachemira encima del pijama y he salido a Carrefour para comprar galletas Walker’s, dos botes de caballa ecológica y cubitos de salsa thai. Si crees que alguien necesita escuchar esto, dale al botón. Cuando he vuelto, me he metido en Amazon y he comprado una radio, pilas y una linterna. Las opciones eran infinitas y el propio algoritmo me ha ido recomendando lo que los demás usuarios ya habían comprado. Al parecer, hay gente que se ha gastado doscientos euros en una radio a pilas. Me pregunto quiénes serán. A mí me ha costado gastarme seis euros. Aunque tengo que reconocer que he dudado durante unos instantes. Había una radio que se recargaba con luz solar lo que, desde un punto de vista lógico y teniendo en cuenta que las pilas se gastan, tiene más sentido. El problema ha sido que era más cara. Lo he estado pensando durante un buen rato pero al final he decidido que no merece la pena invertir treinta euros en una radio que se recarga con energía solar. A fin de cuentas, puede que Vivian tenga algo de razón. Los políticos, siempre que toman una decisión, suele ser demasiado tarde. Por lo que resulta sencillo imaginar, que si el momento de usar la radio llega, puede que para entonces estemos todos, incluidos los que compraron la radio de doscientos euros, tan muertos como la madre de Vivian. La pobre, después de acostarse con todos esos hombres que debían oler como las calles del centro después de la noche de San Valentín, a preservativo de caballa caducada y salsa thai. Se murió y nunca más se supo de ella. Llevo toda la tarde pensando en la radio que se recarga con energía solar. Me pregunto si las pilas, en caso de guerra, también hay que reciclarlas. Tamara Tossi © This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit www.tamaratossi.com

    4 min

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Un diario de ficción sobre aventuras, auto-reflexión, vida cotidiana, romance y mucho humor. Las aventuras de una mujer moderna que navega el caos de la vida amorosa, los desastres diarios y las amistades con humor y una copa de champán en la mano. Si disfrutas de historias como el Diario de Bridget Jones, este audiolibro lleno de situaciones cómicas y momentos de reflexión será tu nuevo favorito. ¡Suscríbete para más contenido hilarante! www.tamaratossi.com Diario de una Mujer moderna: Aventuras, desastres, champán y galletas. / Audiolibro Auto-reflexión, vida cotidiana, romance y mucho humor. Tamara Tossi comparte un vídeo cada miércoles a las 20:00 en Youtube. Suscríbete 🔔 si quieres seguir el caos creativo://www.youtube.com/@TamaraTossi www.tamaratossi.com