Primeramente, vamos a empezar por descubrir cómo surgieron estos mandamientos, empezando desde Adán y Eva. El árbol del conocimiento del bien y del mal en Génesis 2, 16-17 El matrimonio como una institución monógama y heterosexual. Gn. 2, 24 Desde ese punto en adelante, antes de Moisés, Dios fue entregando a sus profetas más de 600 pactos divinos conocidos como la Torá, que están detallados en los primeros cinco libros de la Biblia, llamados el Pentateuco. Leyes para la época de Noé Prohibición de derramar sangre humana. Gn. 9, 5-6 (*) Leyes alimenticias: La prohibición de comer carne con su sangre. Gn. 9, 4 También vamos a conocer los principios universales que Dios les dio a sus patriarcas durante el Antiguo Testamento. Los cuales formarían los Diez Mandamientos más tarde. Pues Dios mismo da testimonio de que Abraham guardó sus leyes, preceptos, mandamientos y estatutos. Gn. 26, 1-5 Adoración exclusiva y reconocimiento de Dios único y verdadero, pues no hay otro Dios como decía el profeta Jacob, quien hizo un altar para adorarle al Señor. Gn. 35, 1-4. Este se relaciona con el mandamiento de no tener dioses ajenos que más adelante vamos a ver en Éxodo. Dios condena el homicidio como en el caso de Caín, quien mata a su hermano Abel, en Génesis 4, 7-11. (*) Asociado con el mandamiento de no matarás. El adulterio, mencionado en Génesis 39, 6b-12, cuando José el profeta de Dios se negó a complacer sexualmente a la esposa del gobernador de Egipto, Putifar. A este se le conoce como el 9.º mandamiento: no codiciarás las cosas ajenas. Respecto a la verdad: Dios repudia el robo y el engañar a tu prójimo. Gn. 31, 32 y 44ss respectivamente. Estos coinciden con los mandamientos: no hurtarás y no levantarás falsos testimonios contra personas. A continuación, vamos a descubrir que durante las primeras generaciones, mucho antes de Moisés, hubo siete preceptos conocidos como el "Código de Noé" o leyes noájidas. Actualmente, la tradición judeocristiana sigue manteniendo estas leyes universales dadas a Noé, las cuales son las siguientes: Establecer tribunales de justicia. Por ejemplo, Moisés establece un sistema de jueces para resolver asuntos y disputas del pueblo. Ex. 18, 13-26 En Deuteronomio 1, 9-18, Moisés recuerda cómo instruyó al pueblo para que eligiera a hombres sabios para constituirlos como jueces. En ese mismo libro se ordena establecer jueces y oficiales en todos los pueblos, enfocándose en que deben juzgar con justicia, sin aceptar sobornos. Dt. 16, 18-20 Más adelantito, en Dt. 17, 8-13, se establece por fin una corte suprema con tribunal de apelación. La cual Dios eligió más tarde en Jerusalén. Dicho recinto jurídico, compuesto por sacerdotes y jueces, tenía la misión de solucionar los casos más controversiales que las cortes locales no podían resolver. ATENCIÓN: Estos mismos sacerdotes y jueces serían quienes condenarían a Jesús —a la muerte. No blasfemar contra el nombre de Dios. No adorar ídolos. No cometer relaciones sexuales ilícitas (ejemplo: adulterio, incesto, etc.). No asesinar. No robar. No comer carne de un animal vivo. Si se dan cuenta, conforme van pasando los años, las leyes de Dios se van pareciendo mucho a las que ya conocemos como "Los 10 Mandamientos". Pues ahora sí, damas y caballeros, por fin llegan Los 10 Mandamientos que Dios le dio a Moisés en el monte Sinaí, y ya han pasado 2.500 años desde Adán y Eva, o también podemos decir 1.500 a.C. En resumen: Moisés es elegido por Dios para liberar al pueblo de Israel que estaba atrapado y esclavizado en Egipto por más de 400 años. Durante el exilio hacia la tierra prometida que duró 40 años por el desierto, los descendientes de las 12 Tribus de Israel empezaron a quejarse con Moisés de las necesidades que iban pasando. Un día, después de tres meses de haber salido de Egipto, al llegar al monte Sinaí, Moisés subió hasta arriba para encontrarse con Dios, y ahí mismo el Todopoderoso le dio las Tablas de la Ley. Eran dos, y en cada una tenía escrito cinco mandamientos, los cuales los descendientes de Jacob tenían que adaptarse a ellos y ponerlos en práctica toda su vida. Ex. 19 Antiguo Testamento Las Tablas de la Ley Éxodo 20, 1-17 No tendrás otros dioses delante de mí. Ex. 20, 3 y 1 Cor. 10, 14 No harás para ti imagen de escultura para rendirle culto. Ex. 20, 4-6 No tomarás en vano el nombre del Señor tu Dios. Ex. 20, 7 Acuérdate de santificar el día sábado. Ex. 20, 8-11 Honrarás a tu madre y a tu padre. Ex. 20, 12 No matarás. Ex. 20, 13 No cometas adulterio (actos impuros). Ex. 20, 14 No robes. Ex. 20, 15 No levantarás falso testimonio contra tu prójimo. Ex. 20, 16 No codiciarás las cosas ajenas. (mujer, casas, animales, etc.) Ex. 20, 17 Ahora bien, ¿por qué entonces existen diferentes versiones de los 10 mandamientos? Una razón es que hay religiones que prefieren usar las Tablas de la Ley del Antiguo Testamento, pero sí reconocen los dos primeros mandamientos actualizados que usan otras religiones como la iglesia primitiva. Nuevo Testamento Los 10 Mandamientos Amarás a Dios sobre todas las cosas. Este se encuentra desde el Antiguo Testamento en Dt. 6, 5 Ahora en el Nuevo Testamento, Jesucristo lo exalta. Mc. 12, 28-30. No obstante, Jesús da un nuevo mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Mc. 12, 31 y Jn. 13, 34-35 (También véase Mt. 22, 37-39) No tomarás en vano el nombre de Dios. Col. 3, 17 Santificarás las fiestas (día domingo). Mc. 2, 23-28 YO Honrarás a tu madre y a tu padre. Ef. 6, 1-2 No matarás. Mt. 5, 21-22 y 1 Jn. 3, 15 No cometerás actos impuros (adulterio, sexo libre, etc.). Mt. 5, 27-28 YO No robarás. Ef. 4, 28 No levantarás falso testimonio contra tu prójimo. Ef. 4, 25 No desearás a la mujer de tu prójimo. Mt. 5, 28 No codiciarás los bienes ajenos. Hb. 13, 5 Jesús no vino para abolir la ley, sino para darle cumplimiento. Mt. 5, 17-19 YO (*) Versículos que hablan de no matar a seres humanos. No planten ningún árbol para honrar ídolos, ni lo pongan junto al altar del Señor su Dios. Dt. 16, 21 No levanten piedras de oculto pagano, pues esto le repugna al Señor su Dios. Dt. 16, 22. Clama a mí, y te responderé, te enseñaré cosas que aún no sabes. Jeremías 33: 3