Marketing Online

Joan Boluda

Todo lo que siempre has querido saber y nunca te has atrevido a preguntar sobre Marketing Online.

  1. hace 29 min

    3199. Data

    Hoy os presento Data, el plugin que ayuda a analizar los datos de vuestro negocio, definir los KPI y convertir la información en decisiones. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de gestión de proyectos con IA. En la séptima clase mejoramos la comunicación con clientes y stakeholders. En la octava aprendemos a resolver problemas y desbloquear proyectos. Además, en el apartado de estudios de Boluda.com tenéis investigaciones para entender mejor distintos sectores y tomar decisiones con más contexto. Ahora sí, vamos al lío. Hoy dedico el programa a quienes tenéis un montón de números delante y no sabéis por dónde empezar. Ingresos, gastos, conversión, rebote, bajas, datos de Analytics, datos de Stripe y hojas de cálculo de todos los meses. Tener muchos datos no significa tener claro qué está pasando, y mucho menos saber qué deberíamos hacer a continuación. Para resolver esa distancia os presento Data, un plugin que utilizo con Codex para analizar información de negocio y producto. Puede trabajar con archivos que le entregamos, como un CSV o un informe, y con fuentes conectadas a las que hayamos dado acceso. No basta con invocarlo y esperar que conozca la empresa. Necesita los datos y el contexto correspondientes. La primera utilidad es ayudarnos a decidir qué merece la pena medir. Si no sabemos qué KPI mirar, podemos explicar qué queremos conseguir y pedirle que proponga objetivos, métricas y un plan de medición. El punto de partida no tiene por qué ser una pregunta técnica. Podemos describir el problema con nuestras propias palabras. Por ejemplo, podemos contarle que tenemos una membresía y queremos entender por qué algunas personas se dan de baja tan pronto. A partir de ahí, podemos definir qué datos hacen falta, cómo agrupar a los clientes y qué indicadores conviene seguir. Es mucho más útil que abrir un panel con cincuenta cifras sin saber cuál responde a nuestra pregunta. Data también ayuda a investigar por qué sube o baja una métrica. Podemos comparar periodos, productos, tipos de cliente o segmentos para localizar dónde se concentra el cambio. Una caída de conversión no tiene por qué afectar por igual a toda la web, ni un aumento de bajas significa necesariamente que todos los clientes estén menos satisfechos. Aquí entran los embudos de conversión, la retención, la adopción y las cohortes. Esas tablas que a veces parecen un jeroglífico pueden convertirse en una explicación comprensible. Podemos pedir que agrupe a los clientes según cuándo llegaron y analice qué ocurrió con cada grupo durante los meses siguientes. Imaginemos que una promoción provoca un pico de altas y que buena parte de esas personas no renueva al mes siguiente. Si aportamos tanto los datos de suscripción como el calendario de campañas, podremos investigar la relación entre ambas cosas. Es un ejemplo hipotético, pero sirve para entender la ventaja de cruzar información que normalmente consultamos por separado. La coincidencia de fechas es una pista para investigar, no una demostración automática de la causa. Lo interesante es poder formular mejores preguntas y comprobarlas con los datos disponibles. Cuanto más contexto relevante aportemos, menos probable será que el análisis se quede en una explicación superficial. En mi caso, los agentes de mi plantilla tienen acceso a Data. Me interesa que puedan utilizar la información del negocio, pero también que sepan tratarla. No se trata de repetir cifras, sino de relacionarlas con lo que está ocurriendo y con las decisiones que debo tomar. Otro bloque importante es la evaluación de experimentos, tests A/B y cambios de precio. Podemos revisar qué ocurrió antes y después de una decisión, comparar segmentos y estudiar distintas explicaciones. También podemos preparar escenarios optimistas, intermedios y pesimistas para entender cómo cambia el resultado cuando modificamos una hipótesis. Y no hace falta limitarse a los datos internos. Data puede ayudar a trabajar un análisis de mercado, estimar oportunidades y ordenar conceptos como TAM, SAM y SOM. En este caso, las fuentes y los supuestos importan muchísimo. Una estimación de mercado no deja de ser una estimación por aparecer en una tabla bien presentada. Antes de confiar en las conclusiones, hay otro trabajo fundamental. Comprobar la calidad de los datos. Podemos pedirle que busque duplicados, valores ausentes, inconsistencias o periodos en los que ha dejado de llegar información. Quizá el problema no esté en las ventas, sino en una integración que se rompió y nadie revisó. Seguro que os suena el caso de instalar una herramienta de analítica, olvidarse de ella y descubrir meses después que ya no estaba recogiendo datos. Incorporar estas comprobaciones al análisis permite detectar esos huecos y evitar decisiones basadas en una fotografía incompleta del negocio. También podemos entregarle informes y conclusiones anteriores. Puede revisar los cálculos, la metodología y las fuentes, y contrastar lo que dijimos entonces con la información actual. Una conclusión que tenía sentido hace un año puede haber dejado de servir porque el producto, los clientes o el mercado han cambiado. Cuando las métricas de las plataformas se quedan cortas, podemos ir un paso más allá. Data puede trabajar con consultas SQL y análisis en Python para preparar cálculos a medida. No tenemos que limitarnos a los indicadores que alguien decidió incluir en el panel de una herramienta. Por ejemplo, podemos definir un ratio que combine información de WordPress, Analytics y Stripe, siempre que dispongamos de acceso y podamos relacionar correctamente esos datos. Después podemos pedir su evolución histórica. Crear una métrica propia no significa inventar los datos, sino definir una fórmula útil con información real y comprobar qué representa. El resultado puede adoptar distintos formatos. Podemos preparar gráficos, tablas, dashboards interactivos, informes analíticos o resúmenes ejecutivos. Yo utilizo Data para mis dashboards, pero quizá en vuestro caso sea más útil un informe periódico que explique qué ha cambiado y qué requiere atención. Lo importante es elegir el formato en función del uso. Si necesitamos explorar segmentos y comparar periodos, un dashboard puede encajar muy bien. Si queremos revisar las prioridades de la semana, quizá baste con un informe breve. También podemos integrar la entrega en un flujo de trabajo periódico con las herramientas y permisos necesarios. Además, podemos conservar definiciones de métricas, fuentes, criterios y preferencias como contexto reutilizable. Así no hace falta volver a explicar desde cero qué entendemos por cliente activo o qué indicadores importan en nuestro proyecto. Conviene pedir expresamente que esa información quede documentada y revisarla cuando cambie el negocio. Hasta aquí tenemos dos grandes pasos. Primero reunimos la información y después la analizamos. Pero falta el que da sentido a todo lo anterior. Tomar decisiones y pasar a la acción. No quiero acumular dashboards muy bonitos que nadie utiliza para cambiar nada. Para conectar el análisis con nuestras prioridades, podemos combinar Data con una sesión de grill me o grill with docs. El agente nos pregunta qué valoramos, qué queremos conseguir y qué necesitamos entender. No hace falta saber de antemano si la respuesta está en el churn, la retención o cualquier otra métrica. Aunque, si hablamos específicamente de negocio, mi combinación favorita es Data con el plugin Consultor, que tenéis disponible en el apartado de inteligencia artificial de Boluda.com. Consultor está preparado para profundizar en el negocio, trabajar su modelo y ordenar herramientas como el DAFO o el canvas. Data aporta el análisis de la información disponible. La combinación permite reunir lo que dicen los números con lo que queremos construir. Con los datos por un lado y la entrevista de negocio por otro, podemos pedir recomendaciones priorizadas que expliquen qué problema conviene abordar primero y por qué. Y aquí os recomiendo algo muy importante. Cuando descartéis una propuesta, explicad el motivo. Si os sugiere dar conferencias internacionales y no queréis viajar, no basta con responder que no. Contadle que viajar es precisamente lo que no encaja y pedidle que guarde esa limitación. De lo contrario, la siguiente propuesta podría ser visitar proveedores en otro país y volveríamos al mismo problema. Si explicamos la causa, el agente puede tenerla en cuenta al plantear alternativas. El objetivo no es optimizar una empresa abstracta, sino ayudar a construir un negocio compatible con nuestras prioridades personales y profesionales. En definitiva, Data nos ayuda a pasar de una colección de números a un análisis útil y unas decisiones mejor fundamentadas. Podemos empezar con un archivo, una fuente conectada o una pregunta que todavía no sabemos formular del todo. Y, si lo combinamos con buen contexto de negocio, el resultado puede ir mucho más allá de un gráfico. Mañana os hablaré de una cuestión que no deberíamos olvidar al crear webs con IA. No basta con montarlas y dejarlas funcionando. También hay que pensar en el mantenimiento y la seguridad. Os contaré cómo lo estoy abordando. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana viernes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  2. hace 1 día

    3198. Mi stack de inteligencia artificial

    Hoy os cuento mi stack de inteligencia artificial, las herramientas que utilizo cada día y cómo las combino para trabajar y automatizar procesos. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de gestión de proyectos con IA. En la quinta clase aprendemos a gestionar riesgos y tomar mejores decisiones. En la sexta automatizamos el seguimiento del proyecto para que los avances no dependan de ir explicando manualmente cada correo enviado, cada tarea completada o cada cambio en el CRM. Ahora sí, vamos al lío. Cada año os hablo del software que utilizo, pero esta vez quiero centrarme en mi stack de inteligencia artificial. No es solamente una lista de modelos. También incluye aplicaciones, servidores, librerías, bases de datos y herramientas que, combinadas, forman mi manera de trabajar. Empiezo por la pareja que tengo siempre a mano. Utilizo ChatGPT para hablar y Codex para trabajar. Voy probando otras alternativas, pero esta combinación es la que mejor me encaja por la velocidad, el aprovechamiento que consigo de los tokens y el ecosistema de plugins. Es mi experiencia con mis tareas, no una clasificación universal de qué herramienta es mejor. Con ChatGPT suelo conversar desde el móvil o la web. Muchas veces lo hago por voz, con los AirPods, porque me resulta más natural explicar lo que tengo en la cabeza que escribirlo. Si hay otras personas alrededor, prefiero teclear para no molestar. Para Codex, en cambio, prefiero la aplicación a la terminal. Me resulta más cómoda para organizar el trabajo y tener las distintas piezas a mano. La terminal sigue ahí por si la necesito, pero no es la interfaz que elijo para mi día a día. La siguiente pieza es Whisper en local. Antes utilizaba aplicaciones independientes de transcripción. Ahora dejo que Codex ejecute el modelo dentro de mi entorno, de modo que no tengo que abrir otra aplicación, esperar el resultado, descargar un archivo y pasarlo después al agente. El podcast es un buen ejemplo. Termino de grabar, entrego el MP3 y el flujo prepara la transcripción y las notas del programa para WordPress. Los lunes, el proceso de edición puede separar las preguntas de las respuestas para las versiones pública y premium. La transcripción pasa a ser una pieza de la automatización, no una tarea manual que interrumpe todo lo demás. Después viene la infraestructura. Tengo un VPS que funciona como Dev Box, mi servidor de desarrollo. Ahí reúno los proyectos, el código y los entornos en los que trabajo. Lo veo como un laboratorio donde preparo cada cambio antes de enviarlo al lugar en el que debe funcionar de verdad. Eso no significa que todas las webs públicas estén alojadas en ese mismo servidor. Desarrollo y producción son entornos distintos. Por ejemplo, trabajo sobre el código de Boluda.com en la Dev Box y después lo despliego en su alojamiento de producción. Otros proyectos utilizan otros servidores, y varios proyectos pequeños pueden compartir uno. También tengo mi plantilla de agentes persistentes. Son ocho agentes más el CEO, nueve en total, con distintas responsabilidades. No necesitan que mantenga el portátil abierto ni que vaya recordándoles cada tarea. Se activan según la programación que he preparado o cuando ocurre un evento relevante. Aquí distingo dos formas de iniciar el trabajo. Una es el evento que dispara una automatización. Por ejemplo, una venta puede poner en marcha un proceso que revise la información del cliente, actualice un registro y prepare un informe. La otra es la ejecución periódica, en la que el agente revisa lo que corresponde cada cierto tiempo. En mi caso, utilizo systemd en un servidor de Hetzner para organizar esas ejecuciones. Los agentes realizan sus revisiones y trasladan la información al CEO, que es quien habla conmigo. No se trata de tener nueve conversaciones abiertas todo el día, sino de repartir responsabilidades y ordenar cómo llega el resultado. El siguiente elemento es uno de los pilares de todo el sistema. Skills, skills y más skills. Cuando un agente resuelve una tarea después de varios intentos, no quiero que la próxima vez vuelva a tropezar con los mismos problemas. Quiero conservar el procedimiento que ha funcionado. Por eso, cuando termino una tarea que voy a repetir, le pido que cree una skill con el camino correcto y los errores que debe evitar. Así podemos convertir la experiencia de una sesión en unas instrucciones reutilizables, reducir pruebas innecesarias y gastar menos tiempo y tokens en encontrar de nuevo la solución. No doy por supuesto que el agente recordará todo lo que acaba de hacer en cualquier conversación futura. Los archivos de contexto guardan información y las skills describen procesos. Ambas cosas se complementan, pero una skill resulta especialmente útil cuando queremos repetir un trabajo concreto con unos pasos y unas comprobaciones claras. A continuación están los plugins públicos y privados. Utilizo integraciones para acceder a servicios y herramientas desde el mismo entorno, y también preparo plugins propios cuando necesito algo adaptado a mi manera de trabajar. El de Boluda.com es público, pero otros los he creado solo para mí. Uno de los ejemplos más claros es mi cliente de correo basado en IA. Antes gestionaba los mensajes dentro de un proyecto dedicado a Gmail. Ahora he preparado un plugin con su propia interfaz para ver los correos y trabajar con ellos desde la aplicación, sin ir cambiando constantemente al navegador. Esta distinción me parece importante. Un plugin puede servir para consultar información mediante una conversación, pero también puede incorporar una aplicación con su interfaz. Para mis herramientas personales estoy utilizando cada vez más este segundo enfoque, porque me permite tenerlas junto al lugar en el que ya estoy trabajando. Luego vienen los hechizos. Ahí están FFmpeg, ImageMagick, Pillow, Playwright y otras herramientas que el agente puede utilizar para ejecutar tareas. No son todas modelos de IA, ni necesitan serlo. Su valor está en lo que podemos hacer al integrarlas en un proceso. Para la información, separo dos necesidades. Cuando quiero trabajar con textos largos, libros, ideas o transcripciones, utilizo una vector store como parte de mi cerebro digital. Es el espacio donde preparo ese contenido para poder recuperarlo y consultarlo después. Cuando la información tiene campos definidos, recurro a una base de datos. Una ficha de contacto puede tener nombre, apellidos, cumpleaños y relación conmigo. Un registro de episodios o de aplicaciones puede tener sus propios campos. Para proyectos pequeños utilizo SQLite y para otros que necesitan una base de datos más completa, PostgreSQL. La idea no es meterlo todo en el mismo sitio por costumbre. Elijo cómo guardar la información según cómo voy a consultarla y utilizarla. Para mi forma de trabajar, los documentos largos y las fichas estructuradas resuelven necesidades distintas y tienen circuitos diferentes. También utilizo GitHub para conservar el código y el historial de los proyectos. Los commits y los cambios enviados al repositorio me permiten seguir la evolución del trabajo. Eso sí, no equivale a guardar absolutamente todo. Las claves y los secretos se quedan fuera del repositorio. Para probar otros modelos utilizo Cursor, mientras que mantengo Claude a mano para revisar las novedades que van apareciendo. Probar una herramienta no significa que tenga que convertirla en el centro de mi trabajo. De momento, mi entorno principal sigue siendo ChatGPT con Codex. Otra pieza que estoy utilizando muchísimo es Django. Es un framework web de Python con el que preparo proyectos a medida con ayuda del agente. A veces lo describo como un WordPress para trabajar con IA, pero es una comparación para entender mi uso, no que sean el mismo tipo de herramienta. Hay proyectos en los que WordPress encaja perfectamente y otros en los que prefiero partir de Django. Y cierro con Cloudflare. Lo utilizo para los dominios que puedo registrar allí, para gestionar los registros DNS y para almacenar recursos con R2. Ahí puedo guardar vídeos, audios, PDF y otros archivos. En mi uso, el coste me está resultando muy bajo. Como veis, no todo lo que forma parte de mi stack es inteligencia artificial. Cloudflare, las bases de datos o las herramientas de edición ya tienen su función propia. Lo que cambia es que puedo trabajar con todas esas piezas a través del agente y conectarlas en lugar de ir resolviendo cada paso por separado. En definitiva, mi stack combina un lugar donde conversar, otro donde ejecutar el trabajo, servidores para mantener los proyectos, skills para repetir los procesos y herramientas especializadas para cada tarea. Espero haberos descubierto alguna pieza que podáis incorporar a vuestro día a día y que os facilite un poco la vida. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana jueves con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  3. hace 2 días

    3197. FFmpeg

    Hoy os presento FFmpeg, una herramienta gratuita para editar audio, vídeo e imágenes y automatizar tareas con ayuda de un agente de IA. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de gestión de proyectos con IA. En la tercera clase diseñamos el plan de trabajo y el cronograma, y en la cuarta organizamos equipos y repartimos responsabilidades. Así convertimos los objetivos del proyecto en tareas, tiempos y personas encargadas de llevarlo adelante. Ahora sí, vamos al lío con un nuevo hechizo para nuestro repertorio. No sirve para hacer levitar objetos, pero sí para quitarnos mucho trabajo de encima. Se llama FFmpeg y completa las posibilidades que os expliqué al hablar de ImageMagick y Pillow. Algunas funciones se solapan, pero aquí el gran protagonista es el tratamiento de audio y vídeo. FFmpeg no es un modelo de inteligencia artificial. Es una herramienta que podemos instalar y utilizar desde la línea de comandos. La gracia está en que podemos pedirle a Codex, Claude Code u otro agente que la maneje por nosotros. Le explicamos qué necesitamos y el agente prepara los comandos o scripts correspondientes. Empiezo por el audio. Podemos convertir entre formatos como MP3, WAV, OGG o M4A, ajustar la compresión, reducir el peso, cortar fragmentos y unir grabaciones. Muchas de estas tareas también se pueden hacer en un editor como Audacity, pero la diferencia aparece cuando tenemos cientos de archivos que necesitan exactamente el mismo tratamiento. Un ejemplo muy cercano es el podcast de mi madre. Ella graba con su micrófono DJI mientras visita lugares y conversa con las personas que encuentra. Va parando y volviendo a grabar, de modo que al conectar el dispositivo puedo encontrarme con treinta o cuarenta archivos separados. He preparado una skill de Codex que reúne esas grabaciones. Le paso los archivos, invoco la instrucción y el sistema los junta para preparar el episodio completo. Después, mi madre revisa el resultado y decide si hay algún fragmento que conviene quitar. Automatizar la parte mecánica no elimina esa revisión, pero ahorra muchísimo trabajo repetitivo. También podemos extraer el audio de un vídeo para preparar una versión de podcast. Si hemos grabado una entrevista o una conversación en vídeo, no hace falta repetirla en otro formato. El agente puede recuperar la pista de sonido y dejarla lista para el siguiente paso del proceso. Otra posibilidad es ajustar el volumen, normalizar la sonoridad y aplicar filtros para reducir ruido. Si una persona habla muy alto y otra muy bajo, podemos mejorar el equilibrio. No hace magia con una mala grabación, pero sí resuelve parte de los problemas habituales. Para profundizar en una herramienta especializada, os dejo el episodio 2820 sobre Auphonic. La detección y eliminación de silencios también resulta muy útil. Le pedí a mi madre que esperara un instante después de pulsar el botón de grabación para evitar que se cortara la primera palabra. Ahora ese margen queda registrado, pero puedo configurar el proceso para recortar el silencio sobrante y conservar una pausa natural entre fragmentos. Podemos además mezclar voces y música, añadir pistas, acelerar o ralentizar el audio y modificar metadatos como el título, el autor o el nombre del podcast. Todas estas operaciones pueden formar parte de un mismo flujo que se repite cada vez que llegan archivos nuevos. En vídeo encontramos muchas posibilidades equivalentes. Podemos convertir formatos, comprimir, cambiar la resolución o los fotogramas por segundo, cortar fragmentos y unir clips. La reducción de peso exige elegir un equilibrio entre tamaño y calidad, así que conviene revisar el resultado en lugar de dar por buena cualquier compresión. Los cortes merecen especial atención. En la edición de los lunes, por ejemplo, el flujo utiliza una transcripción para localizar preguntas y respuestas y después aplica los cortes y fundidos correspondientes. La transcripción y el agente deciden dónde intervenir, y FFmpeg ejecuta la edición. Son piezas distintas de la misma automatización. Un fundido suele disimular mejor una transición de audio que un corte brusco. En vídeo, una respiración interrumpida o una palabra cortada pueden resultar todavía más evidentes, porque también vemos el movimiento. Por eso revisaría especialmente los puntos de entrada y salida antes de dar un montaje por terminado. Podemos adaptar un vídeo horizontal a vertical o cuadrado, recortar el encuadre, girarlo, voltearlo, añadir márgenes y colocar un fondo. Esto permite preparar versiones para distintas redes a partir de una misma grabación. También podemos incorporar textos, logotipos y marcas de agua. FFmpeg permite trabajar con subtítulos, incrustándolos en la imagen o manejando pistas y archivos compatibles para que el reproductor pueda mostrarlos. También podemos añadir, quitar o sustituir pistas de audio, por ejemplo para incorporar una traducción que hayamos preparado previamente. Otras operaciones incluyen fundidos, transiciones, cambios de velocidad y ajustes de brillo, contraste, saturación y color. Si tenemos las grabaciones separadas de varias personas en una videollamada, podemos componer una pantalla dividida y reunirlas en un único vídeo. También podemos crear vídeos a partir de imágenes. Una secuencia de fotografías tomadas cada día puede mostrar cómo cambia una persona, crece el pelo o avanza un proyecto. Y si tenemos un podcast de audio, podemos combinarlo con una imagen fija y, si queremos, añadir una representación de las ondas de sonido para darle algo de movimiento. La herramienta también ofrece funciones de captura de pantalla, webcam y streaming. Su disponibilidad depende del sistema operativo, los dispositivos y la configuración, pero amplía mucho el abanico de tareas que podemos integrar en un proceso automático. Una de las posibilidades que más me sorprendió fue trabajar sin recodificar cuando los archivos y la operación lo permiten. Laura me pidió una recopilación con pequeños fragmentos del inicio de cientos de tutoriales de costura. Preparé los recortes y los reuní en un vídeo que se generó mucho más rápido de lo que esperaba. La diferencia es que no siempre hace falta volver a calcular y exportar cada fotograma. En operaciones compatibles podemos copiar los flujos existentes. Eso no significa que cualquier corte o transformación pueda hacerse así. La compatibilidad y la precisión del corte importan, y aplicar filtros normalmente requiere recodificar. Conviene pedir al agente que compruebe qué opción encaja en cada caso. Finalmente, FFmpeg también trabaja con imágenes. Podemos redimensionar, recortar, girar, ajustar colores, añadir texto o colocar una marca de agua. Aquí vuelve a aparecer la zona de solapamiento con ImageMagick y Pillow, y la elección dependerá del proceso que estemos preparando. Una función especialmente práctica consiste en extraer fotogramas de un vídeo para crear miniaturas. Podemos escoger un instante concreto y guardar esa imagen. También podemos generar un GIF animado a partir de un fragmento de vídeo o de una secuencia de imágenes. Lo importante es que no tenemos que repetir estas tareas archivo por archivo. Podemos definir una regla, probarla y aplicarla a una carpeta entera. Convertir una colección de audios, preparar clips, generar miniaturas o actualizar metadatos deja de ser una larga serie de operaciones manuales. Podemos utilizar FFmpeg en nuestro ordenador o en un servidor donde esté disponible y tengamos los permisos necesarios. En un alojamiento compartido conviene comprobar si está instalado y qué permite el proveedor. En un VPS propio podemos preparar el entorno para el flujo que necesitemos. En definitiva, FFmpeg es una herramienta gratuita muy potente para transformar audio, vídeo e imágenes y automatizar su tratamiento con un agente. Si repetís siempre la misma edición o tenéis una gran colección de archivos pendiente, os recomiendo explicar el proceso al agente y comprobar qué parte puede resolver con ella. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana miércoles con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  4. hace 3 días

    3196. Preguntas y Santo Tomé y Príncipe

    Hoy respondo una consulta solidaria sobre Santo Tomé y Príncipe y propongo mejoras para conseguir más ayuda para la Casa de los Pequeñitos. Pero antes, recordemos que hoy empieza el curso de gestión de proyectos con IA. En la primera clase entendemos qué significa gestionar un proyecto con inteligencia artificial y en la segunda definimos los objetivos, el alcance y la planificación inicial. Así empezamos a convertir una idea en un proyecto claro y ejecutable. Hoy tenemos una única pregunta y merece todo el episodio. Baldomero y Sonia impulsan una campaña junto a Cáritas para mejorar la vida de los niños y niñas de la Casa de los Pequeñitos, en Santo Tomé y Príncipe. 1. Hola, Joan. ¿Cómo estás? Te escribo porque Sonia, mi mujer, y yo vamos este sábado a Santo Tomé y Príncipe, un país insular de África muy pobre y con todas las dificultades añadidas de su insularidad. Hemos montado una campaña de recaudación para un orfanato que gestiona la hermana Margarida a través de Cáritas Diocesana de Santo Tomé y Príncipe. He preparado una landing con Claude para que amigos y conocidos puedan apoyar el proyecto en AyudaSantoTome.org. La campaña no tiene fecha de finalización, pero sí una primera partida de necesidades urgentes que queremos cubrir cuanto antes, así que cualquier empujón estos días vale doble. ¿Nos podrías ayudar? Puede ser mencionándolo en el podcast, con una entrevista, compartiéndolo en tus comunidades o tratándolo como una pregunta de la audiencia, lo que mejor te encaje. También me haría mucha ilusión que ejercieras de consultor de marketing de la campaña y nos dieras ideas para que llegue más lejos y convierta mejor. Para eso no hay nadie como tú. Dale recuerdos a tu madre. Un abrazo. (Baldomero) Y ahora voy a por la respuesta. Hoy la dejo íntegramente en abierto, tanto en la web como en el podcast, porque la mejor manera de ayudar es que esta iniciativa llegue al mayor número posible de personas. Empiezo por invitaros a visitar AyudaSantoTome.org. La campaña acompaña a la Casa de los Pequeñitos y a otros proyectos de Cáritas en Santo Tomé y Príncipe. Las primeras necesidades urgentes ya han recibido ayuda y ahora el siguiente reto es rehabilitar la casa y dar continuidad al trabajo sobre el terreno. La propia Cáritas Diocesana de Córdoba explica los avances. Ya se han entregado colchones, ropa de cama y toallas, y la nueva fase contempla la reparación del tejado, la sustitución de puertas y ventanas y la instalación de placas solares. Mi primera recomendación es explicar desde el primer pantallazo qué es la Casa de los Pequeñitos, quién es la hermana Margarida, a cuántos menores atienden y qué cambiará gracias a las donaciones. Ahora parte de ese contexto aparece repartido por la página y obliga a bajar bastante para entender el proyecto completo. La cabecera debería expresar un objetivo muy concreto. Puede explicar que queremos rehabilitar una casa para que sus niños duerman protegidos, dispongan de luz y tengan unas condiciones dignas. Inmediatamente después colocaría una fotografía, una cifra actualizada y un botón claro para colaborar. El segundo cambio consiste en dividir el gran objetivo económico en campañas pequeñas y específicas. Una cifra global cercana a treinta mil euros puede parecer lejana. En cambio, reparar un tejado, cambiar una puerta, instalar una ventana o completar unas placas solares son objetivos que cualquiera entiende y puede visualizar. Cada necesidad tendría su propia tarjeta con una imagen, una explicación breve, el importe necesario, lo recaudado y el impacto. No basta con decir que hacen falta placas solares. Conviene contar que permitirán disponer de electricidad durante los cortes y utilizar el agua almacenada en mejores condiciones. Este enfoque convierte una donación abstracta en un resultado tangible. La persona sabe qué ayuda a conseguir y puede ver que una meta de mil o dos mil euros está a punto de completarse. Las campañas pequeñas suelen generar además una sensación de progreso que anima a terminar aquello que ya está cerca. Mantendría también una opción de donación general. Algunas personas confiarán en Cáritas y preferirán que el equipo destine el dinero a la necesidad más urgente. La página puede ofrecer ambas posibilidades sin mezclarlas, con varias campañas concretas y un fondo común para prioridades sobrevenidas. La tercera mejora está en el pago. Ahora encontramos la información para colaborar mediante transferencia o Bizum, pero intentaría reducir al mínimo los pasos entre la intención y la donación. Un botón debería llevar directamente a un proceso donde elegir importe y método sin tener que copiar datos manualmente. Buscaría una plataforma compatible con tarjeta, Bizum y las demás opciones que Cáritas pueda utilizar. La decisión final debe coordinarse con la entidad para conservar la trazabilidad, el certificado fiscal y el destino correcto del donativo. El objetivo no es sustituir sus controles, sino facilitar la experiencia dentro de ellos. También destacaría la desgravación fiscal cerca de cada llamada a la acción. Es una información importante que ya aparece en la página, pero merece acompañar el momento de decidir. Conviene explicar de forma sencilla qué datos debe indicar el donante y cómo solicitar el certificado oficial, enlazando siempre con la información actualizada de Cáritas. La iniciativa del libro ELICA me parece muy buena. Por una donación concreta, la persona contribuye a la alimentación de un menor y recibe uno de los ejemplares cedidos para la campaña. Intentaría que esa colaboración pudiera completarse también a distancia, añadiendo la posibilidad de asumir el envío o renunciar al libro para que todo el importe vaya al proyecto. Revisaría igualmente el bloque de empresas con corazón. Mostrar logotipos aporta confianza, pero cada empresa debería explicar cómo ha colaborado. Puede haber financiado una necesidad, cedido un servicio, organizado una actividad o difundido la campaña. Esa historia reconoce su ayuda y ofrece un modelo para que otras organizaciones se sumen. La transparencia debe ocupar un lugar visible. Publicaría las cantidades recaudadas, los gastos realizados, fotografías de las mejoras y una pequeña cronología. Cada objetivo completado se convierte en una noticia que Baldomero, Sonia, Cáritas y las empresas colaboradoras pueden compartir. Esto permite comunicar la campaña durante mucho tiempo sin repetir siempre el mismo mensaje. Podemos anunciar una nueva necesidad, celebrar que llega un colchón, mostrar el avance del tejado, explicar el efecto de las placas solares o recordar el almuerzo solidario previsto para marzo de 2027. Prepararía además un recurso sencillo para compartir. Incluiría una imagen, un texto breve y el enlace directo a la campaña concreta. No todo el mundo puede donar, pero muchas personas sí pueden hacer llegar la iniciativa a alguien que quiera ayudar. La página tiene ya una base muy valiosa. Cuenta con una historia real, personas identificables, el respaldo de Cáritas, necesidades concretas y resultados que pueden demostrarse. No hace falta inventar una promesa de marketing, sino ordenar mejor aquello que ya existe y acercar cada historia a la llamada a la acción correspondiente. Baldomero, mi ofrecimiento técnico queda hecho. Si quieres que te ayude a reorganizar la web, crear las campañas y facilitar el proceso de donación, mándame un correo y lo hacemos. Creo que algunos cambios relativamente sencillos pueden mejorar mucho la claridad y la conversión del proyecto. En definitiva, convertiría Ayuda Santo Tomé en una portada con varias campañas alcanzables. Cada una explicaría una necesidad, una cifra, un impacto y un avance. Después facilitaría el pago, reforzaría la transparencia y transformaría cada mejora conseguida en una nueva razón para compartir. Hoy no os pido que os suscribáis para leer la respuesta. Os pido que entréis en AyudaSantoTome.org, conozcáis la Casa de los Pequeñitos y valoréis si podéis donar o compartir la iniciativa. Cualquier ayuda suma. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana martes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días y mejor semana!

  5. hace 6 días

    3195. Cómo crear o renovar una web con IA en 3 pasos

    Hoy os explico cómo crear una web desde cero o renovar la que ya tenéis con inteligencia artificial, aunque no sepáis programar. Pero antes, recordemos que hoy termina el curso de Hermes. En la novena clase preparamos tareas programadas y subagentes para automatizaciones avanzadas. En la décima completamos un proyecto real de principio a fin y reunimos todo lo aprendido durante la semana. A veces doy por supuesto que todo el mundo sabe cómo empezar a trabajar con un agente, cuando muchas personas todavía no conocen el primer paso. Este episodio nace de una conversación con un amigo que quería mejorar su página y no sabía qué aplicación abrir, dónde guardar el proyecto ni qué debía pedir. Por eso separo dos caminos muy claros. Uno sirve para quienes ya tienen una web y quieren modificarla con seguridad. El otro permite empezar desde cero, definir las necesidades, escoger la tecnología, preparar el contenido, decidir el diseño y publicar únicamente cuando todo esté revisado. Recordemos que este episodio es premium. Si queréis escucharlo y acceder al desarrollo completo, podéis suscribiros a Boluda.com. Además de los episodios premium, tendréis acceso a todos los cursos de la academia. Contenido disponible para suscriptores. Puedes identificarte en este enlace o suscribirte a los cursos. En definitiva, no hace falta saber programar para empezar, pero sí debemos trabajar con orden y revisar cada decisión. La inteligencia artificial puede encargarse de gran parte de la ejecución, mientras nosotros aportamos el objetivo, el contexto y la aprobación final. Espero que esta introducción os ayude a perder el miedo y a crear esa primera versión que tenéis en mente. A partir de esta base ya podremos profundizar en conexiones, diseño, seguridad y despliegues más avanzados sin dejar a nadie atrás. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Descansad, relajaos y recargad pilas durante el fin de semana. El lunes regreso con vuestras preguntas como protagonistas, como siempre, a las 07:07. ¡Muy buen fin de semana!

  6. 22 oct

    3194. ImageMagick y Pillow

    Hoy os presento ImageMagick y Pillow, dos herramientas gratuitas para convertir, redimensionar, automatizar y generar imágenes con ayuda de un agente. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de Hermes. En la séptima clase aprendemos a escoger modelos y proveedores sin quedar atados a una única opción. En la octava comparamos la instalación local con un VPS para decidir dónde mantener el agente en funcionamiento. Ahora sí, vamos al lío con dos herramientas que me ayudan muchísimo en la preparación de cursos, episodios y cualquier proceso que necesita manipular imágenes. Siempre había oído que estas tareas podían automatizarse, pero como no trabajaba con línea de comandos ni código, aquel conocimiento se quedaba en el limbo. Con Codex y otros agentes, la barrera ha desaparecido. La primera herramienta es ImageMagick, una colección de utilidades para crear, editar, componer y convertir imágenes desde la línea de comandos. Podemos pedirle al agente que la instale y describir el resultado que buscamos sin memorizar cada opción. El caso más sencillo consiste en convertir formatos. Podemos pasar una imagen de JPEG a PNG o preparar una versión en otro formato compatible. También podemos redimensionar, recortar, rotar y ajustar la calidad o compresión de los archivos. Esto resulta especialmente útil en una web o un SaaS donde los usuarios suben imágenes. En lugar de aceptar una fotografía enorme de veinticinco megas para mostrarla en un espacio pequeño, podemos limitar sus dimensiones, optimizar su peso y generar la versión que realmente necesita la página. ImageMagick también permite añadir marcas de agua, colocar texto, combinar imágenes y trabajar con transparencias. Podemos crear una franja con una frase sobre una colección de paisajes, preparar un collage o eliminar un fondo uniforme para producir un recurso con transparencia. Su gran ventaja aparece cuando debemos repetir la misma operación muchas veces. El mismo comando o script puede procesar cinco imágenes o varios miles. Podemos vigilar una carpeta, transformar cada archivo nuevo y dejar el resultado preparado para el siguiente paso de una automatización. Hace poco encontré dos discos duros antiguos con más de cien mil fotografías y unos seis mil quinientos vídeos. Había originales, miniaturas creadas por WordPress, duplicados y archivos de muchos años distintos. Con Codex y estas herramientas pude identificar las versiones pequeñas, organizar el material y preparar las fotos para llevarlas a Google Fotos. La segunda herramienta es Pillow, la librería de procesamiento de imágenes para Python. Comparte muchas funciones con ImageMagick, como redimensionar, recortar, rotar, convertir formatos, comprimir, añadir texto y trabajar con transparencias. La diferencia es que Pillow está pensada para integrarse directamente dentro del código Python. Podemos crear miniaturas y avatares, analizar píxeles, cambiar colores, consultar dimensiones, gestionar metadatos y decidir qué operación ejecutar según las características de cada archivo. Por ejemplo, algunas cámaras antiguas imprimían la fecha dentro de la propia fotografía. En el flujo que preparé pude recuperar esa información y guardarla como metadato para que Google Fotos colocara cada imagen en el momento correcto. La fecha continúa visible en la foto, pero ahora el sistema también puede ordenarla. Pillow permite además generar imágenes a partir de datos y plantillas. Podemos definir una composición, introducir un título, un número, un icono o cualquier otra información y producir automáticamente la imagen final sin abrir un editor gráfico. Este es el sistema que utilizo para las imágenes destacadas de Boluda.com. Cuando preparo un episodio, Pillow toma la plantilla, coloca el número y el título, ajusta el tamaño de la tipografía, reparte el texto en una o varias líneas y mantiene el bloque centrado. Después reviso visualmente el resultado antes de publicarlo. El mismo proceso crea las portadas de los cursos y las imágenes de cada clase. Añade el número correspondiente, el nombre, el icono del curso y el resto de elementos definidos en la plantilla. Antes tenía que duplicar diseños y recolocar el texto manualmente. Ahora recibo todas las imágenes, las reviso en una cuadrícula y autorizo el resultado. También utilizo este enfoque para los estudios, los directos y otros contenidos. Cada pieza nueva puede generar automáticamente su propia imagen destacada con un estilo coherente, aunque cambien el título, el número y la longitud del texto. Ambas herramientas pueden aplicar filtros, crear composiciones, trabajar con transparencias y realizar buena parte de las transformaciones habituales. Existe una zona gris considerable, así que muchas tareas pueden resolverse con cualquiera de las dos. Mi criterio rápido es bastante sencillo. Si necesito transformar muchos archivos desde un script o la línea de comandos, empiezo pensando en ImageMagick. Es una navaja suiza fantástica para convertir, recortar, redimensionar y encadenar operaciones dentro de un pipeline. Si estoy desarrollando una aplicación en Python y necesito lógica condicional o manipulación detallada, pienso primero en Pillow. Puedo analizar la imagen, tomar decisiones dentro del programa y generar el resultado como una parte más de la aplicación. Para crear miniaturas dinámicas en una aplicación Python, Pillow suele encajar de forma natural. Para convertir miles de imágenes de una carpeta o ejecutar una operación desde un script del servidor, ImageMagick puede resultar más directo. La tecnología ya instalada en el alojamiento también puede decidir la elección. Por eso os recomiendo explicar al agente vuestro objetivo y el entorno disponible. No basta con decir que queremos cambiar una imagen. Conviene indicar cuántos archivos hay, si el proceso debe repetirse, qué lenguaje utiliza la aplicación y dónde se ejecutará. Con ese contexto podrá proponer la herramienta adecuada. FFmpeg también puede resolver parte de estas tareas, además de trabajar con audio y vídeo. No lo incluyo hoy porque merece un episodio propio y me lo apunto para la semana que viene. En definitiva, ImageMagick es una navaja suiza para transformar imágenes desde la línea de comandos y Pillow funciona como una API de imágenes dentro de Python. Las dos son gratuitas, se complementan y permiten convertir tareas tediosas en procesos rápidos y repetibles. Espero que os sirvan y que podáis incorporarlas a vuestro día a día. Incluso si nunca habéis utilizado la terminal o programado con Python, podéis describir el resultado a vuestro agente, revisar el plan y dejar que prepare el flujo adecuado. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana viernes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  7. 21 oct

    3193. Agentes persistentes

    Hoy os explico qué es un agente persistente, cómo se diferencia de un modelo o agente normal y cuándo elegir un VPS propio o una opción gestionada. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de Hermes. En la quinta clase aprendemos a crear skills para automatizar tareas repetitivas y en la sexta utilizamos herramientas de web, visión, imágenes, voz y código. Además, en el apartado de inteligencia artificial tenéis los cursos y recursos para profundizar en todo este mundo. Ahora sí, vamos al lío con los agentes persistentes. Se habla mucho de ellos y la nomenclatura puede generar confusión, así que quiero ordenar las piezas y explicar qué cambia realmente respecto a aquello que ya teníamos. Al principio utilizábamos sobre todo modelos de inteligencia artificial. Podemos imaginar el modelo como un cerebro al que hacemos una pregunta y que nos devuelve una respuesta. Le pedimos una explicación, un texto o una idea, piensa sobre ello y nos contesta. Después llegaron los agentes. El modelo seguía aportando el razonamiento, pero ahora disponía de un cuerpo capaz de actuar. El agente puede conectarse a servicios, crear documentos, modificar archivos, ejecutar comandos y completar gestiones en lugar de limitarse a decirnos cómo se hacen. La siguiente necesidad apareció cuando empezamos a encargar trabajos largos. Si el agente se ejecuta en nuestro portátil y cerramos la tapa, apagamos el equipo o perdemos la conexión, el proceso puede detenerse. Ahí entra el tercer nivel, que es el agente persistente. Un agente persistente sigue funcionando porque no depende del ordenador que tenemos delante. Nuestro portátil o teléfono se convierte en una terminal desde la que enviamos instrucciones y consultamos el resultado, mientras que el trabajo real ocurre en un servidor remoto que permanece encendido. Podemos imaginar una pantalla y un teclado conectados mediante un cable larguísimo a un ordenador situado en un centro de datos. Escribimos la instrucción, el servidor la recibe y continúa trabajando aunque después apaguemos nuestra pantalla. Cuando volvemos a conectarnos, encontramos el proceso donde lo habíamos dejado. Si se interrumpe nuestra conexión después de enviar la tarea, el servidor puede seguir avanzando. Evidentemente, necesitaremos internet para consultar el progreso o darle nuevas órdenes, pero la ejecución ya no depende de mantener abierto el equipo personal. También podemos montar un servidor en casa o en la oficina con un Mac mini u otro ordenador encendido permanentemente. Eso ya ofrece persistencia, siempre que no falle la corriente, la red o la propia máquina. Un centro de datos reduce esos riesgos y suele resultar más cómodo para mantener el servicio disponible. La primera gran opción consiste en contratar un VPS e instalar allí nuestros agentes. Podemos alojar Codex, Claude Code, Gemini CLI, Hermes u otras herramientas, conservar los proyectos en ese entorno y conectarnos desde el ordenador, el teléfono o cualquier dispositivo ligero. El agente suele requerir muchos menos recursos que el modelo. Podemos instalar el agente en el VPS y utilizar un modelo externo mediante una API o suscripción. Si queremos ejecutar también el modelo dentro de nuestra infraestructura, necesitaremos bastante más memoria, almacenamiento y, según el caso, una o varias GPU. Por eso no siempre sale más barato alojarlo todo. Evitamos pagar tokens a un proveedor, pero la máquina necesaria para servir un modelo potente puede costar mucho más que un VPS normal. Hay que comparar el consumo previsto, el precio de la infraestructura y el valor de mantener todos los datos dentro del mismo entorno. Este es el sistema que utilizo desde hace meses. En el episodio 3115 os expliqué cómo trabajo con IA en un VPS. Mi Dev Box contiene los proyectos y agentes de desarrollo, mientras que las aplicaciones que tienen una web pública se despliegan después en sus propios servidores de producción. La gran ventaja es que puedo iniciar una tarea, cerrar el portátil e irme. Al volver, el agente ha seguido trabajando. También puedo consultar el proyecto desde el móvil porque el dispositivo que llevo conmigo apenas envía instrucciones y muestra resultados. La carga importante permanece en el VPS. Esta necesidad se ha vuelto tan habitual que las plataformas de inteligencia artificial han empezado a ofrecer sus propias versiones gestionadas. En vez de buscar un proveedor, contratar el servidor, instalar el agente y mantener el entorno, recibimos una máquina remota ya preparada dentro del servicio. En esencia, ambas opciones persiguen el mismo resultado. El agente vive en un servidor remoto y continúa trabajando cuando desconectamos nuestro dispositivo. La diferencia principal está en quién controla y mantiene ese servidor. La comparación se parece bastante a elegir entre WooCommerce y Shopify. Podemos contratar un alojamiento, instalar WordPress y WooCommerce, decidir cada pieza y asumir el mantenimiento. También podemos abrir una cuenta en Shopify y aceptar una solución integrada que ya se ocupa de casi toda la infraestructura. Con un VPS propio ganamos control. Elegimos el agente, el modelo, las herramientas, la ubicación de los datos y la forma de conectar cada proyecto. Si mañana queremos sustituir Codex por otra opción o probar Hermes con distintos modelos, podemos hacerlo sin movernos a una infraestructura diferente. Esa libertad también implica responsabilidad. Debemos configurar el servidor, actualizarlo, proteger las credenciales, vigilar los recursos y resolver las incidencias. Para quienes disfrutamos controlando el sistema, puede compensar, pero no todo el mundo quiere convertirse también en administrador de servidores. Una opción gestionada simplifica muchísimo la entrada. El proveedor prepara la máquina, integra su agente con el resto del ecosistema y ofrece una experiencia más directa. Si ya utilizamos todas sus herramientas, esa integración puede resultar tan cómoda como trabajar con Drive, Gmail y Meet dentro del mismo entorno. La contrapartida es una mayor dependencia. Nos ajustamos a los modelos, límites, precios, regiones y decisiones de esa plataforma. Quizá no podamos cambiar libremente de agente o acceder al mismo nivel de configuración que tendríamos en un VPS propio. Yo estoy en un punto intermedio. Utilizo Codex dentro de mi propio VPS, de modo que conservo los datos y puedo cambiar de herramienta si lo necesito. Al mismo tiempo, estoy probando algunas opciones gestionadas para entender qué aportan, aunque de momento el entorno propio me ofrece más tranquilidad y flexibilidad. Para una persona que no quiere contratar un VPS, abrir puertos ni mantener Linux, las alternativas gestionadas pueden ser ideales. Empieza a trabajar y la persistencia ya viene incorporada. Para alguien que necesita varios agentes, modelos intercambiables y control sobre la infraestructura, un servidor propio o una solución como Hermes puede tener más sentido. No existe una opción universalmente mejor. La decisión depende del equilibrio entre comodidad, integración, control, privacidad, coste y mantenimiento. Cuantas más piezas gestionemos nosotros, más libertad tendremos, pero también aparecerán más puntos que debemos cuidar. En definitiva, un agente persistente es un agente instalado en una máquina que permanece disponible y sigue trabajando aunque cerremos el portátil. Esa máquina puede ser nuestra, puede estar en un VPS o puede pertenecer a la plataforma que nos presta el servicio. El concepto es el mismo y lo que cambia es quién controla la infraestructura. Espero haber aclarado la diferencia entre modelo, agente y agente persistente. Si todavía queda alguna duda o queréis que compare configuraciones concretas, dejadme un comentario y prepararé otro episodio con los casos que más os interesen. :) Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana jueves con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

  8. 20 oct

    3192. Hermes

    Hoy os presento Hermes, un agente de IA persistente y open source con memoria, herramientas, automatizaciones y acceso desde distintos canales. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de Hermes. En la tercera clase aprendemos cómo funciona su memoria persistente y qué archivos utiliza para conservar el contexto. En la cuarta configuramos el gateway para comunicarnos con el agente mediante Telegram y otros canales. Así podemos mantener la misma memoria mientras cambiamos de dispositivo o interfaz. Ahora sí, vamos al lío. En los últimos días se habla mucho de agentes persistentes y es fácil confundirlos con los modelos de inteligencia artificial. Hermes no es un modelo, sino una capa agéntica que utiliza el modelo que nosotros elijamos. Podemos conectarlo a distintos proveedores y endpoints compatibles, cambiar el cerebro sin sustituir todo el sistema y adaptar la combinación al coste o la capacidad que necesitemos. Es un proyecto open source que podemos instalar en nuestro ordenador, en un VPS o en otra infraestructura compatible. La elección importa porque un agente local deja de estar disponible cuando apagamos el equipo, mientras que uno instalado en un servidor puede seguir activo las veinticuatro horas. Una de sus funciones centrales es la memoria persistente. Podemos hablar hoy sobre un proyecto, volver mañana desde otra conversación y recuperar preferencias, decisiones o información anterior. El agente conserva y organiza ese contexto para que no tengamos que reconstruirlo desde cero cada vez. También puede buscar dentro de conversaciones pasadas. Si recordamos que hace tres semanas tratamos un asunto pero no sabemos dónde quedó, podemos pedirle que localice aquel intercambio y recupere la información necesaria. La idea es acercarse a un asistente personal que conoce el historial de aquello en lo que trabajamos. Hermes puede además crear skills y reutilizarlas. Después de completar una tarea, corregir errores y encontrar el proceso adecuado, podemos pedirle que convierta lo aprendido en una instrucción repetible. Cuando cambie una herramienta o aparezca un caso distinto, actualizamos esa skill en lugar de empezar otra vez desde cero. Imaginemos una automatización que procesa audios con Whisper. Quizá al principio funciona con archivos cortos, pero un día recibe una grabación mucho más larga y encuentra una limitación. Podemos buscar una alternativa, resolver el caso y mejorar la skill para que en el futuro escoja un camino u otro según la duración del archivo. La finalidad es que el agente aprenda de la experiencia y resulte cada vez más útil. No basta con esperar magia. Debemos revisar aquello que hace, explicarle las correcciones y convertir los caminos que funcionan en procedimientos claros. Hermes ya está orientado a ese ciclo de trabajo y aprendizaje. También podemos conectarle herramientas mediante APIs, MCP y otros mecanismos. Con los permisos adecuados trabaja con archivos, ejecuta comandos en terminal, utiliza scripts y accede a servidores por SSH. Igual que ocurre con cualquier agente que recibe acceso al sistema, debemos conceder únicamente aquello que realmente necesita. Las acciones pueden encadenarse. Podemos pedirle que transcriba un audio, resuma el resultado, prepare un archivo y lo suba a otro servicio. Algunas tareas dependen de la anterior y deben ejecutarse en orden, mientras que otras pueden avanzar simultáneamente. Para esos trabajos independientes, Hermes puede crear subagentes y repartir tareas en paralelo. Así una operación larga no tiene que bloquear toda la conversación principal. Podemos continuar hablando con el agente mientras los procesos delegados avanzan por separado y devuelven sus resultados. También permite programar automatizaciones. Podemos indicarle que envíe un informe cada tarde, compruebe periódicamente una web o revise los pedidos con la frecuencia que establezcamos. Es posible construir algo parecido con Codex, un VPS y tareas cron, pero Hermes ya nace con la idea de funcionar como un asistente personal permanente. Otro punto interesante es la variedad de canales. Podemos utilizarlo desde terminal, una interfaz gráfica, el teléfono, Telegram y otros servicios de mensajería que dispongan de integración. La conversación puede empezar en un canal y continuar en otro sin perder la memoria porque seguimos hablando con el mismo agente. Por ejemplo, puedo encargarle un trabajo desde el móvil mientras vuelvo a casa y revisar el avance al llegar al ordenador. También puedo iniciar una tarea desde la oficina y consultar después su estado desde otro dispositivo. El agente, sus herramientas y su contexto permanecen en el servidor. Hermes puede exponerse además mediante una API compatible para que otras aplicaciones hablen con él. No solo conectamos el agente a herramientas externas, sino que también podemos integrar el propio Hermes dentro de otros flujos y productos. El autoalojamiento ofrece más control sobre los datos, los accesos y aquello que queremos conservar o eliminar. Aun así, debemos mirar el recorrido completo. Si instalamos Hermes en nuestro servidor, pero utilizamos un modelo externo, las peticiones seguirán pasando por ese proveedor y se aplicarán sus condiciones y nuestra configuración. El software utiliza una licencia abierta y puede instalarse sin pagar por el propio programa, pero eso no significa que toda la operación sea gratuita. Debemos asumir el coste del VPS, la infraestructura y las APIs que utilicemos. Podemos elegir modelos con distintas tarifas o instalar uno local si contamos con el hardware necesario. Ejecutar también el modelo en nuestra infraestructura evita pagar tokens a un proveedor, aunque puede exigir una máquina con GPU y encarecer mucho el servidor. Hay que comparar ambas opciones. En algunos casos compensará pagar por uso y en otros tendrá sentido mantenerlo todo dentro de nuestra propia nube. En definitiva, Hermes es un asistente personal persistente que vive en nuestro ordenador o servidor. Conserva memoria, utiliza herramientas, automatiza tareas, crea subagentes, aprende nuevos procedimientos y nos permite comunicarnos desde diferentes canales mientras mantiene el mismo contexto. Si queréis que dedique otro episodio a explicar el panorama completo de agentes persistentes o que analice cada alternativa por separado, dejadme un comentario en Spotify. Hay muchas opciones y bastante confusión, así que puedo preparar una comparativa para aclarar qué aporta cada una. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana miércoles con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!

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