Os hablo desde Cal Lliure, en La Rápita, y grabo este episodio un lunes en lugar del miércoles porque mañana tengo la firma en notaría. Estoy a puntísimo de firmar la escritura y con eso se cierra un capítulo que está siendo una auténtica odisea: el borrador me llegó a las 10 de la mañana y tenía hasta la una para revisarlo, con temas legales encima y un contencioso con catastro por delante. En esfuerzo y carga mental está costando muchísimo más de lo que preveía. Ya os contaré por dentro cómo ha ido todo. Justo de ahí sale el tema de hoy. Estos días aquí somos siete —hemos llegado a ser once— entre voluntarios y gente que viene a echar una mano, y les doy talleres gratuitos de negocio digital. Lo que más se repite es la productividad: personas a las que cualquier tarea se les hace una montaña porque no son capaces de llevar su día a día. Y me hizo pensar. Mi día a día me lleva 15 minutos: miro el correo dos veces, contesto, tengo una reunión semanal y un chat interno que uso como si fuera correo. El resto de mi tiempo laboral está entero disponible para crear y avanzar. Esta mañana, en un bloque de cinco horas, saqué lo que a mucha gente le llevaría dos o tres días. No he estudiado productividad, así que no os traigo ningún método. Os cuento lo que a mí me funciona a base de prueba y error: trabajo en ayunas (después de comer pierdo energía y tiempo); empiezo con la libreta a mano escribiendo el objetivo del día y desglosándolo en actividades concretas; ordeno esas actividades por hora de cierre, no por importancia, el banco cierra a mediodía, la notaría también, con la abogada puedo hablar por la tarde; y luego no paro. Nada de multitarea, que me parece un error enorme. Si no lo tengo escrito, se me olvida algo, y lo que se olvida se pospone al día siguiente. Ahí has perdido un día por una negligencia tonta. Y luego está lo que me niego a hacer, que creo que pesa más. Llevo 187 días con Instagram, Facebook y TikTok bloqueados con Screen Zen: se me abren cinco minutos, cuatro veces al día, y los uso solo para contestar mensajes y republicar. No tengo notificaciones de WhatsApp desde hace más de dos años; hay gente a la que le molesta que tarde tres días en contestar y lo entiendo, pero prefiero vivir así. Aquí me he montado un espacio de trabajo en mi habitación y me encierro, porque en el salón hay comunidad y ahora mismo esto es más campamento de verano que coworking. Me apoyo en herramientas —Claude lo uso a diario, hoy me pilló un error en un informe que podría haberme costado caro en un juicio— y procuro que en mis tareas no haya nada repetitivo ni mecánico: casi todo es pensar, crear o gestionar. Y dejo tiempo para pensar de verdad. Estos días que vamos al mar cada día me quedo en remojo dándole vueltas a las cosas. Ahí es donde salen las ideas. Pero si cada rato muerto coges el móvil, ese espacio no existe. Deja las redes una semana y verás que tu concentración funciona perfectamente y que sí tenías tiempo, solo que te lo habían quitado. Si tienes interrupciones cada dos minutos es imposible que avances. Y el cerebro es la única herramienta seria que tenemos todos. 🌒 Del 11 al 13 de agosto doy un taller aquí en Cal Lliure coincidiendo con el eclipse. Está prácticamente lleno: queda una plaza. Si te apetece venir, escríbeme cuanto antes. 🏡 Y si quieres venir a Cal Lliure a echarnos una mano, durante agosto, septiembre y probablemente octubre no tiene ningún coste: casa al lado del mar, entreno cada día, comunidad y muy buen ambiente. Escríbeme. 📩 Suscríbete a la newsletter: https://vivedistinto.com/newsletter/ 🚀 Descubre Emprende Libre — de 0 a tu primer cliente con tu negocio digital en 4 meses: https://vivedistinto.com/emprende-libre/