¿Sabías que la obesidad está relacionada con hasta 13 tipos de cáncer, y que no existe tal cosa como "sobrepeso saludable"? La Dra. Sarahí Rodríguez explica por qué la obesidad es una enfermedad —no una cuestión estética— y cuáles son los cuatro pilares reales para tratarla. Obesidad y cáncer: por qué controlar tu peso es también prevenir enfermedadEn este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con la Dra. Sarahí Rodríguez, internista certificada con una segunda área de especialidad en el manejo médico de la obesidad, sobre una condición que afecta a la gran mayoría de sus pacientes y que tiene una conexión directa —aunque poco conocida— con el riesgo de desarrollar cáncer. La obesidad es una enfermedad, no una elección estéticaLa Dra. Rodríguez es clara desde el inicio: la obesidad es una enfermedad, y es la causa principal de la mayoría de los problemas metabólicos que ve en su práctica diaria como internista. Según comparte, más del 80% de sus pacientes sufren de obesidad, un número que refleja lo común que es esta condición entre los puertorriqueños, junto con las enfermedades cardiovasculares y metabólicas asociadas. A pesar de esto, todavía existe estigma alrededor de la obesidad. La buena noticia, según la Dra. Rodríguez, es que en los últimos años cada vez más médicos han comenzado a reconocerla y tratarla como lo que realmente es: una enfermedad. ¿Cómo se clasifica la obesidad?La Dra. Rodríguez explica que la obesidad se clasifica usando el índice de masa corporal (BMI, por sus siglas en inglés), aunque aclara que esta es una guía y no una medida absoluta: Sobrepeso: BMI entre 25 y 29.9Obesidad tipo 1: BMI entre 30 y 34.9Obesidad tipo 2: BMI entre 35 y 40Obesidad severa o mórbida: BMI mayor de 40 Un dato interesante que comparte la Dra. Rodríguez: pacientes con un BMI entre 25 y 27 generalmente no presentan comorbilidades asociadas al exceso de tejido adiposo, pero a partir de un BMI mayor de 27 —siempre que ese peso corresponda a grasa y no a masa muscular— ya pueden empezar a desarrollarse complicaciones relacionadas. ¿Por qué el exceso de grasa es dañino?La Dra. Rodríguez explica algo que sorprende a muchos: el tejido adiposo funciona como un órgano endocrino. Existe grasa esencial y necesaria para el cuerpo —como la que se encuentra en la médula ósea o alrededor de ciertos órganos—, pero cuando hay un exceso, esa grasa se convierte en "grasa enferma" y genera enfermedad a través de dos mecanismos: Fat mass disease: el impacto físico del espacio adicional que ocupa el exceso de tejido graso en el cuerpo.Sick mass disease: las citoquinas y hormonas inflamatorias que produce ese tejido adiposo cuando está en exceso. Por eso, según enfatiza la Dra. Rodríguez, no existe tal cosa como "sobrepeso saludable". Cómo se mide realmente la grasa corporalMás allá de la báscula, existen herramientas más precisas para evaluar la composición corporal. El "gold standard" es el DEXA scan, aunque el método más preciso es la resonancia magnética (MRI); en la práctica clínica diaria, lo más común es el uso de bioimpedancia. Sin embargo, la Dra. Rodríguez destaca que hay medidas antropométricas incluso más importantes que el peso o el BMI para evaluar el riesgo cardiovascular real de un paciente: Circunferencia del cuello: en hombres, más de 18 pulgadas se asocia a mayor riesgo cardiovascular y apnea del sueño.Circunferencia de la cintura.Waist-to-hip ratio (razón cintura-cadera): en hombres debe ser menor de 0.9, y en mujeres menor de 0.85. Cuando la cintura es más ancha que la cadera, es señal de mayor cantidad de grasa visceral alrededor de los órganos internos. La Dra. Rodríguez añade un dato importante: el BMI se desarrolló originalmente con población caucásica, y los puertorriqueños tienen una composición corporal diferente — por eso, aunque se usa como guía general, estas medidas antropométricas ofrecen información más relevante sobre el riesgo real. La conexión entre obesidad y cáncerUno de los datos más contundentes del episodio: la obesidad está asociada a un aumento significativo —de más del 33%— en el riesgo de trece tipos distintos de cáncer, incluyendo meningioma (sistema nervioso central), tiroides, esófago, páncreas, hígado, vesícula, colon, riñones, seno, endometrio y mieloma múltiple. La Dra. Rodríguez explica que mientras más tiempo una persona convive con la obesidad, mayor es el riesgo acumulado, ya que el cuerpo queda expuesto por más tiempo a ese ambiente inflamatorio, lo cual puede dañar el ADN de las células con el paso de los años. La Dra. Cruz Correa comparte una reflexión honesta sobre esto: durante muchos años, incluso como gastroenteróloga oncóloga tratando cánceres de colon, estómago o páncreas, el tema de la obesidad casi no se discutía directamente con los pacientes — era casi un tabú. No fue hasta que la ciencia, en los últimos veinte años, comenzó a demostrar la relación directa entre la obesidad y el desarrollo de enfermedades, que esta conversación se volvió más común, comenzando primero entre cardiólogos y endocrinólogos. Los cuatro pilares del tratamientoSegún la Dra. Rodríguez, el tratamiento efectivo de la obesidad se sostiene en cuatro pilares: Nutrición: aprender a comer de forma saludable.Actividad física.Tratamiento conductual: la parte psicológica y, cuando es necesario, psiquiátrica — atendiendo trastornos alimentarios, relaciones poco saludables con la comida, o el manejo inadecuado del estrés (usar la comida como premio o refugio emocional).Medicamentos antiobesidad. Los medicamentos: GLP-1 y GIPLos medicamentos más populares actualmente son los agonistas de GLP-1 (como el semaglutide) y los que combinan GLP-1 con GIP (como el tirzepatide). Estos medicamentos fueron desarrollados originalmente para el control de la diabetes, y se descubrió que uno de sus efectos secundarios era la pérdida de peso significativa. Antes de recetar cualquier medicamento, la Dra. Rodríguez enfatiza que el primer paso siempre es una evaluación médica completa: revisar comorbilidades, identificar si el paciente toma medicamentos "obesogénicos" (que promueven el aumento de peso, como algunos usados en cardiología o psiquiatría), y ordenar laboratorios que incluyen función tiroidea, glicemia, función renal, enzimas hepáticas, panel lipídico, hemoglobina glicosilada, conteo sanguíneo completo (CBC) y análisis de orina. Contraindicaciones importantesNo todos los pacientes son candidatos para estos medicamentos. Entre las contraindicaciones que menciona la Dra. Rodríguez están: Historial de cáncer medular de tiroides.Historial de pancreatitis.Gastroparesia (especialmente relevante en pacientes diabéticos, donde el estómago no vacía adecuadamente).Condición psiquiátrica aguda o activa sin tratar.Trastornos de alimentación agudos sin tratar, como el trastorno por atracón (binge eating disorder), la bulimia o la anorexia. La Dra. Rodríguez es enfática: este proceso no debe iniciarse fuera de una evaluación médica adecuada, con un profesional certificado y con experiencia específica en el manejo de la obesidad. El factor del presupuestoUn obstáculo real es el costo: estos medicamentos no están al alcance de todos los presupuestos. Actualmente existen iniciativas gubernamentales que cubrirían a pacientes con Medicare y Medicaid, pero los pacientes con planes médicos comerciales —que representan la mayoría de quienes buscan este tipo de ayuda— no se benefician de esas iniciativas todavía. Para quienes no pueden costear los medicamentos inyectables, existen alternativas orales, como el phentermine, aprobado por la FDA para uso a corto plazo (tres meses), aunque en la práctica se utiliza por más tiempo de forma segura ("off label"). Este medicamento actúa como un simpatomimético, reduciendo el apetito. ¿Cuánto peso se puede perder?En cuanto a efectividad, la Dra. Rodríguez comparte cifras concretas: el tirzepatide, considerado el más eficiente entre los GLP-1/GIP, puede lograr una pérdida de hasta el 25% del peso corporal total —un resultado comparable al de una cirugía bariátrica. Los medicamentos orales, por su parte, suelen lograr una pérdida de entre el 10% y el 15% del peso corporal. Un cambio de estilo de vida, no una solución temporalUn mensaje central del episodio es que este proceso no tiene una fecha de finalización — no es un tratamiento para "bajar de peso para el prom" o un evento puntual, sino un cambio de estilo de vida permanente. Durante la fase activa de pérdida de peso (inducción), las evaluaciones son mensuales; una vez se alcanza la meta, pueden espaciarse a cada tres y luego cada seis meses. La Dra. Rodríguez cierra con una recomendación práctica y accesible para todos: caminar más de 5,000 pasos al día — menos de esa cifra se considera un estilo de vida sedentario. 5 Takeaways del episodioLa obesidad es una enfermedad, no una condición estética, y el tejido adiposo en exceso funciona como un órgano que genera inflamación y enfermedad en el cuerpo.La obesidad está asociada a un aumento significativo (más del 33%) en el riesgo de 13 tipos de cáncer, incluyendo colon, seno, páncreas, hígado y endometrio, entre otros.Las medidas de cintura, cuello y la relación cintura-cadera pueden ser más...