Vamos a contar mentiras

Logos Elkartea

LOGOS Elkartea es una asociación de divulgación científica, que acerca la cultura científica a los diferentes barrios. Ciencia para todas y para todos, sin excepción. De su mano, desmontamos algunas mentiras y bulos en la sección ‘Vamos a contar mentiras’.

  1. hace 3 días

    ¿Qué le pasa a la piel cuando nos bronceamos?

    Con la llegada del verano, el sol comienza a brillar con más fuerza y, de forma inevitable, resurgen los mitos anuales sobre el bronceado, las cremas solares y la exposición al sol. En la sección "IA para andar por casa" del programa EgunOn Bizkaia, analizamos qué ocurre realmente en nuestra piel cuando nos ponemos morenos y cómo funcionan los mecanismos de protección. Radiación UVA y UVB: Enemigos invisibles La radiación solar que llega a la Tierra contiene diferentes tipos de luz. Mientras que la luz visible es la que percibimos con los ojos, existe una radiación ultravioleta (UV) que es invisible y mucho más energética. Esta se divide principalmente en dos tipos: Rayos UVB: Tienen más energía y afectan a las capas superficiales de la piel. Son los responsables principales de las quemaduras solares y causan daño directo en el ADN celular. Rayos UVA: Penetran más profundamente en la piel. Aunque no producen una quemadura inmediata tan evidente, generan estrés oxidativo, envejecimiento prematuro y alteraciones celulares acumulativas. Hoy se sabe que también contribuyen al desarrollo de cáncer de piel. Los rayos UVA atraviesan mejor las nubes e incluso el cristal de las ventanas. Por eso, una persona puede recibir radiación ultravioleta mientras viaja en coche, sin necesidad de estar tumbada en la playa. El bronceado: Un escudo defensivo, no un signo de salud Cuando la radiación ultravioleta daña el ADN de las células cutáneas, el cuerpo reacciona. Unas células llamadas melanocitos, situadas en la epidermis, detectan las señales químicas de estrés y aumentan la producción de melanina (el pigmento que da color a la piel, el pelo y los ojos). Esta melanina se distribuye alrededor del núcleo de las células para formar una especie de escudo biológico que intenta absorber parte de la radiación y proteger el material genético. Por tanto, el bronceado es, en realidad, una respuesta defensiva frente a una agresión ambiental. Asociar el tono moreno con la salud es un error, ya que biológicamente es más parecido a una señal de adaptación al daño. Existen dos procesos: Oscurecimiento inmediato: Producido sobre todo por los UVA. La melanina ya existente se oxida y se oscurece rápidamente, ofreciendo un efecto rápido pero temporal. Bronceado tardío: Estimulado por los UVB. Implica un aumento real en la producción de nueva melanina. Tarda más en aparecer porque requiere cambios celulares y síntesis de pigmento. El mito de los betacarotenos y los protectores solares Mucha gente recurre al consumo de alimentos ricos en betacarotenos (como la zanahoria, la calabaza o el mango) para broncearse. Si bien es cierto que estos pigmentos vegetales se acumulan en la piel tras un consumo prolongado y generan un tono dorado (careto dermia), no es un bronceado real. En este proceso no intervienen los melanocitos, no aumenta la melanina y, lo más importante, no supone una protección solar significativa. Por otro lado, existe la falsa creencia de que una crema con un Factor de Protección Solar (SPF) alto bloquea el sol por completo. El SPF se refiere principalmente a la protección frente a los rayos UVB: Un SPF 30 filtra aproximadamente el 97% de la radiación UVB. Un SPF 50 filtra alrededor del 98%. La diferencia real de protección entre ambos es de apenas un 1%. Por ello, es fundamental que las cremas indiquen que son de amplio espectro, garantizando protección tanto para UVB como para UVA. Filtros físicos, químicos y autobronceadores Las cremas solares actúan mediante dos tipos de filtros: Filtros minerales o físicos (como el óxido de zinc o el dióxido de titanio): Actúan como un espejo, reflejando y dispersando la radiación. Filtros químicos u orgánicos: Contienen moléculas que absorben la energía ultravioleta y la transforman en pequeñas cantidades de calor inofensivas para la piel. En el caso de los autobronceadores, el mecanismo es diferente. Muchos contienen dihidroxiacetona (DHA), un compuesto que no estimula los melanocitos ni requiere radiación UV. La DHA reacciona químicamente con las proteínas y aminoácidos de las capas superficiales de la piel, generando pigmentos oscuros temporales mediante una reacción similar a la que ocurre al tostar el pan. Aportan color sin exposición solar, pero generalmente no protegen contra el sol. La genética manda La capacidad de broncearse y protegerse del sol depende directamente de la genética. No todo el mundo tiene el mismo número de melanocitos ni produce el mismo tipo de melanina. La eumelanina (oscura) protege mejor de la radiación que la feomelanina (clara y rojiza), lo que explica por qué las pieles claras se queman con tanta rapidez y apenas se broncean. El bronceado natural ofrece una protección biológica muy limitada, equivalente a un SPF muy bajo. Para mantener la piel sana este verano, la clave sigue siendo protegerse de las radiaciones UVA y UVB con cremas fiables y evitar la exposición directa en las horas de mayor radiación, entre las 12:00 y las 16:00 horas.

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  2. 29 may

    Marcos Llorente y el "efecto Dunning-Kruger": Cuando la osadía vale más que la ciencia

    El plató de televisión del programa "El Hormiguero" se convirtió recientemente en el escenario de una nueva polémica científica. El futbolista Marcos Llorente acudió como invitado y, al ser preguntado sobre sus controvertidas afirmaciones respecto al protector solar y el cáncer de piel, dejó una serie de perlas que reflejan a la perfección el auge del negacionismo ilustrado por la percepción personal. No deja de ser preocupante que el programa de entretenimiento con más audiencia del país dé voz, en horario de máxima audiencia, a afirmaciones desmentidas desde hace años por la evidencia científica con el único fin de generar revuelo y "salseo". "Yo es lo que siento" Ante la pregunta de si no es peligroso ir en contra de lo que dictaminan los dermatólogos y la comunidad oncóloga, la respuesta del futbolista fue tajante: "Yo es lo que siento". Esta declaración sintetiza un perfil de personas muy concreto en el ecosistema mediático actual: aquellos que sustituyen la evidencia por la percepción puramente personal. Da igual lo que muestren los datos o los estudios epidemiológicos; si alguien "siente" lo contrario, parece que su sensación vale lo mismo que décadas de investigación médica. Las sensaciones pueden servir para elegir el menú del día, pero carecen de rigor para desmontar consensos científicos globales. Si la ciencia dependiera de la intuición individual, seguiríamos creyendo que el Sol gira alrededor de la Tierra. "Yo no estoy de acuerdo" Cuando se le esgrimió la realidad de que la piel paga un precio cada vez que se toma el sol, Llorente optó por otro argumento demoledor: "Yo no estoy de acuerdo". Con esta postura, se equipara la opinión individual al conocimiento experto, otorgando a la discrepar el poder automático de elevar cualquier postura al mismo nivel de quienes llevan 20 años estudiando la materia. Se confunde, de forma peligrosa, el derecho a tener una opinión con el derecho a que esa opinión tenga validez técnica. Cualquiera puede opinar libremente sobre física cuántica o cirugía cardiovascular, pero el valor de esa opinión es cero frente al de un profesional dedicado a ello. Lo alarmante es la tendencia creciente a despreciar el conocimiento especializado como si fuera una simple elección ideológica o de preferencia personal. "¿Y cómo miden eso?" El último gran argumento de la entrevista llegó cuando se citó a la Asociación Española de Dermatología para explicar que el daño solar es acumulativo y responsable de la mayoría de los cánceres de piel. El futbolista respondió con escepticismo: "¿Y cómo miden eso?". Esta pregunta retrata el desconocimiento absoluto sobre cómo funciona el tejido científico, cuestionando metodologías complejas desarrolladas y validadas durante generaciones. La investigación biomédica, la epidemiología y la estadística clínica cuentan con modelos matemáticos, análisis de poblaciones gigantescas y seguimientos longitudinales extremadamente sofisticados. Pensar que todo este entramado puede refutarse con una pregunta lanzada desde la barra de un bar es un insulto para la comunidad científica. El sesgo de la ignorancia (y el negocio de fondo) ¿Qué lleva a alguien a opinar con tanta osadía ante millones de espectadores sin tener conocimientos especializados? En la sección Vamos a contar mentiras de EgunOn Bizkaia proponen dos explicaciones claras: Por un lado, el famoso efecto Dunning-Kruger, un fenómeno psicológico que describe cómo las personas con menos conocimientos en un área tienden a sobreestimar de forma exagerada lo que saben. Cuanto menos se entiende un tema, menos consciente se es de la propia ignorancia. Por otro lado, una razón más mundana: el dinero. Casualmente, pocos días antes de su aparición televisiva, el futbolista había lanzado una tienda online con un libro y productos relacionados precisamente con todas estas teorías pseudocientíficas sobre la luz solar y la salud natural. Como bien dice el refrán popular: piensa mal y acertarás.

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  3. 19 may

    Hantavirus y el crucero: La ciencia desmonta los bulos y el alarmismo social

    Tras semanas de intensa polémica y debate mediático, el ya tristemente famoso crucero MV Hondius desembarcó finalmente a sus pasajeros en Canarias, a petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para controlar el brote de hantavirus iniciado a bordo. Sin embargo, la cobertura de este suceso ha superado con creces la atención dedicada a otras crisis sanitarias. Para aportar rigor y calmar aguas, Ibon Alonso, miembro de Logos Elkartea, ha analizado la situación en la sección Vamos a contar mentiras de EgunOn Bizkaia. El hantavirus no es el nuevo coronavirus Desde el primer momento, los expertos han insistido en que este patógeno no tiene ninguna relación con el SARS-CoV-2. "El hantavirus no es un virus nuevo", aclara Alonso, recordando que se conoce desde mediados del siglo XX, cuando se identificó en soldados de la Guerra de Corea cerca del río Hantan. En el caso del brote del Hondius la responsable es la variante Andes, una cepa americana que, a diferencia de las presentes en Europa o Asia, es notablemente más letal, con una tasa de mortalidad en torno al 40%. Aunque debuta con síntomas similares a los de una gripe, evoluciona con rapidez hacia graves problemas pulmonares y cardíacos. Al no existir una vacuna ni un tratamiento específico, la atención médica temprana es vital para la supervivencia. ¿Existe riesgo de una pandemia global? La respuesta de la comunidad científica es rotunda: el riesgo de pandemia es bajísimo o nulo. Aunque la variante Andes es de las pocas que presenta evidencias de contagio entre personas, Alonso subraya que "la capacidad de transmisión entre humanos es muy baja". El contagio requiere un contacto estrecho, se produce solo cuando el paciente ya muestra síntomas y la ventana de transmisión apenas dura un día. De hecho, cada infectado contagia de media a menos de una persona, una cifra insignificante comparada con los 20 o 30 contagios que provocaba cada enfermo de coronavirus. "Mientras los expertos insistían en que la prioridad debía ser la atención a los pasajeros y el aislamiento, en medios y redes se anunciaban peligros infundados y mentiras en busca de seguidores, audiencias o un puñado de votos". El origen: los ecosistemas y la salud El hantavirus es una zoonosis, lo que significa que se transmite de animales a humanos. En este caso, el portador es el ratón colilargo, un roedor silvestre que habita en los bosques templados de Chile y el sur de Argentina, zonas que visitaron los primeros afectados del crucero antes de embarcar. Las poblaciones de estos roedores fluctúan cada año debido al clima, la disponibilidad de alimento o la deforestación. Este fenómeno nos devuelve una reflexión obligatoria: la salud de nuestros ecosistemas influye directamente en nuestra propia salud. Aunque se estima que cada año hay entre 150.000 y 200.000 casos en el mundo (la mayoría en Asia y unos 2.000 en Europa), el impacto en América es numéricamente menor, registrándose 229 casos y 59 fallecidos en 2025. Los virus más peligrosos La reflexión final de Logos Elkartea pone el foco sobre la doble moral de la atención mediática actual. Coincidiendo con esta crisis, la OMS ha declarado la emergencia de salud pública internacional por un brote de Ébola en África, un virus tan letal o más que el hantavirus que, sin embargo, no ha despertado el mismo interés en Occidente. Para Alonso, esto demuestra que existen amenazas mucho peores que las estrictamente biológicas: "Hay virus mucho más peligrosos, y no lo digo por el Ébola, sino por el virus de la injusticia. No somos conscientes de que nadie gana si no ganamos todos".

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  4. 15 may

    Los trucos definitivos para librarte del hipo de una vez por todas

    El hipo aparece sin avisar: comiendo, hablando o simplemente paseando. Aunque la mayoría de las veces es una molestia pasajera, cuando se prolonga puede resultar desesperante. Por eso, en la sección IA para andar por casa, hemos querido bajar a la tierra la ciencia que hay detrás de este fenómeno y desterrar algunos mitos que, más que ayudarnos, pueden darnos un disgusto. ¿Qué es realmente el hipo? Como explica Mónica López, el hipo ocurre cuando el diafragma, el músculo que usamos para respirar y que se encuentra debajo de los pulmones, se contrae de manera involuntaria sufriendo un espasmo. Al inspirar, el diafragma se contrae para dejar espacio a los pulmones, mientras que al expirar se relaja para que el aire salga. Sin embargo, esa contracción involuntaria hace que entre aire muy rápido y, justo después, las cuerdas vocales se cierren de golpe, produciendo el famoso sonido. Suele aparecer por comer demasiado rápido, beber bebidas con gas, tomar alcohol, por cambios bruscos de temperatura o incluso por nervios y estrés. El mito del susto y otros remedios populares Uno de los remedios más famosos es provocar un susto, bajo la idea de que el sobresalto altera el patrón respiratorio y puede "reiniciar" el diafragma. Según López, esto funciona a veces, pero más por casualidad que por ciencia, ya que no hay evidencia sólida de que sea un método fiable. Otro clásico es beber agua al revés, inclinándose hacia adelante, aunque en realidad lo que ayuda aquí es el hecho de controlar la respiración y estimular ciertos nervios relacionados con el reflejo del hipo. Lo que sí dice la ciencia: El poder del CO2 Los métodos más efectivos suelen ser aquellos que alteran el ritmo respiratorio o estimulan el nervio vago. Aguantar la respiración entre 10 y 20 segundos es una de las opciones más recomendadas porque aumenta el dióxido de carbono en sangre, lo que ayuda a relajar el diafragma y los músculos en general. De igual forma, respirar dentro de una bolsa de papel durante unos segundos busca el mismo aumento de CO2. Curiosamente, tomar una cucharadita de azúcar también puede funcionar en algunas personas, ya que se cree que estimula ciertos nervios de la boca y la garganta que interfieren con el reflejo del hipo; no es magia, tiene una base fisiológica. Cuidado con los bulos y cuándo ir al médico Es importante tener cuidado con los remedios absurdos o peligrosos que circulan por internet, como beber vinagre en grandes cantidades o hacer el pino, que no tienen respaldo científico. También existen supersticiones curiosas, como una creencia japonesa que sostiene que si una persona tiene hipo más de 100 veces seguidas es una señal de muerte cercana, pero lo cierto es que el hipo normalmente desaparece solo. No obstante, Mónica López advierte que si el hipo dura más de 48 horas se debe consultar a un médico, ya que el singulto —término médico para el hipo— podría estar relacionado con problemas digestivos, nerviosos o efectos secundarios de medicamentos.

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  5. 4 may

    ¿Fallo en Matrix o cortocircuito mental? La verdad sobre el Déjà Vu

    A todos nos ha pasado: entras en un lugar nuevo y, de repente, una sacudida mental te recorre el cuerpo. "Esto ya lo he vivido". Esta sensación, conocida como déjà vu (ya visto), ha alimentado durante siglos teorías sobre la reencarnación o los universos paralelos. Sin embargo, en la sección "Vamos a contar mentiras" de EgunOn Bizkaia, el divulgador de Logos Elkartea Norberto Vera desmiente cualquier origen sobrenatural. El experto aclara que el déjà vu es, en realidad, una experiencia común vinculada al funcionamiento normal del cerebro, y no un suceso paranormal. El "lag" de tu sistema operativo cerebral Una de las explicaciones más sólidas apunta a un pequeño desfase en el procesamiento de la información sensorial. No siempre percibimos todo al mismo tiempo de forma perfecta. Si una parte de lo que vemos o escuchamos se procesa apenas una fracción de segundo antes que el resto, "el cerebro puede interpretar la segunda como si fuera un recuerdo en lugar de una percepción presente". En esencia, no estás recordando el pasado: tu cerebro está confundiendo el "ahora" con un "antes" debido a un error de sincronización. Reconocimiento de patrones: el cerebro detective A veces, la clave está en nuestra capacidad para detectar estructuras sin ser conscientes de ello. El cerebro es una máquina de reconocer patrones. Si la disposición de una habitación o el ruido de fondo se parecen a algo que vivimos hace años, el cerebro lanza una alerta de familiaridad. Como bien señala el divulgador de Logos Elkartea, "el problema no es la percepción, es la interpretación que hacemos de ella". Sentimos que es algo conocido porque el esquema general es similar, aunque los detalles sean totalmente nuevos. El error del lóbulo temporal Desde la neurociencia, el fenómeno se localiza en el lóbulo temporal medio, la zona que gestiona la memoria. Normalmente, el cerebro usa cables distintos para el presente y para los recuerdos, pero en un déjà vu, estos circuitos se activan a la vez. El resultado es que una experiencia nueva se etiqueta por error como un recuerdo almacenado. "El fallo se siente completamente real", y por eso es tan difícil convencernos de que nuestra memoria nos está gastando una broma pesada. ¿Quién es más propenso a estos "fallos"? Entre el 60% y el 70% de las personas han tenido un déjà vu alguna vez. Es mucho más frecuente entre los 15 y los 25 años. El cansancio, el estrés y la falta de atención son los caldos de cultivo ideales para estos cortocircuitos. En conclusión, el déjà vu no es una ventana a otra dimensión, sino un pequeño error de etiquetado en nuestra mente que nos demuestra lo fascinante y, a veces, poco fiable que puede ser nuestro cerebro.

    3 min
  6. 27 abr

    ¿Es la tecnología neutral?

    Dentro del espacio de divulgación científica de Logos Elkartea en Radio Popular, Ibon Alonso ha compartido las reflexiones de la ingeniera informática Lorena Fernández Álvarez durante su reciente charla en los barrios de San Francisco, Bilbao La Vieja y Zabala. El foco estuvo puesto en una pregunta tan sencilla como profunda: ¿Es la tecnología neutral? El mito de los puentes y el cuchillo Lorena Fernández utiliza ejemplos históricos para demostrar que el diseño tecnológico rara vez es inocuo. Uno de los más llamativos es el de los puentes de Long Island en Nueva York, construidos intencionadamente bajos para impedir el paso del transporte público y limitar el acceso a las zonas de ocio a las clases sociales que podían permitirse un vehículo privado. Del mismo modo, se suele usar la metáfora del cuchillo: "puedes usarlo para cortar pan o para matar". Sin embargo, Fernández argumenta que esto es una falacia. "El diseño de un cuchillo para untar mantequilla no es el mismo que el de uno pensado para hacer daño". La intención del creador ya está inscrita en la forma y función del objeto. Algoritmos diseñados para atraparnos En el entorno digital, esta falta de neutralidad se manifiesta en estrategias como el scroll infinito o la reproducción automática de vídeos. Estos elementos no son casuales; son estrategias que responden a intereses económicos concretos. Propósito: Mantener nuestra atención el mayor tiempo posible. También opera el sesgo de objetividad, tendemos a creer que una decisión automatizada es más objetiva, lo que reduce nuestra capacidad crítica. El peligro de la IA "terapeuta" Uno de los puntos más críticos de la charla fue la tendencia actual de usar la IA como si fuera un terapeuta. Esto genera un vínculo emocional y una confianza ciega en sistemas que, en realidad, ni sienten ni razonan. "Detrás de cada algoritmo hay personas, decisiones e intereses". La Inteligencia Artificial busca patrones en grandes volúmenes de datos históricos que ya contienen prejuicios. Además, son seres humanos quienes deciden qué variables priorizar durante el etiquetado manual del sistema. La lección fundamental de estas jornadas es que no basta con ser usuarios de la tecnología. "Más que preguntarnos qué hace la tecnología, deberíamos preguntarnos quién la diseña y con qué propósito". La exigencia ciudadana debe ir enfocada hacia una tecnología más justa, transparente e inclusiva, rompiendo el mito de que la responsabilidad recae únicamente en el usuario final.

    4 min
  7. 24 abr

    Donald Trump contra el dato: La nueva era del negacionismo científico

    Eder Amayuelas, de LOGOS Elkartea, ha analizado cómo el poder político puede llegar a "matar el dato" para imponer una narrativa conveniente. En esta ocasión, el foco se centra en la administración de Donald Trump y su estrategia sistemática para desacreditar la información técnica establecida. Según Amayuelas, hemos pasado del conspiranoico aislado que difundía teorías desde un sótano a ver cómo las personas más poderosas de la Tierra tratan de moldear la verdad a su antojo. En el pasado Foro de Davos, esta estrategia se hizo evidente cuando Trump calificó las políticas de sostenibilidad como "el mayor engaño de la historia". Esta retórica no es solo una provocación dialéctica, sino el preludio de acciones administrativas diseñadas para invisibilizar cualquier información que contradiga su agenda. El "borrado" sistemático de la evidencia Para lograr este control del relato, la administración ha ejecutado un borrado de la evidencia pública, eliminando términos clave y secciones enteras de webs gubernamentales. Esta ofensiva se ha materializado también en la cancelación de más de 100 subvenciones de investigación, lo que interrumpe el flujo de información técnica que alimenta las políticas públicas. El impacto no es solo documental, sino humano, ya que estos recortes desmantelan equipos de expertos y obligan a investigadores a abandonar sus carreras en la administración pública. Una carrera contra el tiempo por la información Como subraya Amayuelas, "si eliminas los datos que contradicen tu discurso, el terreno queda libre para imponer tu versión de la realidad". Ante la amenaza de que los registros desaparezcan, ha surgido un movimiento de resistencia técnica. Investigadores de diversos sectores han comenzado una carrera contrarreloj para realizar descargas masivas de registros y bases de datos gubernamentales, intentando salvar décadas de conocimiento acumulado antes de que sean eliminados por ser considerados de "baja prioridad" para el relato oficial. El relato frente a la realidad objetiva Finalmente, Amayuelas concluye destacando que esta gestión de la información busca sustituir la evidencia por propaganda, aunque la realidad tiene límites que no dependen de campañas electorales. La situación guarda un paralelismo con la película Don’t Look Up, cuyo director se basó en la actitud de Trump ante informes técnicos exhaustivos a los que el mandatario respondió con un tajante: "No me lo creo", invalidando años de trabajo con una simple opinión personal.

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  8. 13 abr

    ¿Somos realmente un 98% chimpancés y un 60% plátanos? La verdad tras los porcentajes del ADN

    El ADN es, en esencia, el manual de instrucciones de todos los seres vivos. Desde la bacteria más minúscula hasta el ser humano, pasando por hongos y plantas, todos compartimos el mismo idioma químico. Precisamente por esa base común, es normal que existan coincidencias en nuestros "manuales", aunque a veces los titulares nos dejen boquiabiertos. El matiz del 98% con los chimpancés Es un dato recurrente: compartimos el 98% del ADN con los chimpancés. Si bien la cifra es cierta, tiene "matices importantes". Este porcentaje se refiere exclusivamente a las regiones comparables del genoma, no al ADN completo. Existen secciones de nuestra cadena genética que son tan distintas que ni siquiera se incluyen en ese cálculo. Si se tuvieran en cuenta todas las diferencias, el porcentaje de similitud bajaría notablemente. Además, en genética, pequeñas variaciones en el código pueden generar efectos enormes en el resultado final del organismo. ¿Mitad humanos, mitad plátanos? Otra frase que suele causar estupor es que compartimos el 60% de nuestra genética con un plátano. Aunque suene absurdo, tiene una explicación lógica: lo que compartimos son genes básicos que permiten que las células vivan, crezcan y se reproduzcan. "Esto no significa que la mitad de ti sea un plátano, sino que la vida, en el fondo, comparte herramientas comunes". Aquí entra en juego la epigenética. Al igual que dos libros pueden compartir muchas palabras pero contar historias opuestas, la clave no es solo qué genes tenemos, sino cómo se usan. La paradoja del 99,9% entre humanos Si nos comparamos entre nosotros, las cifras son aún más sorprendentes. Los estudios apuntan a que todos los seres humanos compartimos aproximadamente el 99,9% de nuestro ADN. Las diferencias que vemos —color de ojos, altura o predisposición a enfermedades— residen apenas en un 0,1%. Sin embargo, ese mínimo porcentaje es crítico, ya que contiene millones de variaciones individuales. Pero hay una conclusión científica fundamental que este dato refuerza: la inexistencia de razas humanas desde un punto de vista genético. La ciencia ha demostrado que la variación genética dentro de un mismo grupo humano puede ser mayor que entre grupos diferentes. Es decir, dos personas de un mismo país pueden ser más distintas entre sí que dos personas de continentes diferentes. Así que la próxima vez que leas un porcentaje sorprendente sobre el ADN, recuerda que más allá de la cifra, lo importante es la historia que cuentan esos genes. La genética nos enseña que, aunque ese 0,1% nos haga únicos, estamos mucho más unidos de lo que solemos pensar.

    4 min

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