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Arte e historia para tus oídos

Encuádrate Podium Podcast

    • Kunst

Arte e historia para tus oídos

    T02E02 – Retrato de Margarita van Eyck

    T02E02 – Retrato de Margarita van Eyck

    En 1439, con casi 50 años de edad, Jan van Eyck1 ya había revolucionado las técnicas de la pintura al óleo y se había convertido en uno de los artistas más aclamados de toda Europa. Pero aún habría de asombrarnos con algo extremadamente singular. Por primera vez en la historia de la pintura moderna, un pintor tomaba como modelo para un cuadro a su propia esposa.
    Guion y realización: Alfonso Latorre.
    Narración: Juan Megías.
    Producción: Inés Vila.
    Con patrocinio de Turismo de Flandes. 
    Jan Van Eyck (Maaseik?, ca 1390 - Brujas 1441), 
    Retrato de  Margareta Van Eyck, 1439)
    12,6x25,8 cm
    Museo de Brujas - Groeninge Museum

    • 19 min.
    T02E01 - La adoración del cordero místico

    T02E01 - La adoración del cordero místico

    'La adoración del Cordero Místico', de Hubert y Jan van Eyck, es el protagonista del primer capítulo de la segunda temporada de 'Encuádrate'. En este episodio recordamos la increíble historia de este cuadro del pintor flamenco y viajamos junto al cuadro por Francia, Bélgica e Italia escapando de Napoleón o Hitler, sufriendo robos, incendios, amputaciones y ventas repletas de misterio. La vida de uno de los cuadros más míticos del arte flamenco como nunca te la habían contado. 
    Guion y realización: Alfonso Latorre.
    Narración: Juan Megías.
    Producción: Inés Vila.
    Con patrocinio de Turismo de Flandes. 
    Créditos de ‘Adoración del Cordero Místico’:

    Jan (Maaseik, c. 1390 – Bruges, 1441) and Hubert van Eyck (Maaseik, c. 1366/1370- Ghent, 1426)
    The Adoration of the Mystic Lamb, 1432 /Exterior shutters / Oil on panel
    Saint Bavo’s Cathedral, Ghent (© www.lukasweb.be – Art in Flanders vzw)

    • 19 min.
    3 de mayo de 1808, crónica del fusilamiento

    3 de mayo de 1808, crónica del fusilamiento

    En 1807 Napoleón Bonaparte comienza a planear la conquista de Portugal junto al rey Carlos IV. La invasión conjunta entre Francia y España se pacta en el Tratado de Fontainebleau y las tropas francesas pronto comienzan a cruzar la Península. Los rumores de que los franceses pretenden llevarse a los monarcas españoles provocan pequeñas revueltas que, poco a poco, se van extendiendo por todo el territorio. Carlos IV abdica y el caos se asienta: el pueblo español no está dispuesto a permitir la ocupación francesa. Las tropas galas intentan contener la rebelión. Se inician los fusilamientos.

    Francisco de Goya (Zaragoza 1746 - Burdeos 1828) vivía por aquel entonces en la Calle de los Reyes, muy cerca de la montaña de Príncipe Pío, donde se sucedieron los fusilamientos del 3 de mayo de 1808. Tenía ya 62 años y una larga y dura carrera a sus espaldas. Había trabajado en la Real Fábrica de Tapices donde pudo empezar a codearse con la alta sociedad madrileña. Aún siendo amigo de la élite afrancesada, Goya no pudo evitar retratar y contar aquella masacre que tuvo lugar durante los primeros días de mayo. Papel y lápiz en mano y junto a la compañía de su jardinero Isidoro Trucha, el pintor se acercó, cual reportero de guerra, al lugar de los hechos para plasmar una desgarradora crónica de la contienda.

    El cineasta Carlos Saura destaca del pintor el hecho de que, a pesar de no ser considerado como un hombre culto, siempre estuvo rodeado de gente muy cultivada. Al igual que Picasso o Buñuel, Goya poseía una enorme sensibilidad como se demuestra en esta obra: Los fusilamientos de la montaña de Príncipe Pío. En ella resalta sobre el resto la figura iluminada de un hombre con camisa blanca y brazos en alto. En contraposición, los hombres en la penumbra representan al enemigo despersonalizado a punto de ejecutar a la población civil. La catedrática de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo, Jesusa Vega, recalca el perfecto retrato del aspecto deshumanizado de la guerra dond

    • 14 min.
    La pintura libre e independiente de Remedios Varo

    La pintura libre e independiente de Remedios Varo

    Remedios Varo, una de las pintoras surrealistas más importantes de su tiempo y, a su vez, una gran desconocida. Nació en Anglés, Gerona, pero su "verdadero yo" la esperaba México tras la Segunda Guerra Mundial.
    Mujer libre e independiente, Varo se instaló con 16 años en Madrid donde ingresó en la Real Academia de San Fernando. Allí conoció a Gerardo Lizárraga con el que contrajo matrimonio. Se mudaron a París y, posteriormente, a Barcelona donde comenzaron a mantener contacto con los surrealistas, con el círculo de artistas e intelectuales del momento, y entraron a formar parte del grupo lógico-fauvista. La artista se separa de Lizárraga y empieza una nueva relación con el poeta surrealista Benjamín Péret. Juntos viajan a París y entran en el círculo de André Breton, Max Ernst, Wolfgang Paalen... Remedios Varo conoce aquí a la pintora y escritora Leonora Carrington, la que se convertiría en una de sus mejores amigas hasta el punto de, según la propia Varo, compartir con ella sueños y visiones.
    En septiembre de 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial y París cae ante las tropas del ejército alemán. Remedios Varo y Benjamín Péret, al igual que muchos de los artistas de la época, huyen a México. La escritora y catedrática de arte Estrella de Diego nos habla de esta etapa en la vida de Varo en la que descubre un mundo nuevo repleto de modernidad y personajes que la marcarán profundamente. Se asienta y comienza a desarrollar su carrera añadiendo a su obra elementos del psicoanálisis, la alquimia, el cábala y la magia.
    Además, se embarcará una expedición científica a Venezuela en la que realizará dibujos de mosquitos y demás insectos encontrados en los alrededores del río Orinoco. La escritora Zoé Valdés nos habla de su carácter aventurero, su valentía y su libertad. De la influencia que todas estas experiencias tuvieron en la artista y que se ven reflejadas en el cuadro: "Mujer saliendo del psicoanalista". En él, el ego se desprende de su alter ego mostrando su verdadera personalidad

    • 15 min.
    Café Terrace, Van Gogh y sus flores como estrellas

    Café Terrace, Van Gogh y sus flores como estrellas

    El talento de Vincent Van Gogh no fue reconocido hasta un año después de su muerte y, sin embargo, hoy en día cualquier persona, aunque no sea entendida en arte, podría reconocer un cuadro suyo. Fue un artista incomprendido y torturado. Quiso seguir los pasos de su padre y decidió estudiar teología, pero suspendió por no saber latín ni griego. Comenzó un largo peregrinaje que le llevó, incluso, a las minas de carbón de Mons, en Bélgica, donde pasó 22 meses evangelizando a los obreros de allí. Aún así, Van Gogh estaba pasando por una gran crisis espiritual que le hizo vagar por Inglaterra, Bélgica y Francia.

    En París el artista comienza a cartearse con frecuencia con su hermano Theo, el cual le anima a que se dedique a la pintura y le invita a compartir piso en Montmartre con Tolouse-Lautrec, Émile Bernard y Paul Gauguin, entre otros. Van Gogh poco a poco va encontrando un estilo más personal y definido. Los cielos estrellados son ahora tema que le preocupa. Tal y como señala Juan Ángel López-Manzanares, conservador del Museo Thyssen, Van Gogh combina la alegría y la tristeza, consigue crear un clima de  esperanza. Pinta durante la noche con una vela como única fuente de luz que consigue esa característica combinación de colores vivos: de azules nocturnos  y amarillos y naranjas más ricos.

    El 21 de febrero de 1888 llega a Arlés, al sur de Francia. Seis meses después, el pintor acude una noche a la Plaza del Forum y planta su caballete muy cerca del Café Terrace para retratar su particular visión de aquel cielo estrellado que contrasta con la fachada amarilla vibrante del café. Aquel verano, Van Gogh dedicó su tiempo a pintar la naturaleza de los alrededores de Arlés y convivió, durante un tiempo, con el también pintor Paul Gauguin.

    El periodista  y crítico de arte Guillermo Busutil nos habla de esta última etapa del artista en la que la felicidad, la noche, la tierra mediterránea y las cálidas noches se convierten en un

    • 15 min.
    E09 Salomé con la cabeza de Juan el Bautista, la oscura leyenda

    E09 Salomé con la cabeza de Juan el Bautista, la oscura leyenda

    Según la leyenda, Juan el Bautista se encontraba preso en el palacio de Herodes Antipas por denunciar públicamente el matrimonio del gobernador con su cuñada Herodías, contrario a las leyes judías. La nueva esposa del tetrarca pedía incesantemente su ejecución, pero Herodes se negaba temiendo una revuelta popular. El día del cumpleaños de Herodes, la joven hija de Herodías, Salomé, bailó ante su padrastro y tanto agradó al tetrarca que este le permitió escoger un regalo, el que ella deseara. Herodías se apresuró a hablar con su hija y la convenció para exigir uno en especial: la cabeza de Juan el Bautista. Salomé pidió a Herodes que le trajeran, sobre una bandeja de plata, la cabeza del hombre y  el gobernador, fiel a su juramento, así lo hizo.

    En 1607 el pintor Michelangelo Merisi da Caravaggio reflejaba en su cuadro Salomé con la cabeza de Juan el Bautista, el momento inmediatamente después a esta escena, cuando Salomé recibe la cabeza del profeta. El artista tenía entonces 36 años, una carrera de prestigio y las manos manchadas de sangre por un asesinato. Durante su adolescencia, además de dedicarse a la pintura en el taller de Simone Peterzano, pasaba el tiempo en la calle entre apuestas, juergas y correrías nocturnas. Con tan solo veintiún años se ve envuelto en un delito de agresiones que está a punto de llevarle a la cárcel, pero los contactos de su familia y el dinero le permiten huir a Roma donde comienza su carrera como pintor. Con el tiempo comienza a ganar cierto renombre gracias a la protección e influencia del Cardenal Francesco del Monte, quien da el impulso definitivo a su carrera.

    • 13 min.

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