Hoy nos acompaña Tirso Calero, director de cine, guionista, y escritor del libro “Winner & Thompson”. Hablamos sobre Los Cañones de Navarone, la filmografía de Lee Thompson, y su libro en torno a la figura de los dos cineastas. Cine bélico del de antes, aventuras con sabor añejo y aires épicos. La odisea del comando se antoja inalcanzable, deben escalar un acantilado en medio de las islas del mar Egeo. La película te agarra por las solapas desde el comienzo. Desde el encuentro de Mallory -Gregory Peck con el comodoro -James Robertson, también el narrador de la historia-, que le explica los detalles de su misión. Un tremendo ritmo insufla aire en las velas del caique, la embarcación griega donde navegan nuestros héroes disfrazados de pescadores. Las escenas de acción se suceden sin freno, el abordaje de los alemanes, la tormenta, el naufragio contra los arrecifes, la subida del acantilado, el dilema moral que se dirime entre los miembros del grupo cuando el comandante -Anthony Quayle- queda inutilizado al despeñarse en la escalada. Así un episodio tras otro, hasta llegar al clímax final con David Niven y compañía colocando los explosivos bajo los cañones dentro de la guarida nazi. Aparte de la espectacularidad de las secuencias, los efectos visuales se llevaron un Oscar. Los personajes son de carne y hueso, sentimos el dolor de esos tipos hartos de muerte. Brown -Stanley Baker- titubea ante un nazi, no puede más, y eso que le apodan el carnicero de Barcelona, el más civilizado de ellos , el experto en explosivos, un magnífico David Niven, con su flema británica aporta distinción al film, no digamos ya el animal de la pantalla Anthony Quinn, Stavros, y encabezando el plantel Gregory Peck, Para dar color a la cosa Foreman incluyó en el guion como novedad sobre la novela original de Alistair MacLean dos personajes femeninos, con intervenciones cortas, que en mi opinión aportan humanidad y belleza al conjunto, con Gia Scala y su doloroso acercamiento a Mallory, y la dureza mediterránea de la atractiva Irene Papas, poco después volverá a hacer pareja con Quinn en la conocida “Zorba el griego”. Detrás de esta superproducción, Carl Foreman, el guionista de “Solo ante el peligro”, productor del film, antes de contratar a J Lee Thompson contaron con Alexander Mackendrick. Al parecer no convenció a Foreman y Peck, que admiraba el buen hacer de Thompson en su anterior "La India en llamas", recomendó al director británico. Esta noche aplaudimos a los novios en la boda de un pueblo griego… Raúl Gallego, Salvador Limón, Zacarías Cotán y Tirso Calero