NADA MÁS QUE MÚSICA

MANUEL ALCAINE

"Nada más que música" es una sección del magacín cultural transmedia "Siéntelo con Oído" que producimos en Zaragoza y publicamos todos los jueves en nuestro blog: Https://www.sienteloconoido.es. Tiene un solo objetivo, entretener. Para ello vamos a contar con el mejor aliado posible, la música, nada más y nada menos. Por aquí pasarán grupos, cantantes, estilos, instrumentos, en fin, todo aquello que hace posible disfrutar del ruido más hermoso: la música.

  1. Nada más que música - Prince

    11/05/2024

    Nada más que música - Prince

    La MTV, la cadena que revolucionó la música en los 80 y que se había sacado de la manga el guitarrista de los Moonkes Michael Nesmith, llevó al éxito a nombres que destacaron del resto de forma inmediata y que nos exigieron a todos una especial atención. Uno de ellos fue Prince, El Principe, un artista que basaba su producción en la música de baile, un formato que le permitía cambiar de estilo en cada disco sin dejar de parecer innovador, algo que ya habían hecho en su día Dylan y David Bowie. El tipo tenía un ego que no cabía en todo el estado de Minnesota y una avidez de éxito y dinero similar. Lo consiguió todo. Cantante, multiinstrumentista, compositor, productor discográfico y actor, ganó numerosos premios y nominaciones, y es considerado, por unanimidad, como uno de los mejores músicos de su generación. Prince nació en el seno de una familia de músicos. Su madre, cantante de jazz y su padre pianista y compositor. Fue su padre precisamente el que le dio el nombre artístico de Prince, un apodo que él mismo había usado anteriormente. Con la ayuda de Owen Husney, un hombre de negocios de Minneapolis con el que Prince había firmado un contrato de gestión, llegaron a un acuerdo con la Warner Bros mediante el cual, Prince grabaría tres álbumes teniendo siempre el control creativo y retendría, además, sus derechos de publicación. El primero de estos álbumes fue “For you”, un trabajo en el que Prince escribió, produjo, arregló, compuso y tocó los 27 instrumentos de la grabación, excepto en “Soft and Wet”, Suave y húmedo. Este tema, que precisamente vamos a escuchar ahora, fue su primer sencillo y se lanzó el 7 de junio de 1978, el día en que el artista cumplía sus veinte años. El disco vendió 150.000 copias y todo empezó a rodar. Las comparaciones fueron espectaculares, grandes estrellas como Steve Wonder o Michael Jackson. Enseguida se puso en marcha la máquina de hacer dinero y se realizó un casting para componer una banda que le acompañara en directo. En 1979 lanzó su álbum Prince. En este trabajo se incluía un tema “¿Why you wanna treat me so bad?” que en ese momento pasó desapercibido pero que resumía todo aquello que le haría famoso: un bajo funk, un ritmo persistente de rock, voz soul en falsete y un uso destacado de la guitarra eléctrica. También, este tema, fue causa de controversia con su bajista André Cymone. Éste se había ocupado de todas las líneas de bajo y de algunas armonías vocales y, sin embargo, no aparecía reseñado en las acreditaciones. Si fue un error tipográfico, como alegó Prince, o no, no lo sabemos. Pero ahí empezaron sus roces. Pero bueno, a pesar de todo, en febrero de 1980 este álbum se convirtió en su primer disco en superar el millón de copias vendidas, y consecuentemente, su primer disco de platino. Tenía 21 años. El músico siguió publicando discos en los que cambiaba radicalmente de estilo. En el titulado Dirty Mind presentaba una imagen provocativa, aparecía en la portada en calzoncillos y con medias de mujer debajo de una gabardina. Las letras, extremadamente sexuales, se convirtieron en la pesadilla de los censores y, para cerrar el círculo, nuevamente omitió en los créditos el nombre del bajista André Cymone. En el siguiente álbum, Controversy, dio a su imagen una vuelta de tuerca. Precisamente por esta deriva, abandonó el grupo la teclista Gayle Chapman que fue sustituida por Lisa Coleman, una instrumentista con menos escrúpulos que la anterior. En 1982 publicó “1999”, su primer gran éxito popular y según críticos y los propios músicos, su primera gran obra maestra. La revista Rolling Stone lo considera el álbum más influyente de Prince. En él, cierra el estilo que poco más tarde sería conocido como sonido Minneapolis. Curiosamente, la canción que da título al disco, fue plagiada algunos años más tarde por Phil Collins. Pero bueno, la canción que le catapultó a las listas de éxitos fue el segundo sencillo, Little red Corvette Prince, ya lo hemos dicho antes, lo quería todo. A principios de la década de los 80, su posición en el mercado de la música se limitaba, que tampoco es poca cosa, a varios éxitos de R&B, vídeos musicales y alguna aparición en TV. Con este equipaje, se subió al tren del cine. Se empeñó y consiguió, en 1984, sacar adelante la exitosa Purple Rain, una película remotamente autobiográfica y de la que también era autor de la banda sonora. El álbum de esta banda sonora vendió más de 13 millones de copias en los EEUU y estuvo 24 semana consecutivas en el número 1 de la lista Billboard. Para comprender mejor el éxito de este trabajo basta repasar algunos datos:  La película recibió un Premio de la Academia a la mejor banda sonora de canción Original.  La película recaudó más de 250 millones de dólares en los Estados Unidos.  En un momento de 1984, Prince tuvo simultáneamente el álbum, el sencillo y la película en el número uno de sus respectivas listas en los EEUU. Fue el primer artista en conseguir esta hazaña.  El álbum Purple Rain ocupa el octavo lugar en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos publicada por la revista Rolling Stone. Hay tres canciones en el álbum que son de obligado cumplimiento. La primera, ”When doves cry”, Cuando las palomas lloran, primer sencillo del álbum y disco de platino. Otra de las canciones que no nos queda más remedio que escuchar es “Let’s go crazy”, Hagamos locuras, una canción que merece ser escuchada con atención. Empieza con una música de órgano que parece de funeral y sobre la que Prince hace un panegírico a “esto que se llama vida”. La canción va subiendo de tono por culpa de la batería y el bajo para llegar al climas con los solos de guitarra a cargo del propio Prince. Atentos. Y, por supuesto, la súper power ballad “Purple rain”. Su primera grabación fue en directo, en el club First Avenue de Minneapolis, aunque ha sido retocada para posteriores lanzamientos. Esta canción es un hito en la carrera de Prince, la cantaba en todos sus conciertos. Curiosamente la canción tiene un poco de historia porque, cuando Prince terminó su composición, le pareció que sonaba muy parecida a otra compuesta por Jonathan Cain. Lo comentó con él y éste, sin poner ningún problema, le dio su visto bueno. Así que, aquí está la famosa Purple rain. El 7 de abril de 2016 tuvo que suspender dos actuaciones programadas. Lo hizo con un comunicado aduciendo una gripe. Cuando se sintió mejor, el 14 de abril, dio la que, a la postre, sería su última actuación. Cuando volvía de esta actuación, su avión privado tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia para que Prince fuera tratado de una sobredosis. Por voluntad propia y contra el consejo de los médicos, abandonó el hospital al día siguiente. Ya en casa, se le vio haciendo compras y, brevemente, en una fiesta en la que manifestó encontrarse bien. El día 21 de abril, a las 09:43 h se hizo una llamada a urgencias para que se enviara un ambulancia de la casa de Prince, en Paisley Park. Los servicios de emergencia encontraron a Prince inconsciente y solo pudieron certificar su muerte. Se le declaró muerto a las 10:07 h. Se dio la circunstancia de que, en la escena, no había signos de suicidio o violencia, por lo que se diagnosticó la muerte de Prince como una sobredosis accidental de fentanilo. Tenía 57 años. Inmediatamente se desató la guerra por la herencia de Prince. Su hermana Tyka Nelson y sus cinco hermanastros presentaron la documentación pertinente para acreditar su derecho. Lo curioso del caso fue que también lo hicieron unas 700 personas que juraban por todos los santos ser hermanos de la estrella. Tras arduos análisis y pruebas de ADN, la herencia fue a parar a los auténticos hermanos del artista. Que cosas. Vamos con su música. Según las propias palabras de Prince, la canción Cream la escribió cuando se miraba al espejo. Desde luego, los cursillos de autoestima no estaban pensado para él. Por supuesto, nos queda mucho que decir sobre esta auténtica estrella de la música. Lo haremos en posteriores programas. Ahora tenemos que irnos y lo vamos a hacer escuchando “Delirious”, una canción en la que Prince nos cuenta como se está volviendo loco por una hermosa mujer. La canción está llena de connotaciones sexuales, lo suficientemente ocultas como para salvar la censura. Amigas, amigos, hasta la próxima.

    46 min
  2. Nada más que música - Juan Perro (Cantos de ultramar)

    06/29/2022

    Nada más que música - Juan Perro (Cantos de ultramar)

    Nuestro invitado de hoy protagonizó con su grupo la música española de los años 80. Su evolución musical y personal le llevó a abandonar una fama consolidada, su participación en el negocio de la música e incluso, su propio nombre. Santiago Auserón pasó a llamarse Juan Perro. El Sr. Juan Perro, zaragozano, Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y Premio Nacional de las Músicas Actuales acaba de grabar un nuevo disco: Cantos de ultramar. Un trabajo en el que combina sonidos de ambos lados del Atlántico. Las canciones de este disco ya habían sido grabadas, solo con guitarra y voz, en su álbum anterior “El Viaje”. En esta ocasión se hace con formato de sexteto con músicos de jazz. Junto a Juan Perro encontramos Joan Vinyals a la guitarra, desgraciadamente fallecido no hace mucho, Isaac Coll, al bajo, Pere Foved a la bateria, Gabriel Amargant, saxo tenor y clarinete, David Pastor con la trompeta y el fliscornio. Todos ellos han conseguido un trabajo limpio, con la electricidad justa, tranquila pero con un punto que te hace sentir que estás ante una obra redonda. Antes hemos escuchado Agua de limón, ahora vamos a escuchar otro corte del disco: Ambar. Dedicada a la cerveza con sabor cubano. La familia Auserón, debido al trabajo del cabeza de familia, topógrafo, deambuló por varias ciudades españolas y a Santiago le tocó nacer en Zaragoza. Su padre trabajaba entonces para los militares de la base aérea norteamericana. Posteriormente pasó a trabajar como responsable del entretenimiento de los soldados de la base, lo que hizo que sus hijos estuvieran en estrecho contacto con la música que llegaba de los EEUU: Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Nat King Cole, Louis Armstron y, por supuesto el rock and roll. Tras pasar por la universidad, fundó el grupo Radio Futura que, de 1979 a 1992 lideró el mercado musical y lo que dió en llamarse la movida madrileña. A este grupo se le sigue considerando como uno de los mejores grupos de rock español de todos los tiempos. Buscando nuevos retos en su carrera, inició su andadura profesional en solitario. Y así nació Juan Perro. Vamos a escuchar un corte de este nuevo disco, creo que es el que mas matices jazzeros tiene: Luz de mis huesos. Juan Perro se dio a conocer en 1993 en la gira de Kiko Veneno y Juan Perro vienen dando el cante. A partir de este momento las grabaciones se sucedieron: Raíces al viento en el 95, Huella sonora en el 97, Mr. Hambre en el 2000, Cantares de vela en 2002, rodeado siempre de grandes músicos de rock, jazz, flamenco y son. Se codea y colabora con Compay Segundo, Kiko Veneno, Raimundo Amador, La Barbería del Sur, Malevaje, Pau Riba, Carlos Cano y tantos otros. Entre sus muchos trabajos y colaboraciones destacan los conciertos que dio entre 2005 y 2007 junto a la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics de Barcelona con el espectáculo Canciones de Santiago Auserón, que, además, obtuvo el premio Max de las Artes Escénicas. Volvemos al disco: Arenas del Duero. Hemos citado antes a Compay Segundo y su estrecha relación con Auserón. Él mismo lo cuenta en una entrevista reciente: “Lo más importante para Compay era la música, por encima de todo. Tenía 86 u 87 años cuando le conocí. Era deslumbrante. Producía un sonido con luces de todo un siglo, lo aprendió de pequeño. Me lo mostraba con su guitarrita. Una como esa [señala una guitarra colgada en el salón de su casa]. Fue una de las dos primeras que trajo a España. Me dijo: "Te la regalo". Y cuando ya la tenía en mis brazos añadió: "Ahora tú me regalas 200 dólares". Era la conciencia musical del siglo XX. Sonaba con absoluta dignidad. Eso no es fácil. “ Compay Segundo, genio y figura. Seguimos con Cantos de ultramar. Escuchamos ahora De un país perdido. En esa misma entrevista que he citado antes, la que le hizo el periodista Fernando Navarro para el Pias Semanal, Auserón opina sobre el reguetón. A la pregunta del periodista sobre que opinión le merece el reguetón, una música que no solo ha llegado a España sino que ha conquistado el continente americano, Auserón responde, y transcribo literalmente: “Antes vino la lambada y mucho antes, pongamos por caso, el sucusucu. Entre esos géneros y el reguetón hay pérdidas de melodía y de flexibilidad rítmica. Después del reguetón vendrá seguramente otra forma de sonoridad robotizada. ¿Cómo se explica esa decadencia de los géneros populares? Por la electrónica y por el acceso al consumo de mucha gente que vive en el límite de la miseria, a menudo expatriados que no tienen acceso a otra cultura. Desde el punto de vista musicológico, el reguetón es la célula mínima de la síncopa negra reiterada hasta el infinito, como si para ciertos usos no hiciera falta más música. El baile con gestualidad sexual explícita tiene en África carácter ritual y está extendido por todo el Caribe. Lo llaman perreo, pero oiga, ¡hay perros con más tumbao! De la pista de baile jamaicana, esa síncopa emigra a la discoteca latina. Los indígenas americanos no la practicaban. Una apropiación latina de la música negra se pone así de moda, en ambientes donde la violencia, el sexismo machista, la ostentación, el narco y las pistolas son considerados como valores supremos. Ahí adquiere prestigio provocador y los medios de comunicación la transforman en mercancía internacional. Todo eso recuerda el proceso de otras músicas negroamericanas, pero esta vez reducido a la mínima expresión. Es un fenómeno interesante, a la vez que amenazador, porque con él emergen las capas sociales olvidadas de América. Llevado a la música popular y comercial y la discoteca es basura sonora. Pero no olvidemos que nuestros abuelos decían lo mismo del rock. ¿Qué ocurrirá cuando intérpretes, productores y consumidores del género empiecen a necesitar otra cosa?. Me alegro de que me haga esta pregunta. Bueno, esto lo he dicho yo. Más Cantos de ultramar, en este caso El desterrado. Juan Perro es una “rara avis” dentro del panorama musical español. Cuando el triunfo le venía de cara con su grupo, lo dejó todo para seguir su carrera en solitario con la que, sin renegar de su pasado, descubrir y profundizar músicas más allá de nuestras fronteras. No fue fácil, pero el cansancio había hecho mella en todos los componentes y se bajaron del carro. Pero esta actitud no es gratis. La TV y otros medios te dan la espalda si no entras en su formato. A pesar de todo, no parece que este riesgo le haya supuesto mayor problema a Juan Perro y, aunque gana menos dinero que con su mítica banda, la aventura le ha merecido la pena. Preguntado sobre la posibilidad de una nueva etapa con Radio Futura siempre ha sido categórico. No. Dice: “Con la vuelta de Radio Futura destrozaríamos nuestras vidas, lo que quede de nuestras vidas. A estas alturas no merece la pena.” Y todo esto a pesar de que varios promotores y organizadores de festivales, tanto españoles como Mexicanos, se lo han propuesto en numerosas ocasiones poniendo encima de la mesa unos cheques muy sustanciosos. Seguimos con sus Cantos de ultramar. Esto es El viaje. Para Juan Perro, visitar Cuba una y otra vez es como una religión que le permite ver el camino que le acercará, tarde o temprano, a músicas futuras pero dotadas de sólidos cimientos. La isla es un punto intermedio de ida y de vuelta en ese viaje interminable en busca su propio Shangri-la musical. Llegó a La Habana en 1984 y la ciudad lo recibió con los brazos abiertos y un cóctel de músicas, pregones, rumba, ron y algarabía callejera. Visita el resto de país y descubre que las tradiciones siguen vivas, las importadas y las autóctonas. Santiago de Cuba le muestra que la trova y el son no fueron modas, sino más bien, latido constante de una cultura y nación que sabe de donde viene, y preserva sus valores para decidir a donde va. Y, como no podría haber pasado de otra manera, se enamoró de la isla. Y en esto mucho tuvo que ver su amistad con el tresero Pancho Amat y el legendario Francisco Repilado “Compay Segundo”, y otros artistas cubanos que le ayudaron a sondear la vasta riqueza musical de la isla desde la que pudo fusionar las armonías del rock and roll y el blues con la cadencia del son. Un ejemplo: A morir de amores. El tiempo, cuatro años al menos, y el mimo invertidos en la creación de este disco se han traducido en una edición cuidadísima, culta y, consecuentemente, fabulosa. Auserón conserva su voz admirablemente y siegue siendo tan moldeable como él quiera. Seguramente no volverá a llenar estadios como lo hacía en otro tiempo pero, también en eso, hemos ganado. Un gran disco, un gran trabajo y un gran artista. Nos vamos. Lo hacemos con otro corte de este estupendo Cantos de ultramar. El tema se llama Nada Y como siempre… ¡Buenas vibraciones!

    44 min
  3. Nada más que música - Héroes del Silencio

    06/15/2022

    Nada más que música - Héroes del Silencio

    Un día más vamos a repasar un poco de la historia de la música, en este caso española, y para más precisión, zaragozana. Este programa estaba en deuda con el grupo más internacional que ha dado esta ciudad. Por supuesto, nos son otros que Héroes del Silencio. Hoy saldaremos esta deuda. Esto ha sido “Apuesta por el rock and roll”, un corte de Rarezas, uno de sus discos recopilatorios. Pero para Héroes del Silencio todo terminó el 10 de febrero de 1996, en una habitación de hotel de Tijuana, México. Enrique invitó inesperadamente a sus compañeros a una reunión y, ante su sorpresa, puso encima de la mesa un par de folios, escritos por las dos caras, en los que se resumía el futuro “modus operandi” que el grupo debería asumir desde ese momento. El mensaje era imperativo y no dejaba lugar a dudas: no más guitarras eléctricas, canciones cortas, obligatoriedad para todos de investigar en las nuevas tecnologías, … Juan Valdivia, guitarrista de la banda, se levantó y se fue. Punto y final. Claro que, para llegar a este punto, habían pasado muchas cosas. Nos remontamos a 1980, ciudad de Zaragoza. Pedro y Juan Valdivia, batería y guitarra respectivamente, comenzaron a dar sus primeros paso en el mundo de la música, junto con su primo Javier Guajardo, cantante, formando el grupo de pop Zumo de vidrio. Era la época de la movida madrileña donde cortaban el bacalao grupos como Alaska y Dinarama, Radio Futura, Nacha Pop, Gabinete Galigari o Los Secretos. Del extranjero nos llegaban músicas diversas como Michael Jackson, The Police o Dire Straits. En este contesto nació el proyecto Héroes. Entre dos tierras, quizá su mayor éxito. Al poco tiempo, entró en escena Enrique Ortiz de Landázuri, más tarde conocido como Enrique Búnbury, que por entonces tocaba el bajo y cantaba en Proceso Entrópico y le invitaron a unirse al proyecto. Con formato de trío, el cantante anterior ya había abandonado la banda, comenzaron sus primera actuaciones y grabaron su primera maqueta. Las nuevas canciones tenían un estilo oscuro y simbólico, con claras influencias post punk, muy distinto al pop de Zumo de Vidrio, así que decidieron cerrar esta etapa y empezar de cero. En 1985, se incorporó al trío un nuevo bajista, Joaquín Cardiel, para que Bunbury se dedicara a cantar con más libertad. También por esas fechas abandonó el grupo Pedro Valdivia para centrarse en sus estudios y fue sustituido por el bateria zaragozano Pedro Andreu. Y con todos estos movimientos, se completó la banda, una banda que… todavía no tenía nombre. Maldito duende. El nombre llegó, como suele pasar casi siempre, por azar. Estaban promocionando su primera maqueta y tenía que acudir a una entrevista en Radio Zaragoza y seguían sin nombre. Alguien sugirió “Héroes del Silencio”, el título de una de sus canciones, que posteriormente cambiaron por Héroe de leyenda, y la idea gustó a todos y así quedó la cosa. A partir de este momento, todo se aceleró: ganadores de la fase regional del Festival de Benidorm, finalistas del concurso “Nuevo Pop Español”, bombazo en las Fiestas del Pilar y primeros contactos con los ejecutivos de las discográficas. Uno de ellos, Gustavo Montesano, productor y guitarrista de Olé Olé, se acercó a Zaragoza para verles en directo y quedó impresionado e inmediatamente se los recomendó a la multinacional EMI. A pesar de todo, EMI no lo tenía del todo claro y decidió empezar con un EP con cuatro temas que se grabó a finales de 1987. El trabajo vendió 30,000 copias, un récord absoluto para un lanzamiento debut. Con las cosas un poco más claras, la discográfica se atrevió ya con un nuevo lanzamiento, un LP que Héroes tuvo que componer en tiempo récord para publicarse en octubre de 1988. El mar no cesa fue disco de platino y vendió más de 150,000 copias. En la gira correspondiente, Héroes del Silencio dejó definitivamente constancia de su calidad y de la contundencia de sus directos. De su álbum El mar no cesa, Mar adentro. La fortuna les sonrió cuando en un concierto, en Calatayud concretamente, les escuchó el productor Phil Manzanera, antiguo guitarrista de Roxi Music. Que por cierto, ¿que c**o hacía Phil Manzanera en Calatayud?. Bueno, fuera como fuese, y convencido de su valía, les propuso producir su próximo álbum, así que, en septiembre de 1990 volvieron a encerrarse en el estudio para grabar Senderos de traición. Lo hicieron a caballo entre Madrid y Londres. Algunos de los temas ya los habían tocado en gira y los tenían rodados pero otros, compuestos hacía ya tiempo, fueron retocados y mejorados para la grabación. El resultado fue un disco potente que dio una vuelta de tuerca a la trayectoria de la banda. Temas como “Entre dos tierras” o “Maldito duende” barrieron en las listas y se vendieron más de 400.000 copias. Durante la gira de presentación, “Tour Senda” dieron 140 conciertos por toda España y también hicieron una minigira por Alemania, Suiza, Bélgica y Francia. De esta visita a Europa les quedaron las ganas de volver, y lo hicieron al año siguiente, en 1992, realizando 54 conciertos por diversos países europeos. También cruzaron el Atlántico y tocaron en México aunque fue menos satisfactorio su trabajo debido al ambiente relativamente hostil por celebrarse en esas fechas el V Centenario del descubrimiento de América. Lo que si les sirvió fue conocer al guitarrista Alan Boguslavsky que, a la postre, se uniría al grupo. De su álbum El espíritu del vino, La sirena varada. En 1993, nuevamente de la mano de Phil Manzanera, volvieron al estudio para grabar el que sería su tercer álbum: El espíritu del vino. Grabado íntegramente en Londres, es el trabajo más complejo y enigmático del grupo. “Nuestros nombres” o “La sirena varada” son algunos de los temas que completan el disco. Como era de rigor, nada más publicar el álbum se embarcaron en la gira El camino del exceso por Europa y América con un total de 134 conciertos en los que ya estaba el nuevo fichaje, el guitarrista mexicano Alan Boguslavsky. Por estas fechas se produjo una anécdota, protagonizada como no por Bunbury. La banda fue recibida en audiencia por el Príncipe Felipe que se había declarado admirador del grupo por su música y por la difusión del idioma castellano por todo el mundo. Cuando terminó la recepción y fueron preguntados por la prensa, Enrique manifestó que él era antimonárquico. Y se lió. Pero, bueno, este año 1993 fue también el de su definitivo reconocimiento internacional. Su participación en un festival en Berlín contra el racismo los colocó en la cresta de la ola en Alemania. Vendieron allí 250.000 copias de disco y fue núm. 1 en ventas, cosa que también paso en España, México y Suiza. Pero la gira fue dura y pasó factura. Y es que, además de Europa, en Latinoamérica dieron, en dos meses, 26 conciertos en México, Chile y Argentina. Así que, al finalizar el tour, la banda se dio unas vacaciones. Los excesos y la duración de la gira habían dañado seriamente la convivencia de los miembros de la banda y se encontraban en medio de una importante crisis interna. Avalancha, del álbum del mismo nombre. Con la ilusión de salvar este matrimonio a cuatro bandas que empezaba a hacer aguas por todas partes, la banda se retiro a la montaña para discutir y planificar su futuro y su nuevo disco. Como pasa en todos los equipos de fútbol, cambiaron a todos menos a los jugadores. Cambiaron al productor, cambiaron al mánager e incluso a su diseñador gráfico. Y acertaron. Bob Ezrin, conocido por su participación en grandes álbumes como Pink Floyd, Alices Cooper, Loy Reed y Kiss, entre otros, se hizo cargo de la situación y en tres meses, entre Londres y Los Angeles, grabaron su cuarto álbum de estudio: Avalancha. El disco fue un éxito absoluto y vendió más de 200,000 copias. Como es habitual, a la promoción del disco siguió una gran gira que fue la puntilla en las deterioradas relaciones entre los miembros del grupo. Esto es Héroe de Leyenda, el que fuera primer sencillo de la banda. Esta gira fue realmente una macrogira. Empezó en julio de 1995 para terminar en Octubre de 1996: 152 conciertos repartidos por Europa y América. La convivencia y el cansancio proporcionó momentos muy difíciles e hicieron crecer las desavenencias internas de la banda. Durante la gira, Bunbury empezó a componer y grabar nuevos temas sin tener, para nada, en cuenta al resto de Héroes y haciendo ver que su futuro ya no pasaba en la banda. Como guinda del pastel, su último concierto, que se celebró en Los Angeles el 6 de octubre de 1996, tuvo que ser suspendido por que el público empezó a tirar botellas y objetos al escenario. Estaban cabreados por unas declaraciones despectivas de Bunbury acerca de las mujeres mexicanas. Antes de acabar la gira, en una rueda de prensa celebrada en Lima comunicaron su separación temporal. También del álbum “El espíritu del vino”, El camino del exceso. Héroes todavía tenia contrato en vigor con la discográfica, y estaban obligados a publicar cinco discos más. En el 98 publicaron Rarezas, una álbum con versiones inéditas de algunos temas y de otros que solo habían sido publicados en sencillos. Hasta 2007, EMI publicó otros cuatro discos más con material antiguo o reinterpretado e incluyendo DVDs de conciertos. Y los Héroes… cada uno por su lado. Bunbury inició su exitosa carrera en solitario. Alan Boguslavsky colaboró en el primer disco en solitario de Bonbury y después formó su propio grupo: Bogusflow, pero duró poco. Juan Valdivia colaboró con su hermano Gonzalo en algunos proyectos, e incluso lanzó su propio álbum, Trigonometralla, en 2001. Pedro Andreu se embarcó en algunos proyectos musicales que no tuvieron mucha repercusión. Joaquín Cardiel, por su parte, se alejó del panorama musical y realizó algunos viajes para conocer e

    59 min
  4. Nada más que música - Stan Getz y The Oscar Peterson Trío

    05/25/2022

    Nada más que música - Stan Getz y The Oscar Peterson Trío

    Hoy vamos a repasar un gran disco, el que grabaron en estudio Stan Getz y The Oscar Peterson Trío en 1.958. En el trío de Peterson militaban el guitarrista Herb Ellis y el bajista Ray Brown. El año anterior, en 1957, el productor Norman Granz estaba tratando de emparejar al legendario trió sin batería de Oscar Peterson con grandes figuras del jazz. El elegido fue Stan Getz porque pensó, con acierto, que de esta conjunción saldría algo bueno. Y ya lo creo que salió. La base rítmica que proporcionan la guitarra y el bajo, permite que el piano de Peterson desarrolle toda su técnica y que el saxo de Stan suene tan cálido como acostumbra. El disco empieza con una vibrante versión de I want to be happy, “Quiero ser feliz”, una partitura que Vincent Youmansy escribió para el musical de 1925 No, No, Nanette. Stanley Getz nació el 2 de febrero de 1927 en Filadelfia y ha sido catalogado por el crítico musical Scott Yanow como “uno de los grandes saxofonistas tenores de todos los tiempos”. Sus orígenes eran de lo más diverso. Su madre había nacido en Filadelfia, su padre en Londres, sus abuelos paternos eran originarios de Ucrania y habían tenido que salir huyendo para no caer en los pogromos anti-judios que se estaban produciendo en el imperio ruso. Durante la Gran Depresión la familia Getz se mudó a Nueva York y fue allí donde el jovencito Stand empezó a interesarse por los instrumentos musicales y tocó varios de ellos hasta que su padre le compró su primer saxofón a la edad de 13 años. Y con él, empezó a practicar nueve horas al día. Esta dedicación le permitió ser aceptado en la All City High School Orchestra de Nueva York. Con 16 años se unió a la orquesta de Jack Teagarden y empezó su carrera profesional. También tocó con Nat King Cole, Lionel Hampton, Jimmy Dorsey y Benny Goodman. Después de tocar con los mejores, decidió dar el paso y formar su propio grupo, pero, al mismo tiempo, empezó también su relación con la heroína. Getz se había casado cuando era prácticamente un adolescente y estaba bastante metido en las drogas. De hecho, fue detenido en 1954 por intentar robar una farmacia para conseguir morfina. Este primer matrimonio se deshizo y sus tres hijos fueron recogidos, con el tiempo, por la segunda esposa de Stan con la que tuvo dos hijos más. La nueva pareja se había trasladado a Copenhague, sobre todo para escapar del mundo de las drogas, tan asequible en aquellos días en Estados Unidos. A pesar de todo, Stan volvió a las drogas y su esposa le abandonó y se volvió a Suecia donde vivían sus padres. Para que volviera con él, Stan le envió una copia de lo que sería su siguiente trabajo Jazz Samba y le prometió que a partir de ese momento se mantendría sobrio. Su esposa volvió con él pero solo sería el inicio de un largo recorrido de encuentros y desencuentros que solo terminó cuando, en 1987 le diagnosticaron un cáncer terminal que acabó con su vida el 6 de junio de 1991. I’m glad there is you es una canción escrita por Yimmy Dorsey, que se publicó por primera vez en 1941 y que se ha convertido en un estándar del jazz. Por su parte, Oscar Peterson, la otra columna que sostiene esta estupenda obra, nació el 15 de agosto de 1925, en Montreal, y fue un virtuoso del piano, el “Maharaja del teclado”, como le llamaba Duke Ellington. Peterson, que se crió en un barrio predominantemente negro, se encontró pronto con la cultura del jazz. Sus primeras clases de piano las empezó a recibir a los siete años impartidas por su padre, músico aficionado, y su hermana. A los nueve años Peterson ya tocaba perfectamente y a los catorce ganó el concurso nacional de música organizado por la Canadian Broadcastin Corporation. Y, a partir de aquí, se convirtió en pianista profesional. Tenía por entonces un programa de radio semanal, tocaba en hoteles y salas de músico, orquestas, trios y es que, aunque su formación había sido clásica, sus tendencias gravitaron pronto hacia el boogie-woogie y el swing. Oscar Peterson había conseguido una reputación como un pianista técnicamente brillante y melódicamente creativo. Norman Granz, al que ya conocemos por su relación con nuestros dos invitados, se hizo cargo de su representación. Su primer contrato, presentación de Peterson en la ciudad de Nueva York en un concierto de Jazz en la Filarmónica en el Carnegie Hall. A partir de aquí, toco siempre con los mejores pero cabría destacar su colaboración con Stan Getz con el guitarrista Joe Pass. Fue en esta época, 1974, cuando ganó el Premio Grammy a la Mejor Interpretación de Jazz por un grupo. El álbum se llama The Trío. Vamos a escuchar ahora una mezcla de baladas, incluidas en este disco, en las que los cuatro músicos dejan de manifiesto su cualidades interpretativas. Ballad Medley Nuestro amigo no fue un derroche de salud que digamos. Peterson padecía de artritis desde su juventud, una enfermedad que para un pianista resulta letal. Siempre fue obeso, lo cual empeoraba la situación. Fumaba mucho y cada vez que intentaba abandonar al habito engordaba un poco más. Tuvo que ser operado de la cadera y ésto todavía empeoró su movilidad. Para terminar de arreglarlo, en 1993 sufrió un derrame cerebral que debilitó su lado izquierdo y le retiró de escena durante unos años. Aunque recuperó cierta habilidad en su mano izquierda, su destreza en la forma de tocar el piano se vio sensiblemente mermada. Su estilo pasó a basarse principalmente en su mano derecha. Volvió a escena en 1995 y aún recibió el Grammy Lifetime, por sus contribuciones creativas en el campo de la grabación. En 2007 su salud se vino abajo. Canceló sus planes de actuar en el Festival de Jazz de Toronto y en un concierto de estrellas del Carnegie Hall que se iba a dar en su honor. Peterson murió el 23 de diciembre de 2007 de insuficiencia renal en su casa en Mississauga, Ontario. Vamos a escuchar ahora Tour’s end, una canción compuesta por el propio Stan Getz. Es evidente que durante la grabación de este trabajo, los cuatro músicos se encontraban en estado de gracia. No hay un solo compás que desmerezca. Saxofón, piano, guitarra y bajo. No hace falta nada más. Bueno amigos, nos vamos a despedir de estos cuatro genios y del programa de hoy con otro número de su álbum: Three little words, en este caso compuesta por Oscar Peterson. Nos vemos y nos oímos dentro de quince días, hasta entonces… ¡¡¡Buenas Vibraciones!!!.

    48 min
  5. Nada más que música - Nina Simone

    05/11/2022

    Nada más que música - Nina Simone

    Bueno, pues hoy vamos a dedicar nuestro espacio a una cantante, compositora, pianista, arreglista, activista por los derechos civiles y, por encima de todo, una gran mujer. Interprete de una amplia gama de estilos musicales que van desde la música clásica al jazz pasando por el blues, folk, R&B, gospel y el pop. Había nacido en el seno de una familia pobre y negra en Tryon, Carolina del Norte. Sexta de ocho hermanos, empezó a tocar el piano a los tres o cuatro años demostrando ya un gran talento para la música. Su primer concierto, a los doce años, marcó su deriva política posterior. El incidente ocurrió cuando sus padres, que habían ocupado los primeros asientos del auditorio para escuchar a su hija, fueron desalojados al final de la sala para dejar sus asientos a personas blancas. La niña dijo que, o trasladaban a sus padres a la primera fila o no tocaba. Por supuesto, sus progenitores volvieron a sus asientos y dio comienzo el concierto. La madre era ministra metodista en su tiempo libre y sirvienta a tiempo completo. Su padre, también reverendo, tenía un negocio de limpieza en seco pero su mala salud le dejaba fuera de juego durante largos periodos. No lo he dicho ¿verdad?, bien pues estamos hablando de Nina Simone. A pesar de todos los impedimentos que tuvieron que sortear, apoyada por su primera profesara de música y también de un fondo local para la educación y de diversas becas, la joven Nina pudo graduarse. Su objetivo era entrar en el Curtis Institute of Music de Filadelfia pero su solicitud fue denegada. Solo tres de los setenta aspirantes lo consiguieron ese año. Fue un duro golpe porque su familia se había trasladado a Filadelfia esperando su ingreso en la importante escuela. Siempre pensó que había sido rechazada por cuestiones racistas pero el instituto lo ha negado sistemáticamente. Tampoco pudo volver a intentarlo porque el Curtis no aceptaba alumnos mayores de 21 años. Curiosamente, unos días antes de su muerte, en 2003, el instituto le otorgó un título honorífico. Así que, desanimada, Nina Simone se dedicó a trabajar como asistente de un fotógrafo, simultaneando esta actividad como acompañante al piano en una academia de canto y dando clases particulares. Al poco, le llamaron para actuar en un bar en Atlantic City, cuyo propietario insistió en que cantara y tocara el piano. Fue allí donde adoptó el nombre artístico de ·”Nina Simone”. Nina por “Niña”, apodo que le había puesto su novio de entonces y Simone por la actriz francesa Simone Signoret de la que era admiradora. Este cambio de nombre también estaba motivado porque sabía que su madre nunca aprobaría que su “niña” tocara la música del diablo. Así que tenía que pasar desapercibida. La mezcla de jazz, blues y música clásica de Simone en sus actuaciones en el bar le valió una pequeña pero leal base de fans. En 1958 conoció a Don Ross, un trotamundos que trabajaba en las ferias invitando a gritos a la gente para que entrara en su espectáculo. Pero pronto se arrepintió de su matrimonio. Estaba trabajando por pequeños clubs cuando le ofrecieron grabar una de las canciones de la opera Porgy and Bess que se aprendió escuchando la que ya había realizado Billie Holiday. Fue un éxito y récord de ventas pero como había vendido todos los derechos del álbum por 3.000 dólares, no recibió ni un céntimo por los derechos, ni en ese momento ni nunca. A pesar de su mala cabeza para los negocios, su popularidad fue creciendo y firmó un contrato con Colpix Records que le permitió grabar una gran cantidad de álbumes de estudio y en directo. El estudio le cedió todo el control creativo, incluida la elección del material que se grabaría, a cambio de que ella firmara el contrato con ellos. El disco Nina Simone at Town Hall le abrió las puertas de Nueva York y se convirtió en la artista favorita de Greenwich Village, el barrio bohemio y artista de la gran manzana. Vamos a escucharle precisamente en una de sus actuaciones en directo, Ain’t got no – I got life. Por esta época, Simone tocaba música pop solo para ganar un dinero que le permitiera continuar sus estudios de música clásica y le era indiferente tener un contrato de grabación o no. Y esta fue una actitud hacia la industria discográfica que mantuvo durante la mayor parte de sus carrera. Disuelto su primer matrimonio, en 1961 volvió a casarse; en esta ocasión con un detective de la policía de Nueva York, Andrew Stroud. Al poco tiempo se convirtió en su mánager y en el padre de su hija Lisa. Desgraciadamente, el tipo terminó abusando de Nina, psicológica y físicamente. En 1964, cambió su compañía discográfica Colpix por la holandesa Philips Records y esto supuso un cambio en el contenido de sus grabaciones. Hasta ahora siempre había incluido en sus trabajos referencias a su herencia afroamericana pero en el primer disco con Philips, por primera vez abordó la desigualdad racial en los Estados Unidos. Desde luego que motivos no le faltaban. Esta actitud más beligerante, como no podía ser de otra manera en los Estados Unidos, le supuso el boicot a su música en algunos de los estados del sur. Mucha copias de sus discos fueron destrozadas en una emisora de radio de Carolina y devueltas a la compañía discográfica. Este momento de su vida fue clave en su activismo por los Derechos Civiles y se convirtió en parte fundamental de sus conciertos y trabajos discográficos. A medida que su activismo político aumentaba, su carrera artística se ralentizaba. Y es que, este activismo no era de fachada. Al igual que Malcolm X, su vecino en Mount Vernon, estuvo en las marchas de Selma a Montgomery, famosas por la represión que la policía aplicó en unas manifestaciones pacíficas que acabaron con un montón de muertos, apoyaba en nacionalismo negro e incluso abogó por la revolución violenta en contra del discurso de Martin Luther King Jr., del que, por otro lado, era un buena amiga. Al reflexionar sobre este período, dejó anotado en su autobiografía: “Me sentí más viva entonces de lo que me siento ahora porque me necesitaban, y podía cantar algo para ayudar a mi gente”. Nina Simone y su éxito Mr. Bojangles. Su compromiso con el activismo en pro de los derechos civiles no le salió gratis. Según sus propias palabras, “la industria de la música la castigó boicoteando mis discos”. Molesta y decepcionada abandonó los Estados Unidos en septiembre de 1970 en dirección a Barbados. Esperaba que su esposo y gerente se comunicara con ella para cuando tuviera que actuar nuevamente. Lamentablemente, su esposo y agente, el Sr. Stroud, que además estaba a cargo de los ingresos de la artista, interpretó su escapada como una solicitud de divorcio. Cuando Simone regresó a los EEUU, se encontró con la sorpresa de que había una orden de arresto contra ella por impago de impuestos, así que nuevamente salió por piernas a Barbados donde permaneció bastante tiempo. Fue su amiga, la también pianista y cantante, Miriam Makeba la que le convenció para que se fuera a vivir a Liberia. Y lo hizo. Cuando su hija Lisa se reunió con ella, su relación fue nefasta debido a sus incipientes problemas mentales, hasta el punto de que Lisa abandonó a su madre para irse a vivir con su padre. La carrera de Nina Simone, a la vez que su salud, se estaban desmoronando a paso agigantados. Vamos a oírla ahora en un tema de George Harrison, Here comes the sun. En la década de 1980, Simone actuó regularmente en el Ronnie Scott’s Jazz Club de Londres. Y, aunque su estilo inicial sobre el escenario era algo altivo y distante, poco a poco Nina Simone parecía disfrutar de interactuar con su público, contando anécdotas sobre su carrera e incluso solicitando que le pidieran canciones para interpretar. Durante esta época vivió en todas partes y en ninguna. Liberia, Barbados y Suiza para terminar en París. Allí actuó regularmente en un club de jazz llamado Aux Trois Mailletz donde prácticamente no le pagaban nada. Estas sesiones fueron brillantes en ocasiones para, en otras, derrumbarse a los quince minutos. A menudo estaba demasiado borracha para estar en un escenario y se enfadaba con el público y les insultaba. La situación se hizo tan insostenible que unos amigos tuvieron que intervenir. Por mediación de estos amigos, se trasladó a Holanda y se instaló en un apartamento vigilada por uno de ellos para que se relajara y pudiera volver a la normalidad. Definitivamente fue diagnosticada con “Trastorno bipolar”. Con la medicación apropiada, su vida comenzó a mejorar y se trasladó a Amssterdam, pero, finalmente, y tras unos años tratándose un cáncer de mama, falleció el 21 de abril de 2003. Vamos a escuchar la versión que hace Nina Simone del éxito de Leonard Cohen, Suzanne. Nina Simone fue sin duda hija de la generación que cuestionó la humillación racista, que señaló sin temor la supremacía blanca y abrazó la causa del pueblo negro. También fue una mujer atormentada, victima de los abusos físicos y mentales de su marido, al que solo abandonó cuando decidió autoexiliarse, y una mujer resentida por no haber podido conseguir su sueño de ser concertista clásica. Si tuviéramos que usar una sola palabra para definir a Nina Simón, seguramente sería “corrosiva”. Llena de contradicciones, se convirtió en la voz de la defensa de los derechos civiles y contra el racismo pero vivió en silencio la opresión “invisible” que sufría muchas mujeres, incluida ella. Feeling Good. Ella dijo: “¿Cómo puedes ser artista y no reflejar tu tiempo”?. Y por eso entregó su talento al servicio de su pueblo, perseguido y oprimido por el racismo salvaje de la época, y que, al parecer, no ha cambiado tanto. Y así fue durante toda su vida. Una vida plagada de problemas ocasionados por su militancia y por su salud mental. Problemas, por otro lado, que no impidieron que nos dejara

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  6. Nada más que música - Creedence Clearwater Revival - II

    04/27/2022

    Nada más que música - Creedence Clearwater Revival - II

    Hola, hola, yo soy Antonio Giménez y esto es… NADA MÁS QUE MÚSICA. Muy buenas tardes Señoras y Señores, sean ustedes bienvenidos a este rincon de internet en el pretendemos, sobre todo, que ustedes lo pasen bien. Hoy lo haremos con la segunda parte de nuestro repaso a una de las mejores bandas de EEUU, Creedence Clearwater Revival. Así que… empezamos. Bueno, pues habíamos dejado a nuestros amigos de la Creedence en mitad de la bronca, una bronca que les llevaría a su disolución. Repasamos el último día algunos de los motivos que les llevaron a este punto pero, la puntilla la dio John Fogerty tomando algunas decisiones, en su calidad de mánager empresarial de la banda, que dejó a todos sus miembros sin los royalties correspondientes a todas sus grabaciones y por las que tuvieron que entablar un montón de pleitos para poder recuperar sus ingresos. Y es que John había decidido, junto con sus abogados, traspasar el capital del grupo a un banco de Nassau. Años más tarde, en 1983, los juicios iniciados por los miembros del grupo fueron vistos para sentencia y una corte de California sentenció la devolución de 8,6 millones de dólares a sus legítimos dueños. A pesar de la sentencia, solo una ínfima parte de este dinero llegó a sus bolsillos. En este ambiente se publicó “Pendulum”, un nuevo trabajo de estudio que fue bien recibido por critica y público y premiado con unas buenas ventas. De este trabajo es “Have you ever seen the rain” A pesar del éxito del grupo, los problemas personales entre los hermanos Fogerty no hacían más que crecer. Tras la grabación de Pendulum, Tom, que ya había dejado el grupo en numerosas ocasiones aunque siempre había vuelto, lo hizo nuevamente pero esta vez de forma definitiva. Su marcha se hizo pública en febrero de 1971 y aunque en un principio se pensó en reemplazarlo, finalmente no lo hicieron. Tom Fogerty grabó en solitario “Good Bye President” que, más o menos, se escucho pero en ningún caso como a su anterior grupo. Este mismo año, 1971, John Fogerty comunicó al resto del grupo que la banda continuaría adelante adoptando una solución democrática, según la cual cada miembro del grupo escribiría y cantaría su propio material. El contribuiría con la guitarra rítmica en las canciones de sus compañeros, lo que daría lugar a un cambio considerable en el sonido de la Creedence. Este nuevo estilo de trabajo dio como resultado el sencillo Sweet Hitch-Hiker. El grupo se embarcó en una gira por Europa y Estados Unidos durante el verano y el otoño de este año 1971 pero, a pesar del considerable éxito de la banda, la relación personal entre los tres miembros de la banda no hacía más que deteriorarse. Sweet Hitch-Hiker El último álbum que grabaron fue Mardi Gras, se publicó en abril de 1972 y, por primera y última vez, se incluyeron en el trabajo canciones de Fogerty, Cook y Clifford. A diferencia de sus anteriores trabajos, Mardi Gras recibió críticas muy desfavorables y las ventas fueron en proporción, o sea, muy pobres. Tras la publicación de este álbum y su pésima acogida, no solo empeoraron sus relaciones personales sino que su compañía discográfica empezó a verles como un mal negocio y se negó a mejorar sus condiciones contractuales. A este respecto, Cook comentó posteriormente que, gracias a la torpeza de John en los negocios, Creedence tenía el peor contrato discográfico de todos los músicos estadounidenses de éxito. Nuevamente, y a pesar de todo, la Creedence se lanzó a la carretera en una nueva gira por Estados Unidos. Seis meses después, el 16 de octubre de 1972, el grupo anunció oficialmente su disolución y desbanda de Creedence Clearwater Revival. En Mardi Gras estaba incluida Hello Mary Lou, una versión del viejo éxito de Ricky Nelson de 1960. “Fortunate son” es, incluso hoy día, una de las canciones más representativas del movimiento antibélico que se desató a finales de los 60 en los EEUU por su intervención en la guerra de Vietnam. La canción, escrita por John Fogerty, está inspirada en la relación entre David Eisenhower, nieto del presidente Dwight Eisenhower y Julie Nixon, hija del presidente Richard Nixon. Sobre la canción, John Fogerty comentó: “Julie Nixon estaba saliendo con David Eisenhower y daba la sensación de que esta gente no estaba comprometida con la guerra. En 1969, la mayoría del país pensaba que las tropas tenían la moral muy alta, y que algo así como el ochenta por ciento de ellas estaba a favor de la guerra. Pero para los que mirábamos más de cerca, sabíamos que estábamos metiéndonos en problemas.” La canción fue muy popular durante la Guerra de Vietnam y fue incluida en varias películas. Cuenta los pensamientos de un hombre que está siendo reclutado para la guerra de Vietnam y que no es hijo de un senador millonario o de un militar y, por tanto, no es un “hijo afortunado”, un Fortunate son. Otro tema de Fogerty, este incluido en el Cosmo’s Factory, también fue, en su momento, objeto de polémica. El título y la letra de la canción, así como el año en el que fue lanzada, 1970, llevó a muchos a pensar que la canción trata sobre la guerra de Vietnam. Sin embargo, en una entrevista de 2016, Fogerty explicó que la canción va, en realidad, sobre la proliferación de armas en los EEUU. “De lo que quería hablar era del control de armas y de la proliferación de armas… Recuerdo haber leído en esa época que había un arma por cada hombre, mujer y niño en EEUU, lo que me pareció asombroso. Así que en algún lugar de la canción, creo que dije “200 millones de armas están cargadas”. Simplemente pensé que era inquietante caminar por nuestro propio país, con la certeza de que hay tantas armas privadas propiedad de algunas personas responsables pero, tal vez, de muchas personas irresponsables.” Bueno pues, como vemos, poco ha cambiado el paisaje. Run Through the jungle. Una última canción relacionada con la guerra de Vietnam. Who’ll stop the rain, ¿quien detendrá la lluvia”, una cara B de Travellin’ Band que se ha hecho inmortal. Fogerty, que por azar se había librado de su viaje de ida al conflicto, veía angustiado esa procesión de ataúdes que regresaban del sudeste asiático. Estas imágenes inspiraron la canción. La gente se congregaba para mantener viva la llama, pero la lluvia seguía cayendo, cayendo encima de mí. Y yo me pregunto: «¿Quién puede detener esta lluvia?». Antes de despedirnos de la banda me gustaría recordar la estupenda versión que la Creedence hizo de un clásico: The mindnight special, una canción folclórica tradicional que se cree se originó entre los prisioneros en el sur de Estados Unidos. Se refiere al tren de pasajeros Midnight Special. La canción ha tenido innumerables versiones: Les Paul, Pete Seeger, Peter, Paul an Mary, Van Morrison, Eric Clalpton, en fin, un montón. Escuchamos pues la de Creedence Clearwater Revival. Bueno, pues, cuando CCR llegó a sus tormentoso final, cada uno de los miembros tiró por su lado. De todos, John Fogerty, fue el que tuvo más éxito en su carrera en solitario, cosa nada rara habida cuenta del talento compositor que tenía. Aunque, paradójicamente, su primer disco en solitario, The Blue Ridge Rangers, está dedicado completamente a versiones de canciones tradicionales y country y, para no discutir con nadie, él tocó todos los instrumentos. La situación de John no era, en absoluto, cómoda. Fruto de sus nefastas negociaciones con la discográfica, tras la disolución del grupo todavía debía ocho discos. Finalmente, y tras la compra de su deuda por un millón de dólares, pudo seguir su carrera. Vamos a escuchar de este The Blue Ridge Rangers uno de los sencillos: Jambalaya El siguiente trabajo fue Centerfield, un éxito de ventas en 1985. Con el disco debajo del brazo se embarcó en una gira en la que fue muy criticado por no cantar ninguna de las canciones de la Creedence y por sus problemas con la voz. El se justificaba de la voz porque, decía, la había perdido por haber tenido que declarar tantas veces en los tribunales. Por otro lado, el hecho de no cantar ninguna de las canciones de su grupo anterior se debía a que debía pagar derechos de autor al, por entonces, propietario de los temas, Saul Zaentz. Al publicar Centerfield, nuevamente se vio inmerso en juicios con el dichoso Zaentz, su bestia negra. Éste le acusaba de que la canción The Old Man Down the road era una copia del tema de Creedence Run through the jungle. Desde que Fogerty se había desvinculado con Fantasy Records, las canciones de Creedence había pasado a formar parte del catálogo de Fantasy, propiedad de su “amigo” Zaentz, por lo que éste demandó a Fogerty por “autoplagio”. En este caso, el jurado sentenció a favor de Fogerty pero perdió en otro pleito que el terrible Zaentz le había iniciado por difamación en la canción Zanz kant danz en la que decía: “Zanz no puede bailar, pero sí te robará el dinero”. Fogerty tuvo que reeditar la grabación cambiando Zanz, con z por Vanz, con v. Y esta es la canción en discordia, Zanz kant danz. En 1987 John Fogerty rompió la censura a los temas de Creedence que él mismo se había impuesto por que decía que, “Si no lo saben, todo el mundo piensa que Proud Mary es una canción de Tina Turner”. En la actualidad, John Fogerty sigue interpretando temas de Creedence y de su carrera en solitario. Por su parte, Tom Fogerty también publico álbumes en solitario pero ninguno alcanzó el éxito de Creedence. El tercer álbum de Tom, grabado en 1974, Zephyr National, fue el último en incluir a los cuatro miembros del grupo aunque John grabó sus pistas en solitario. En septiembre de 1990, Tom Fogerty falleció de sida, enfermedad que había contraído en un transfusión sanguínea durante una intervención quirúrgica. Alguna de las canciones de Tom mantenían el

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  7. Nada más que música - Creedence Clearwater Revival - I

    04/13/2022

    Nada más que música - Creedence Clearwater Revival - I

    Hola, hola, yo soy Antonio Giménez y esto es… NADA MÁS QUE MÚSICA. Muy buenas tardes Señoras y Señores, sean uds. bienvenidos a su programa favorito NADA MÁS QUE MÚSICA. Y aunque en este momento hablo solo por mí, y creo que muchos de vosotros estaréis conmigo, hoy vamos a recordar a la que posiblemente fuera la mejor banda de rock norteamericana de la historia. Y por si no la habéis reconocido todavía, estamos hablando de Creedence Clearwater Revival. Con esta contundencia… empezamos. Creedence Clearwater Revival, o la Creedence o CCR, que de todas formas se les ha llamado, fue un grupo estadounidense de Rock, Blues y Soul que fue muy popular en las decadas de 1960 1970. Hohn Fogerty, Doug Clifford y Stu Cook, todos ellos nacidos en 1945, se conocieron en la escuela de secundaria en El Cerrito, un condado de Contra Costa, en California, y comenzaron a tocar con el nombre de The Blue Velvets. Al trío se unió Tom Fogerty, hermano mayor de John como refuerzo en algunas grabaciones y directos. Durante este primer periodo de la banda se definieron los roles de cada uno de sus componentes. Stu Cook cambió en piano por el bajo, Tom pasó a ser guitarra rítmica y Doug siguió con la batería. Por su parte, John Fogerty comenzó a componer nuevo material y pasó a ser la voz principal y guitarra solista. Como recordarían más tarde, “Todos podíamos cantar pero John tenía un toque especial”. Y es verdad, su voz es marca Creedence. Escuchamos Bad Moon Rising Como pasa siempre, todo o casi todo se fue al traste cuando John Fogerty y Doug Cliford tuvieron que incorporarse al servicio militar. Pero bueno, todo se acaba y en 1967, a su vuelta un productor avispado les ofreció grabar un disco con la única condición de que el grupo debería cambiar de nombre. Acordaron volver al día siguiente con diez propuestas cada uno y Creedence Clearwater Revival fue la que se llevó el gato al agua. Creedence por el apodo de una amigo de Tom, Clear Water (agua limpia) sacado de un spot publicitario de cerveza y Revival del renovado compromiso de los cuatro miembros de la banda. Con este renovado entusiasmo y con buenas perspectivas de futuro los cuatro miembros dejaron sus trabajos y confeccionaron un duro calendario de ensayos y bolos por los clubs de la zona. El álbum en cuestión fue Creedence Clearwater Revival y realmente tuvo una gran acogida de crítica y público. La promoción del álbum fue también bien recibida, con el lanzamiento del sencillo Suzie Q (un éxito de finales de los años 50, original de Dale Hawkins) en numerosas cadenas de radio del área de la bahía de San Francisco, así como la cadena WLS de Chicago. Los aficionados al blues valoraron muy positivamente la versión y la hicieron llegar a lo más alto. De esta forma, Suzie Q se convirtió en el primer sencillo del grupo en entrar en el Top 40, alcanzando el puesto 11 y convirtiéndose en el único éxito del grupo no compuesto por John Fogerty. Suzie Q. Mientras seguían con la promoción del álbum con conciertos en directo, el grupo ya estaba trabajando en su segundo álbum, Bayou County, en los estudios RCA de Los Angeles. Se publicó en enero de 1969 y fue el primero de una larga lista de éxitos que se prolongó durante tres años. Las canciones de este disco eran básicamente el repertorio de sus conciertos y mostraba una evolución hacia sonidos más simples y directos. El sencillo Proud Mary, que ya hemos escuchado, se convirtió en una de las canciones más versionadas del grupo, con más de 100 grabaciones entre las que se incluye el éxito de 1941 de Ike y Tina Turner. La cara B del sencillo es Born on the bayou. Sobre la canción, su autor John Fogerty, decía: “Va sobre un infancia mítica y sobre un tiempo lleno de calor. La visualice en el pantano donde, por supuesto, nunca había vivido. Era tarde cuando escribía, tratando de ser un escritor puro, sin la guitarra en la mano, visualizando y mirando las paredes desnudas de mi apartamento. Los apartamentos pequeños tienen unas estupendas paredes desnudas, especialmente cuando no puedes permitirte poner nada en ellas.” Born on the bayou. El tercer álbum de Creedence Clearwater Revival, Green River, fue publicado en agosto y rápidamente certificado como disco de oro junto al sencillo Green River, que también llegó al puesto nº 2. Pero es que la cara B del sencillo, Commotion, no se quedó atrás y fue otro éxito de la banda. Creedence continuó ofreciendo conciertos, entre los que se incluyeron el Atlanta Pop Festival y el Festival de Woodstock. Que, por cierto, su participación en éste último fue bastante accidentada. Su actuación no fue incluido finalmente en el video del festival ni en su banda sonora debido a que el propio Fogerty consideró que el concierto no fue medianamente decente. La banda se quejaba de que tuvieron que salir al escenario a las tres y media de la madrugada. El grupo anterior se había extralimitado en su tiempo realizando varias jams y cuando la Creedence llegó al escenario, gran parte del público ya había abandonado el recinto. Vamos a escuchar este sencillo Green River, esta es su cara A Y esta es su cara B, Conmotion. A pesar del chasco de Woodstock, la Creedence siguieron ocupados grabando su cuarto álbum, Wily and the Poor Boys, que finalmente fue publicado en noviembre de 1969. Dos de sus cortes, Down on the Corner y Fortunate Son llegaron a los puestos 3 y 4 respectivamente a finales de año. También en este disco incluyeron alguna versión como Cotton Fields. Pero el éxito de Down on the Corner fue el detonante que consolidó finalmente a la Creedence a finales de 1969. En menos de un año había grabado tres discos y cuatro singles de éxito. Down on the Corner. Travellin’Band es un sencillo que la banda publicó en 1970. Las semejanzas entre Travellin’Band y el tema de Little Richard, “Good Golly, Miss Molly”, provocaron una demanda que finalmente fue desestimada. Pero…, durante el pleito, el sencillo había alcanzado el segundo puesto en las listas de Billboard. También es año, concretamente el 31 de enero de 1970, el grupo grabó el concierto ofrecido en el Coliseum de Oakland, California, posteriormente emitido como especial de televisión y publicado como álbum. En abril de 1970, Creedence estaba preparada para comenzar una gira europea. Para estrenar en los conciertos, Fogerty escribió varios temas relacionados con los problemas de violencia que sufría Estados Unidos en la época. El sencillo, compuesto, grabado y publicado en apenas una semana, alcanzó el puesto 4, asegurando una respuesta entusiasta para la gira por parte del público europeo y un éxito comercial tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Travellin’Band, la canción de la discordia. Cuando terminó su gira por Europa, la banda volvió a los estudios de grabación en San Francisco para grabar el álbum Cosmo’s Factory. El título surgió como una broma sobre las comodidades del local de ensayo y su estilo de trabajo a lo largo de los años. Además, el apodo del batería Doug Clifford era Cosmo, debido a su afición a los temas ecologistas y astronómicos. En el disco se incluían, entre otras, Travelin’Band, que acabamos de oir y Up Around the Bend, una canción que comienza con un tremendo riff de guitarra agudo tocado por John Fogerty. En la letra de la canción, Fogerty nos habla de una reunión "alrededor una curva" en la carretera y nos invita a reunirnos con él. Otra canción que armó cierto revuelo fue Ramble Tamble. En ella describía una semblanza de la vida en Estados Unidos, un país lleno de policías en las esquinas y actores en la Casa Blanca. Este disco, Cosmo’s Factory fue publicado en julio de 1970. Por esos días, las inquietudes musicales de John Fogerty se habían refinado y empezó a utilizar instrumentos con más tesitura que su planteamiento de guitarra, bajo y batería. Así que en este trabajo podemos reconocer teclados diversos, saxos, armonías vocales sofisticadas, y como no, el folclórico dobro. Cosmo's Factor es el álbum más vendido de Creedence Clearwater. Nada más llegar a la calle su aupó al primer puesto dela Billboard 200. No está mal. Las sesiones de grabación de Cosmo's Factory fueron el inicio de las tensiones entre los cuatro miembros del grupo, debido a la tensión de las giras y al calendario de grabaciones que se intercalaba entre los conciertos. John había tomado literalmente el control del grupo en los asuntos comerciales y artísticos. La situación comenzó a exasperar al resto, que, como no, querían tener una mayor representación en el trabajo del grupo. John se resistió, porque pensaba que un régimen democrático dentro del grupo acabaría con el éxito de Creedence Clearwater Revival. Otras interpretaciones aluden a la decisión de John en un concierto en Nebraska de no interpretar bises en los conciertos. En fin, fuera como fuese, esto es otra historia. Historia con la seguiremos la próxima semana. Nos despedimos de la Creedence, por el momento, hasta la próxima entrega con otro de su éxitos. Lodi y la Creedence Clearwater Revival Por hoy nada más, nos vemos, nos oímos nuevamente aquí dentro de quince días, en Sienteloconoido.caster.fm. Hasta entonces… ¡¡¡Buenas Vibraciones”.

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  8. Nada más que música - Carlos Gardel II

    03/24/2022

    Nada más que música - Carlos Gardel II

    Bueno, hoy antes que nada tengo que pedir perdón, de antemano, a nuestros amigo y compañero Carlos Azcona, argentino de pro, por el atrevimiento, pero el sentido de este programa es este, solo música, NADA MÁS QUE MÚSICA, solo música que nos gusta, y amigos… el tango nos gusta mucho. Así que, como unos aficionados más, y con el atrevimiento que da la ignorancia, nos lanzamos en brazos de la voz y del carisma de Carlos Gardel. “El tango es un pensamiento triste que se baila”. Esto decía D. Enrique Santos Discépolo, autor de tangos fundamentales como Yira, Yira, Cambalache o Cafetín de Buenos Aires. Un hombre que, según sus biógrafos, “su vida fue un permanente desgarrarse en una sociedad injusta, solo comprensible en el marco de la sufrida Argentina del siglo XX”. España ya tenía una historia tanguera, previa incluso a la llegada del tango argentino, alguno recordará el famoso “Fumando espero” del catalán Juan Viladomat. Y es que, el tango, venía difundiéndose como baile de moda en Europa desde la primera década del siglo XX, hasta que poco antes de la Primera Guerra Mundial, sobre 1910, estalló la tangomania. Y el principal responsable de este fenómeno, que no se ha extinguido, no fue otro que Carlos Gardel. La vida de Carlos Gardel, como la de todo mito que se precie, está llena de leyendas que su fama póstuma no ha hecho desaparecer a pesar del tiempo. Todavía hoy, muchas personas peregrinan a la tumba de Gardel para pedirle salud y trabajo. Nada nuevo. Charles Romuald Gardés nació, suponemos, en Toulouse, Francia en 1890. O no, tal vez lo hizo en Tacuarembó, Uruguay, en 1887. Lo cierto es que Carlos Gardel tuvo una infancia realmente difícil, que por otro lado, no es otra que la que caracteriza a todo héroe arrabalero y triunfador. Su madre, Berthe Gardés, nunca llegó a saber con exactitud quien era el padre de aquel hijo que, años más tarde, correteaba entre las casuchas de Retiro, Montserrat o Los Corrales, barrios de la ciudad de Buenos Aires a la que Bérthe había huido en busca de fortuna. Charles se convirtió en Carlitos, un muchacho despierto, simpático e irascible cuyo único objetivo en la vida era alcanzar el lujo de los ricos y ganar montones de dinero. Con 18 años ya dejaba oír su voz por las esquinas y garitos, y se esforzaba por imitar a los adinerados acicalándose con un esmero narcisista y casi, casi… femenino. Por aquel entonces, ese “pensamiento triste que se baila”, de incierto origen llamado tango, comenzaba a hacer furor en París. Sus interpretes más destacados viajaban al continente y regresaban con los bolsillos a rebosar y, claro, Carlos, a quien le gustaba el canto casi tanto como la “guita” probó fortuna en alguno de los muchos cafés de los barrios periféricos bonaerenses, en los que se presentó con el sobrenombre de “El Morocho” y ante la sorpresa de propios y extraños, manifiestó una aguda sensibilidad y un temperamento artístico completamente original. Sus aptitudes le inclinaron hacia el tango canción o tango con letra, escasamente cultivado hasta ese momento. En efecto, el tango estaba entonces en un proceso de evolución que lo había llevado de ser una música alegre, posiblemente cubana, y que se bailaba de forma un tanto procaz en la fiestas de las clases populares de Buenos Aires, a convertirse en un lamento cantando, una música nostálgica y desgarrada que los porteños acomodados había aprendido a admirar y a bailar y que Gardel estaba destinado a dar a conocer en todo el mundo. En 1915 formó pareja con José Razzano, un intérprete de tangos que disfrutaba de alguna fama. Su apoteósica actuación en el teatro Esmeralda de Buenos Aires, en 1917, hizo que su personal estilo de interpretar el tango calara hondo en el público porteño de tal manera que el dúo Gardel-Razzano se situara inmediatamente en la cresta de la ola. Este dúo funcionó hasta 1925, momento en que Gardel debió partir solo hacia Europa. José Razzano, con una afección de garganta, había decidido dejar su carrera. Y, bueno, esta desgracia de Razzano, significó la fama internacional para Gardel. Su éxito en París fue extraordinario, admirado por figuras como Bing Crosby, Charles Chaplin o Enrico Caruso. Pero si el éxito en París fue grande, no lo fue menos en España. Gardel debutó en solitario en 1925 en el teatro Apolo de Madrid y en el teatro Goya de Barcelona el 5 de noviembre de ese mismo año. Tal fue el recibimiento y cariño que el público brindó en Barcelona al “zorzal criollo”, como se le llamaba, que instaló en ella su centro de operaciones para sus giras europeas, no obstante sus largas estancias en París. En el tango "Che, papusa, oí" canta Gardel: "Trajeada de bacana, bailás con corte / y por raro esnobismo tomás prissé", acaso evocando las fiestas al estilo parisino que ofrecía por esa época la aristocracia barcelonesa, con esmoquin, champán francés y cocaína o plis o plissé, como llamaban a esta droga. La voz, la estampa y la simpatía de Gardel arrollaban, especialmente entre las señoras. Reveladora es la entrevista "a la sombra de Gardel", que salió publicada en Tango Moda, en 1929. La sombra era una bella francesa que seguía al ídolo por todas partes después de haberlo visto actuar una vez en el cabaret de Florida de París. "Cuando por la noche me retiro a mi cuarto del hotel, doy por muy bien pagados mis esfuerzos si le he oído cantar tres o cuatro canciones", confesaba esta admiradora incondicional, una groupie en toda regla. La forma de cantar de Carlos Gardel los pequeños dramas existenciales de sus tangos fue toda una revolución. Nadie ha sido capaz de imitar el fraseo de Gardel, ni su habilidad para empatizar con los personajes de sus canciones. Además, esa imagen suya, simpática, mezcla de pícaro y castigador siempre bien vestido y repeinado se ha convertido en un modelo a seguir por los porteños. Pero, a pesar de esta imagen, Gardel fue en la intimidad un hombre tortuoso y retraído, con una tristeza endémica y con una facilidad extraordinaria para la depresión. Y en cuanto a su vida sentimental, confesó que nunca se había enamorado de mujer alguna, "porque todas valen la pena de enamorarse y darle la exclusividad a una es hacerle una ofensa a las otras". Bueno. En 1934, después de haberse paseado en olor de multitud por escenarios de Europa y Estados Unidos, Carlos Gardel inició una gira por toda Hispanoamérica provocando el delirio. Los teatros se llenaban de un público rendido al cantante argentino que lo aclamaba y lo continuaría aclamando hasta después de su muerte. El 24 de junio de 1935, cuando se encontraba en lo más alto de su fama, el cantante murió en un accidente de avión cuyas causas nunca se han aclarado, una vuelta de tuerca más a las leyendas que siempre le han rodeado. Gardel viajaba de Bogotá a Cali en un F-31 de la compañía Saco. Habían hecho escala en Medellín y el avión recorría la pista para alzar el vuelo, pero penas había despegado se precipitó a tierra, chocando con otro avión alemán que esperaba en la cabecera de la pista. Los rumores se desataron. Se dijo que se había producido un tiroteo entre Gardel y uno de sus acompañantes y que una bala perdida había dado al piloto y que, de esta manera, se había producido la tragedia. Sin embargo, y según el testimonio de los dos únicos pasajeros que lograron salvarse de los veintiuno que viajaban en el vuelo, la verdadera causa del accidente fue el fuerte viento que hizo que el piloto perdiera el control del trimotor en el momento del despegue. A la confusión del accidente se sumaría después la leyenda de un cantor encapuchado cuya voz sorprendía por su parecido con la de Gardel; muchos afirmaron que el ídolo se había salvado y que seguía cantando pero no deseaba mostrar su rostro por estar totalmente desfigurado. De ser así, el cuerpo velado por las multitudes en el estadio del Luna Park no habría sido el suyo. Bueno, leyendas al fin y al cabo. Lo cierto es que su espíritu es lo que cuenta: un sinfín de melancólicos lo lloró entonces y lo sigue llorando ahora, añorando la pérdida de la voz más triste y cálida que el tango ha dado nunca. La de Carlos Gardel. Hace ahora 86 años de la muerte de Carlos Gardel. La vida del artista fue tan intensan que son numerosas las anécdotas que se cuentan sobre él, unas verdaderas y otras fruto de la imaginación de sus admiradores. Ya hemos comentado su accidentada fecha y lugar de nacimiento y el desaforado interés que Gardel tenía por ser ciudadano argentino. Sin embargo, no son tan conocidas la penurias que el joven Carlitos padeció trabajando como un niño inmigrante en un taller de planchado. O cuando el cantante fue acusado de estafador, aunque en esta ocasión, y según documentación escrita encontrada recientemente, Gardel logró que el presidente Alvear destruyese pruebas que le relacionaban con múltiples estafas. En otra ocasión, y durante una farra con sus amigos para celebrar su vigésimo quinto cumpleaños, uno de estos amigos tuvo un enfrentamiento con un marido celoso, al parecer con razones bien documentadas. Gardel salió en defensa de su amigo y fue él quien recibió un balazo que le perforó el pulmón. Una bala que los médicos no pudieron extraer por los riesgos que conllevaba y que quedó para siempre alojada en su pecho. ¿es o no es ésto un tango? Por cierto, según aseguran, la bala fue disparada por Roberto Guevara, a la sazón, tío del Che. Con la ansiada nacionalidad argentina en su bolsillo, Gardel se hizo forofo de la selección nacional, como debe ser. Bien pues, el primer encuentro mundialmente conocido entre la selección de ese momento y el cantante fue durante los Juegos Olímpicos de Amsterdam de 1928. Ese día Gardel interpretó por primera vez el tango “Dandy” delante de todos los jugadores y el equipo técnico. Desde entonces, el t

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