Hoy abrimos las puertas del infierno… literalmente. Porque hablar de cómic independiente es hablar inevitablemente de Hellboy y de la mente privilegiada de Mike Mignola, uno de esos autores capaces de crear un universo propio con apenas unas sombras, un par de líneas y una imaginación desatada. Nos vamos a ir hasta comienzos de los años 90, aquella época donde todo tenía que ser extremo, oscuro y molón. Donde los antihéroes mandaban y el cómic buscaba romper con todo. En medio de aquel caldo de cultivo apareció Dark Horse Comics, una editorial independiente creada por autores y convertida en refugio de personajes míticos como Usagi Yojimbo, Groo, Savage Dragon o Spawn. Y fue allí, en 1993, donde nació Anung Un Rama… aunque el mundo acabaría conociéndolo simplemente como Hellboy. Un demonio invocado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, criado por humanos y convertido en investigador paranormal. Solo con esa premisa ya tienes media partida ganada. Pero es que además Mike Mignola mezcló folklore, mitología, monstruos lovecraftianos, leyendas celtas, vampiros, sociedades secretas y hasta Rasputín, el monje loco, en una coctelera absolutamente irresistible. Hellboy no es solo un cómic de monstruos y peleas sobrenaturales. Es una historia sobre el destino, sobre la identidad y sobre alguien que lucha constantemente contra aquello que se supone que debe ser. Todo envuelto en una estética única, oscura y elegante que convirtió a Mignola en uno de los autores más reconocibles de la historia del medio. Y claro… si además a eso le sumamos sus adaptaciones al cine, el universo expandido, criaturas imposibles y toneladas de amor por la serie B y el terror clásico, el resultado es perfecto para sentarnos hoy aquí a charlar durante un buen rato. Así que preparaos, porque hoy en Los sabios de Tannhäuser vamos a hablar de cómics, de cine, de demonios, de nazis ocultistas, de folklore imposible… y, cómo no, del mismísimo infierno.