NOTAS DE ELENA Material complementario de la escuela Sabática para adultos Narrado por: Patty Cuyan Desde: California, USA Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist ChurchMIÉRCOLES, 18 DE FEBRERO EL "PRINCIPIO" (E INICIADOR) Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo, nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo. Solamente estando en comunión con él diariamente, a cada hora permaneciendo en él, es como hemos de crecer en la gracia. Él no es solamente el autor sino también el consumador de nuestra fe. Cristo es el principio, el fin, el todo. Estará con nosotros no solamente al principio y al fin de nuestra carrera, sino en cada paso del camino (La fe por la cual vivo, 29 de abril, p. 127). La ley y el evangelio van mano a mano. La una es el complemento del otro. La ley sin fe en el evangelio de Cristo no puede salvar al transgresor. El evangelio sin la ley es ineficaz e impotente. La ley y el evangelio son un todo perfecto. El Señor Jesús puso el fundamento del edificio y colocó "la primera piedra con aclamaciones de gracia, gracia a ella". Zacarías 4:7. Él es el Autor y el Consumador de nuestra fe, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Los dos unidos —el evangelio de Cristo y la ley de Dios— producen el amor y la fe genuinos (Nuestra elevada vocación, 15 de mayo, p. 143). Para él eran uno el presente y el futuro, lo cercano y lo lejano. Tenía en vista las necesidades de toda la humanidad. Ante su mente estaban desplegadas todas las escenas de esfuerzo y progreso huma-nos, de tentación y conflicto, de perplejidad y peligro. Conocía todos los corazones, todos los hogares, todos los placeres, los gozos y las aspiraciones... "Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros". Mateo 1:23. En el Maestro enviado por Dios halla su centro toda verdadera obra educativa. De la obra de hoy, lo mismo que de la que estableció hace mil ochocientos años, el Salvador dice: "Yo soy el primero y el último". "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio, y el fin". Apocalipsis 1:7, 18; Apocalipsis 21:6. En presencia de semejante Maestro, de semejante oportunidad para obtener educación divina, es una necedad buscar educación fuera de él, esforzarse por ser sabio fuera de la Sabiduría; ser sincero mientras se rechaza la Verdad; buscar iluminación aparte de la Luz, y existencia sin la Vida; apartarse del Manantial de aguas vivas, y cavar cisternas rotas que no pueden contener agua. He aquí, él invita aún: "Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva". "El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna". Juan 7:37, 38; Juan 4:14 (La educación, pp. 74, 75).