San Blas, patrono de las gargantas 1) A sus pies: Hay situaciones que se escapan de nuestras manos y necesitamos de lo divino. Hay veces que te quemas la cabeza buscando soluciones que solamente Dios puede resolver. Por eso, no dudes en buscar a Jesús y de crecer en interioridad. No es necesario que lleves tantos rosarios en el cuello, ni tampoco hacer tantas novenas, solo ponte frente a Él, búscalo en tu interior o, aunque sea, tómate unos minutos en el día de hoy para ir frente al Sagrario, esa cajita con la vela color rojo ardiente que te recuerda que ahí está Él. O si no estás cerca, quédate en ese lugar que es tu lugar, cierra los ojos y simplemente quédate en silencio así Dios te habla en ese silencio. Pero hoy ponlo todo en sus manos. 2) Hemorroísa: Es la mujer que sangraba internamente, pero la gente de alrededor también la hacía sangrar. Cuántas personas nos hacen sangrar con sus comentarios o incluso con sus actitudes para con nosotros. Te comparto algo que leí hace unos días: “Si duermes mucho, la gente piensa que eres perezoso. Si estás delgado, la gente piensa que estás enfermo. Si te vistes bien, la gente piensa que presumes. Si eres serio, la gente piensa que no tienes sentido del humor. Si sonríes y eres divertido, piensan que eres inmaduro. Si dices lo que opinas, eres irrespetuoso. Si no dices la verdad, eres un hipócrita. Si no tienes pareja, piensan que no has encontrado a nadie. Si tienes éxito, eres arrogante. Hagas lo que hagas en la vida, te criticarán. Por lo tanto, haz lo que te hace feliz y bien. Haz lo que tu Padre Dios te invita, ignora las opiniones de los demás. Es más, si se fijan en ti y te juzgan, es porque ellos no tienen nada más importante en su vida que vos. 3) Cura: Por tanto, amigo o amiga, trata de curar tus heridas, no dejes de buscar la verdad en vos y no te mientas más, aunque hay veces que tememos más a la luz que a la oscuridad. Hoy pidamos a San Blas que nos ayude a saber decir las cosas y, como es el protector de las gargantas, que San Blas te libre de todo mal de garganta y de cualquier otro mal. Amén. Algo bueno está por venir.