Casa de Gracia

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Bienvenidos al podcast de Casa de Gracia, donde estaremos publicando nuestras predicaciones, devocionales, estudios bíblicos y mas contenido que esperamos sea útil para tu vida.

  1. 5d ago

    Almas vacías - Casa de Gracia

    Nunca sentí el dolor de la soledad hasta que empecé a oír su sonido: ese vacío profundo que ni la fama, ni el dinero, ni mil amores logran llenar. Neil Diamond, millonario y aplaudido en estadios, confesó seguir siendo «rana» por dentro; Juan Gabriel, dueño de mansiones, clamaba por «un buen amor» que lo librara de la soledad; y hasta el rey Salomón, el más rico y sabio de Israel, con setecientas esposas y toda clase de placeres, concluyó: «vanidad de vanidades, todo es vanidad». El vacío no se quita con nada de lo que el mundo ofrece. A esa carencia la Biblia la llama sed de Dios. Fuimos creados por Dios para ser llenos de Dios, y entre más nos alejamos de Él, más vacíos nos sentimos. Por eso la gente busca llenarse con nuevos amores, con religiones, con yoga, meditación, drogas y diversiones; pero todo eso es apenas un mejoralito para curar un cáncer. La mujer samaritana había tenido cinco maridos y seguía sedienta, hasta que Jesús le ofreció el agua que salta para vida eterna: el que la bebe no vuelve a tener sed jamás. Ese vacío solo lo llena Dios en la persona de Jesucristo morando en el ser humano por el Espíritu Santo. No es religión ni iglesia: es Dios entrando en tu vida, como entró en la mía a los diecisiete años y acabó con mi vacío para siempre. La paz de Cristo no es como la del mundo, que es efímera; es una paz que sobrepasa todo entendimiento, que guarda el corazón y es el principio mismo de la felicidad. Tus familiares y amigos sin Cristo tienen sed: es tu deber hablarles de esta agua.

    Almas vacías - Casa de Gracia
  2. Oct 6

    Siempre agradecidos - Casa de Gracia

    La gratitud no es un sentimiento ocasional, sino la actitud de vida que Dios desea para Sus hijos. Nuestra tendencia natural, en un mundo caído y en un corazón pecaminoso, no es agradecer sino quejarnos; la ingratitud es sutil y nos contagia hasta que, sin darnos cuenta, nos quejamos de todo. Por eso Dios revela Su voluntad de forma clara: «dad gracias en todo» (1 Tesalonicenses 5:18). No se trata de dar gracias POR todo lo malo, sino de reconocer que aun EN medio de la aflicción hay motivos suficientes para voltear al cielo y decir gracias. La gratitud es cuestión de enfoque: dónde ponemos nuestros ojos. El mundo predica una gratitud positivista que se derrumba ante los problemas graves, pero la gratitud bíblica fija la mirada en lo eterno, en las riquezas que tenemos en Cristo y que nadie nos puede arrebatar. La salvación, el perdón de los pecados y la vida eterna son firmes porque Cristo es firme. Un corazón ingrato, en cambio, se envanece, se oscurece y se llena de orgullo, queja, envidia y amargura, llevándonos por caminos equivocados. Para mantener el corazón agradecido recordemos tres verdades: todo nos ha sido dado, no merecemos lo que nos ha sido dado y es más grande de lo que imaginamos. La historia de los diez leprosos nos revela que lo común en el ser humano no es la gratitud: solo uno regresó a glorificar a Dios, rendirse y dar gracias. Cada día debemos volver nuestro rostro a Jesús y agradecer, porque lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz es suficiente para que estemos eternamente agradecidos.

    Siempre agradecidos - Casa de Gracia
  3. Sep 29

    El hombre más fuerte del mundo - Casa de Gracia

    Sansón nació con un llamado glorioso: consagrado a Dios desde el vientre de su madre mediante el voto del nazareato, sería el libertador de Israel de la mano de los filisteos. Sin embargo, desde el inicio de su historia comenzó a coquetear con el pecado: se unió a una mujer filistea prohibida por la ley, tocó cadáveres violando su consagración y convirtió el llamado de liberar a su pueblo en una serie de venganzas personales. Poco a poco fue extendiendo el límite de lo que se permitía hacer, hasta que su corazón quedó dominado por el orgullo, el ego y sus pasiones incontrolables. El pecado es egoísta por naturaleza: nos lleva a vivir para nosotros mismos, a usar los dones que Dios nos dio para servirnos en lugar de servir a los demás. Sansón podía matar leones, vencer ejércitos y cargar las puertas de una ciudad, pero no tenía fuerza para vencer sus propias pasiones. El libertador era esclavo. Su debilidad más grande no fueron las mujeres ni el sexo, sino menospreciar la presencia de Dios y tratar con ligereza su consagración. Nadie cae en pecados graves de un día para otro; siempre hay un deslizamiento gradual en el que el pecado susurra: «esta vez también escaparás». Aun así, Dios cumplió sus propósitos a través de un instrumento profundamente imperfecto, porque Él es soberano y no nos necesita, aunque nos da el privilegio de participar en su obra. Al final, la historia señala hacia otro Libertador: el verdadero hombre más fuerte del mundo no fue Sansón sino Jesús, quien vino en aparente debilidad y demostró que la verdadera fortaleza consiste en permanecer fiel a Dios hasta entregar la propia vida. En lo que Sansón fracasó, Cristo triunfó, venciendo al mundo, al pecado, a la muerte y a Satanás.

    El hombre más fuerte del mundo - Casa de Gracia
  4. Sep 29

    13 - Finanzas - (Matrimonios) Casa de Gracia

    El uso del dinero no es solamente un asunto administrativo, es un asunto del corazón. Aunque tengamos información, presupuestos y buenas intenciones, lo difícil es llevarlo a la práctica, porque el verdadero problema no está en la cabeza, está en el corazón. Una larga lista de pecados —orgullo, egoísmo, avaricia, vanagloria, desconfianza— puede manifestarse a través de la manera en que manejamos el dinero. Como dice la Palabra, raíz de todos los males es el amor al dinero, no el dinero mismo, que es neutral. Donde esté nuestro tesoro, ahí estará también nuestro corazón. Los conflictos matrimoniales relacionados al dinero rara vez nacen en la billetera; nacen en el corazón. Las discusiones financieras son en realidad el choque de dos corazones que desean cosas diferentes. Por eso no basta con sentarse a hacer un presupuesto: hace falta analizar el corazón detrás de cada gasto, escuchar al cónyuge y decidir juntos qué clase de matrimonio queremos ser. La clave no está solo en unir nuestros deseos, sino en unirnos conforme al deseo de Dios, recordando que somos mayordomos y no dueños. La buena noticia es que en Jesucristo hay transformación del corazón. Zaqueo lo demostró: su cambio radical en el uso del dinero fue evidencia de que la salvación había llegado a su casa. En cambio el joven rico se fue triste, porque identificó su pecado pero no se arrepintió ni confió en Cristo. Para un verdadero cambio necesitamos identificar el pecado que hay detrás del uso del dinero, arrepentirnos de él y confiar en Cristo y su Palabra, siguiendo el rastro de nuestros gastos, escuchando a quien tenemos al lado, pidiendo consejo y orando para que Dios examine nuestro corazón.

    13 - Finanzas - (Matrimonios) Casa de Gracia

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