Casa de Gracia

casadegracia

Bienvenidos al podcast de Casa de Gracia, donde estaremos publicando nuestras predicaciones, devocionales, estudios bíblicos y mas contenido que esperamos sea útil para tu vida.

  1. Sep 29

    El hombre más fuerte del mundo - Casa de Gracia

    Sansón nació con un llamado glorioso: consagrado a Dios desde el vientre de su madre mediante el voto del nazareato, sería el libertador de Israel de la mano de los filisteos. Sin embargo, desde el inicio de su historia comenzó a coquetear con el pecado: se unió a una mujer filistea prohibida por la ley, tocó cadáveres violando su consagración y convirtió el llamado de liberar a su pueblo en una serie de venganzas personales. Poco a poco fue extendiendo el límite de lo que se permitía hacer, hasta que su corazón quedó dominado por el orgullo, el ego y sus pasiones incontrolables. El pecado es egoísta por naturaleza: nos lleva a vivir para nosotros mismos, a usar los dones que Dios nos dio para servirnos en lugar de servir a los demás. Sansón podía matar leones, vencer ejércitos y cargar las puertas de una ciudad, pero no tenía fuerza para vencer sus propias pasiones. El libertador era esclavo. Su debilidad más grande no fueron las mujeres ni el sexo, sino menospreciar la presencia de Dios y tratar con ligereza su consagración. Nadie cae en pecados graves de un día para otro; siempre hay un deslizamiento gradual en el que el pecado susurra: «esta vez también escaparás». Aun así, Dios cumplió sus propósitos a través de un instrumento profundamente imperfecto, porque Él es soberano y no nos necesita, aunque nos da el privilegio de participar en su obra. Al final, la historia señala hacia otro Libertador: el verdadero hombre más fuerte del mundo no fue Sansón sino Jesús, quien vino en aparente debilidad y demostró que la verdadera fortaleza consiste en permanecer fiel a Dios hasta entregar la propia vida. En lo que Sansón fracasó, Cristo triunfó, venciendo al mundo, al pecado, a la muerte y a Satanás.

    El hombre más fuerte del mundo - Casa de Gracia
  2. Sep 29

    13 - Finanzas - (Matrimonios) Casa de Gracia

    El uso del dinero no es solamente un asunto administrativo, es un asunto del corazón. Aunque tengamos información, presupuestos y buenas intenciones, lo difícil es llevarlo a la práctica, porque el verdadero problema no está en la cabeza, está en el corazón. Una larga lista de pecados —orgullo, egoísmo, avaricia, vanagloria, desconfianza— puede manifestarse a través de la manera en que manejamos el dinero. Como dice la Palabra, raíz de todos los males es el amor al dinero, no el dinero mismo, que es neutral. Donde esté nuestro tesoro, ahí estará también nuestro corazón. Los conflictos matrimoniales relacionados al dinero rara vez nacen en la billetera; nacen en el corazón. Las discusiones financieras son en realidad el choque de dos corazones que desean cosas diferentes. Por eso no basta con sentarse a hacer un presupuesto: hace falta analizar el corazón detrás de cada gasto, escuchar al cónyuge y decidir juntos qué clase de matrimonio queremos ser. La clave no está solo en unir nuestros deseos, sino en unirnos conforme al deseo de Dios, recordando que somos mayordomos y no dueños. La buena noticia es que en Jesucristo hay transformación del corazón. Zaqueo lo demostró: su cambio radical en el uso del dinero fue evidencia de que la salvación había llegado a su casa. En cambio el joven rico se fue triste, porque identificó su pecado pero no se arrepintió ni confió en Cristo. Para un verdadero cambio necesitamos identificar el pecado que hay detrás del uso del dinero, arrepentirnos de él y confiar en Cristo y su Palabra, siguiendo el rastro de nuestros gastos, escuchando a quien tenemos al lado, pidiendo consejo y orando para que Dios examine nuestro corazón.

    13 - Finanzas - (Matrimonios) Casa de Gracia
  3. Sep 13

    La infidelidad del hombre y la fidelidad de Dios - Casa de Gracia

    El hombre tiende a rechazar a Dios, y cuando ese rechazo ya está en el corazón, solo se necesita una excusa para justificarlo. Las estadísticas muestran que la mayoría de los jóvenes se alejan de la iglesia, y aunque a veces se culpa a los pastores o a los líderes que se han apartado de la verdad, la realidad es que quien decide apartarse solo busca una pequeña razón que ni siquiera tiene que ser verdad. El universo es tan inmenso que apenas conocemos menos de medio grano de arena de todo lo que existe; nadie que ignora casi todo puede afirmar con certeza que Dios no está allí. El Salmo 78 pone sobre los padres una responsabilidad enorme: ser la primera y más confiable fuente de información sobre Dios para sus hijos. El hijo compara lo que oye en la iglesia con la vida real de sus papás, y si descubre incoherencia —robar, aprovecharse, justificar lo malo— querrá alejarse. La cadena de testigos desde Adán hasta Abraham muestra que la fe se transmitió de boca en boca, sin intermediarios, porque cada generación fue fiel en contarla a la siguiente. La ley y las maravillas de Dios se enseñan para que las próximas generaciones pongan su confianza en Él y guarden sus mandamientos. La infidelidad de Israel comenzó con egoísmo: gente capacitada que no vio por qué debía pelear por el reino, y corazones que consideraban insuficiente lo que Dios ya había hecho. Cuando lo que Dios da deja de llenar el ser, empiezan las falsas doctrinas, las actividades vacías y el reclamo de más. Uno de los castigos más terribles es que Dios deje de invertir tiempo en una vida que consume sus días en vanidad. En contraste, David fue escogido por su corazón íntegro y recibió propósito; a la gente fiel Dios le pone un camino de buenas obras y se encarga de hablar a sus hijos. Convertirse es que el corazón rebelde realmente cambie, y ese testimonio verdadero es la herencia más valiosa que un padre puede dejar.

    La infidelidad del hombre y la fidelidad de Dios - Casa de Gracia
  4. Sep 6

    Vagabundos: el costo de la incredulidad - Casa de Gracia

    Sin Cristo, el ser humano vive como un vagabundo espiritual: anda errante buscando respuestas, sin el conocimiento de Dios que guíe su vida. Pero esta vagabundez no está solo fuera de la iglesia; también hay creyentes que, aunque creen en Jesús, no han confiado en las promesas de la Biblia y por falta de fe viven en ansiedad, temor y angustia, como si no tuvieran al Señor. La incredulidad es falta de fe, y su costo es altísimo. En Números 13 y 14, Israel llega a la frontera de la tierra prometida y confirma con sus propios ojos que Dios cumplió su palabra: una tierra que fluye leche y miel. Sin embargo, diez espías enfocan su mirada en el tamaño de los enemigos y divulgan un mal informe, mientras Josué y Caleb ven la misma realidad a la luz de quién es Dios. La incredulidad entra por la vista y por el oído: por lo que vemos que nos roba la fe y por las mentiras que contradicen lo que Dios ya ha dicho. Esa incredulidad no es neutral; lleva a la rebelión, al pecado y, finalmente, a quedar fuera de la promesa. El enojo de Dios contra la incredulidad es justo, porque la evidencia de su obra en la creación, en las Escrituras y en nuestra vida es abrumadora. Aun así, la fe le es contada por justicia: como a Caleb, Dios considera fiel a quien cree. Por eso el llamado es a arrepentirse de la incredulidad y creer en Jesucristo, quitando los ojos de lo que roba la fe y poniéndolos en Él, orando con humildad: «Creo, Señor, ayuda mi incredulidad».

    Vagabundos: el costo de la incredulidad - Casa de Gracia

About

Bienvenidos al podcast de Casa de Gracia, donde estaremos publicando nuestras predicaciones, devocionales, estudios bíblicos y mas contenido que esperamos sea útil para tu vida.