Moto1Pro y EnduroPro Podcast

1MAS1COMUNICACION

¡Vótame en los Premios iVoox 2026! En Moto1Pro y EnduroPro vivimos por y para la moto. Nos da igual rodar por asfalto o enfrentarnos a las peores trialeras. Disfrutamos con las novedades, con las últimas tecnologías y también con las aventuras que nos llevan lejos de casa. Te lo contamos todo aquí, en nuestras webs y en nuestras revistas digitales.

  1. 8h ago

    Todas mis CAÍDAS en MOTO

    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Mi querido César Agüi me dijo una vez una frase que se me quedó grabada: “El día que te crees infalible… estás acabado”. Y probablemente esa sea la reflexión más importante de todo este vídeo. En vías abiertas al tráfico no me he caído nunca en moto. La experiencia ayuda. Los kilómetros ayudan. Haber vivido situaciones complicadas también ayuda. Pero nada de eso convierte a un motorista en invulnerable. El exceso de confianza puede convertirse precisamente en uno de nuestros mayores enemigos. En circuito la historia es diferente. Durante aproximadamente tres décadas he participado regularmente en rodadas y cursos en circuitos de asfalto. Y allí sí me he caído: dos veces. La primera fue alrededor de 1995, en el circuito de Albacete, al final de recta y con mi querida Kawasaki ZZR1100. Hubo circunstancias que ayudaron a cometer el error, pero la responsabilidad final era mía. La segunda llegó en el circuito de Almería, en Tabernas, con una Triumph Daytona 955i. Otra caída de la que tampoco puedo responsabilizar a la moto ni a las circunstancias: cometí un error y terminé en el suelo. Y entonces llegamos al off-road. ¿Cuántas veces me he caído practicando motocross, trial y, sobre todo, enduro? No tengo ni idea. Muchas. Quien haya practicado estas especialidades entenderá perfectamente la respuesta. En campo, la caída forma parte del aprendizaje y, en determinadas modalidades, casi forma parte de la propia actividad. He practicado motocross, aunque nunca competí seriamente en esta especialidad. También trial, que comencé precisamente para mejorar mi técnica cuando las trialeras se complicaban en enduro. Para ello me compré en 2006 una Gas Gas TXT 280 que todavía conservo. Pero donde realmente acumulé kilómetros, competiciones, experiencias… y caídas, fue haciendo enduro. Comencé con una Husqvarna 250 de motocross, después llegó una Gas Gas y posteriormente las KTM y Husaberg. Poco a poco empecé a competir más seriamente. En 2006 fui subcampeón de Madrid en Senior C y posteriormente di el salto al campeonato nacional. Y precisamente compitiendo llegaron dos caídas especialmente importantes. Una fue en 2007, en Lalín, durante una carrera en la que las cosas podían haber salido muy bien y terminaron de una forma bastante diferente. La otra ocurrió entrenando en un tramo en El Molar, al norte de Madrid. Aquella caída terminó provocándome una lesión que acabó apartándome de las carreras. Porque en enduro las caídas pueden ser innumerables. Algunas no pasan de un revolcón, otras dejan moratones que descubres después en la ducha y unas pocas pueden cambiar completamente tus planes deportivos. Pero todas estas historias, desde las caídas sin consecuencias hasta las más serias, me llevan exactamente a la misma conclusión. Montar mucho en moto no te hace infalible. Llevar décadas haciéndolo tampoco. Puedes acumular experiencia, mejorar tu técnica y aprender a anticiparte a muchos peligros. Pero nunca debes pensar que ya lo sabes todo. Por eso quiero terminar con la misma frase con la que termino el vídeo: “El día que te crees infalible… estás acabado”. En moto, nunca bajes la guardia.

    Todas mis CAÍDAS en MOTO
  2. Oct 14

    Historia de SOICHIRO HONDA

    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026! ¿Sabías que el imperio de motocicletas más grande del mundo nació de las cenizas de una guerra y fue liderado por un mecánico sin estudios? La historia de Soichiro Honda es una auténtica epopeya de superación, rebeldía y una pasión casi enfermiza por la competición. No es solo la historia de una gran marca, sino el viaje a la mente de un hombre indomable que cambió el mundo del motor para siempre. Desde muy joven, Soichiro detestaba las aulas y amaba el olor a aceite y metal. Su primera gran prueba llegó cuando invirtió todos sus ahorros para fabricar aros de pistón de alto rendimiento para la todopoderosa Toyota. El resultado fue una humillación absoluta: los ingenieros lo rechazaron y se rieron de él por su evidente falta de conocimientos académicos. Lejos de rendirse, volvió a estudiar, mejoró su técnica y consiguió el contrato. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial y un devastador terremoto redujeron sus fábricas a escombros. Soichiro se quedó literalmente sin nada. En un Japón en ruinas, encontró unos pequeños motores excedentes del ejército y acopló uno a la bicicleta de su esposa para que pudiera moverse por la ciudad. Así nació la famosa "Bata-bata", el germen de lo que en 1948 se convertiría en Honda Motor Company. Pero Soichiro era un genio de la mecánica, no un hombre de negocios. Para eso se asoció con Takeo Fujisawa, un brillante financiero. Llegaron a un acuerdo perfecto: Soichiro haría las mejores motos del mundo y Takeo se encargaría de venderlas. El verdadero punto de inflexión de la compañía llegó en 1954. Con la empresa al borde de la quiebra y asfixiada por deudas millonarias, cualquier directivo habría recortado gastos masivamente. Soichiro hizo exactamente lo contrario: redactó el legendario "Manifiesto de la Isla de Man". Prometió a sus atónitos empleados que viajarían a Europa a correr en el Tourist Trophy, la carrera más exigente y mortal del planeta, y que ganarían para demostrar la superioridad de la ingeniería japonesa. Fue una apuesta suicida. Para financiar esta costosa guerra en los circuitos, Honda necesitaba un milagro comercial inmediato. Y llegó en 1958 con la Honda Super Cub. Fujisawa le exigió a Soichiro diseñar una moto tan extremadamente fácil de usar que un repartidor pudiera conducirla con una sola mano. Honda creó una obra maestra de la fiabilidad con un embrague centrífugo automático y protecciones de plástico. El éxito fue estratosférico. Hoy, la Super Cub no es solo una moto exitosa, es el vehículo a motor más vendido de la historia de la humanidad, superando los 100 millones de unidades. Con las arcas llenas gracias a esta pacífica moto urbana, Honda financió su asalto a las carreras. Cuando llegaron a la Isla de Man en 1959, los europeos se burlaban llamándolos "relojeros japoneses". Pero el aprendizaje fue letal. En 1961, los pilotos de Honda barrieron sin piedad a la competencia europea ocupando las cinco primeras posiciones. Y para 1966 lograron lo impensable: conquistar los títulos de constructores en todas y cada una de las categorías del Campeonato del Mundo. Esa búsqueda constante de los límites desembocó en proezas tecnológicas sin sentido pero brillantes, como la Honda NR de pistones ovalados, y en la creación de la mítica división HRC (Honda Racing Corporation) en 1982. Soichiro Honda fue un inconformista que nunca aceptó un "no" por respuesta, un hombre capaz de lanzar una llave inglesa si un diseño fallaba, pero que lloraba de emoción al ganar una carrera. Un recordatorio imborrable del verdadero poder de los sueños.

    Historia de SOICHIRO HONDA

About

¡Vótame en los Premios iVoox 2026! En Moto1Pro y EnduroPro vivimos por y para la moto. Nos da igual rodar por asfalto o enfrentarnos a las peores trialeras. Disfrutamos con las novedades, con las últimas tecnologías y también con las aventuras que nos llevan lejos de casa. Te lo contamos todo aquí, en nuestras webs y en nuestras revistas digitales.

You Might Also Like